La toma del poder por los comunistas en Europa Central y Oriental

Propaganda comunista española.

En los años inmediatos al fin de la Segunda Guerra Mundial, el sistema socialista de tipo soviético se estableció en varios países de Europa Central y Oriental. En la mayor parte de ellos, el Ejército soviético había sido responsable principal de la derrota nazi.

Para 1948, regímenes comunistas de tipo soviético gobernaban en Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Bulgaria, Rumanía, Yugoslavia y Albania. En 1949 se produjo la división de Alemania, y en la zona de ocupación soviética también se impuso un gobierno con esas características.

En este artículo serán analizadas las diferentes condiciones en que se produjo la toma del poder por parte de los partidos comunistas (PC) en cada uno de estos países y el contexto geopolítico en el que ello ocurrió.

Los partidos comunistas, Moscú y la Internacional Comunista en el período entreguerras

Entre 1919 y 1921, e inspirados en la Revolución Bolchevique, se fundaron PC en Alemania, Bulgaria, Checoslovaquia, Hungría, Rumanía, y Yugoslavia. La mayor parte resultó del desprendimiento del ala izquierda más radical en los respectivos partidos socialistas o socialdemócratas. En Albania fue instituido más tardíamente, en 1941.

Desde su creación, la mayor parte de ellos fueron sometidos a la disciplina impuesta por la Internacional Comunista (IC), fundada en 1919. En ese mismo año, los PC de Alemania y Hungría protagonizaron intentos revolucionarios que fueron reprimidos ferozmente y derrotados, aunque en el caso húngaro llegó a proclamarse una república soviética que duró 133 días.

La política de la IC respondía, principalmente, a los intereses estratégicos de la Unión Soviética, bajo la justificación del «internacionalismo proletario», lo cual en muchas ocasiones condujo a los PC nacionales a cometer graves errores que le restaron apoyo en sus países.

El Comité Ejecutivo de la IC, influido por Moscú, solía intervenir en las decisiones de los partidos nacionales e incluso en la selección y destitución de sus dirigentes. La existencia de la IC coincidió con las luchas por el poder en la URSS y con las sucesivas purgas y procesos estalinistas de 1936 a 1938, en los que fueron injustamente condenados, asesinados o enviados a campos de trabajos forzados miles de comunistas.

Entre ellos estuvo la mayor parte de los principales líderes históricos de la revolución bolchevique que aun vivían, e incluso dirigentes comunistas de varios países, que fueron conminados a viajar a la capital soviética y terminaron enfrentando los tribunales y la muerte.

El PC Polaco fue disuelto por la IC en 1938. Previamente, casi toda su directiva —Adolf Warski, Maria Koszutka, Józef Unszlicht y Julian Leszczynski— había sido ejecutada bajo las acusaciones de «desviacionismo» y «trotskismo».

Igual suerte corrieron Béla Kun, líder de la república soviética de Hungría; Milán Gorkić, secretario general del PC de Yugoslavia (1932-1937), y los alemanes Heinz Neumann, Hugo Eberlein y Hermann Remmele.

Algunos PC pudieron desarrollar en sus países una actividad legal e incluso parlamentaria. Sin embargo, la mayoría fueron prohibidos por sus gobiernos o carecían de la fuerza política para ser una alternativa real de poder.

En Checoslovaquia los comunistas fueron la segunda fuerza política en las elecciones parlamentarias de 1925 y cuarta en las de 1929 y 1935. Luego de la invasión nazi debieron pasar a la clandestinidad.

El PC Alemán era el más numeroso y fuerte políticamente después del Bolchevique. Tras la derrota de la revuelta de 1919 y el asesinato de sus fundadores —Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo—, se reorganizó y participó en las instituciones de la República de Weimar, hasta su prohibición por el régimen nazi en 1933.

Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo

En las elecciones de 1920 habían obtenido apenas el 2% de los votos y cuatro escaños en el Reichstag, pero en las siguientes ampliaron su caudal electoral hasta obtener 16,8% y cien diputados en las de noviembre de 1932. Eran entonces la tercera fuerza política parlamentaria.

Al concluir las elecciones de marzo de 1933, Hitler detuvo a los líderes comunistas y logró imponer la Ley Habilitante para gobernar por decreto, con la sola oposición de los diputados socialdemócratas. Se estableció así el régimen totalitario nazi tras la prohibición del resto de los partidos.

