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Por Tatu

Cuando hace una semanas 5 disidentes vividores cometieron una provocación en la escalinata de la Universidad de La Habana, el hecho fue reproducido por los grandes medios de prensa que lo presentaron como una “acción valiente”.

Uno de los provocadores dijo que “Las calles, como esta universidad, no tienen color ni ideología política. Las calles son del pueblo” olvidando por completo que en la historia de Cuba la universidad y los universitarios siempre han estado del lado de las causas más justas.

Hace apenas una hora se reunieron en ese mismo lugar miles de jóvenes para escuchar al comandante en Jefe. Si tenemos en cuenta que las clases comienzan el próximo lunes y que ahora se aprovechan al máximo las últimas horas de las vacaciones, entonces  ¿Qué fue lo que los motivó a participar? ¿Cómo fue que se movilizaron? ¿Los obligaron? ¿Fueron casa por casa amenazándolos con que si no asistían perdían del derecho a estudiar en la universidad?

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Archibald R. M. Ritter
Profesor. Universidad de Carlton, Ottawa

A la altura de mediados de 2010, los obstáculos a la normalización de relaciones entre los Estados Unidos y Cuba parecían casi insuperables. Aunque en los primeros meses de la presidencia de Barack Obama hubo optimismo respecto a que se estuviera echando a andar un proceso de acercamiento, este pareció estancarse después de las primeras medidas de la nueva administración: la liberalización de las remesas y los viajes para los cubanoamericanos. El hecho de no conseguir avanzar resulta desafortunado por muchas razones. El costo económico de proseguir el estancamiento es inmenso.
Las ventajas económicas directas de normalizar las relaciones se producirían a través de cierto número de canales, que incluyen el movimiento de personas, el comercio de bienes y servicios, la inversión extranjera directa, los flujos financieros y la transferencia tecnológica. Estos tendrían una variedad de impactos sobre la eficiencia económica, los estándares de vida, los niveles de ingresos y su distribución. Tales impactos se esbozarán recurriendo a dos escenarios. En el primero, se da por sentado que la normalización se produce sin que haya otros cambios de política económica interna en Cuba. En el segundo, se parte de la idea de que la Isla adopta cierto número de reformas económicas cuyo resultado es un grado razonable de liberalización económica.

Encuentro entre dos personalidades
Encuentro de Fidel y Su Santidad Juan Pablo II en 1998

Por Tatu

Su Santidad

Le escribe un joven cubano que leyó una carta enviada a usted por un grupo de cubanos supuestamente católicos en la que critican la mediación de la iglesia cubana en la liberación de un grupo de prisioneros.

Durante años la relación entre la Iglesia y el gobierno revolucionario no fueron las mejores, motivado por sectores del clero que estaban aliados a la burguesía cubana de la época y que a inicio de la Revolución ocultaron a esbirros del régimen anterior en sus iglesias o apoyaron, con mentiras, el éxodo de más de 15 000 niños cubanos hacia los Estados Unidos. En la actualidad sin embargo esta relación es diferente, lo que no conviene a los intereses de los enemigos de la Revolución cubana, pues ese siempre ha sido uno de los aspectos más utilizados para desacreditar a la isla en la arena internacional.

Tomada de su Blog

viernes 13 de agosto de 2010
CUBA: Alerta roja contra la corrupción
Patricia Grogg entrevista al politólogo ESTEBAN MORALES

LA HABANA, ago (IPS) – “Sigo viendo la corrupción como un peligro extraordinario” para el país, pues su “poder corrosivo” la convierte en un asunto de “seguridad nacional”, enfatizó Esteban Morales, separado de las filas del Partido Comunista de Cuba (PCC) luego de hacer públicas sus advertencias.
Morales presentó su apelación ante el PCC, recurso al cual tiene derecho según los estatutos de ese partido que ejerce el gobierno y es el único permitido en este país.
“Una comisión debe analizar el asunto y decidir. Si no me satisface la respuesta, puedo llevar el caso hasta el congreso del partido. Seguiré apelando porque creo que tengo razones para ello”, dijo a IPS.
Mientras tanto, continúa “muy activo” como académico e investigador, aunque en septiembre dejará de pertenecer a la plantilla del Centro de Estudios Hemisféricos sobre Estados Unidos, de la Universidad de La Habana, del cual es fundador y al que dedicó buena parte de su vida profesional.
“Me jubilaré con 68 años. Tendré más tiempo y mayor libertad para dedicarme a mis labores académicas y de investigación”, añadió este doctor en ciencias y en economía, experto en las relaciones cubano-estadounidenses y autor de ensayos, libros y numerosos artículos sobre el no menos delicado tema del racismo en su país.
IPS: Luego de hacerse pública su separación del PCC, usted prefirió evitar contactos con la prensa, sobre todo la extranjera acreditada. ¿Qué lo hizo cambiar esa decisión y acceder a esta entrevista?