Por Eduardo

Hace ya varios días, que mis vecinos y yo hemos venido trabajando con vistas a celebrar un aniversario más de los Comités de Defensa de la Revolución. Los CDR son quizás, de todas las organizaciones que componen el extenso entramado de nuestra sociedad civil, la que reciba los más furibundo ataques de los enemigos de nuestra nación. