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jueves, octubre 22, 2020

Sobre la reforma constitucional (I)

Por: René Portuondo

No existe hoy cubano que no esté de alguna forma ligado al proceso constitucional que vive el país. Hace solo unos días comenzaron las consultas por todo el territorio nacional y muchos son los comentarios que ya se escuchan sobre los planteamientos más polémicos que se someten a discusión.

Junto a los debates que ocurren en centros de trabajo y comunidades, los cubanos, que avanzamos lento pero constante hacia una mayor informatización, hemos trasladado, como debería ser, el proceso también al ciberespacio, y aquí también se han desatado polémicas; enriquecidas en muchos casos por la participación de especialistas y por la confluencia de opiniones diversas desde discímiles rincones del mundo.

Aunque son muchos los temas que dentro de la constitución me podrían despertar interés tratar, y que intentaré hacerlo con el paso de los días, considero indispensable comenzar por el proceso mismo antes que adentrarnos en su contenido. No como intelectual de la materia constitucional, sino como cubano opino.

Es conocido por todos que en el último artículo (el 137) de la constitución de 1976 que define el proceso de “Reforma Constitucional”.  Este stablece que la misma solo puede ser reformada por la Asamblea Nacional y en algunos aspectos es necesario la ratificación del pueblo. Entendiendo que la intención es construir un sistema basado en el imperio de la ley, este hecho solo puede ocurrir a través del respeto a los mismos procedimientos legales que están establecidos para su creación, por ende, es entendible que se respetará lo legislado y que el actual proceso culmine con una votación en la ANPP y posterior ratificación popular. Aun así, este artículo no establece en ningún momento los procedimientos para dicha reforma constitucional, por lo que los mismos quedan a discreción de las autoridades facultadas, la misma ANPP y el Consejo de Estado.

En este punto es donde no puede sino surgirme una duda, ¿porque no se comenzó el proceso a la inversa? Quiero decir partiendo de la base, dígase a partir de líneas fundamentales de discusión que las personas debatieran y que fuera de este de donde emanara la redacción del anteproyecto, que después fuera llevado en la asamblea para su aprobación. Sin embargo, se procedió al igual que con los lineamientos y la conceptualización: discutir lo ya debatido por el máximo órgano legislativo.

A mi parecer esto no solo encierra el debate, sino que introduce el difuso concepto de “aprobar el espíritu del texto”, como me dijo alguien cuando expresé mi desacuerdo con el texto de los primeros Lineamientos. Este hecho encierra dentro de sí, todo lo que no debe ser un proceso libre y trasparente, puesto que como el proyecto es un bloque (un cuerpo escrito) ya constituido por instancias superiores, aún después de dar tus opiniones contrarias sobre algunos puntos, o lo apruebas completo o te le opones completo.

La idea de comenzar a armar el cuerpo escrito del proyecto por la base, no tendría sentido a menos que existiera un órgano que al finalizar los debates tuviera la tarea de recogerlo todo y redactarlo. Junto a este, asambleas creadas a diferentes niveles, solo para este hecho, elevar las propuestas de la base, del nivel de barrio y terminar en la nación con una asamblea que terminara redactado el anteproyecto, no solo sería una expresión suprema de democracia, sino la que le corresponde a un proceso como el nuestro.

Claramente este método tendría muchos inconvenientes, pero en ningún momento violaba el artículo 137 y reforzaría el carácter democrático y popular del proceso, y que solo bastaba con que la decisión la tomaran los órganos del gobierno. Al final, luego de la redacción de la Constitución por las bases, la misma podía ser sometida a votación por la Asamblea Nacional y luego por el propio pueblo en su totalidad como se estipula.

El poder soberano, el pueblo, tendría aquí no solo la oportunidad de ser parte del proceso, sino de ser el proceso, convertirse él mismo, como debería ser, en el poder constituyente real de la nación. Me apena saber que aquellos que tuvieron la oportunidad de dotar al proceso con un método genuinamente progresista, prefirieran continuar con el trillado mecanismo de “discute lo que yo redacte”. Pero tengo claro: en la política nada es casualidad.

Muchos pueden cuestionarse por qué crear temporalmente un mecanismo paralelo al ya existente (una asamblea constituyente) para dar forma a una nueva constitución y este es un cuestionamiento válido, más aún si al finalizar todo tiene que terminar en la misma Asamblea Nacional, ¿no es más eficiente el mecanismo adoptado en la actualidad?  Puede, pero más eficiente no significa más democrático y trasparente.

Y aunque existen en el debate actual explicaciones de destacados intelectuales  sobre por qué el poder constituido (el legislativo, la ANPP) no debería ser al mismo tiempo poder constituyente, yo prefiero acogerme a ese revolucionario, que acusó a Batista y que dijo: Es un principio elemental de derecho público que no existe la constitucionalidad allí donde el Poder Constituyente y el Poder Legislativo reside en el mismo órgano”. (Fidel Castro Ruz. La Historia me Absolverá).

