Martí y María Mantilla Por Eduardo

Hoy es 28 de enero. Temprano en la mañana, mi hijo me cuenta que el sombrero de Yarey que muestra, se lo ha pedido a su tío, porque este año lo lucirá, en la procesión estudiantil de todos los niños de Primaria y Secundaria Básica de la ciudad de Matanzas, hasta el monumento a Martí en la Plaza de la Libertad. Al llegar a la Universidad en el acto central de la Universidad en homenaje a la fecha, y al calor del evento me pongo a cavilar, de que manera La Joven Cuba, pudiera honrar al Maestro en el 157 aniversario de su natalicio.

La respuesta a mis cavilaciones estaba sin embargo al alcance de mis intenciones. Desde niño he estado rodeado de personas que me han echo a amar y estudiar la obra de Martí. Una de ellas es una querida profesora de nuestra universidad que me recuerda, – Eduardo, en este acto vamos a celebrar, no solo el aniversario del nacimiento de Martí sino el 120 aniversario del Ensayo Nuestra América (La Revista Ilustrada de Nueva York – 10 de enero de l891 y El partido liberal – México – 30 de enero de 1891). Y ya no me quedó ninguna duda, este ensayo para haber sido escrito a la luz del mundo actual, y de los nuevos desafíos de la América Latina contemporánea, donde la integración latinoamericana, más que un sueño, es una necesidad ineludible de supervivencia, de nuestras dolorosas repúblicas de la América Nuestra, para impedir que pase el Gigante de las Siete Leguas.

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Por: Harold Garcia Betancourt

El caso de los Cinco jóvenes cubanos que guardan injustas condenas en prisiones de Estados Unidos encuentra nuevamente matices dentro de los Medios de Información. En primer lugar, porque en estos días se lleva a cabo en un tribunal federal de  la ciudad de “El Paso”, Texas  el juicio a Luis Faustino Clemente Posada Carriles que constituye el ícono o el héroe de todo el engendro de cubanos que desde el mismo 1ro de enero del año 1959 declararon la guerra por todas las vías posibles a Fidel Castro, la naciente Revolución cubana y cuanto individuo estuviese a su favor, sin importar el costo que esto implicase. Resulta que Posada Carriles, quien ha reconocido en varias ocasiones ser un ex agente de la CIA y se ha adjudicado una buena parte de acciones violentas contra objetivos económicos y sociales en Cuba está siendo juzgado por el delito de mentir a un tribunal de inmigración, al cual presuntamente no le dijo la verdad sobre la forma que utilizó para ingresar a territorio estadounidense. Sin embargo, lo que llama extraordinariamente la atención, es que el tribunal ha declarado que no tomará en cuenta las evidencias presentadas por el gobierno cubano que delatan la complicidad de Posada en el reclutamiento, la formación y el financiamiento de individuos centroamericanos que directamente participaron en la colocación de artefactos explosivos en Cuba, acciones que provocaron desafortunadamente la muerte del turista italiano Fabio di Celmo.. Los medios internacionales han televisado a Posada mencionando una frase épica en las afueras del  tribunal que le juzga: “Ya nosotros ganamos, solo que no hemos cobrado todavía”. Algo que podría interpretarse como: ya yo hice mi parte y ha tenido efectos positivos sobre el pueblo cubano, espero que mis amigo los americanos no me culpen por ello; solo falta que vaya el ejército estadounidense y acabe de liquidar el gobierno de los Castro, cosa que al parecer yo no podré seguir haciendo. Quizás quien no conozca la trayectoria de Posada  en contra de la Revolución cubana interprete como exageradas estas impresiones.