El Partido Comunista Húngaro, por su parte, fue proscrito después del derrocamiento de la república soviética de 1919 y debió actuar clandestinamente o a través de otras organizaciones. Recuperó la legalidad en 1944, cuando el Ejército Rojo entró en el país.

Las organizaciones comunistas de Bulgaria, Rumanía y Yugoslavia también fueron prohibidas durante dos décadas.

La Segunda Guerra Mundial, la Conferencia de Yalta y la toma del poder

En los países ocupados por el fascismo se constituyeron grupos de resistencia, integrados por comunistas, socialdemócratas, agraristas y nacionalistas en general.

Yugoslavia y Albania fueron territorios cuyos ejércitos de liberación nacional, liderados por los comunistas, llevaron el mayor peso de la lucha contra la ocupación, por lo que al colapsar la dominación nazi eran la única alternativa viable de poder político.

Mientras tanto en Polonia, el Ejército Nacional (Armia Krajowa) encabezó la resistencia y, de hecho, lideró la sublevación de Varsovia contra los nazis entre el 1ro. de agosto y el 2 de octubre de 1944. El Ejército Soviético, ubicado solo a decenas de kilómetros de la capital polaca, detuvo su avance y esperó que la sublevación fuera sofocada por las tropas alemanas para luego derrotarlas y ocupar la ciudad. 

Para la Unión Soviética era imprescindible que se debilitaran las fuerzas nacionalistas polacas con el fin de asegurar el predominio del llamado Comité de Lublin, dirigido por los comunistas, como alternativa de gobierno para Polonia. Por eso, cuando el país fue totalmente ocupado se inició la represión contra las fuerzas nacionalistas.

Entre 1944 y mayo de 1945, los ejércitos soviéticos ocuparon parte considerable de Alemania, Austria, Polonia, Hungría, Checoslovaquia, Bulgaria y Rumanía. También llegaron a Yugoslavia, aunque en este país, como en Albania, los grupos de partisanos, agrupados en los ejércitos de liberación respectivos, habían expulsado a las fuerzas nazis.

Polonia resultaba muy importante para la URSS desde el punto de vista estratégico. En 1943 se autorizó a los comunistas exiliados en Moscú la constitución del Partido Obrero Polaco (comunista) en reemplazo del anteriormente disuelto PCP.

A partir de 1944 comenzó a operar en el país el Ejército Popular (Armia Ludowa), una guerrilla de partisanos dirigida por los comunistas. Esta se sumó al Ejército Nacional, que seguía órdenes del gobierno en el exilio de Mikołajczyk. Mientras tanto, Stalin logró en Yalta que Estados Unidos y Gran Bretaña reconocieran al gobierno provisional establecido por el Comité Polaco de Liberación Nacional en Lublin. El mismo estaba encabezado por los comunistas que llegaron al país junto a los ejércitos soviéticos, aunque posterior y temporalmente incluyó algunos representantes del gobierno exiliado en Londres.

Stanislaw Mikolajczyk

En 1946 el gobierno provisional organizó un referéndum con tres preguntas, una de las cuales pedía el establecimiento de un sistema basado en la reforma agraria y la nacionalización de las industrias nacionales, preservando la propiedad privada. Oficialmente el SÍ ganó en las tres preguntas por amplio margen, aunque publicaciones posteriores a la caída del régimen comunista mencionan que solo se habían aceptado las fronteras occidentales del nuevo Estado polaco.

El referéndum dio paso, en 1947, a la adopción de la «Pequeña Constitución» por parte del Parlamento y a las primeras elecciones de postguerra,[1] en las que se impuso el Bloque Democrático del Frente Nacional Unido, liderado por el Partido Obrero Polaco e integrado por el Partido Socialista, el Partido del Pueblo Polaco y el Partido Socialista Democrático con el 80,1% de los votos y 394 de los 441 escaños del Parlamento. Le seguían el Partido Campesino de Mikołajczyk, con solo veintiocho diputados; el Partido del Trabajo y el Partido Popular Campesino.

En 1948, presionados por Moscú, se fusionaron el Partido Obrero (comunista) y el Partido Socialista. Surgió así el Partido Obrero Unificado Polaco que ejerció el poder hasta 1989.

