Colaboración con LJC de Mario Valdés Navia

La Joven Cuba se me hizo favorita desde que la descubrí, acabadita de nacer. Realmente es una bocanada de aire fresco para todos los que gustan de debatir temas polémicos cubanos con aquellos que acepten el reto de comunicarse civilizadamente y comprenderse, aunque no piensen igual. Como mi mundo es el de la Historia, tanto en la enseñanza como en la investigación, quiero traer a colación un tema que atosiga a muchos amantes de Clío  cuando se aborda la producción historiográfica en cualquier lugar del mundo, pero, en particular, la que se hace en la Isla: ¿puede ser verdadera una historia encargada por el estado a profesionales pagados por instituciones estatales y destinada irremisiblemente a ser publicada por editoriales también del estado?, en otras palabras: esa historia “oficial”,¿es ciencia, o apología?.

El Nuevo Herald miente una vez más...
Domingo Amuchástegui

Por: Juan Carlos Rivera

En la edición digital del 27 de julio último, el Nuevo Herald, supuesto paladín de la verdad, publicó un artículo titulado “El silencio de Raúl Castro marca un gris aniversario”, donde al hacer referencia a un criterio emitido por Domingo Amuchástegui, presentan a este como “ex analista de inteligencia cubano”.
¿Es que Amuchástegui, cuando abandonó su patria se presentó como tal para congraciarse con lo que hasta ese momento criticaba desde posiciones supuestamente revolucionarias? o ¿es que el Nuevo Herald es tan ingenuo que se cree todo lo que le dicen los que abandonan Cuba o es quien lo inventa?
Domingo Amuchástegui no fue ningún analista de inteligencia cubano. Fui su alumno en la filial Santiago Figueroa en el curso 1983-1984, miembro del V Contingente Internacionalista “Che Guevara”, que impartimos clases en la ex República Popular de Angola. Él era profesor de Historia Contemporánea de Asia y África en el Instituto Superior Pedagógico “Enrique José Varona”.