El «Sí» o el «No», ese es el dilema

(Imagen: Mamewmy)

La propaganda gubernamental, unida a la de sus opositores, ha politizado tanto la discusión del proyecto de código familiar, que a veces es complicado determinar qué se dirime con el plebiscito. En mi criterio, para quienes encabezan las campañas por el «Sí» o por el «No» lo menos importante es el propio código y su contenido. Y buena parte de quienes defienden una posición o la otra no sabe en puridad de qué se está hablando.

Gracias a la desacertada, fastidiosa, anticuada y machacona propaganda de los medios de difusión gubernamentales, para el ciudadano común —el que gasta gran parte de su irrecuperable y único tiempo de vida en colas para obtener, si tiene suerte, algo que llevar a la mesa de sus hijos—, el plebiscito es para demostrar el apoyo o el rechazo al gobierno.

En las condiciones sociales y materiales actuales, el «No» como voto de castigo es una posibilidad; la propaganda de los partidarios del rechazo al código apunta a obtenerlo. En las últimas semanas la propaganda oficialista ha atenuado algo los mensajes del tipo «defender las conquistas», que contribuye al «No», pero el daño ya está hecho.

¿Interesa a alguien el código?

Por atañer a la familia, es lógico suponer que el contenido del código interesa a todos, pero alrededor de él se desarrolla una guerra; en las guerras, se sabe, la primera víctima es la verdad. En este caso, lo es porque se habla del código, pero los objetivos son otros. El contenido del código es lo que menos interesa a los núcleos duros de los propagandistas de la aceptación o del rechazo.

Víctimas son quienes cargarán las consecuencias de una mala elección el día del plebiscito, esos cubanos que sufren desde siempre (no solo desde hace seis décadas) discriminación, abuso o abandono familiar. La propaganda, a favor y en contra del código, ha logrado que se olvide ese aspecto y se vea apenas como un instrumento para proteger a los homosexuales, incluso para promover la homosexualización de la sociedad. A veces pareciera que el código está dirigido solo, o principalmente, a la protección de los homosexuales y el feminismo.

Para mí, el principal error en la concepción del código fue la pretensión de elaborar una norma jurídica más adelantada que la sociedad, inmersa en una crisis de larga data cuya superación no se vislumbra. Crisis económica, pero también política, social, ética. Se vive al día, sin importar qué valor pisotear para alcanzar el día siguiente. Principios como solidaridad, amor al prójimo y búsqueda del bien común ceden espacio al egoísmo y la lucha por la supervivencia. El concepto de ciudadanía, nunca asimilado del todo, es prácticamente inexistente.

En tales condiciones materiales y subjetivas se elaboró un código que responde supuestamente a la composición de las familias cubanas, pero descuida la sociedad como un todo, y entabla un combate frontal contra prejuicios y formas de ver la vida que, desde mucho antes de la crisis actual, con mayor o menor fuerza, siempre estuvieron presentes.

La propaganda en su contra ha sabido utilizar el divorcio entre realidad objetiva y código. Un ejemplo del referido divorcio es la insistencia en la sustitución del término «patria potestad» por «responsabilidad parenteral». No sin razón se ha convertido en una de las banderas más enarboladas por los promotores del rechazo. La dolorosa experiencia de décadas atrás con la manipulación del término (operación Peter Pan) debió advertir a los redactores del proyecto, pero la desdeñaron. Junto a ello, la insistencia en los llamados «temas de género» y «matrimonio igualitario» ha sido caldo de cultivo para gran parte de la oposición al código.

Los partidarios del «No» toman en cuenta nuestra historia y la realidad nacional, y son efectivos en sus campañas. No somos nórdicos y desarrollados; somos subdesarrollados, latinos, caribeños. Los detractores no inundan los medios con doctas conferencias y explicaciones científicas, sino trabajan sobre sentimientos, creencias y prejuicios de la población, preferencias políticas y disgusto por la desastrosa situación económica en que vive la mayoría de los cubanos. Machacan sobre ese hierro caliente y moldean conciencias según sus intereses.

Elaborar un proyecto de código a la altura de los países más adelantados del mundo, satisface tanto a sus promotores que han descuidado algo tan elemental. Uno llega a preguntarse qué les interesa más: La modernidad del código, o su efectividad.

¿Qué hay detrás de todo? Un punto de vista personal

Visto sin apasionamiento, existen en el código más razones para aceptarlo que para rechazarlo. Incluso si no hubiera artículos para la salvaguarda de maltratados, excluidos, discriminados y abandonados a su suerte, habría que apoyarlo, pues constituye un estorbo legal al resurgimiento de monstruosidades como las mal llamadas Unidades Militares de Apoyo a la Producción o las expulsiones de estudiantes de las universidades por su preferencia sexual.

Que nunca las autoridades hayan hecho una petición pública de disculpa, no se haya reivindicado la memoria de las víctimas, ni se haya señalado culpables hasta el día de hoy, es indicio de que continúan vivas las fuerzas promotoras de aquellas aberraciones. Quien lo dude, recuerde que una diputada comparó públicamente las UMAP con una escuela al campo.

La aprobación del código y su puesta en vigor, inmediata y sin tergiversaciones, seguida de un reconocimiento público gubernamental por el daño moral y material causado a tantas personas, sería un paso importante en el sentido de restañar heridas, ayudar a reconstruir el cuerpo moral de la patria y evitar la repetición de aquellos horrores.

Los más acérrimos detractores del código esgrimen términos como «unidad de la familia» y «patria potestad», a los que otorgan el significado que no tienen, y echan mano al disparatado término «diseño original», que no responde a ninguna realidad histórica pero moviliza voluntades a partir de la instrumentalización de las creencias religiosas de la población. No obstante, los fines perseguidos con tales consignas no son religiosos ni éticos, son políticos. Como políticos son los fines de muchos de los defensores del código.

Lo advirtamos o no, esta es una guerra por el poder.

