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La Feria del Libro recibe cada año millones de cubanos a lo largo de toda la isla.

Por: Gabriela González González

En febrero asistí  por segunda vez a la Feria del Libro en La Habana. La primera vez fui cuando tenía 8 años y en ese entonces mi papá me compraba textos hermosos, con figuras atractivas, páginas plegables, tesoros de papel escondidos en su interior que al abrirlos sorprendían a los observadores. Pero esta vez, ya con 19 años y unos cuantos meses, los escogí yo. Claro, esta vez todo era diferente. Debía pensar en el más funcional y útil para mi profesión, en el más atractivo a mis gustos, en aquellos escritos por autores de referencia y  en el precio de cada uno.

Ese día me sentí partícipe de una verdadera fiesta del libro. Una fiesta donde te regocijan formar parte de largas colas, porque es una muestra más de la cultura del pueblo cubano y sobre todo porque avanzan con una rapidez increíble. Cuando me adentré a las bóvedas de libros, sentí que paseaba por una galería de saberes divididos por temas, por países, por  la tipología de los ejemplares.

En el recorrido me topé con una galería dedicada a libros sobre filosofía y comunismo. Allí había un vendedor inglés. Tenía la mirada dulce y su rostro inspiraba aires de intelectualidad. Mis ojos se clavaron en los ejemplares expuestos sobre la mesa como La Revolución traicionada,  de Trotsky

La oreja peluda de la burocracia se asoma mediante su herramienta favorita: el funcionario.

Por: Harold Cárdenas Lema

“la burocracia, como la organización civil del Estado, se opone al Estado Social de los civiles” Karl Marx

Hoy voy a referirme a un personaje que siempre me ha resultado interesante: el funcionario cubano. Los hay de muchos tipos, mejores y peores, pero me referiré mayormente a estos últimos. En su mayoría cargan con un lastre burocrático y muchas veces son la viva estampa del peor cliché cubano: camisa de cuadros con lapiceros en el bolsillo, maletín en mano, su mirada sugiere que “todo está bajo control” y una fraseología fácilmente distinguible.  Pero hoy no me limito a criticarles, al contrario, nunca lo hubiera creído pero me toca por esta vez defenderlos y hacerles justicia también en lo que toca.

Conozco los tipos de funcionarios que tenemos, el demagogo que denota oportunismo hasta en su sonrisa (pero por alguna extraña razón ha logrado escalar en la pirámide de dirección) y conozco al funcionario que es verdaderamente ejemplo, que es muestra de sacrificio y le ves dándolo todo por su trabajo y la sociedad mientras su casa se cae a pedazos. A ninguno de los dos se le ha hecho justicia, al primero se le ha permitido ostentar cargos de dirección utilizando para ello métodos dudosos y al segundo el destino le ha recompensado con mucho menos de lo que merecía. El primero olvidó desde hace mucho la premisa de hacer coincidir los intereses personales con los colectivos y el segundo no ha hecho más que sacrificar su propia vida en aras de un bien común que se demora en llegar.

Versión de la conferencia de Alfredo Guevara en la Facultad de Comunicación UH
(5 de mayo de 2010)
“Transcripción de los alumnos asistentes al conversatorio”.

Alfredo Guevara:
Me hubiera gustado tanto ver una película para empezar porque aunque soy un cineasta parcialmente de vacaciones me sigue interesando el cine y descubro en algunos cineastas grandes lecciones del periodismo. Del periodismo que debía ser. Me refiero a la película que sirvió para finalizar el 31 Festival de Cine, la película sobre Chávez que hizo Oliver Stone, creo que son de las últimas películas-reportajes una gran lección de periodismo.

Tengo muchos años pero he pasado la vida entera militando a favor de una causa u otra. Muy joven era anarquista, después devine marxista, he sido siempre un libertario y lo voy a seguir siendo. Lo primero que quiero decir a partir de mi propia experiencia es que un periodista que no milite en lo que quiera no podrá ser jamás buen periodista. Puede ser un periodista a la usanza occidental de la cual formamos parte, de Occidente, de este mundo iniciado por los griegos y que ha llegado hasta nuestros días con algunas marcas desde entonces. Aunque evolucionando hasta los conceptos, y naturalmente para expresar los conceptos revolucionando la palabra entre ellas la palabra democracia.