¿Quiénes somos?

La Joven Cuba (LJC) es un proyecto sobre debate político en espacios físicos y digitales, surgido en Abril de 2010. Sus fundadores son Osmany Sánchez Roque, Roberto Peralo y Harold Cárdenas Lema. Otras incorporaciones son Alina Bárbara López Hernández, Mario Valdés Navia, Yassel Padron Kunakbaeva, Miguel Alejandro Hayes, Gabriela Mejías, Yasvily Méndez Paz y Giordan Rodríguez Milanés.

Con énfasis en temas políticos y sociales, LJC desde un inicio propició espacios de debate en varias universidades, así como en eventos dentro y fuera del país.  Sin embargo, la mayor parte de las actividades del proyecto han tenido un carácter digital, a través de la participación ciudadana de sus miembros y otros colaboradores en las redes sociales e Internet. Su mayor mecanismo de expresión es la web colectiva donde publican a diario: (http://jovencuba.com).

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Logo original de LJC

El logo original de LJC fue creado por el Héroe de la República, Gerardo Hernández Nordelo, durante su encierro en una prisión de máxima seguridad en los Estados Unidos. En el año 2017 se creó por vez primera un manual de identidad con un nuevo logo y colores creados a partir del original.

La participación en LJC y la publicación en su espacio digital es abierta a todos los que deseen ser parte del proyecto. Cuantitativamente, tiene un promedio de casi cinco millones de visitas en más de nueve años pero su mayor valor es cualitativo. LJC es parte de una vibrante sociedad civil y contribuye al debate desde perspectivas de izquierda identificadas con posiciones progresistas, feministas, socialistas y ambientalistas. Su web cuenta con servicios premium, un dominio registrado e ingresos de WordPress por publicidad genérica.

La inspiración del proyecto es la organización que creara Antonio Guiteras Holmes (1906-1935), de corte antimperialista y novedosa para su tiempo. El hecho de que el mismo Guiteras y su labor fuera incomprendida en su tiempo por parte del movimiento comunista cubano, es un hecho reivindicado por los miembros de LJC como ejemplo recurrente de las contradicciones de un país en constante lucha por su soberanía.

La relación de LJC con las autoridades cubanas ha estado marcada por numerosos altibajos. Surgida en una universidad de forma espontánea y no por encargo gubernamental, fue apoyada luego por las autoridades y proscrita más tarde por contenidos considerados «hipercríticos». Contó con el apoyo público del presidente Miguel Díaz-Canel en 2013 pero al terminar los llamados a la crítica por parte de la dirección del país en los años siguientes, su relación con las instituciones políticas del país se ha ido deteriorando.

Los sectores de oposición en Cuba también son críticos de la defensa que hace LJC sobre los logros sociales del período revolucionario y su reivindicación de la idea socialista en la isla. Medios de oposición que reciben fondos de Estados Unidos para cambio de régimen en Cuba, califican el proyecto de «oficialista».

Miembros de LJC han insistido en varias ocasiones que su objetivo es hacer una valoración crítica al socialismo burocratizado y totalitario, al tiempo que enjuicia al capitalismo por su explotación desmedida de los recursos humanos y naturales del planeta.

A diferencia de otros proyectos y medios digitales, que se identifican con determinadas preferencias en el espectro político nacional y delegan en sus editores velar por ellas, LJC busca representar la diversidad en la izquierda. Por ese motivo, puede publicar textos con distintas posturas sobre un mismo tema. En la parte inferior de su web a la derecha se puede encontrar un descargo de responsabilidad donde se aclara que las opiniones expresadas en su portal son responsabilidad exclusiva de los autores y no representan necesariamente la opinión personal de los editores.

Para publicar en el blog o participar en los espacios de debate que fomenta el proyecto, basta con contactar a los administradores: jovencuba@gmail.com