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Por: Jorge García Sosa

Asombra la rapidez con que cierta “prensa internacional” (El Nuevo Herald ABC, Infobae, en este caso) regala «desinteresadamente» el bien pagado espacio de sus primeras planas para divulgar sucesos tan corrientes como la airada protesta de varios cientos de personas congregadas para ver un juego de fútbol en un teatro repleto, al comprobar que transcurridas varias horas, el ansiado espectáculo no llega a la pantalla.

Y se explica fácilmente, cuando en este hecho (y otros similares) han coincidido dos ingredientes: el suceso ocurre en Cuba (Santa Clara, específicamente) y la versión ha sido propalada a los cuatro vientos por una llamada “prensa disidente” —la fuente preferida por sus editores— deseosa de mostrar “explosiones sociales” (donde no ocurren), y expresiones de descontento popular tan esporádicas y desnutridas, que no alcanzan para justificar los altos salarios devengados.

27 Abril 201Tomado de Cubadebate0

Fernando Arrizado
Vieiros / Rebelión

El pasado martes, dos días después de la multitudinaria marcha que recorrió el centro de Compostela para denunciar la “farsa informativa contra Cuba”, Enrique Ubieta visitaba la capital gallega. El escritor y periodista cubano, responsable de la publicación La calle del medio y ex-director de la Cinemateca Cubana, ofreció una conferencia y se reunió con varias asociaciones del país. El objetivo: dar a conocer la realidad de la isla más allá de la imagen que ofrecen los medios europeos, especialmente los españoles, y sobre todo tras la muerte de Orlando Zapata, la enésima huelga de hambre de Guillermo Fariñas y las frecuentes manifestaciones de las Damas de Blanco.

Vieiros: Guillermo Fariñas: ¿va a morir, podría morir, no le importaría morir?

Enrique Ubieta: La presencia mediática de Fariñas en la gran prensa del mundo, el realce de su figura de premártir -que él asume, algo insólito en un héroe de verdad- lo que provoca es su estimulación, le incita a morir. Yo no puedo interpretar lo que él piensa. El peligro es que podría morir incluso en contra de su voluntad, porque en el organismo humano hay un punto de no retorno que no es capaz de determinar ni el propio huelguista. Por otra parte, hace falta preguntarse con que capacidad física una persona que lleva más de 50 días en huelga de hambre puede estar hablando todos los días en los medios. Podría no ser tan estricta. Pero lo principal en este tema es que puede ocurrir un accidente, porque está siendo alentado y la propia prensa le hace difícil retractarse.