El pensamiento de «la vitrina»

(Foto: Nika Vintage)

Mi familia, tanto paterna como materna, procede de Candelaria, Pinar del Río. Ciudad de no muchas almas —sobre todo en la tercera década del siglo pasado—, todos se conocían. Luego de trasladarse a la capital, siguieron con las bromas y los dichos que referían el lugar donde habían espigado. Cada vez que alguno de los jóvenes de la familia tenía un comportamiento fuera de «la norma», era costumbre sazonarlo con la  frase  burlona «¡Ay, qué dirían Las Lleras! ¡Y las Fernández!»… y por ahí desfilaban unos cuántos apellidos más.

En esa atmósfera de sana libertad, acompañada de una disciplina y exigencia que pasaban siempre por el arbitrio de lo razonable, tuve la dicha de crecer, acompañada desde muy pequeña de libros, tanto de los que me correspondían, como de aquellos otros que cada quien —todos los miembros de la familia—  leía en sus ratos de ocio. En cuanto tuve edad, les eché mano para fisgonear y casi siempre iniciar mi lectura cuando alguno lo dejaba descansar ante la necesidad de sumergirse en las faenas del día.

Esta digresión únicamente responde a la necesidad de explicar cómo era capaz de lidiar esta familia con el tema, muy presente aún, del «qué dirán».  Ese «qué dirán» bien pronto me lo eché a la espalda, ayudada sobre todo por un nuevo contexto espiritual en el que los adolescentes se separaban de la familia para irse a alfabetizar a parajes desconocidos, las parejas multirraciales proliferaban, Occidente proclamaba el amor libre, mis nuevos maestros de primaria eran jovencísimos y no ocultaban sus deseos de andar a la moda; entre muchísimos otros signos del período.

Pero, en algún momento, en algún instante del curso de la historia político-social del país, comencé a vislumbrar inconsecuencias a mi nivel de ciudadana común; a sentir cómo «la lista no jugaba con el billete». Fue entonces que apareció ante mí el concepto de la vitrina: no importa cómo estemos aquí adentro, lo que importa es la imagen que demos hacia afuera.

Espérate, ¿eso no tenía un tufito pequeño burgués? ¿No se parecía al circo que arma la Madrastra de Cenicienta, disfrazando con lo que no tienen a  las Hermanastras? ¿Sería que, con el paso del tiempo, «Las Lleras y las Fernández» iban ganando?

La reflexión viene a propósito de esta edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana. En ella hemos padecido la suspensión de importantes homenajes a autores de larga data por una supuesta ausencia de transporte, sin que se avise siquiera al homenajeado, ni mucho menos se le brinden las excusas de rigor.

Han ocurrido también presentaciones programadas de libros sin el conocimiento de sus autores; en otras presentaciones los ejemplares no han llegado, ante la indiferencia absoluta de las personas a cargo en las sedes; ausencia de agua (sea en botellas o en jarras), en las mesas en que intervienen presentadores y autores, dizque por falta de presupuesto; restricción de invitaciones —tanto diarias como permanentes— para acceder a la Feria, limitadas a autores con libros a presentar, presentadores y Premios Nacionales de Literatura…

Una parte de estas calamidades tiene por causa, según se expresa, la escasez del presupuesto. Si no estamos en condiciones de realizar un evento semejante, puesto que, como se ve, hay necesidades primarias que no pueden satisfacerse, ¿qué nos obliga a mal realizarlo? ¿Cuál es el costo subjetivo y espiritual de los dislates? ¿Acaso por subjetivo carece de importancia?

¿Para quiénes y para qué se hace la Feria? La ceremonia de inauguración de esta vez, y algunos otros datos, ya nos dicen que no es para los escritores, pero ese sería tema de fondo y merecería un debate colectivo.  Entonces, ¿es que se realiza, sin importar las consecuencias, para que «afuera» o «el enemigo» vean que aquí, sin importar las reales condiciones en que se desarrollan nuestras vidas, nada se detiene, se pospone, se cancela, cambia sus dimensiones?  ¿Tanto nos importa «el qué dirán»?