Por: Roberto G. Peralo

Los jóvenes cubanos de hoy en día tienen una identidad sui géneris y particular y, por lo general, subvalorada y no tenido en cuenta a la hora de hacer un análisis político de la sociedad cubana por cualquier medio y especialista, que no siempre entiende bien nuestras formas de actuar, nuestros valores y como asumimos nuestra realidad.  En los casos que intentan realizar algún análisis lo hacen a través de prejuicios y cliché equívocos, en lugar de encuadrarlas en el contexto histórico que rodea a la juventud actual. Sería impensable comparar a los jóvenes que vivieron la dictadura de Batistas como mi abuelo con los jóvenes que vivieron en el proceso revolucionario que lo enmarcó la guerra fría y el mundo unipolar como mi papá, y estos a su vez con nuestra generación, que pudiéramos llamarla “la generación del período especial”.

Por lo que me voy a referir desde mi visión, desde mi punto de vista como un miembro más de esa generación “PE” sobre la democracia cubana y la implicación de sus jóvenes.

Por: Harold Cárdenas Lema

Cada generación tiene su música, nuestros padres tuvieron a Pablo Milanés y Silvio Rodríguez pero en la actualidad es muy difícil definir un grupo que identifique una época, si tuviera que arriesgarme la respuesta sería sencilla: Buena Fe.
Los muchachos guantanameros le han sabido tomar el pulso a la realidad cubana con sus canciones y de ahí su éxito. En sus letras es evidente su procedencia trovadoresca y se respira un nivel de compromiso social que lamentablemente no abunda en estos tiempos. Un compromiso que artistas e intelectuales debieran tener todos en su obra, no forzando sus creaciones a tener un matiz político al más puro estilo del realismo socialista, sino reflejando la realidad y tratando de mejorarla con sus creaciones cada vez que sea posible.
Los jóvenes cubanos se forman en un contexto muy agresivo, es la generación del Período Especial y la consiguiente pérdida de valores en la sociedad cubana, entonces no puede sorprender a nadie la apatía que evidencian a diario. En una situación tal de enajenación, me pregunto a menudo cómo fomentar sentimientos de patriotismo e identificar a mis compañeros con la actualidad de su país, en la noche del sábado encontré una posible respuesta.

Colaboración con La Joven Cuba

Enviado por los estudiantes de cuarto año de Estudios Socioculturales de la Universidad de Matanzas.

 

Caminaba con mi padre cuando él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:
– ¿Además del cantar de los pájaros, escuchas alguna cosa más?
– Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí:
– Estoy escuchando el ruido de una carreta.
– Eso es -dijo mi padre-.
Es una carreta vacía.
Pregunté a mi padre:
– ¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si aún no la vemos?

Por Gabriel Torres

Y hasta el crudo viento del norte que castiga nuestra bahía, se detuvo para escucharle, y la luna llena detuvo su carrera y en un atrevimiento celeste parecía darle gracias a Matanzas por tanta música y aplausos. Visiblemente emocionados, con lágrimas que tocaban las puertas de la añoranza y el recuerdo, los menos jóvenes que acudieron al viaducto matancero cantaban junto a él.

Y las nuevas generaciones, enamoradas de tanta poesía y belleza, acompasaban con su risa y eterno movimiento el homenaje que ofreció el bayamés a la Atenas de Cuba. Muchos recuerdos, muchos sentimientos reencontrados, mucha pasión entregada y retribuida, bajo la melodía de temas antológicos como Para vivir o Pequeña serenata diurna disfrutamos todos en una noche especial e inigualable.

Tomado de Granma

Por Eduardo

No saben cuanto he extrañado en este último mes, mis parrafadas habituales en la Joven Cuba. Aunque me he perjurado cumplimentar tareas que para mí son ineludibles, y a las cuales, de hecho, he dedicado casi todo mi tiempo de estos días, hoy decidí hacer un alto en el camino y escribir algunas líneas para expresar algunas inquietudes.

Leyendo hace unos días un foro de debate en la BBC, sobre la tragedia en Arizona, me sorprende apreciar, que un sinnúmero de participantes expresaban esta idea, la cual resumo en mi redacción, pero que en esencia expresa literalmente lo que transcribo: