portada_constitucion_cubaPor: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)

En el profundo proceso de cambios que vive Cuba la Constitución se ha vuelto cada vez más obsoleta, se hace necesario sustituirla por una nueva que sea adecuada no solo en su contenido sino también en  la forma que se elabore. Pero… ¿acaso somos una sociedad empoderada, horizontal y participativa para lograr esto? Hoy hablaremos sobre el cambio de la Constitución cubana y los desafíos que esto implica.

En mi país para nadie es un secreto que muchos cubanos nos hemos conformado con vivir al margen de la Constitución, es una contradicción real que con el alto nivel de instrucción existente en el país, sepamos menos de derechos y deberes que otros pueblos de la región con menor escolaridad. Buscando superar esto, en los últimos tiempos se escucha cada vez con mayor atención un llamado a cambiar la Constitución de la República de Cuba y lograr también así un empoderamiento sociopolítico que todavía no existe.

La pregunta que pudiéramos hacernos los cubanos es: ¿lo hacemos mediante asamblea constituyente o reforma constitucional? En realidad lo importante no es que sea de una u otra forma sino que en cualquiera de estos casos se cuente con la participación ciudadana desde el inicio hasta el final de la misma.

A los cubanos no les exijo que compartan mi condición socialista o mi apoyo a la Revolución Cubana, pero sí deben ser patriotas, nacionalistas... Levy cumple estas exigencias
A los cubanos no les exijo que compartan mi condición socialista o mi apoyo a la Revolución Cubana, pero sí deben ser patriotas y nacionalistas… Arturo López Levy cumple estas exigencias

Por: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)

Cuba es una república con poco más de un siglo de experiencia, su historia ha estado condicionada por la cercanía que tiene respecto a los Estados Unidos y esta es una realidad que ha cambiado poco hasta la fecha. Comparto dos anécdotas: una antigua y otra reciente.

Cuando la República estaba naciendo aún, en su vecino del norte se aprobó un apéndice que debía ser agregado a la futura constitución cubana: la Enmienda Platt. La Asamblea Constituyente que había sido creada en la isla para crear el marco legal de la nación, rechazó primero este engendro legal que violaba a las claras la soberanía cubana. Es entonces que  los congresistas norteamericanos se acercan a Salvador Cisneros Betancourt, que en aquel momento era el presidente de la Constituyente.

Le dicen que desean encontrar una solución intermedia a la situación y preguntan qué estaría dispuesto a dar a cambio de eliminar la Enmienda. La respuesta de Cisneros fue categórica: «en cuanto a la Convención, yo no sé qué les dará, pero Cuba es de hecho y de derecho, un país independiente. De mí, no esperen nada, nothing…». La Enmienda Platt terminaría por aprobarse y Cuba tendría que aceptar temporalmente la subordinación a los Estados Unidos con tal de crear su República.

Más de un siglo después y en contexto muy distinto pero teniendo aún al gobierno de Estados Unidos como espada de Damocles, asistí a un debate propiciado por la revista Espacio Laical en el que ocurrió algo interesante.