El presupuesto de donde sale todo, es el mismo que no alcanza para que tanto los centros hospitalarios como la población dispongamos de  los medicamentos elementales. El mismo que hace cada vez más reducida nuestra dieta y precarios nuestros niveles nutricionales. El que acaba de obligar a subir, aún más, el costo de los materiales de construcción.

El que hace que ni zapatos ni ropa de ninguna especie estén al alcance del bolsillo del cubano común en los sistemas institucionales de tiendas desde hace décadas. El que mantiene el transporte público ausente de  nuestras avenidas y calles, nos crea un grave problema si necesitamos acudir a un hospital en la noche y nos limita asistir a un centro cultural los fines de semana —sea el que fuere, puede tratarse de un teatro que culmina funciones a las nueve y treinta de la noche—, a menos que usted esté en condiciones de caminar los kilómetros que le separan de la zona que concentra estas ofertas.

Es el mismo que por años ha impedido que las cubiertas de nuestros libros —la literatura nacional— sean atractivas, cumplan con los estándares de competitividad del mercado foráneo y logren venderse en las ferias internacionales. El que nunca ha alcanzado para que los autores de trayectoria cuenten con promociones donde aparezcan sus fotos y obtengan el conocimiento del público. El que nos obliga  a que los libros vuelvan a esperar en las editoriales —como sucedía en los setenta y ochenta— cinco años y más para ser publicados. El que dificulta que se les pague, digna y prestamente, los derechos a sus autores sin que medie ningún infeliz regateo.

Y no menciono otra esfera de actividad y de vida porque la relación sería interminable, además de que es ocioso hablar lo que bien se ha dicho y bien se sabe.

Sobre la feria habría mucho más que exponer. Un análisis a fondo y de conjunto, donde tomen parte personas honestas, con argumentos y experiencias concretas, sin temor a decir lo que piensan, aportaría muchísimo y podría retroalimentar a sus organizadores. Pero ya se ha visto que no existe real disposición a escuchar, mucho menos a intentar ir al fondo de los asuntos, motivo por el cual cada vez crecen la alienación y el desinterés social.

Por mi parte, yo confío en las reservas de mi pueblo. Creo en los cubanos. De un lado, tengo la dicha de conocer personas formidables de todas las edades de quienes me siento orgullosa y, del otro, soy una inveterada optimista.

Coherencia y consecuencia son dos virtudes elementales. Su presencia en nuestras vidas resulta imprescindible.