En Checoslovaquia no fue posible obviar al gobierno exiliado en Londres, encabezado por Edvard Beneš, sin embargo, el PC había incrementado su influencia a partir de su activa participación en la lucha antifascista. En las elecciones parlamentarias de 1946 fue el más votado, con el 31,2% del total de votos.

Ganó las elecciones en tierras checas pero no en Eslovaquia, donde se impuso el Partido Democrático. No obstante, al sumar sus escaños con los del Partido Socialdemócrata y el PC de Eslovaquia —agrupados en el Frente Nacional—, lograban 151 de los 300 en disputa, con lo que obtenían una exigua mayoría.

En consecuencia, se formó un gobierno encabezado por Klement Gottwald, máximo dirigente comunista, en el que también participaban representantes del antiguo gobierno exiliado en Londres y figuras independientes.

A pesar de ello, la tradición democrática del país y el hecho de que se mantuviera la Constitución de 1920, resultaban obstáculos para la transformación en un modelo socialista de economía centralmente dirigida, lo cual produjo enfrentamientos entre las fuerzas políticas representadas en el gobierno y el Parlamento.

En febrero de 1948 se produjo una crisis ministerial por la renuncia de varios ministros no comunistas. Esto fue aprovechado por Gottwald para promover protestas, organizar comités de acción, convocar una huelga general y obligar a Beneš a nombrar un gobierno dominado por comunistas.

Klement Gottwald

Días después, el ministro no comunista de Relaciones Exteriores, Jan Masaryk, hijo del fundador del Estado checoslovaco Tomás Masaryk, fue lanzado a la calle desde la ventana de su oficina. La investigación policial de la época determinó que era un suicidio, pero en 2004 una investigación forense concluyó que había sido asesinado.

El 9 de mayo de 1948, se proclamó una nueva Constitución que denominó al país República Popular, con un modelo político cercano al soviético. Resultado inmediato fue la renuncia del presidente Beneš y la elección de Gottwald para la jefatura del Estado.

En países como Hungría, Bulgaria y Rumanía, la no existencia de gobiernos en el exilio reconocidos por los Aliados facilitó la opción soviética de favorecer el establecimiento de administraciones provisionales dirigidas por comunistas, o por sus aliados en partidos de izquierda.

En las primeras elecciones húngaras, entre 1944 y 1945, se impuso el Partido Independiente de los Pequeños Propietarios. Los comunistas, que quedaron en tercer lugar, formaron una alianza electoral con el ala izquierda de los Pequeños Propietarios y de los socialistas, agrupados en el Frente Patriótico, que se impuso en las elecciones de 1947.

Al año siguiente, al igual que en otros casos analizados, se produjo la fusión de comunistas y socialdemócratas, que condujo a la formación del Partido de los Trabajadores Húngaros (PTH) mayoritario en el país. En 1949, el PTH y sus aliados en el Frente Patriótico impusieron un sistema de partido único y disolvieron al resto de las organizaciones políticas.

En Bulgaria los comunistas lideraron la formación del Frente de la Patria, en el que se integraron también la Unión Nacional Agraria Búlgara (UNAB), el Zvenó (organización militar nacionalista y estatista), el Partido Obrero Social Demócrata Búlgaro y el Partido Radical Democrático.

Como resultado de las primeras elecciones, efectuadas en noviembre de 1945, dicha coalición obtuvo el 88,1% de los votos y 275 de los 276 escaños en la Asamblea Nacional. El control sobre las instituciones les permitió abolir la monarquía en 1946 e imponer un sistema de partido único en 1949.

En Rumanía, el avance de las tropas soviéticas obligó al rey Mihai I a entregar el poder al Frente Democrático Nacional, integrado por el Partido Comunista, el Socialdemócrata y el Frente de los Labradores. Esta coalición logró mayoría en las elecciones de 1946: 347 de los 414 escaños en la Gran Asamblea Nacional, aunque las elecciones fueron protestadas como fraudulentas por la oposición.

Rey Mihai I de Rumanía

Al año siguiente la oposición monárquica de los Partidos Nacional Campesino y Liberal Nacional fue prohibida legalmente, se abolió la monarquía y fue proclamada la República Popular de Rumanía.