Hay quienes defienden el rechazo o la aceptación desde posiciones sinceras, convencidos de lo que afirman. Pero son simples soldados, no generales. Como en todas las guerras, los generales contendientes terminarán saludándose y repartiéndose el botín; los soldados formarán el grueso de las bajas. Me explico:

a) No creo que todo el aparato gubernamental cubano esté por el «Sí». Supongo que algunos lo están, pero otros están por el «No» y callan por conveniencia. A otros más el resultado les es indiferente: Su interés nunca fue el código en sí mismo, sino su instrumentalización. Estos no perderán con un rechazo, pues con la discusión del código obtuvieron la ganancia esperada.

b) A cierta parte de los promotores del rechazo tampoco le interesa el contenido del código, ni su aplicación, sino su instrumentalización (véase la coincidencia). Estos también ya obtuvieron parte de la ganancia esperada, incluso más; no obstante, la apoteosis sería un rechazo mayoritario.

¿Aparato gubernamental, por el «Sí»?

Por más que los ideólogos intenten convencernos de lo contrario, ningún gobierno es monolítico. Se alcanza la unidad de acción en ciertos momentos o espacios, sin embargo, como afirmaban los latinos: «tantas cabezas, tantos pareceres». Ciertos líderes carismáticos agrupan alrededor de sí seguidores incondicionales, pero a la vez crean mecanismos de silenciamiento de la disensión que les garantizan continuar como voz única.

Fuera de esos casos, solo en temas muy particulares puede haber total consenso, y son los que permiten mostrar esa unidad de acción que se suele confundir con unanimidad.

El gobierno cubano no escapa a esa regularidad; cualquiera que observe atenta y objetivamente la realidad actual lo percibe: Que medidas económicas aprobadas por las máximas estructuras partidarias y gubernamentales se postergaran durante diez años, y se aplicaran en el peor momento, es una muestra fehaciente.

En cuanto al código (y antes, la Constitución), se evidencia que hay sectores convencidos del valor y la necesidad de aprobarlo, y otros que se sirven de él para esconder otros fines (pasar a hurtadillas el nuevo código penal, por ejemplo). Estos ya cumplieron sus metas, el resultado del plebiscito los tiene sin cuidado.

Al respecto, vale la pena recordar lo ocurrido durante el proceso constitucional con el artículo 68 (matrimonio igualitario), convertido en distractor que impidió centrar el análisis en factores medulares de la futura Constitución.

Someter a discusión popular un proyecto de Constitución (democracia del ágora) aparenta ser un ejercicio democrático perfecto. Sin embargo, ¿cómo garantizar, en una asamblea barrial, el análisis objetivo del articulado? Técnicamente es imposible. Además, la presencia del artículo 68 en el proyecto auguraba el fracaso de la supuesta participación democrática Pero se incluyó. ¿Con qué objetivo?

Los resultados hacen pensar que el objetivo era, precisamente, restar efectividad a la consulta. Valga un ejemplo: La UNEAC impidió a sus miembros reunirse para discutir el proyecto de Constitución, con el argumento de que la Asamblea Nacional no admitía reuniones sectoriales. Sugerí poner a disposición de los miembros una dirección electrónica adonde enviar propuestas. La respuesta fue una declaración pública de la presidencia de la UNEAC que llamaba elitistas a quienes insistimos en discutir la Constitución en el seno de la organización. Evidentemente, no interesaban los criterios de la intelectualidad cubana sobre la Constitución.

Vale recordar, en cambio, la libertad de expresión, movimientos y actuación de los grupos que, desde supuestos preceptos religiosos, hacían proselitismo contra el artículo 68. La Habana, donde vivo, se llenó de carteles con el lema «Estoy por el diseño original», y de imágenes de familias que supuestamente responden a dicho diseño, así como de otros mensajes contrarios al artículo 68. Por única vez en la historia nacional posterior a 1959, grupos de opositores a una propuesta del gobierno se movieron sin ser molestados por los órganos represivos. ¿Coincidencia?

Como era de esperar, el artículo 68 acaparó la atención en la mayoría de las asambleas barriales, y no dejó tiempo para discutir aspectos vitales de la Constitución. Los intelectuales «elitistas» que pretendíamos ir más allá de ese artículo no tuvimos espacio donde aportar ideas.

La oposición, ¿por el «No»?

Hay personas que no apoyan al gobierno, incluso que se declaran abiertamente contra él o contra el estado de cosas actual en el país, y sin embargo están dispuestas a decir «Sí» al código, por entender que su alcance va más allá de la pugna gobierno/oposición, protege derechos que siempre debieron estar reconocidos, y limita la posibilidad de ver repetidos horrores como las UMAP.

Otros, en cambio, rechazan cuanto provenga del gobierno, sea beneficioso a la población o no, y califican de traidores a aquellos. Muchos de estos suelen denunciar casos de discriminación contra homosexuales, violencia contra la mujer o desprotección de algunos ciudadanos, pero rechazan lo que constituiría un freno legal a tales fenómenos sociales. Se pudiera pensar que no lo hacen por provenir del gobierno, sino por restarles argumentos a sus campañas proselitistas. Su rechazo al código no provendría, entonces, de consideraciones éticas, sino de intereses políticos.

La oposición que en realidad piensa en el bienestar de la población y la búsqueda del reencuentro familiar, por encima de consideraciones políticas o ideológicas, mantiene una actitud constructiva: Está contra el gobierno en cuanto tiene de criticable, pero no se opone a lo que redunda en beneficio de amplios sectores de la población.

Votar por el código no significa apoyar al gobierno. Se puede hacer un llamado a su aprobación desde una oposición: «Estoy contra el gobierno, pero mi interés es el bienestar de la población». Por desgracia para nuestra patria, esa actitud no tiene muchos seguidores, lo que demuestra una vez más que el concepto de ciudadanía está lejos de ser realidad entre nosotros.

Siendo objetivos, ¿el gobierno pierde si se rechaza el código?, ¿aprobar el código significa «lavar la cara» al gobierno, como opinan algunos?