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22 comentarios

El inagotable, Orlando J Martinez 27 abril 2022 - 6:57 AM
Pareciese como si Villena le hibiese dedicado su famoso poema al muy singao Pero esto es sólo un síntoma: hace falta una valla para salvar a Cuba del oleaje maldito: hay la aspiración de perpetuar el delito y la feroz política se rinde a la canalla. Hay patriotismo falso, de relumbrón y pompa, con acompañamiento de timbales y trompa; se cambian Secretarios en situación muy crítica por mezquinas “razones de elevada política”. Mas, ¿adónde marchamos, olvidándolo todo: Historia, Honor y Pueblo, por caminos de lodo, si ya no reconoces la obcecación funesta ni aún el sagrado y triste derecho a la protesta? ¿Adónde vamos todos en brutal extravío sino a la Enmienda Platt y a la bota del Tío?
El inagotable, Orlando J Martinez 27 abril 2022 - 7:15 AM
Apretaron Un país sin corriente, sin comida, sin infraestructura, sin medicamentos , con índices de desarrollo a la altura de los países de África, exodo masivo y bajisima penetracion de internet ha legalizado las criptomonedas. ¡Ahora si vamos a construir el socialismo!
Manuel Figueredo 27 abril 2022 - 8:16 AM
Yo también confio en las reservas de mi pueblo y sueño en una nueva alborada donde los esclavos sean despojados de sus cadenas, imitando a la gesta gloriosa de La Demajagua. Soy de la opinión que no es mucho pedir.
Manuel Figueredo 27 abril 2022 - 10:13 PM
No olvidemos a UCRANIA , sus hijos luchan por la supervivencia y para desalojar al invasor ruso. Viva ese valeroso pueblo.
El inagotable, Orlando J Martinez 27 abril 2022 - 8:20 AM
Como cambian los tiempos, Venancio ¿Que te parece? Ahora resulta que no apoyar el matrimonio de homosexuales es contrarrevolucionario. Copio: No podemos perder de vista —alertó— que el enemigo trabaja para boicotear el referendo y la aprobación de un código que es emancipador, que compromete más con los principios de justicia social de la Revolución
Alzugaray 27 abril 2022 - 8:33 AM
Excelente alerta Esther
Big Point 27 abril 2022 - 9:18 AM
Coherencia y consecuencia son dos virtudes elementales. Sin ellas... se deshumaniza.
Manuel García 27 abril 2022 - 11:29 AM
En España hay una frase que ilustra el meollo de tu articulo, querida Esther : " Vivir de cara a la galería ". En lo personal ése acto frívolo e impostado puede ser aceptado pero institucionalmente se convierte en una farsa. El tema del libro y la lectura en Cuba , pasa de pena a desgracia. Tengo familia en la ciudad de Matanzas. Intento pasar mis vacaciones anuales con ellos. En septiembre de 2017 nos pilló un ciclón que colocó bloques rompeolas de 5 toneladas, sobre las calderas de la Termoeléctrica Guiteras. Mi hija había pedido un libro prestado en la biblioteca Gener y Del Monte y al devolverlo, nos atendieron en una recepción improvisada. Detrás habia una pared temporal y en lo que esperaba mi niña por la funcionaria que tenía que recibir el libro, yo accedí por un portón al espacio central de la biblioteca. La imagen no podía ser más desoladora. Sobre las originales mesas de lectura, confeccionadas con maderas preciosas, descansaban montañas de libros dañados por el agua, cagados por las heces de aves y con latas vacías de " Tropicola ", que algún obrero encargado de la " rehabilitación ", había dejado descuidadamente. Tomé varias fotos y al poco rato entró como un torbellino una funcionaria, casi salida de la peluquería que me echó directamente a la calle. Salí con mi esposa y mi hija y en una terraza aledaña, nos pedimos un café y dos bebidas. Las chicas se levantaron y fueron al baño. Justo en ése momento se acercaron tres hombres, vestidos de paisano y uno de ellos me " invitó " a que borrara las fotos, que había tomado anteriormente en nos biblioteca. Las borré en su presencia y se marcharon. Cuando llegaron mis chicas les conté el suceso y directamente mi hija tomó mi móvil y restauró las fotos borradas a su sitio. Llevan años en un Pendrive y creo que por dignidad, voy a intentar publicarlas. Confío en que ésta generación de jóvenes cubanos, sea mucho mejor que nosotros. Créanme.... Lo intentamos, pero no pudimos. Gracias.
