Nuestra revista 19 llega a Octubre 2018 con más textos de LJC

Por: Osmany Sánchez Durante el V Pleno del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) se […]

Por Eduardo

Hace ya varios días, que mis vecinos y yo hemos venido trabajando con vistas a celebrar un aniversario más de los Comités de Defensa de la Revolución. Los CDR son quizás, de todas las organizaciones que componen el extenso entramado de nuestra sociedad civil, la que reciba los más furibundo ataques de los enemigos de nuestra nación. Los epítetos conque los contrarrevolucionarios de origen cubano nos califican a los cederistas, son muchos y variados, pero todos contienen por igual una carga de resentimiento, y revanchismo como pocas veces se ha podido apreciar en la historia del mundo. Los que lean fuera de Cuba, las diatribas de los que bajo la falda de los aspirantes a dueños del planeta, se dedican a despotricar en contra de la revolucionaria organización, imaginarían que su membresía está compuesta por sanguinarios agentes secretos, secuestradores de pobres e indefensos ciudadanos, torturadores y violadores de cuantos derechos humanos existan.

Por Osmany Sánchez

La televisión cubana tiene como objetivo fundamental la educación de nuestro pueblo, incluso dos de nuestros canales son dedicados a programas educativos, sin embargo en la práctica no podemos decir que su programación se corresponda con ese fin. Recuerdo que Amaury Pérez durante el congreso de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) nos recordaba que los enemigos de la Revolución criticaban todo, menos la televisión, y que eso quizás era porque lo que estaba sucediendo respondía a sus intereses.

En el mundo capitalista los medios audiovisuales son un instrumento para “vender” al mundo lo que a su juicio está bien o está mal, les dicen a las personas qué música deben escuchar, qué ropa deben vestir, o qué valores defender. En una escena de la serie norteamericana flashforward una de las protagonistas (judía) mostraba repugnancia por la liberación de un ex nazi, y le recordaba a los demás agentes de FBI los crímenes cometidos contra los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Estos hechos son constantemente recordados al mundo, sin embargo no se menciona ni una palabra de los que actualmente cometen los sionistas contra el pueblo palestino en el medio oriente.

2.bp.blogspot

Por Tatu

Al parecer a nuestra Prima Bloguerina Assoluta Yoani Sánchez se ha tomado en serio su nueva faceta de escritora, pues ya prepara su próximo libro, que será de ciencia ficción.

La trama de su próxima entrega trata sobre la vigilancia electrónica que se lleva a cabo en la capital del país con la instalación de cámaras: “Decenas, cientos de cámaras regadas por toda la ciudad como si ya no fueran suficientes los camiones cargados de policías, los CDR en cada cuadra y los segurosos con camisas a cuadros”.

Tomado de museocheguevaraargentina.blogspot.com

Por Tatu

Primer Caso: Yoani Sánchez

Yoani recientemente en uno de esos tantos sitios que le hace coro a todo lo que ella dice (bueno a casi todo porque la entrevista donde la hicieron “papilla” no la publicaron) reconoce que las elecciones en Cuba son un suceso pacífico donde son los pioneros quienes custodian las urnas: “Mi hermana y yo íbamos con nuestros uniformes escolares los domingos de sufragio para hacer el saludo marcial cada vez que alguien introducía la boleta en la ranura”, claro no pierde la oportunidad para enviar el mensaje de que Cuba es una sociedad militarizada, por eso en lugar de referirse al saludo con que nuestros niños (y tantos en el mundo) saludan la bandera nacional, ella dice “saludo marcial”, pero bueno sigamos.

A esa edad para todos los niños es un reconocimiento participar en las elecciones, estar ahí con su uniforme, ser partícipe de algo que aunque a esa edad no entendamos del todo, notamos que es un proceso que los mayores asumen con respeto, sin embargo las motivaciones de Yoani y su hermana eran diferentes: “Recuerdo tres motivos al menos para participar en aquellas elecciones: creíamos aún en que el poder del pueblo era poder, no era posible decir un “no” si la maestra –con toda su autoridad– nos convocaba y, además, en aquellas jornadas repartían un pan con queso muy sabroso. No me perdía una, la verdad, pues nos entregaban también un jugo de frutas –en envase parafinado– que era imposible de probar en otras circunstancias, en medio de tanto racionamiento.” Sin dudas eran muy precoces esas muchachitas…