Siguiendo el patrón de otros países, en 1948 se fusionaron comunistas y socialdemócratas en el Partido Obrero de Rumanía, que recuperará el nombre de comunista en 1965. El POR se convirtió en único en 1953, tras la autodisolución de su aliado, el Frente de los Labradores.

Yugoslavia y Albania fueron los únicos casos en que los comunistas tomaron el poder sin la presencia dominante del ejército soviético.

En el primero, además del Ejército Nacional de Liberación de Yugoslavia —dirigido por Tito, líder del PC de Yugoslavia (PCY)—, existía una formación militar nacionalista serbia, denominada Chetniks y dirigida por Draža Mihailović. Sin embargo, esta última en ocasiones colaboraba con fuerzas de ocupación nazis o italianas para golpear a los destacamentos de partisanos comunistas.

Mientras los Chetniks pretendían restablecer la monarquía serbia, Tito, de origen croata, promovía una república federal con igualdad de derechos para todas las nacionalidades (serbios, croatas, eslovenos, macedonios y montenegrinos) y otra república en Bosnia-Hercegovina, integrada también por distintas etnias. La actitud colaboracionista de Mihailović llevó a Gran Bretaña y los Estados Unidos a apoyar a Tito.

Las elecciones del 11 de noviembre de 1945 fueron boicoteadas por la oposición al Frente Popular dirigido por los comunistas. El Frente obtuvo el 90,48% de los votos y la totalidad de los escaños de la Asamblea Nacional y el 29 de noviembre se proclamó la República Popular Federativa de Yugoslavia, integrada por las seis repúblicas mencionadas y las provincias autónomas de Kosovo y Vojvodina, integradas dentro de Serbia.

Mihailović intentó una sublevación nacional serbia para derrocar al gobierno, pero fue capturado en 1946, juzgado al año siguiente por su colaboración con los nazis y ejecutado. Como resultado, en Yugoslavia se consolidó también un sistema comunista de partido único.

Mientras tanto en Albania, la ocupación italiana primero y alemana después habían desarticulado la existencia del Estado y puesto fin a su independencia, por lo que la lucha antifascista fue, al mismo tiempo, un movimiento independentista. Aunque existían grupos nacionalistas y monárquicos, el Partido del Trabajo (comunista), liderado por Enver Hoxha, constituía la fuerza política más organizada y coherente hacia tal fin, lo cual le granjeó el apoyo popular.

Las fuerzas partisanas dirigidas por Hoxha y agrupadas en el Comité Antifascista de Liberación Nacional, tomaron Tirana el 17 de noviembre de 1944 y el resto del país el 27. En diciembre del 45, el Frente Democrático Albanés —liderado por los comunistas e integrado por antifascistas sin partido—, ganó los 82 escaños en las elecciones para la Asamblea Constituyente, la cual proclamó la República Popular de Albania y estableció un sistema de partido único.

Enver Hoxha.

Finalmente, en Alemania Oriental la toma del poder por parte de los comunistas dependió totalmente de la ocupación soviética. Poco después del fin de la guerra comenzaron los desacuerdos entre las potencias aliadas, lo cual determinó que las zonas de ocupación estadounidense, británica y francesa cooperaran en la organización de la vida económica y social, con el apoyo de fuerzas antifascistas no comunistas.

Entretanto, en la zona soviética se organizó una administración apoyada por los comunistas y por el ala izquierda del Partido Socialdemócrata. Ambos se fusionaron, en abril de 1946, en el Partido Socialista Unificado de Alemania (PSUA), dirigido por el estalinista Walter Ulbricht.

En las elecciones de 1946 en Berlín, los socialdemócratas que no se habían unido a los comunistas obtuvieron el 48,7% de los votos, los cristiano-demócratas el 22,2%, el PSUA apenas el 19,8% y los liberales el 9,3%. Este resultado demostró las escasas posibilidades de los comunistas de alcanzar el poder por vías electorales, por lo que, en 1948, las fuerzas de ocupación soviéticas y sus aliados del PSUA intentaron tomar el control de toda la capital alemana imponiendo un bloqueo a su parte occidental.

Esto dio origen al puente aéreo establecido por las fuerzas estadounidenses y británicas a la parte occidental, hasta mayo de 1949. En esa fecha fue constituida, en las zonas de ocupación estadounidense, británica y francesa, la República Federal de Alemania (RFA) con un sistema democrático parlamentario.