Tomado de: La Trinchera

8 Comentarios

  1. No suelen participar los autores de los artículos publicados en este foro de comentarios. Por si se produce el milagro, me gustaría conocer qué sitios, dónde, usando qué medio, se da eso que comenta el autor del post señalando que se ha trasladado también la discusión sobre el proyecto constitucional al ciber espaci.
    A ver si hay suerte…. 🍀

    • Si, cubanos dentro de la isla y en cualquier parte del mundo, siempre que estén a favor de la revolución, del PCC, del comunismo, etc, entonces somos Cuba y contamos con uds. Los que se opongan pues no cuentan, no son ni cubanos, son escorias, pagados por el imperio, etc, etc Ya me sé esa película.

  2. Laa hipocresía que a Tatu le gusta mencionar tanto, se pone de manifiesto en su enésima potencia cuando el presidente le dice a un grupo de emigrantes cubanos: “Contamos con ustedes. Somos Cuba” y los exhorta a cumplir aquello de “discute lo que yo redacte”, pero no les dice:

    NO PUEDEN VOTAR EN LAS ELECCIONES SE SU PAÍS.

  3. Excelente reflexión . Una real democracia ha de partir de la asamblea…del pueblo.
    O sea, sin trillar, de abajo a arriba. Nunca a la inversa. A qué tememos?

  4. El post es interesante en el sentido que muestra como el Partido-Estado ejerce su control de la sociedad y disfraza de «democráticos» procesos que no lo son, ya que en última instancia siempre se reserva la potestad de redactar centralmente lo que se va a discutir y establecer lo que no se puede cuestionar (Papel dirigente superior al pueblo y la Constitución del PCC y la «irrevocabilidad» de su socialismo).

    Ese proceso seudo democrático tiene su cierre mas antidemocrático cuando el mismo pequeño grupo que redacta las modificaciones es el que decide cuales propuestas de la población se incluyen o no en la redacción final, sin mas criterio ni limitaciones que lo que consideren pueda beneficiar o perjudicar la permanencia en el poder de los mismos gobernantes-redactores.

    En mi criterio este proceso de modificaciones de la Constitución se inició por la necesidad que tienen de introducir validez constitucional de la propiedad privada, algo que niega rotundamente la Constitución vigente, y con ello abrir las puertas un sistema de Capitalismo Monopolista de Estado, con la pretensión de dar entrada al gran capital extranjero de las transnacionales y con la ilusión de continuar con el control absoluto de la economía y la sociedad por el partido único y los dirigentes eternos.

    Pero como toda acción tiene su reacción y consecuencias, este proceso ha servido también para que gran parte de la población se percate y pronuncie sobre mecanismos antidemocráticos como se señala en este post, y tambien sobre aspectos antidemocráticos de la Constitución, como el Artículo 5 que establece un PCC «superior» a todos, aunque los que dirigen no tuvieran esa intención.

  5. Últimamente he notado que el número de comentarios que pasan de moderación han bajado considerablemente, pero sobre todo una tendencia a dejar a un lado el amplio debate de posiciones divergentes, es como una intencionada coincidencia o poca divergencia que muchos Cubanos reconocemos aparece cuando en privado hemos sido llamados a no expresar nuestra opinión porque “No es el momento adecuado”.

    Sobre esta entrada que sigue apelando a lo que no fue con el tema de la constituyente y el de abajo hacia arriba, Fidel escribió esas ideas cuando estaba luchando por el poder, cuando todavía era un joven “revolucionario”, es decir quiera cambiar el status quo. Los que dirigen el país hoy están haciendo esa reforma constitucional exactamente para lo contrario, para no perder el poder, para mantener el status quo es por eso que se necesita que surja, se desarrolle y sea confirmada de otra manera.

    Y por último sobre las palabras del Presidente Cubano ante ese grupo de elegidos por ellos como representantes de la emigración cubana “Contamos con ustedes. somos Cuba”, y el derecho conferido a aportar opiniones sobre el proyecto de constitución cubana en discusión y que en el futuro con la segura aprobación nos seguirá atando a la patria como ciudadanos cubanos con un MUY CARO PERO VIGENTE pasaporte acorde a la llamada “ciudadanía efectiva”. Al menos yo como emigrado no me interesa opinar de algo por lo que no puedo realmente influir, al no poder botar para su aprobación como mi futura ley de leyes porque al portar pasaporte Cubano por ella me he de regir en territorio Cubano. El gobierno pudiese contar conmigo si, se respeta mi derecho a no estar de acuerdo con el socialismo como única vía para el desarrollo y dejase de ser impuesto el PCC como partido único y plenipotenciario que ha ido ahogando el país a la triste realidad actual, pero lo más importante que nos enseña su frase de clausura, cuando aprenda que ellos son solo el gobierno de Cuba, NO CUBA como asegura, Cuba y los Cubanos en el exterior somos otra cosa que ese reducido grupo de sus elegidos que le aplauden sin nada a cambio.

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