Por: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)funcionarios-cuba

Cuba está pasando por el que quizás sea el momento más crucial de sus últimos 50 años. Los cambios que tienen lugar en la isla están condicionados por una doble amenaza: el bloqueo estadounidense y la existencia de una burocracia terca a perder el control de la nación. En este contexto, resulta de vital importancia preguntarse: ¿quién rige los destinos del país? ¿Quién los ha escogido? ¿Cómo se toman las decisiones que afectan a nuestro pueblo? Hoy abordaremos estos y otros temas.

El 22 de febrero de 2014 el actual presidente Raúl Castro clausuraba el Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) recordando un discurso de Fidel Castro hace más de 40 años en el que afirmaba que “las decisiones fundamentales que afectan a la vida de nuestro pueblo, tienen que ser discutidas con el pueblo y esencialmente con los trabajadores…”. Me alegra que ese espíritu colectivista terminara dicho congreso, que fue calificado de “magnífico” aunque yo tenga mis reservas al respecto.

A pesar de que las palabras de Fidel transmiten un sentimiento de consenso muy necesario en estos momentos, en el contexto actual resultan insuficientes para los retos que tiene el país. Ya no basta con “discutir con el pueblo”, este tiene que participar activamente en las “decisiones fundamentales” porque la mejor apuesta que se puede hacer es a la inteligencia colectiva, no hay nada más democrático que eso.

Si varias décadas atrás apostábamos a un modelo en el que nuestros representantes decidían cuál era el camino a seguir y consultar este camino con el pueblo era suficiente, ya no es así. Ahora el camino debe decidirse en consenso por las masas y toca entonces a los funcionarios aplicar ese rumbo. Los movimientos sociales en América Latina han cambiado, se han vuelto más activos y participativos políticamente, quizás ya es hora de que el movimiento revolucionario cubano cambie con ellos.

Espero que hayamos dejado atrás esa época en que un grupo de 20 personas podía redactar un anteproyecto

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En la Cuba actual los derechos LGTB gozan de amplio reconocimiento…no siempre fue así.

Por: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)

En la actualidad los homosexuales son un grupo social cada vez más reconocido en Cuba. Los últimos años han sido testigos de avances sin precedentes en el tema de género y la defensa de la comunidad LGTB en sentido general. No siempre fue así, el camino del reconocimiento estuvo marcado por incomprensiones y marginaciones que duraron décadas. Esta es la historia de una lucha social marcada por errores con tintes políticos y una disculpa pospuesta.

Podría decir que los cubanos en el pasado no hemos sido muy tolerantes respecto a la homosexualidad pero eso sería un eufemismo, hemos sido altamente intolerantes. Desde los primeros años de nación el asunto era un tabú como en la mayor parte del mundo. El escritor Truman Capote, quien le debiera su apellido a su padrastro cubano, decía sarcásticamente que “un maricón es un caballero homosexual que acaba de salir de la habitación”.

En el año 1959 el proyecto socialista caribeño comenzó con un alto sentido de moralidad heredada que rápidamente derivó en desviaciones éticas. Como compartíamos los prejuicios universales, pretendimos fundar una sociedad nueva basándonos en una imagen estereotipada de cómo debía ser el revolucionario latinoamericano… y los homosexuales no estaban incluidos.

A inicios de la década del 60 la homofobia era un mal recurrente. En muchos países el proceso fue traumático en este sentido, si tenemos en cuenta que en la actualidad la homosexualidad continua penada en algunas naciones, veremos que Cuba no fue de los peores casos pero aún así se impone un análisis crítico de los errores del pasado. Estar alertas para que nunca más la intolerancia se vista con ropaje político y la homofobia llegue a alcanzar estatus legal.

José Orestes Rodríguez Fojo (Estudiante de Periodismo-Universidad de Holguín Oscar Lucero Moya)

Desde pequeño me inculcaron que la Patria debía ser protegida a cualquier costo, verdad a la que respondía afirmativamente, pero sin sólidas bases para asumirlo por la inexperiencia de quien apenas comprendía los conflictos de su familia, para lanzarse a interpretar los problemas de la sociedad. Tras una década de este siglo de revoluciones tecnológicas posmodernas y más de cincuenta años de Revolución Cubana, intento comprender mejor por qué deben ser inquebrantables nuestras ideas cuando un nuevo Congreso del Partido nos aclara el sendero por donde transitar.

Buscar el desarrollo económico de la nación, a través de un Estado más eficiente, sin renunciar a la economía planificada y a las políticas de seguridad ciudadana, es un objetivo básico para un sistema social como el cubano. En especial una población que muchas veces reclama una vida primermundista olvidando las reales coyunturas de una nación que subsidia, casa por casa, parte de los recursos vitales para sobrevivir diariamente sin contratiempos letales.

En el reciente Congreso, el pueblo cubano apoyó rotundamente los planteamientos analizados, como guía para continuar la senda socialista. Llegar a un consenso, en muchas ocasiones resulta complejo y más si se trata del destino de un país. En este caso con el pensamiento uniforme pero no esquemático de lo más sobresaliente de nuestro pueblo representado por los delegados en el cónclave, se arribó a la conclusión de que el socialismo no dogmático y sí consecuente seguirá siendo la ruta a continuar por la mayor de las Antillas.

Por: Roberto G. Peralo

Viendo en la televisión las noticias sobre las protestas y manifestaciones en España. Me llama la atención la imagen de un joven español que portaba un cartel que expresaba “Democracia real, Ya”. También me resultaron muy interesantes las declaraciones de otro joven que se encontraba en la misma manifestación, en este caso una muchacha de 23 años. Le decía al corresponsal, “ya estoy cansada del PP y el PSOE, esos partidos no representan al pueblo español, y sentenciaba, ya es el momento de buscar otra forma de hacer democracia verdaderamente participativa”.

Estos acontecimientos y declaraciones me estimularon la imaginación, coincidiendo con la lectura que estaba realizando al material recientemente publicado en forma de tabloide “Información sobre el resultado del debate de los Lineamientos dela Política Económica y Social del Partido yla Revolución”. En el que se recoge, el resumen hecho sobre cada Lineamiento, teniendo en cuenta las opiniones de la población, así como la discusión en el séptimo periodo Ordinario de Sesiones de la séptima Legislatura dela Asamblea Nacional del Poder Popular los días 15 al 18 de diciembre del 2010 y el resultado final de los análisis realizados durante el VI Congreso del PCC.

En el estudio de este material, comienzo a reflexionar sobre el método que se empleo para trazarla PolíticaEconómicay Social que va a regir la vida de todos los cubanos en la próxima década.