Cinco meses más tarde, en octubre, se creó la República Democrática Alemana (RDA) que instauró un sistema comunista en el que una coalición de partidos de izquierda reconocía el predominio del PSUA como fuerza dirigente del Frente Nacional. El mismo estaba integrado además por partidos similares a los existentes en la RFA (Unión Cristiano Demócrata y Partido Liberal Demócrata) y otros como el Partido Campesino Democrático y el Partido Nacional Democrático, así como por «organizaciones de masa» dirigidas por los comunistas.

La Cortina de Hierro

Con el establecimiento del régimen comunista en Alemania Oriental, se consolidó la formación de lo que Winston Churchill denominara una «Cortina de Hierro» en su famoso discurso en Fulton, Missouri.

Winston Churchill en su famoso discurso en Fulton, Missouri.

La Unión Soviética había construido un bloque de países aliados con regímenes comunistas totalitarios, en los que se estableció un sistema de economía centralizada, basado en la propiedad estatal sobre los medios de producción fundamentales y un régimen político controlado por los partidos comunistas respectivos que, sin embargo, dependían en gran medida de las órdenes de Moscú. Solo Yugoslavia adoptaría decisiones independientes de política interna y externa que le conducirán a una ruptura con Stalin en 1948.

En todos ellos, incluida Yugoslavia, se reprimió cualquier tipo de oposición, se impuso la censura de prensa y el control de la información y se restringieron las libertades individuales a favor del mantenimiento del sistema político. En la generalidad de los casos, las organizaciones de Seguridad del Estado constituyeron un poder dentro del sistema de poder, con amplias facultades represivas utilizadas para acelerar la «socialización».

Los supuestos intereses de la «comunidad socialista», interpretados siempre por la dirigencia soviética de turno, prevalecían sobre los intereses nacionales, lo cual impuso una doctrina de «soberanía limitada» que justificaría la intervención soviética, o de otros países del bloque, en alguno que pudiera distanciarse de la política trazada desde Moscú.

Consecuencia de lo anterior fue la implantación de un «socialismo burocrático» heredado del estalinismo, que rápidamente comenzó a erosionar el apoyo popular, hasta su crisis y desintegración en los años ochenta. Durante la existencia del llamado «sistema socialista mundial» se produjeron varias crisis e intentos de reforma que serán analizados en próximos textos.

***

[1] Los resultados electorales son tomados de Nohlen & Stöver (2010) Elections in Europe. A Data Handbook, ISBN: 978-3-8329-5609-7.

