Propiedad del autor

Por Eduardo

Reinaldo, no te hagas el superconocedor en Martí, que tú no lo has leído más que muchos de los que escribimos en el blog. Si no hemos caído en academicismos y citatorios es precisamente para que en la discusión no predomine la jurisprudencia, y sí la espontaneidad. No obstante, te prevengo que no juegues al erudito con nosotros, que te ponemos a toda la Cátedra Martiana y a la Sociedad Cultural de nuestra Universidad, y de algunas otras más, a caerte a leña, y no te va alcanzar toda la pomada china de la tierra para friccionarte las asentaderas, de lo caliente que te las dejaríamos.

Ahora mismo que te escribo tengo sus Obras Completas delante de mí, y no sé de donde tú sacas que las nuestras están mutiladas, porque que yo sepa sus papeles están en la Fragua Martiana y en el Centro de Estudios Martianos, y las Obras Completas de Martí, son copia fiel de la papelería que él le dejó a Gonzalo Quesada y Aróstegui, que fue su hijo en el ideario, y uno de sus más fieles discípulos.

Si de algo adolecen esas Ediciones que mencionas de las Obras Completas es que estaban incompletas. Sospechosa y misteriosamente faltaban algunos documentos que denotaban la esencia antimperialista de Martí, y su vocación suprema “de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”, agregando más adelante “Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin”. Como dice un personaje entrañable para los cubanos de hoy “que cada cual saque, sus propias conclusiones”.


Tomado de rreloj.wordpress.comJean-Guy Allard

La campaña de propaganda contra Cuba que inunda desde unas semanas la prensa comercial de Europa se caracteriza por un amplio despliegue del personal “Cuba” de la CIA. Viejo socio de la Compañia, la Fundación Konrad Adenauer (Konrad Adenauer Stiftung – KAS), acaba de demostrarlo en Bruselas donde organizó una “conferencia” cuyos participantes proceden en su mayoría del “staff” América Latina de la Agencia de Langley.

El show mediatico que la KAS ha organizado en la capital belga contra Cuba, en el exclusivo Cercle Royal Gaulois, alojando sus invitados en el poco proletario Best Western Premier Park Hotel Brussels, ha tenido como objetivo evidente evitar que la presidencia (española) de la UE cambie la postura de los europeos respecto a La Habana, tal y como la implantó el falangista José María Aznar en su día.

Para quién no conoce la fundación berlinesa de la Klingelhöferstrasse, este foro sobre el tema de Cuba titulado de manera algo enigmática “La política de Cuba-UE: entre pragmatismo y valores” puede parecer legitima.

Pero para quién conoce de los que lo convocan y lo rellenan, está claro que se presencia una intervención más de la inteligencia norteamericana en el campo de la política global de Europa.

En Bruselas, la KAS confirmó la permanencia activa de sus lazos con la CIA al inscribir como principales actores de su programa a individuos tant identificados a las operaciones de la inteligencia norteamericana como Yaxis Cires Dib, quién se autoproclama pomposamente Secretario adjunto de Relaciones Exteriores del Partido Democratacristiano (PDC), partido fantasma como la CIA ha creado unas decenas, y Julio Hernández, el “jefe” vitalicio del Movimiento Cristiano Liberación.

En distintas publicaciones subsidiadas por el Departamento de Estado, el nombre de Cires, avecina a los de agentes y terroristas tales como Ángel De Fana y Frank Calzón, ambos asociados a la propaganda anticubana desde décadas.

En cuanto al “movimiento” de Hernández está conformado “por él, la esposa y el gato”, precisa con humor una fuente al tanto de sus actividades.


¿Dónde está la bola?
La existencia de una emigración que quiere a su país, muchos de los cuales sueñan con regresar o retirarse en esa tierra, no los hace impermeables a las múltiples y novedosas manipulaciones a las que puede recurrir el sempiterno enemigo de Cuba, Estados Unidos. Todo lo contrario, sus deseos sentimentales, de legítimo sentido de pertenencia, los convierte en sujetos vulnerables a la mejor esperanza de alcanzar ese propósito.Estados Unidos ha recurrido a los procedimientos más diversos violando leyes internacionales, para impulsar el derrocamiento del gobierno cubano que surgió a partir del triunfo de la insurrección revolucionaria contra la dictadura de Batista.

En la estrategia seguida, no podemos culpar solamente los rezagos de pensamiento existente en la mentalidad de los principales actores que dieron al traste con la dominación inglesa en ese territorio continental del Norte de América.

Si bien es cierto que desde Bejamin Franklin Cuba era considerada por los notables y hombres influyentes de la época, como un punto estratégico, y existieron recomendaciones, del propio Franklin de apoderarse de esa Isla, también hay otros elementos que influyen en los criterios que se siguen respecto a ese país. La política del bloqueo, algo paradójico que semeja más bien un capricho impensable en el ánimo de un país tan poderoso, es algo que llama la atención de la mayoría de las personas y de todos los países del planeta tierra. Sólo Israel y las Islas Marshall, que están bajo la administración de Estados Unidos, lo acompañan en esta infamia. Sin embargo, transcurridos unos años del derrumbamiento del bloque soviético, el bloqueo vuelve a tener hoy un ingrediente estratégico.