El gobierno no perdería, sino los sectores de la población cuyos derechos protegería el código. El gobierno no necesita que gane el «Sí» para lavarse la cara. Ganó de antemano, y de antemano se lavó la cara cuando dio vía libre al idealismo de un grupo de juristas para redactar un código a la altura de las naciones más modernas. El gobierno ha ganado reconocimiento internacional presentando al mundo el proyecto como muestra de modernidad jurídica, y al proceso de discusión popular como ejemplo de actuar democrático. Eso no se altera porque se apruebe o no. El efecto «lavado de cara» no tiene marcha atrás. Esa es una gran ganancia del gobierno.

Si se rechaza, el «antidemocrático» no sería el gobierno, sino las fuerzas (políticas y religiosas) que se le opusieron, y se demostraría que la población cubana no está preparada para la vida democrática.

Sospecho que ciertos sectores dentro del gobierno apuestan en secreto por el rechazo. Así, con el supuesto apoyo de las mayorías, mantendrían vigentes sus convicciones patriarcales, machistas y homofóbicas. El rechazo sería el triunfo de quienes añoran los tiempos de las UMAP y las expulsiones de las universidades.

Las iglesias, ¿sirviendo a Dios?

Es conocido que fe, religión e iglesia son realidades diferentes, aunque relacionadas. Grosso modo (el tema es más complejo), la fe es individual, la religión es la unión de quienes tienen similar fe, la iglesia es una institución. Las dos primeras pertenecen ante todo al ámbito espiritual, mientras la institución está anclada al mundo material, y tiene dinámicas impuestas por su condición de tal y por sus vínculos con otras instituciones, religiosas y de otro tipo, entre ellas las de poder y las económicas. Las económicas llevan a luchas por el poder, pues el poder es una forma de enriquecimiento, y sin riqueza no hay economía.

En presencia de intereses materiales, en particular económicos, la fe y la religión pasan a un segundo plano, cuando no a un tercero. O dejan de estar presentes. Pero pueden servir de instrumentos. No vale la pena poner ejemplos, pues a diario recibimos noticias de personas y grupos que se valen de la inocencia de quienes tienen fe para satisfacer bajos instintos o enriquecerse. O para aprovechar la fe de las poblaciones y obtener ganancias políticas. América (no solo la parte latina) ofrece en este mismo instante ejemplos de gobernantes que se han valido del apoyo de ciertas iglesias para obtener votos o mantenerse en el poder.

En tales casos la fe se tomó como instrumento para satisfacer intereses materiales de grupos e individuos que han perdido la noción de lo que debiera ser su misión en el mundo.

En la pugna por el rechazo o la aprobación del código familiar se ha puesto de manifiesto hasta dónde puede llegar el desvío de lo que debiera ser el objetivo principal de una iglesia. Un número considerable de ellas se ha valido de la discusión del código (como antes ocurrió con la discusión de la Constitución) para echar pulso, tanto con el gobierno como con otras denominaciones, en competencia por demostrar fuerza y obtener poder.

El código no es anticristiano. Por el contrario, si hubiera existido antes, muchas violaciones de los principios cristianos se hubieran evitado. Por tanto, no es cierto que el objetivo de la campaña en su contra sea impedir la aprobación de una norma jurídica que atenta contra ellos.

Se manipulan conceptos, se aprovecha que la mayoría de las personas no lee el texto, sino oye lo que le cuentan, y se explota el disgusto de la población contra las medidas económicas gubernamentales y las carencias de todo tipo (ciertamente agravadas por el accionar de una potencia extranjera, pero en gran medida debidas a décadas de errores de los gobernantes). Con estos presupuestos, ciertas denominaciones se erigen como portadoras de esperanza para quienes sufren esas carencias.

En el fondo, esa oposición no es sincera. Es una lucha por ganar el mayor número de adeptos, lo cual significa más riqueza y más poder. Más poder significa más posibilidad de influir en el gobierno, no necesariamente de sustituirlo.

Se equivocan quienes creen que la campaña contra el código procura que el pueblo viva mejor, que las familias estén más unidas, que haya una reconciliación nacional. El verdadero fin es obtener la mayor cantidad de fuerza posible para demostrar al gobierno y a otras denominaciones quién ostenta el verdadero poder sobre las masas. Quién tiene más ovejas, no quién es mejor pastor.

Pregunto a quienes piensen que exagero o estoy prejuiciado: para un religioso qué es más contrario a la doctrina cristiana:

a) que dos personas del mismo sexo, unidas por el amor, tengan los mismos derechos civiles que las parejas de sexos opuestos,

b) matar a otra persona.

Ninguna de las denominaciones cristianas, católicas y no católicas, levantadas enérgicamente contra el código familiar, mostró similar vigor contra el código penal, el cual, además de violar el artículo 46 de la Constitución («Toda persona tiene derecho a la vida»), viola el mandamiento cristiano de no matar (el Papa Francisco recientemente argumentó al respecto). Ninguna hizo, ni antes ni después de la aprobación del código penal, una declaración pública de condena, ni usó el púlpito para crear conciencia contra la pena de muerte, ni reclamó a los diputados cristianos votar en contra.  

Entonces, no se trata de defender la doctrina cristiana, sino intereses políticos.

Sobre la conciencia de esos falsos pastores caerá el peso de las muertes que pudieron evitar, tanto como caerán las lágrimas de los infelices que sufrirán por su culpa si el código es rechazado.

Para concluir: los derechos no se plebiscitan

Hay quienes, partiendo del principio «los derechos no se plebiscitan», se oponen al código, aunque no estén contra su contenido. El principio es inatacable; también es cierto que algunos elementos recogidos en el código pudieron ser sometidos a escrutinio por separado, no incluidos en un grueso cuerpo legal que encierra aspectos discutibles con otros incontrovertibles. Pero la realidad es que el documento reúne a unos y otros, y la única opción es aprobar la totalidad o desaprobarla.