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14 comentarios

Esteban 27 septiembre 2021 - 12:01 PM
El comunismo y los comunistas en el poder son un cáncer terrible que han sufrido y sufren los países que han tenido la mala suerte de padecerlo. La única manera en que una sociedad se puede curar es quitándose de encima esa ideología tan cruel y degradante.
Alejandro Rosés 27 septiembre 2021 - 12:20 PM
Sin duda, la política de "socialismo en un solo pais" de la Unión Soviética hizo mucho daño al sistema socialista mundial. La URSS, tras los acuerdos con la coalición antifascista, estableció gobiernos satélites en su área de influencia con el único objetivo de protegerse a sí misma y sus fronteras. Todo esto, con la complicidad de Estados Unidos, bajo el compromiso de no "exportar" la Revolución a Occidente, lo cual se tradujo en la renuncia a la revolución mundial, factor que Lenin había dicho que era necesario para el desarrollo del sistema socialista. Ya con esta política, la URSS había subordinado a todo el movimiento comunista internacional a sus intereses nacionales. Tras los acuerdos, disolvió la Internacional y se encargó de dividir al movimiento comunista internacional. Estableció el modelo de socialismo burocrático estalinista ( modelo destinado al fracaso) en los países del Este, los cuales, de manera general, contaban con un relativamente débil desarrollo de las fuerzas productivas, y al darle la espalda a la Revolución en Occidente, estaba condenando al sistema al fracaso. Lenin lo dijo claro, que el triunfo del socialismo en los países del occidente desarrollado era necesario para darle el impulso económico y moral a la Revolución. Stalin lo negó. Al final se cumplió lo que predijo el canciller alemán Konrad Adenauer, de que la ventaja económica que iba a sacar el capitalismo en occidente, iba a iniciar la caída del socialismo en Europa del Este.
Alejandro Rosés 27 septiembre 2021 - 12:27 PM
Lo otro fue el papel de satélites que jugaron estas repúblicas populares hacia la URSS. Reprodujeron esa centralización excesiva y ese burocratismo propio del sistema estalinista que estaba condenado al fracaso. Eso sin hablar de las violaciones de los derechos de las personas, que iba totalmente en contra de la concepción marxista leninista del socialismo.
Manuel Figueredo 27 septiembre 2021 - 12:21 PM
Los comunistas, allá, aquí y acullá, son todos iguales; prometen mucho, pero cuando llegan al poder la represión es su divisa fundamental. Suscribo lo dicho por el amigo Esteban. Libertad para los presos políticos del régimen Castrista-Canelista. Patria y Vida. .
dario 27 septiembre 2021 - 12:37 PM
aunque quizas no venga al caso, en la parte que los EEUU y sus aliados,liberaron,los Imperialista yankys modelaron un Plan para la reconstruccion de Europa ,conocido como Plan Marshall que funciono y logro que renacieran los paises destrozados por la guerra y se conviertieran en paises libres,independientes y democraticos ,nada que ver con la parte dominada por la URSS y el comunismo.....cosas de los Imperialistas !!!! Lo que el totalitarismo y el trabajo esclavo sembro miseria,el capitalismo y la democracia sembro esperanza !!!
Hera 27 septiembre 2021 - 2:09 PM
Muy interesante..
Evelio 27 septiembre 2021 - 2:10 PM
El fin de la WWII y la division de Europa en Socialista y Capitalista es el ejemplo mas claro de por que la palabra socialismo deberia salir de nuestras metas, sueños, y por que no, lexico. Hay quienes justifican las innegables diferencias entre Europa Occidental, progreso, dinamismo, libertad; con las de la Oriental, pobreza, estatismo, prision, con el hecho de que USA no sufrio guerra en su terreno, somo si la URSS estuviese bien, dinamica, libre, antes de la WWII.... Yo noto en este blog un temor al capitalismo, es un temor infundado, en el capitalismo el honesto, el trabajador, el emprendedor, sale de la pobreza. La pobreza en el capitalismo es a pesar del sistema, pues el sistema crea riqueza. En el socialismo, demostrado sin fallos hasta hoy, la pobreza es en todos los estratos, sin distincion, y no es la honestidad precisamente lo que saca a las victimas del socialismo de pobres, sino todo lo contrario.. En el socialismo la riqueza es a pesar del sistema, pues el sistema no la crea, y la pobreza es, ergo, gracias a el. Se lo dice alguien que vive en el capitalismo tercermundista de America Latina... Han perdido 6 decadas de vida en Cuba, es triste.. muy triste.
Manuel Figueredo 27 septiembre 2021 - 3:12 PM
Interesante e instructivo. Cada día aprendo más en LJC.
mepiamo 27 septiembre 2021 - 4:06 PM
Los comunistas son como aquel pájaro del manglar, que se traga los peces enteros, y defeca el esqueleto.
Esteban 27 septiembre 2021 - 5:31 PM
"Si usted ahorra para su pensión en un calcetín, probablemente [los comunistas] nacionalizarán los calcetines." Margaret Thatcher.
Manuel* 27 septiembre 2021 - 6:03 PM
Y en menos de un año, todo eso se derrumbó porque un portavoz del gobierno de Alemania Oriental se equivocó al leer un papel en una rueda de prensa. Las dictaduras son débiles cuando los ciudadanos se atreven a alzar la voz.
Esteban 27 septiembre 2021 - 8:07 PM
Manuel* 28 septiembre 2021 - 1:52 PM
Conozco las teorías de la escuela austríaca. Piensan que todos las males del mundo se deben a falta de capitalismo.
La toma del poder por los comunistas en Europa Central y Oriental. – Mauricio de Miranda Parrondo 28 septiembre 2021 - 8:21 PM
[…] de la «Pequeña Constitución» por parte del Parlamento y a las primeras elecciones de postguerra,[1] en las que se impuso el Bloque Democrático del Frente Nacional Unido, liderado por el Partido […]

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