Manuel Figueredo 27 abril 2022 - 1:15 PM
Sifrida está en una cola interminable desde las 5. a.m para ver si tiene la suerte de que le toque una botellita de aceite. En la cola se molesta, está eufórica y explota como una olla de chícharos, he aquí sus palabras: " Estoy cansa de toda esta mierda, no sé hasta cuándo carajos vamos a soportar toda esta miseria. Coño vieja, por esa la gente vende to' lo que tiene y arranca pa' otro país. Ahh ,pero tú ves a to' esos cabrones Mayimbes y tracatra nes en sus buenos carros que ni lo miran a uno. Ahh, pero esto va a reventar, te lo digo yo Sifrida que a pasao por todo en la vida. La gente trata de apaciguar, porque la verdad aquello ya se estaba comportando como una protesta al por mayor. Sifrida tuvo que irse para su casa, con un terrible dolor de cabeza, por estar tanto tiempo expuesta al sol y también le añadimos su desahogo. Conclusiones no llegó la sangre al río, pero tampoco pudo alcanzar su botellita de aceite. Pasaron tres días y Sifrida fue convocada por su CDR para que hiciera acto de presencia y le diera la bienvenida a Díaz CANEL, pues este iba a visitar a su barrio. Alineada en la acera estaba Sifrida y cuando pasa Díaz CANEL le dice muy sonriente : PA' LO QUE SEA CANEL, PA' LO QUE SEA.
Oscar+Alvarez 27 abril 2022 - 12:02 PM
Vivir sin mascaras es temerario en cualquier sociedad, pero en el entorno cubano es realmente suicida. Pero como se puede ser revolucionario viviendo para la vitrina?
El inagotable, Orlando J Martinez 27 abril 2022 - 4:43 PM
¡AY Mihijo! Tanta repetidera de amenazas a las que nadie le para bola, aburre. Dale. Lanza tus misiles intercontinentales y no jorobes tanto. Lavrov acusó a la OTAN de librar una guerra a través de terceros en Ucrania y afirmó que eso podría desencadenar una tercera guerra mundial.
El inagotable, Orlando J Martinez 27 abril 2022 - 7:14 PM
Putin es el agresor directo en esta guerra, por más que la OTAN la haya buscado. La invasión es una continuidad de la política soviética que llevó los tanques a Hungría, Afganistán y Checoslovaquia. Putin es responsable de los muertos y desplazados que genera el actual conflicto. Cualquiera sea el resultado de la guerra, Rusia ganará algo, y perderá mucho. Ucrania y los ucranianos habrán perdido más. Poner fin a la guerra lo antes posible es imprescindible. Vasili Nebenzi, embajador ruso en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, aseguró que “Rusia no está agrediendo al pueblo ucraniano, sino al régimen gobernante”. Es difícil concebir mayor cinismo. Oída desde Cuba, la frase produce escalofríos. Los argumentos para la invasión a Ucrania podrían servir a su vez para una hipotética invasión estadunidense contra Cuba. La frase de Nebenzi, además, contiene otra ironía: es lo mismo que dice el gobierno de los EEUU sobre el bloqueo contra Cuba. Ucrania, al final, no nos queda tan lejos a los cubanos.
Sanson 28 abril 2022 - 9:06 AM
Sin embargo la muchacha dice que: bueNOO......la posicion que nos toca ,por los principios de siempre ;;;;;;;, la posicion de la revolucion.... https://www.youtube.com/watch?v=L-XO0-g2EaE&t=177s
 APAGA Y VAMOS.
Observador 2021 27 abril 2022 - 9:59 PM
El poder vive consagrado a la imagen y a la fachada por encima de lo auténtico y esencial. Desde los recorridos organizados a visitantes importantes que impiden tener un contacto con la población, desde los planes de crear medicamentos, vacunas y equipos médicos de punta sin ser capaces de garantizar una aspirina o un antiinflamatorio, desde enviar medicos y profesores a medio mundo y dejar sin la debida atención a media Cuba, todo encaja a la perfección en el ADN de ese poder degenerado. Los verdaderos expertos en realidades virtuales. La mas reciente y cinica, convocar a desfiles y concentraciones el primero de mayo con la escasez y miseria que nos agobia. Lo verdaderamente triste es que lograrán llenar las plazas, embuste y montaje por medio, pero lo lograran. Siempre he dicho que habrá quienes se sienten obligados a asistir, por los motivos y justificaciones que sean, pero lo que si nadie está obligado es a reirse y mostrarse alegre y entusiasmado en el desfile. El dia que las imagenes en TV muestren esos rostros serios y disgustados, ese dia se acaban los desfiles. Porque la culpa de nuestras desgracias no es solo de ese poder elitista, la irresponsabilidad y la superficialidad le han facilitado la tarea. La vitrina tiene demasiadas piezas que le garantizan a los dueños el negocio por mucho tiempo. Increible y dolorosamente, pero es asi.