Pensemos por un momento en Arabia Saudita. Es un estado teocrático, con monarquía absoluta, sin parlamento, partidos ni alguna otra institución democrática. Es uno de los países con más denuncias por violación de los derechos humanos del mundo; las mujeres no tienen prácticamente ningún derecho, y los delitos se castigan según la ley islámica, que incluye mutilaciones y pena de muerte. También comete crímenes de guerra en Yemen, y no hace mucho el príncipe heredero estuvo implicado en la muerte de un periodista opositor. Ciudadanos saudíes estuvieron involucrados en el atentado contra las Torres Gemelas. Que el mundo apenas oiga hablar de esto se debe a que Arabia Saudita es extraordinariamente rica.

Imaginemos que, por la razón que sea (por ejemplo, «lavarle la cara al régimen»), el monarca de ese país realiza un plebiscito para otorgar derechos a las mujeres. Como los derechos no se plebiscitan, ¿votaría usted a favor de reconocer derechos a las saudíes? ¿En contra? ¿Se abstendría de votar?

Medite sobre eso, traslade a Cuba su respuesta, y actúe en consecuencia.

Por mi parte, diré sí al código, desde luego.

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52 comentarios

El inagotable, Orlando J Martinez 19 septiembre 2022 - 7:14 AM
Una joya un titular en Cubadebate: “Vicepresidente cubano en capilla ardiente…. de Isabel II” Ja ja ja. Pero se dieron cuenta de la pifia y rectificaron a “Vicepresidente cubano asiste a capilla ardiente de Isabel II
Manuel* 19 septiembre 2022 - 7:45 AM
Personalmente lo tengo claro: votar NO para mandar un mensaje de rechazo al régimen. Ya habrá tiempo en una Cuba democrática para consensuar un código de familias con participación de todas las fuerzas políticas.
MAGDEY 19 septiembre 2022 - 8:53 AM
Simplemente genial 👌
Jose 19 septiembre 2022 - 10:43 AM
Si el gobierno quisiera tanto un SÍ no hubiera hecho el plesbicito. Como dice el autor, muchos allá arriba seguro que quieren un NO
Raúl 20 septiembre 2022 - 12:39 PM
Es un error hablar de fuerzas politicas, cuando se está hablando de toda la ciudadanía. Éste Código no es del gobierno para el gobierno, es de todos los ciudadanos cubanos
Manuel Zayas 19 septiembre 2022 - 5:51 PM
Con el Código y todo el proceso el régimen se ha anotado un éxito, que no dependerá del resultado del plebiscito. Al menos si triunfa el SI se le podría poner freno a las fuerzas mas conservadoras al interior del régimen como también de la oposición
JOSE 19 septiembre 2022 - 8:19 AM
Si gana el NO, los elementos fundamentalistas y reaccionarios del gobierno, Machado Ventura, Esteban Lazo, el propio presidente DC, entre otros, se frotarían las manos.
Manuel* 19 septiembre 2022 - 6:29 PM
Las luchas intestinas del régimen son mi última preocupación. Mejor votar NO para mandar un mensaje de rechazo a quienes mandan.
Sanson 19 septiembre 2022 - 8:20 AM
NO y rotundamente NO a todo lo que venga de esos sinverguenzas llamese Diaz canel o Raul Castro o lo que sea. Que vayan a fabricar hoteles a la Luna. Es urgente que el pueblo cubano haga valer su reclamo de Soberania. De esa soberania de la cual se nos hablo desde tribunas y que no nunca ha estado mas ausente. Los cubanos hemos sido obligados por ser cubanos a infinidad de cosas en estos annos de castrismo. Tambien se nos han prohibido, por la misma razon, muchas otras. Se nos ha prohibido estar, vivir y hasta simplemente entrar en lugares del territorio nacional en que otros disfrutaban y se nos ha obliga a estar en otros en los cuales no queremos estar o, mas bien, que odiamos estar. Nunca tenemos "la otra opcion" a la que todos aspiramos y cuando no estamos haciendo algo obligados por leyes absurdas lo hacemos sencillamente por las pocas o ninguna opcion que nos dejan esos bastardos. ESO SE LLAMA ESCLAVITUD Y NO SOBERANIA. Es soberania que cuando uno esta en un lugar sin luz y muriendose de calor, picado por los mosquitos que trajo la desidia y el desmadre y proteste contra los que lo tienen alli, se le castigue?. Es soberano quien ve arruinar el pais donde vive y no puede ni decirlo?. Soberania es que los ciudadanos se mueran por falta de una medicina y el dinero del Estado se lo gasten unos cuantos malditos en hacerse hoteles y negocios de los cuales ni sabemos lo que nos toca?. Donde queda el concepto de soberania? . A que soberano se le castiga por quejarse y maldecir a los responsables de sus problemas?. Lo que somos es esclavos. El que no lo entienda merece lo que tiene.
Fer 19 septiembre 2022 - 8:47 AM
Lo k para mi está claro es que el código con su votación es un elemento fuerte de distracción ante la durísima situación que estamos pasando en Cuba. La avalancha mediatica que se recibe en los medios a toda hora es tremenda. A la larga votar si o no no va a influir mucho en el objetivo mencionado.
maría teresa* 19 septiembre 2022 - 8:48 AM
Asistiré al colegio electoral para no diluirme en el mar de ausencias y quiero que mi voto cuente. Marcaré con lápiz una gruesa cruz en la casilla del NO, -no usaré bolígrafo para evitar que me invaliden-, saldré de la cabina con la boleta abierta para que todo el que mire vea. Lo hago por los niños, por su futuro, no quiero que experimenten con ellos como la han hecho con nosotros, conmigo y los míos. Un código muy avanzado para un país que por papel higiénico utiliza periódicos y como almohadillas sanitaria trapos viejos. ¡Por favor! No es el contenido del código sino la diferenciación al aplicarlo. Si la calle es para los revolucionarios, si la universidad es para los revolucionarios, si los diálogos son con los revolucionarios, ¿por qué creer que el respaldo de la ley no será condicionado a intereses políticos de los individuos y familias, por qué creer en la imparcialidad jurídica? ¿por qué he de pensar que ahora será distinto?. Desconfío. No me convencen. Voto NO. Primero urge garantizar la alimentación de los cubanos. Primero urge eliminar los apagones. Primero urge detener la inflación. Primero urge adecuar salarios y jubilaciones. Primero urge proveer a farmacias y hospitales. Primero urge construir viviendas, reparar calles y carreteras. Primero urge garantizar el suministro de agua potable. Primero urge modernizar el transporte colectivo. Primero urge eliminar los basureros. y solo después, redactar, aprobar y promover todas las leyes, códigos, decretos y medidas crean sean necesarias para el bien colectivo. El Código de la Familia ya es ley, la número 156/2022. El referendo es solo para someterlo a validación popular. Gasto inmenso de recursos en un país casi en ruinas. De las 155 leyes anteriores aprobadas por la ANPP ninguna ha resuelto estos acuciantes problemas. Nota: Agradecería alguien me explicara el significado de llevar a referendo la validación popular de una ley ya aprobada.