Tomado de Cubadebate

“El cambio climático se va a encargar de resolver el problema que Estados Unidos tiene con Cuba, porque en 50 años la isla va a desaparecer bajo el mar”, dijo este miércoles en “tono de broma” el embajador estadounidense en México y cubano de nacimiento, Carlos Pascual.

En un foro ecológico, donde fue presentado como “experto” en cambio climático y energías renovables, Pascual advirtió que por los problemas medioambientales (calentamiento global), en 50 años va a cambiar la faz del planeta, por lo que algunas zonas van a desaparecer bajo el agua, y soltó la broma pesada y prepotente sobre Cuba.

“No nos tenemos que preocupar mucho en Estados Unidos sobre Cuba porque el medio ambiente va a eliminar el problema para nosotros”, dijo el diplomático, provocando la risa de los asistentes, entre ellos expertos en medio ambiente y empresarios (y algo que le faltó decir al periodista, gente sin demasiada ética). Un pequeño detalle: si Cuba desaparece, igual destino correrían todas las islas del Caribe. ¿Es lo que desean también el señor Pascual y su risueño auditorio?


Tomado de london.protocolo.org/

Alumnos de la UCM

Rebelión

Del 27 de febrero al 6 de marzo de este año un grupo de alumnos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid realizamos un viaje de una semana a Cuba

Decidimos hacer este viaje con la esperanza de observar con nuestros propios ojos y aprender cómo se vive en Cuba. Queríamos hacer un viaje completamente distinto de los que suelen hacer otros estudiantes, puesto que, como analistas que queremos ser en un futuro, necesitábamos observar y aclarar la realidad de este país, bastante difuminada debido al minucioso trabajo llevado acabo por los medios de comunicación que, en su afán por aislar a la República caribeña, vierten constantemente mentiras y calumnias sobre Cuba. Nuestra estancia en la isla ha supuesto una experiencia inolvidable, tanto a nivel personal (dónde cada uno hará sus reflexiones y llegará a las debidas conclusiones que le sirva para formarse como politólogo y cómo persona) y a nivel colectivo (que es el enfoque del que tratará este ensayo, mediante un análisis con conclusiones generales sobre nuestras experiencias e impresiones acontecidas durante nuestra semana allá).

En primer lugar, es necesario mencionar que el formato al que orientamos nuestro viaje nos ha permitido aprender realmente sobre la experiencia política de la sociedad cubana, la cual, a diferencia de nuestras sociedades capitalistas, no se comprende desde el enfoque del espectador que permanece pasivo ante el redil político esperando a evaluar lo que otros hacen con el fin de depositar su confianza en una u otra persona cada cierto tiempo (elemento típico de la representatividad de nuestros sistemas occidentales, ya sean de tipo Parlamentario o Presidencialista) sino desde el enfoque del ciudadano que participa activamente en el debate y en la toma de decisiones de distinta índole, bien mediante las estructuras de rendición de cuentas o elección de representantes como desde la participación en el día a día mediante las organizaciones sociales en las que uno puede participar o mediante las asambleas de trabajadores en sus centros de trabajo. Dinámicas que conforman la esencia de un sistema de democracia participativa en Cuba, como es el ejemplo de la Cooperativa República de Chile, en la cual los trabajadores escogían a su propio consejo de dirección y todas las actividades económicas rendían cuentas ante la Asamblea general.


Por José Julián

Cuando los argumentos que enarbolan un grupo de personas carecen de sentido y resultan incapaces de convencer, puede rozar el ridículo cualquier declaración.  El tema “Cuba” en la prensa mundial acapara cintillos y titulares, tratando de desvirtuar una realidad muy diferente a la que promulgan. Siempre va a existir algún personaje que –dinero por medio- acepte “informar y opinar” sobre la realidad de la isla.

Esta vez le ha tocado poner la cara al señor Oscar Peña, presidente del llamado Comité Cubano Pro Derechos Humanos (CCPDH), en un artículo titulado El Legado de Fidel Castro publicado en el New Herald de Miami. En él se lanza una vez más, como tantos otros lobos hambrientos, a denigrar la estatura política y moral del forjador y líder del proceso revolucionario cubano.

Es una total farsa comparar a las dictaduras de Augusto Pinochet, en Chile, y la de Marcos Pérez Jiménez, en Venezuela, –dándoles, incluso un carácter benévolo en el campo económico- con el proceso de gobierno desarrollado por Fidel en la Cuba socialista. Es absurdo comparar los ideales, las convicciones que mueven a Fidel con los sátrapas militaristas latinoamericanos que defiende Peña en su artículo. Es indignante y hasta irritable como una gran mentira como esa puede circular por los canales de la prensa mundial.