Gabriel Torres.

Ha comenzado un nuevo curso escolar en Cuba. Todo un largo camino de 10 y tantos meses hemos emprendido: las fuerzas y el intelecto se alistan para someterse a duras pruebas del conocimiento y el arte de aprender algo nuevo cada día.

El reto no es sólo de los que estamos del lado de acá. También los docentes, los administrativos y trabajadores en general del sistema de enseñanza; los encargados de entregar una educación con calidad, con verdadera valía, tienen por delante un denodado duelo en pos de alcanzar nuevos logros, mejores indicadores y lo más importante: brindar a los educandos una verdadera información, no disfrazada de facilismos, ni frases hechas (Escuché a mi madre exclamar un día que lo mejor que puede hacer un profesor es enseñar a aprender a sus estudiantes)

En estos momentos, en Cuba, la educación superior se traza nuevas metas. Alcanzar la excelencia en todos los egresados de las universidades y propiciar el desarrollo del país en esferas tan dolidas como el sector agropecuario, la industria y el magisterio son algunos de los principales objetivos de este organismo.