Manuel* 19 septiembre 2022 - 6:35 PM
María Teresa, enhorabuena por el valor que tienes al mostrar la papeleta con el NO en público. Solo con que unos pocos cubanos hiciesen como tú, el régimen no duraría nada. En el futuro, cuando Cuba sea libre, le podrás contar orgullosa a tus hijos y a tus nietos tu gesto de rebeldía. Yo me aseguraría de tener a alguien cerca para que te grabe.
maría teresa* 20 septiembre 2022 - 9:43 AM
Manuel* , no hay consecuencias negativas por votar NO, segura estoy que el problema me lo buscaría si me dejo filmar y no son mis intenciones divulgarlo en las redes, los vecinos nos conocemos y hasta sabemos quiénes son los que TIENEN QUE DECIR que votan por el SI y la cruz la pondrán en el NO. Me deprime vislumbrar (y fue lo que me hizo decidir por el NO) que los vientres solidarios se convertirán en vientres de alquiler, chicas incubadoras de mujeres infértiles u obsesionadas por mantener los senos firmes y finas cinturas. En los barrios periféricos todo lo material e inmaterial se compra y vende. El hambre y las necesidades obligan. Por esa real posibilidad voto NO. Toda Cuba no es Miramar donde vive y se desenvuelve “la elite” intelectual y los magnates politiqueros y los nuevos ricos, ser homosexual por esos lares simplemente es “glamour”, por el mío es miseria de la fea y no tiene nada que ver con lo que diga la ley, es el degradamiento social en que se vive. A eso me referí anteriormente y por eso escribo aquí para el que no crea por lo menos dude. No importa lo que diga el código, si es de avanzada o no, lo importante es el grado de compromiso revolucionario y nivel social de los demandantes. Voto NO Gracias Manuel*
Sanson 20 septiembre 2022 - 4:45 PM
Si como dijo fidel entre risas "las jineteras cubanas son las mas cultas del Mundo" posiblemente los vientres sean los mas baratos. A lo mejor se deprecian hasta una facturita semanal en un supermercado. Solamente por eso no aprobaria ese enjendro de Codigo para cuba por una simple razon. Mannana una guaricandilla bien situada podria "alquilar " a una doctora"
Manuel Figueredo 19 septiembre 2022 - 8:58 AM
Pensé hacerle una pregunta al autor del presente artículo, pero al final del mismo dice que votará por el SI y sobre todo con un afirmativo, desde luego. Está en todo su derecho, pues él vive allí y como tal afrontará las consecuencias en bien o en mal. ¡ Que lástima !
Leovigildo 19 septiembre 2022 - 8:58 AM
¿Cristianos en el parlamento?¿Comunistas religiosos?No creo que existan y si los hay son oportunistas¿Por qué no ha habido nunca un voto en contra en la aprobación de leyes?Pues porque su fe comunista es mayor que la supuesta fe religiosa,por lo tanto no puede haber religioso que comulgue con el comunismo,no es porque sean muy buenos (los conozco tremendos HP).No se mezclan el aceite y el vinagre.Astencion sería la respuesta correcta a esa convocatoria.
José Luis 19 septiembre 2022 - 9:06 AM
Buen artículo. A mí modesto entender ideas claras. No tengo ninguna duda en votar SÍ independientemente de lo que opine sobre el gobierno cubano, he leído el código concienzudamente y me satisface mucho, solo hubiera preferido que fuera más suscinto.
tony antigua. 19 septiembre 2022 - 9:25 AM
No he decidido mi voto, a pesar de mi simpatía por eliminar discriminaciones porque el tema ha sido complejizado por el Estado, uniendo muchas cosas en algo que pudo ser más simple y acorde a los tiempos. Han propuesto una Ley que destaca tanto por el idealismo como por la manipulación de solapar con la consulta y el referendo, la entrada en vigor de un Código Penal que mantiene aberraciones anteriores. En manos de un Estado tan propenso a entrometerse en las vidas privadas, causa verdadero temor los cambios de términos referidos a la Patria Potestad, semanticamente innecesarios y que han provocado confusión. En cuanto a lo referido a la educación sexual fuera de la familia ocurre otro tanto. Si el Estado en este momento tan crítico en todo sentido, decidió poner los derechos de una minoría en manos de la mayoría, dando espacio a la acción de fuerzas conservadoras, será su total responsabilidad si al final esa minoría no obtiene los derechos que hace tiempo debió disfrutar y por inacción y cobardía política, los dirigentes políticos de este país que cuando quieren escriben decretos de dos en dos, no han otorgado. Ellos han enredado este juego y lo han convertido en un tema político, no deben escabullir esta responsabilidad culpando a quienes creen que su voto afirmativo será usado para celebrar una Victoria política. En la votación por la Constitución se apeló al mismo concepto, el mal menor, para promover el SI a una Ley de Leyes incompleta, confusa, abierta y en algunos puntos retrograda. Ya vemos en que ha terminado aquello. Como ocurrió antes, de nuevo esta vez el voto estará sesgado por un desbalance informativo- propagandístico,aunque menor que en el caso de la Constitución. Veremos que dice el pueblo.
dario 19 septiembre 2022 - 9:13 AM