MAURICIO DE MIRANDA PARRONDO 28 abril 2022 - 1:54 AM
Excelente texto, Esther. Pareciera que todo hace aguas, pero no llega el Tsunami. Pero no podemos desfallecer. Yo también soy un optimista inveterado.
Alejandro-2 28 abril 2022 - 7:48 AM
Observador 2022. Nosotros -los que vivimos en Cuba- nos merecemos lo que tenemos. Nos merecemos los apagones, las escaceses, la pésima educación de nuestros hijos, el precario sistema de salud, las farmacias vacias, los estratosfericos precios de Etecsa, las esperas interminables por las guaguas, y los 65000 millones mas de problemas que tenemos. Y nos merecemos también el incompetente y corrupto gobierno que tenemos. Y nos lo merecemos por una sola razón. Porque cuando esos déspotas quieren, le servimos para que muestren sus falsas imágenes. El próximo 1 de mayo desfilarán miles de infelices. Se lo merecen. Ojalá pasen bastante hambre, sed y trabajo con el transporte. Infelices que no saben que cuando se acabe la marcha, los barrigones de la tribuna marcharán entonces en sus autos de lujo hacia algún banquete
Gladys Marel Garcia 28 abril 2022 - 8:02 AM
Buen contenido y argumento Esther, en el contexto de la imagen que reitera proyectar el poder
Observador 2022 28 abril 2022 - 9:15 AM
Alejandro 2, coincido contigo, aunque prefiero no contentarme con el sufrimiento de nuestro projimo aunque involuntariamente muchos sean complices. Es muy dificil comprender como el arrojo de nuestros mambises, la rebeldía de nuestros estudiantes y combatientes clandestinos que no se aminalaban ante cadaveres en cunetas o torturas en mazmorras se diluyó en una mansendumbre asombrosa y un espectacular sindrome de Estocolmo se impuso en el pais. Ha sido un macabro trabajo de ingeniería social que nos ha convertido en obedientes ratones plavovianos. Que se prefiere morir cruzando el Rio Bravo, el estrecho de la Florida o la selva centroamericana antes de exigir sus derechos o hasta votar segun su conciencia. Así y todo, confiemos en esa dignidad adormecida y no sigamos haciendole mas facil la tarea a esa excrecencia gobernante
Alejandro 2 29 abril 2022 - 1:43 AM
Estimado Observador 2022. Ni siquiera Pávlov sería capaz de explicar el extraño fenómeno de sumisión colectiva que existe en Cuba. Creo que únicamente Fidel Castro, que fue quien torció todo, o más que torcer, entretejió una telaraña de la cual nadie sabe dónde están las puntas. Andaban ayer por la redes dos videos tomados en Cuba muy ilustrativos. En el primero una señora sale de una cola de pan, para agredir verbalmente a una española que estaba tomando un video. Y yo me pregunto. ¿que movía a esa señora? ¿Un sentimiento genuino de patriotismo? Puede ser. Nadie debe permitir que su patria sea mancillada. Pero entonces, ¿acaso tiene cabida en la patria -como la soñó Martí- ese enjendro que continúan llamando revolución? Esa excrecencia -por tomar su palabra- llamada revolución tiene al pueblo en la miseria, ha destruido todo lo que teníamos -industria, pesca, agricultura, infraestructuras, etc- y sabe perfectamente que bajo su conducción el país se dirige hacia el desastre total, pero no le importa, solo quieren mantener sus privilegios y garantizarse, eso sí, un futuro para ellos mismos. El segundo video fue tomado en una céntrica esquina del Boulevard de San Rafael. Parte de ese video está acá: https://youtu.be/xrCG1aqSYls
