Por Eduardo

Hace ya varios días, que mis vecinos y yo hemos venido trabajando con vistas a celebrar un aniversario más de los Comités de Defensa de la Revolución. Los CDR son quizás, de todas las organizaciones que componen el extenso entramado de nuestra sociedad civil, la que reciba los más furibundo ataques de los enemigos de nuestra nación. Los epítetos conque los contrarrevolucionarios de origen cubano nos califican a los cederistas, son muchos y variados, pero todos contienen por igual una carga de resentimiento, y revanchismo como pocas veces se ha podido apreciar en la historia del mundo. Los que lean fuera de Cuba, las diatribas de los que bajo la falda de los aspirantes a dueños del planeta, se dedican a despotricar en contra de la revolucionaria organización, imaginarían que su membresía está compuesta por sanguinarios agentes secretos, secuestradores de pobres e indefensos ciudadanos, torturadores y violadores de cuantos derechos humanos existan.