Ante todo,lo mas importante : Cuba nunca fue un pais con una dictadura totaltaria religiosa,cuba nunca podria ser Arabia Saudita.Arabia Saudita ha sido una dictadura teocratica y cualquier conquista minima de derechos es una victoria para el mundo.Cuba prerevolucionaria luchaba por mas derechos....no haga malas comparaciones.Para los ciudadanos,poder votar , en medio de un ambiente democratico (solo poder votar no es democracia) es lo maximo,es participar en como didenar la vida que a la que se aspira.En cuba no hay ciudadanos,los haitantes de cuba viven en oprobio y afrentas sumido,no hay cultura del disenso,no hay luchas por los derechos.El ambiente es cerrado,los habitantes viven en una sociedad cerrada con preceptos utopicos machacados desde la cuna...en fin,en cuba no hay ciudadanos que puedan eegir con sentido comun.El estado sabe que hablar de sexo,quien manda en una union,si una mujer puede ser infiel como su marido,etc,etc...son conversaciones "que venden " todos pueden hacer lo que quieran,,,menos hablar de derechos politicos.Las elecciones,como siempre,seran manejadas por un sistema que es dueno de todo el proceso ,los derechos seguiran sin existir ,aunque esten plasmados en la Constitucion y la gente se entretendra en esa boberia....Es evidente que,sin derechos politicos,no se podra cambiar nada en ningun lugar.Todo es un circo.
Alzugaray 19 septiembre 2022 - 9:46 AM
Muy amplia y explicativa la argumentación. Te felicito.
Carmen 23 septiembre 2022 - 4:12 PM
Vale vale
Alain 19 septiembre 2022 - 10:20 AM
"pues a diario recibimos noticias de personas y grupos que se valen de la inocencia de quienes tienen fe para satisfacer bajos instintos o enriquecerse. O para aprovechar la fe de las poblaciones y obtener ganancias políticas"..... me parece que como se dice "el cuarto del vecino se alquila"...¿cuántos y quiénes se han beneficiado de la inocencia de la "fe" ideológica de millones de cubanos para obtener ganancias materiales y políticas?. Esa clara referencia que hizo de la iglesia muy bien que se aplica Igualmente a la política en Cuba. Dónde personas que creían ó creen renunciaron incluso a la comunicación con parte de su familia por el sólo hecho de estar a 90 millas de nuestra isla. La propaganda los hizo gusanos y ahora esa misma propaganda (no otra) los reconoce piezas claves para el bienestar y desarrollo del país. Esa transformación sin tan siquiera una disculpa. Hay más, pero no quiero extenderme tanto. Mi voto es NO.
Home 19 septiembre 2022 - 10:25 AM
Respeto este artículo , muy interesante y sabio varios puntos de vista , votaremos No el próximo 25
Armando Perez 19 septiembre 2022 - 10:32 AM
Muy buen razonamiento y explicación del autor del post.
MBS 19 septiembre 2022 - 11:23 AM
No voy a declarar públicamente mi voto (es secreto) para no prestarme a las campañas de unos u otros. Creo que como usted bien dice el Código en sí mismo puede ser beneficioso, pero, solo sirve en estos momentos para distraer de los problemas esenciales. En lugar de desgastarse y malgastar recursos en la consulta ciudadana del Código (por qué esto si otras cosas no se han consultado) debía atenderse más a las desastrosas condiciones económicas en que vive alrededor del 80% de la población, así como a la falta de democracia que padece una sociedad que se autodenomina socialista. Engels, y viene como anillo al dedo, expresó ante la tumba de su compañero de lucha: "Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero oculto bajo la maleza ideológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc." Considero que este Código por muy avanzado que sea responde más a otras cosas que a lo que necesita el pueblo, al menos en las circunstancias actuales.
Cevi 19 septiembre 2022 - 12:01 PM
Se vote si o no la situación de los cubanos seguirá igual y empeorando porque el problema no es la aprobación o desaprobación de esta nueva cortina de humo, es el sistema socialista de corte comunista impuesto y mantenido a sangre y fuego. No se cómo algunos todavía se van con la de trapo, no ven el panorama general ni lo primero que debe ser cambiado para que Cuba cambie de verdad.
Godofredo 19 septiembre 2022 - 12:01 PM
Ah cara'!!! De los mejores analisis que he leido aqui!!!
alexamaro5809271127 19 septiembre 2022 - 1:14 PM
Me place leer los comentarios críticos del artículo del Sr. Alpizar y me place más ver que vayan llegando los límites de las personas al oprobioso sistema en el que vivimos. Agregaré una sola cosa que ni el autor ni los comentaristas exponen directamente. Este Código promueve la ideología de género y por eso y otros argumentos ya expuestos votaré NO. Si no puedo aceptar una parte; no puedo a estar el todo. Ya tendremos tiempo de legislar en libertad y democracia cuando nos deshagamos de esta burocracia tiránica.
Rodas 19 septiembre 2022 - 1:26 PM
Usted es un reaccionario. En España que votaría? Allí también hay ideología de género? O hay una democracia? Por favor, explique
Rodas 19 septiembre 2022 - 1:23 PM
Votar por el SI no es votar por el gobierno que ha tenido que cambiar casi el 50% de los artículos del texto original que ya va por más de 20 redacciones. El gobierno cubano es más liberal que el pueblo cubano. Los cubanos son conservadores. Votar por el NO no afecta al gobierno sino a muchos grupos que si se benefician con el Código: homosexuales, adopciones, cuidado de hijos por ambos padres en sustitución de la patriarcal patria potestad etc etc Lo que está en juego es si el pueblo de a pie es o no progresista. La burguesía Cubana de dentro y de fuera ya lo sabemos es REACCIONARIA en toda la línea Así que no veo las cosquillas que el autor quiere sacar con el texto
Sanson 20 septiembre 2022 - 3:48 AM
Quien dijo que esos gordos son un gobierno?. Si lo unico que hacen es prohibir, castigar y cogerselo todo como si fueran guardias corruptos en una prision. Si fueran liberales harian elecciones y no estarian enquistados en el poder haciendo negocios secretos con el dinero del Estado y endeudando a los cubanos desde que nacen.
Jagger Zayas Querol 19 septiembre 2022 - 1:28 PM
