rene gonzalez-entrevistaPor: Martín Granovsky (martin.granovsky@gmail.com)

Empezó a cumplir con la misión que le encargó el gobierno cubano al robar un avión en Cuba. Hasta el comienzo fue clandestino y ni su familia sabía que volaría a Miami para meterse en las organizaciones que buscaban montar acciones agresivas contra su país. Condenado a 15 años, es el único de Los Cinco que fue liberado. Aquí cuenta su historia.

De mañana en una casa de La Habana, una ciudad inundada por especialistas que participan del congreso Universidad 2014 y por editores y escritores invitados a la Feria del Libro. El tipo con altura de basquetbolista que antes de la entrevista conversa con uno de los especialistas, Pablo Gentili, el secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, luce tranquilo. Es uno de los cinco cubanos que fueron procesados en Estados Unidos luego de infiltrarse en Miami para buscar información sobre los grupos violentos contrarios al gobierno de Fidel Castro. René González es el único de Los Cinco que está libre. Los otros siguen presos.

–Me gustaría una definición de Los Cinco a cargo de uno de ellos.

–Primero que todo, somos cubanos comunes. Somos hijos de un país que, como nosotros, ha tenido a muchos hijos. Crecimos bajo la amenaza del terrorismo, presenciando cómo se imponía sobre Cuba la muerte, desde Miami específicamente. Tuvimos que participar en entierros de compatriotas que habían sido asesinados por bandas terroristas establecidas en Miami con el apoyo del gobierno norteamericano. Y como cubanos se nos pidió que nos infiltráramos en esos grupos. Dijimos que sí y lo hicimos.

PilónCuba

Julio César Pérez Verdecia (julio.verdecia@umcc.cu)
Amurallado tras la Sierra Maestra nació Pilón. Pueblito que desde sus inicios en 1902, respiró por las siete chimeneas del central Cape Cruz. Con la Revolución el pueblo tuvo lo que tenía que tener, pero al pasar de los años perdió lamentablemente mucho de todo lo logrado.

Con el triunfo revolucionario, vio la alfabetización con ojos de luz, como vio feliz la construcción del primer complejo deportivo de montaña, y años más tarde la de un moderno hospital, una flamante sala de rehabilitación y una policlínica integral, sin contar las muchas casas de médicos de la familia desplegadas por los barrios.

Suma en la lista una cooperativa pesquera nacida al unísono de una comunidad para los pescadores que laboraban en ella, junto a seis edificios comunitarios. Así, año tras año el pueblo adquiriría una nueva dimensión.

El Órgano del Poder Popular entre 1970 y 1988 promovió desde lo local la construcción de una fábrica de mosaicos, una de bloques, una lavadora de arena, una moledora de piedra con su cantera, una ladrillera con capacidad productiva de un millón anual de unidades y una planta de asfalto.

Se acondicionó además, la playa de arena blanca de Punta de Hicacos para uso de los naturales, así como la construcción por estrategia nacional de dos hoteles y una villa para fines turísticos.