 El video completo me lo enviaron por facebook, supongo que se podrá encontrar en youtube Un cubano, parado sobre un muro, pidió libertad a viva voz, denunció la injusticia con los muchos presos políticos y exigió la real participación de todos los actores de la sociedad en las decisiones que definen el futuro del país. Es exasperante ver la indiferencia de la gente. No sólo no lo apoyan y se limitan a filmarlo con sus celulares, unos pocos incluso lo increpan. Cuando llegó la policía especializada -algunos vestidos de civil como es habitual, e ilegal- fue muy interesante, porque comenzaron reprimiendo a los propios testigos casuales, de manera grosera le ordenaron apagar los teléfonos y ellos, cual nobles corderitos, obedecieron. Nadie reclamó su derecho. Lo que pasó después es de imaginar, el señor fue detenido y lamentablemente engrosará la masa de presos políticos en Cuba. Curiosamente la primera patrulla se bajó un policía uniformado y no hizo nada, obviamente sabía que debía esperar a que llegara la policía política, los vestidos de paisano. Esto no es síndrome de Estocolmo, porque en realidad la gente, a puertas cerradas, aborrece al régimen. No creo que exista aún alguna simpatía genuina, aparte de conveniencia en pocos casos. Al menos en mi cículo de influencia es lo que observo -y yo vivo en Cuba- Yo creo que sería interesante que los especialistas describieran ese fenómeno y le pongan un nombre. A mi se me ocurre: Síndrome de Ovis, en alusión al noble animal (carnero). Ojalá Dios no permita que otros países sufran en el futuro el Síndrome de Ovis y que aparezca -aunque sea por arte de birlibirloque- una cura para los cubanos
Eva 29 abril 2022 - 11:37 PM
Alejandro 2 Oh Alá, ojalá dice Ud? Y Venezuela , Nicaragua, Corea del Norte, China , Rusia? Es lo mismo pero con menos miseria estos últimos . Es el diabólico engendro socialista a la manera de los egolatras narcisistas que, al asumir el poder por el que han hasta matado , van tejiendo esa red de mentiras, manipulaciones, represiones hasta enquistarse en lo que añoraban enriquecerse y creerse Dioses . El problema de Cuba es que los que ahora desgobiernan son tan vulgares tan incapaces , que si se les hace un examen de nivel medio inferior puede que lo suspendan Solo ver lo que se escribe , lo que dicen , lo que hablan uno queda realmente preocupado y se pregunta - Quienes aprobaron a esos personajes? De cuáles universidades o escuelas primarias salieron aprobados? Creo que Cuba y el modo de vida de los cubanos hace ya muchos años , es para un número no despreciable de turistas un lugar poco común en el mundo subdesarrollado. No veo bien que delante de un pueblo ya tan agredido por su propio gobierno un turista se recree opinando en voz alta y filmando. Consideró eso tan humillante como lo que hace el gobierno , pero al mismo tiempo la respuesta que se observa en ambos ejemplos es realmente digna de tesis por lo grave que resulta el miedo impregnado en la inmensa mayoría , de lo que si estoy convencida es que todos esos corderos en silencio cuando llegan muertos de hambre a sus casas y agotados de la vida miserable que los supera hablan y sufren horrores . Lo he visto en vecinos policías borrachos, chivatones, delincuentes convertidos en informantes , oportunistas, negociantes , ladrones convertidos en delegados de consejos populares - hay que verlos detrás de la puerta de sus casas , y, eso es difícil de investigar para llegar a una conclusión que aclare ese misterio del cubano.
maría teresa* 28 abril 2022 - 1:38 PM
Siempre se está de uno u otro lado de la vitrina. Internet es la piedra que rompe la vitrina. En Internet siempre hay alguien detrás de una cámara filmando. En Internet puedes leer lo que escriben otros y logres que otros te lean. Internet te permite ser lo que quieres y no eres. En internet hay para todos los gustos, puedes elegir tu propia vitrina y deleitarte mirando o también seguir de largo.
Eva 29 abril 2022 - 11:50 PM
El silencio Oye, hijo mío, el silencio. Es un silencio ondulado, un silencio, donde resbalan valles y ecos y que inclina las frentes hacia el suelo. Federico García Lorca.

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