No creo que votar por el "Si" o por el "No" en el referéndum por el Código de las familias sea el dilema. Cierto es que es uno de los códigos más avanzados de nuestro tiempo y esa característica aconseja votar por el Si. Sin embargo, es un código, es una normativa jurídica que debe ser respaldada luego por las sanciones judiciales por el incumplimiento de sus preceptos normativos y ahí es dónde, a mi juicio, está el dilema. Ese código sería un verdadero suceso en un país que sea verdaderamente un Estado de Derecho,un país donde el imperio sea de la ley, no de la cúpula dirigente "que está por encima de la Ley" o que la Ley son ellos. De esa forma, de qué vale el código? De nada. Más ejecución tendrá el nuevo Código Penal, inconsultamente aprobado por el teatro de la Asamblea Nacional del Poder Popular y puesto en vigencia porque favorece los propósitos inconstitucionales de los mandantes y recorta alevosamente los derechos constitucionales de las personas bajo el subjetivisimo criterio de "abusos de los derechos constitucionales" algo que no aparece por ningún lado en la nueva Constitución. Eso es una nueva Enmienda Platt, pero desde esta orilla. Si el código de las familias una vez aprobado, será letra muerta sobre el papel, de qué sirve votar por el Si? Pero votar por el No, sería darle razón y fuerza a las mentes conservadoras -sea cuál sea su inclinación política- y respaldar a los causantes de tantas injusticias y sufrimientos en decenios y siglos. Luego, lo mejor es no votar (con el riesgo de que te marquen en tu expediente secreto) o votar en blanco ( con el riesgo, por falta de la transparencia electoral que caracteriza nuestro sistema electoral, de que otros "marquen por ti, en la casilla del Si oficialista o del No real de los simuladores) o por último, anular la boleta por cualquiera de las formas posibles, que sería una protesta contra la ausencia del Estado de Derecho real, no el cacareado por el oficialismo.
Esteban 19 septiembre 2022 - 1:38 PM
Me pregunto qué cambiaría si gana el si o gana el no.
Manuel Figueredo 19 septiembre 2022 - 3:47 PM
Amigo Esteban desde mi punto de vista nada cambiará, el cuartico seguirá igualito, quizás hasta con más miseria y represión. Es que la mona aunque la vistan de seda mona se queda. Saludos
Esteban 19 septiembre 2022 - 4:01 PM
Me asombra la capacidad que aún tiene la dictadura para entretener a la gente con cosas sin importancia real, amigo Manuel Figueredo. Al parecer los cubanos no aprendemos a discriminar lo verdaderamente importante de lo superfluo, la paja del trigo. Gane el si o gane el no nada va a cambiar mientras estén la dictadura ahí.
Manuel* 19 septiembre 2022 - 6:41 PM
Si gana el SI, no cambia nada. Si gana el NO, se manda un mensaje de rechazo al régimen que facilitará su caída.
Raul Sobrino 19 septiembre 2022 - 1:44 PM
Un código de las familias para beneficiar más los prejuicios sexuales? Nadie tiene mayores prejuicios sexuales que los homosexuales. No se trata de un asunto de preferencias; se trata realmente de un problema de prejuicios que han ido homosexualizando a más y a más personas. La represión sexual engendra el homosexualismo. Mientras más represión sexual existe entre los heterosexuales (el miedo de las feminas a la primera penetración; el temor de los varones a hacerle una proposición a una muchacha, etc) mayores son las posibilidades de que unos muchachos se interesen por los orificios de otros varones o de que dos hembras lo hagan entre ellas confiadas en que no habrán embarazos ni penetraciones "dolorosas". En un mundo en el que todavía los amigos son siempre personas de nuestro mismo sexo, es un mundo que se presta a que las primeras experiencias carnales se den también entre personas del mismo sexo; o sea, varones con varones y hembras con hembras. Basándome en mis propias experiencias y la de la mayoría de mis amigos de la adolescencia, antes de que yo tuviera mi primera experiencia con una hembra, fui sexualmente asaltados por muchos hombres homosexuales adultos y también hubo intenciones de parte de algunos amigos -con lo que iba al rio o a tirarle piedras a los pájaros- de sodomizarme. Nunca ninguno de nosotros tuvimos amigas ni del barrio ni de la escuela con las que saliéramos juntos ni siquiera para ir al cine y mucho menos para irnos a bañar al río. Eso no se lo permitían sus padres para evitar el "qué dirán". Luego entonces ante la imposibilidad de los varones que tener amigas hembras (lo que no creo que haya cambiado en Cuba en lo absoluto) a algunos muchachos se les fijaban intenciones de sodomizar a algunos de sus compañeros a modo de experimentar en sus orificios las oportunidades que no tenían con las hembras. Incluso hasta un hermano mío mayor me quiso sodomizar por la misma causa. Y no se trataba de que le interesara más estar con otro varón, sino que no tenía la más mínima oportunidad de estar con una hembra; de ahí que el bestialismo se practicara con mucha frecuencia entre los adolescentes en Cuba, fuena cogiendo gallinas e incluso cerdas, chivas y yeguas. Eso yo lo vi constantemente. Y por supuesto que ninguno de ellos tenía preferencias sexuales por esos animales. La intención que hay detrás de ese código de las familias es la de promover la homosexualización a beneficio de las represiones sexuales ya existentes. O sea, se busca reprimir sexualmente más a las personas heterosexuales para favorecer los prejuicios de los homosexuales que por unas razones u otras se niegan o se apartan de las relaciones carnales con personas del otro sexo.
Armando Perez 20 septiembre 2022 - 2:03 PM
Los abusos de su infancia explican su obsesión con la sexualeidad. Le aconsejo ir a un terapeuta para procesar esos traumas. Y le aclaro: La gente crece homosexuales, bisexuales o sexuales, nadie los hace.
Raul Sobrino 19 septiembre 2022 - 2:30 PM
Yo doy por hecho que el código de las familias será impuesto.... hasta sí el 90% votará NO. Y lo más probable es que será aprobado por un alto porcentaje de la población según los que cuentan los votos. El gobierno de de Caba no se puede arriesgar a dar la impresión internacional de que la mayoría de los cubanos son "retrogados". Por eso de que va... va. Todo eso de las votación es pura pantomima.
