Por Eduardo

Hace algunos días, una amiga me envió un Email, que circulaba por la red de la Universidad Central de las Villas. Aunque no conozco al autor de las líneas, me he tomado el atrevimiento de hacerle algunas correcciones de estilo para regalárselo a todos los participantes en el blog. Espero que el evidentemente nostálgico redactor de este correo electrónico, si algún día entra a La Joven Cuba, no vaya a meterme ninguna candanga con el Copyright.

Gran parte de los participantes en La Joven Cuba caen en el grupo de edades que antecede a la Tercera Edad, lo que en cubano se ha dado en llamar, la Tembocidad, que se deriva del vocablo temba, que es el calificativo dado en la isla a las personas entre 35 y 55 años, tres o cuatro años, “parriba”, o tres o cuatro años “pabajo”. Hay tembas hombres y mujeres, o lo que es lo mismo tembanas y tembanos.  A mi generación, que es la que en estos momentos sostiene la vida de nuestra querida Patria, en todos los órdenes, quisiera dedicar este post, no sin antes darle las gracias a mi querida amiga, por compartir conmigo estas líneas.

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Por Joven Cuba.

La Joven Cuba no puede pasar por alto una fecha tan significativa como la del 2 de diciembre, en la que con el desembarco del Granma en las Coloradas, y el surgimiento del Ejército Rebelde, nacieron las Fuerzas Armadas Revolucionarias de la República de Cuba. Herederas de las mejores tradiciones de lucha del pueblo cubano, las FAR se han cubierto de gloria a lo largo de la lucha en la Sierra, Girón, la Crisis de Octubre, las Misiones Internacionalistas, y la defensa del territorio nacional en más de 50 años de Revolución Socialista.  No por gusto, una de las principales medidas que prevé el Plan Bush es la desmovilización de las mismas, lo cual implica en realidad, el desarme de las FAR, hasta que no quede ni rastro de su gloriosa historia.  Pero la historia del 95, no se repetirá otra vez, para quitarles sus armas a los nuevos mambises, primero deberán como dijera el Titán, recoger “polvo de su suelo anegado en sangre si no perecen en la lucha”. Llegue a todos los que día a día velan el sueño de nuestros niños, con este testimonio fotográfico, una muestra de respeto y admiración del equipo de Joven Cuba.

Jóvenes Cubanos en la Batalla Cibernética
Jóvenes Cubanos en la Batalla Cibernética

Por: Roberto Peralo
Desde hace algún tiempo veníamos cocinando la idea de hacer un Foro Debate en tiempo real con un grupo de jovenes. Ese fin de semana grupo de ellos permanecerían en la Universidad realizando una serie de actividades estudiantiles. Aprovechando la ocasión los invitamos a participar en el Blog La Joven Cuba. En la mayoría de estos estudiantes la palabra Blog era la primera vez que la escuchaban. Al principio la idea pareció interesante, no teníamos la experiencia de realizar una actividad como esta, por lo que no le prestamos mucha importancia y no se preparó lo suficiente. Puedo asegurarles que lo sucedido fue fruto de la espontaneidad.

 

enriquedans.com

Por Osmany Sánchez (Tatu)

Cuando comenzamos con La Joven Cuba, un amigo nos aconsejó que nos preparáramos porque pronto “jugarían sucio” con nosotros y al parecer ese momento llegó.

Acabo de leer en un blog una acusación realizada por su autor de violaciones a su privacidad. En el post se brindan varias direcciones IP desde las cuales se realizaron esas y otras provocaciones y en uno de los comentarios se dice:

Pedro Noviembre 26, 2010 a 9:07 pm #

Esa IP me sonaba, y es la de Tatu, de La Nueva Cuba , que anda metido por mi Blog y por Debatiendo Cuba y enciende candelas con panfletarismo, pero no lee respuestas sino que invita a su espacio, donde te fichan la IP, Es un fierita de la UCI de Camagüey, o así se dice ser.Total, que el angelito cambiado por mierda se pierde el envase – trocar así la mentira por favores es de nercenarios- y es digno representante de la honesta y transparenre revolución.

Antes de comenzar a responder, deseo agradecer la oportunidad que me han brindado los coordinadores de este Blog de participar en los debates que desde la aparición del mismo han cautivado a miles de visitantes. Creo modestamente que ese honor lo debo no a mi título académico o a mis responsabilidades administrativas, sino a la confianza que estos jóvenes han depositado en mi como profesor universitario.
Por otra parte, debo aclarar varias cuestiones: