emigracion-cubaPor: Yarislay García Montero

Dice mi tía María que su hija anda por ahí en cualquier lugar del mundo y que pronto volverá, cuando nadie lo espere ya; pero mi tía no sabe cuándo será. Dice que llegará un día sin previo aviso, como de sorpresa. Dice que le pidió un muñeco de nieve y que eso debe ser muy difícil de encontrar y más aún pagarlo.

Por eso la niña no ha regresado todavía pa´ Cuba porque le gusta cumplir-según mi tía- lo que promete al pie de la letra. Mi tía se inventó esa historia, la hizo suya y la repite cada segundo, desde que supo que Yuneisy no apareció en varios días y tampoco la gente que se fue con ella.

Lo que pasó solo lo sabe el mar. Casi 10 años después de que zarpara aquella maldita lancha, aún María conserva el cuarto de mi prima, lo limpia bien y lava la ropa de cama para que cuando llegue esté todo como lo dejó. Mi tía cocina sus platos preferidos cada domingo porque presiente que si llega será ese día de la semana.

Pero la cena se queda en los calderos.