Shyri 19 septiembre 2022 - 2:54 PM
No abogo ni por el SI ni por el NO. Que cada cual ejerza su derecho al voto atendiendo a su conciencia y convicciones. Sí considero, que el momento no es el más oportuno para esta consulta. El Mando Supremo sigue errando la puntería estableciendo un orden de prioridades muy alejado de la realidad que vive nuestro país y su sociedad. Nada se ha hecho oportunamente en los últimos años, ni la reforma de la Constitución, convocada a marchas forzadas innecesariamente , pues no se justificaba el maratonianismo con que se desarrolló ese proceso, parece ser que más por el afán de no dejar cabos sueltos, al acercarse el fin del ciclo vital de una generación, que por la imperiosa necesidad de garantizar un futuro mejor para esta nación. Un Código de Familias actualizado y garantizando derechos a minorías es necesario, pero no más que otras soluciones que requieren de la atención inmediata de los decisores, no elegidos directamente por el pueblo, que no rinden cuentas de sus actos ni asumen responsabilidades por los mismos y que son reacios a la autocrítica, porque consideran que estarían colaborando con el enemigo. Otra de las preocupaciones de la población es la referida a la transparencia de estos procesos que dirigidos por el Consejo Electoral Nacional, no son auditados por un ente independiente, ni existen métodos y formas de reclamación del resultado del escrutinio, que no son resguardadas las boletas y actas originales para posterior revisión, que en los conteos, resúmenes y recuentos a todos los niveles no interviene un notario que ejerza la función de dar fe pública.
Manolo 19 septiembre 2022 - 4:23 PM
El cubano se ha vuelto muy credulo e ingenuo. Esta discusion carece de sentido. Alguien puede creer que algo ya aprobado por la AN y publicado en la Gaceta Oficial va a tener marcha atras? Que nivel de evidencia en su legitimidad va a mostrar esa Asamblea si el pueblo no valida lo aprobado con tanto bombo y platillo? No se la van a jugar. Este juego ya esta decidido.
Raul Sobrino 19 septiembre 2022 - 5:50 PM
Exactamente
Sanson 19 septiembre 2022 - 5:37 PM
Los codigos asi como las leyes no se ejercen en cuba, donde la misma ley se aplica para unos y para otros no. Donde esta la ley que dice que a un cubano se le impide entrar en su pais cuando regresa de un viaje?. Los codigos y las leyes y toda esa basura que inventan esa gente no tiene valor cuando ellos son los que las hacen y los primeros que no las cumplen La votacion es otro circo mas. Ya no hablan de las responsabilidades delsiniestro del Saratoga ni de la base de tanques? Los que le hagan el jueguito a la dictadura, alla ellos.
Walber 19 septiembre 2022 - 6:02 PM
Obviamente el articulista tiene un sesgo muy grande con respecto a la iglesia a la cual se refiere de forma despectiva, pero bueno no va a ser ni el primero ni el último, durante los últimos 2,000 años han existido un sinnúmero de gente que lo ha hecho y vean a esta altura donde se encuentran y quien habla de ellos, más sin embargo la iglesia está allí donde mismo, no importan los siglos que han pasado está ahí, renovándose constantemente y al lado del pueblo, ayudando al necesitado.
Armando Perez 20 septiembre 2022 - 1:08 PM
La religión y las iglesias han sido historicamente una fuerza reaccionaria, anticientífica, y machista (ademas de pedófila) (¿Edad Media alguien? ¿Medio oriente y Africa aún hoy en dia alguien?) y es por eso que más y mas personas se están demarcando de ella en todo el mundo, principalmnte en los países desarrollados. La ciencia y la educación son veneno para las creencais religiosas.
Nando 20 septiembre 2022 - 11:53 AM
El artículo emite la idea que los cristianos votamos o actuamos en este caso, porque somos manipulados por intereses económicos y políticos e ignora que sí tenemos motivos doctrinales, de fe, basados en lo que consideramos es la palabra de Dios que está en la Biblia, para votar por el no. Subestima la fuerza de nuestras creencias, pero dura cosa es dar golpes contra el aguijón.
Armando Perez 20 septiembre 2022 - 1:59 PM
Los cristianos tratan de imponer sus criterios morales al resto de la sociedad al estilo de las teocracias islámicas y suprimir los deerchos ajenos. El estado cubano, es laico. La iglesia y el estado deben estar separados y las leyes no deben reflejar los principios morales y prácticas de ninguna religión, para poder garantizar la mayor libertad y derechos a todos.
Nando 20 septiembre 2022 - 9:39 PM
Cómo los cristianos imponen en Cuba sus criterios???
Justo 21 septiembre 2022 - 11:28 AM
No hay nadie en la cupula que desea un voto No, a ellos no le interesa el código de familia, todo esta dentro de una estrategia para darle viso a la dictadura que esta cambiando hacia una democracia, porque no llevan a plebiscito si los cubanos quieren seguir con el socialismo o no?. Cualquier justificación que se de al voto si, es un apoyo a la dictadura, el mayor derecho para el ser humano es la LIBERTAD, sin ella no existe ningún otro derecho. Basta ya de prestarse para el juego de la dictadura, no hagan más una historia de la realidad cubana, lonque hay que hacer es aunar voluntades contra la dictadura.
SL 22 septiembre 2022 - 11:33 PM
Espectacular este análisis. Las palmas para el autor.
Carmen 23 septiembre 2022 - 4:08 PM
Vale vale
Babalawokubano 24 septiembre 2022 - 3:57 PM
La trampa esta en el SI, el NO es una derrota del gobierno, con el SI que convoca los cubanos a “votar con el corazón”, se aprovecha de las cartas emocionales para adornar la trampa en la que caerá el resultado de la votación, la de "demostrar" la adhesión del pueblo a la “revolución” y sus líderes, y al “socialismo” que consagra la Carta Magna como coartada para perpetuarse en el poder.

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