Por: Pedro de la Hoz

Una cantante norteamericana, que decidió residir permanentemente en Suiza, viaja con cierta frecuencia a su país de origen a ofrecer conciertos y presentar nuevas producciones discográficas y nadie la cuestiona.

Un cantante cubano, que marchó a Estados Unidos, específicamente a Miami, para hacer carrera por las razones que fueran, decide probar suerte nuevamente ante los suyos, y enseguida se arma un guirigay: ciertos medioslos de allá y los de aquí que responden a los intereses de los de allá lo acosan, exigen respuestas, reclaman de aquel un pronunciamiento radical.

Digamos las cosas por su nombre. La distancia entre Cuba y Estados Unidos, entre La Habana y el sur de la Florida, se ha medido, a lo largo de más de medio siglo, con una vara política, enarbolada en primera instancia por quienes han hecho lo imposible por aniquilar al Estado revolucionario y regresarnos al pasado.

Allá han puesto barreras, quemado discos, descalificado y repudiado a artistas que viven y trabajan en la isla y a más de uno de otro país por el simple hecho de cantar o actuar alguna vez en tierra cubana. El fuego de la intolerancia llegó incluso a ser literal cuando un cuadro del pintor Manuel Mendive fue incinerado públicamente en Miami.

Acá, plaza hostilizada y bloqueada, también ha habido listas negras, estigmas e interdicciones que nos privaron

Por Edmundo García

Todos los días repito en la radio de Miami que yo creo que la gente se ubica según el compromiso con las ideas. Si me fuerzan, digo que también por la constancia y habilidad con que las defienda. Ya esto es cosa de voluntad y de suerte. Por eso quiero comentar un poco sobre la historia de algunos artistas, periodistas y comunicadores cubanos llegados al Miami reciente. Precisamente sobre la suerte de esos que alguna vez fueron exitosos en Cuba gracias a su talento y al cariño de su pueblo, y después aquí se dedicaron a politiquear contra su país. Por casi nada.

El trompeta Arturo Sandoval es uno de ellos. Sandoval integró en Cuba una orquesta elite como Irakere, fue un destacado militante del Partido Comunista, obtuvo o le dieron casa, carro y rodaba una moto japonesa en La Habana en época prohibitiva. Sandoval tuvo en sus manos, y muy bien que lo usó en su beneficio, el Festival Jazz Plaza. En tertulias y fiestas ostentaba su amistad con altos oficiales del MININT y una foto junto a Dizzy Gillespie y el Comandante en Jefe Fidel Castro, que publicó el periódico Granma. Y todavía Sandoval aprueba desde Miami una película sobre su vida, llena de mentiras, donde le presentan como un opositor muy crítico del gobierno; además de reunirse con los políticos más oscuros de la ciudad y hablar mal de su país donde quiera que puede. Quizás por eso Paquito de Rivera se niega a coincidir con Sandoval bajo un mismo techo. Por cierto Paquito

"Todos los hombres son intelectuales... pero no todos tienen la función de intelectuales en la sociedad" (Antonio Gramsci).

Por: Harold Cárdenas Lema

En las condiciones de América Latina, desarrollar prejuicios contra los intelectuales equivale a renunciar las banderas de la cultura. Néstor Kohan

Un intelectual es la persona que dedica una parte importante de su actividad vital al estudio y a la reflexión crítica sobre la realidad. Conozco a varios de ellos, incluso algunos de renombre nacional y a los que respeto muchísimo, por otra parte he visto a muchas personas subestimarlos y denigrarlos continuamente, a menudo con argumentos superficiales. Desde hace mucho tenía pensado dedicarles unas líneas y reivindicarlos como se merecen, más aún en el contexto actual.

En nuestro país la relación entre la intelectualidad y el Estado no ha sido un camino de flores, gracias al cielo no se cometieron los extremos que en la URSS pero sí hubo malentendidos y aún hoy no se comprende enteramente que la función de estos es precisamente crítica, de compromiso con nuestra realidad y nuestro futuro, y la única manera que tienen de mejorar nuestros muchos errores es a través de una crítica responsable que no siempre es comprendida así.

Por: Harold Cárdenas Lema

Cada generación tiene su música, nuestros padres tuvieron a Pablo Milanés y Silvio Rodríguez pero en la actualidad es muy difícil definir un grupo que identifique una época, si tuviera que arriesgarme la respuesta sería sencilla: Buena Fe.
Los muchachos guantanameros le han sabido tomar el pulso a la realidad cubana con sus canciones y de ahí su éxito. En sus letras es evidente su procedencia trovadoresca y se respira un nivel de compromiso social que lamentablemente no abunda en estos tiempos. Un compromiso que artistas e intelectuales debieran tener todos en su obra, no forzando sus creaciones a tener un matiz político al más puro estilo del realismo socialista, sino reflejando la realidad y tratando de mejorarla con sus creaciones cada vez que sea posible.
Los jóvenes cubanos se forman en un contexto muy agresivo, es la generación del Período Especial y la consiguiente pérdida de valores en la sociedad cubana, entonces no puede sorprender a nadie la apatía que evidencian a diario. En una situación tal de enajenación, me pregunto a menudo cómo fomentar sentimientos de patriotismo e identificar a mis compañeros con la actualidad de su país, en la noche del sábado encontré una posible respuesta.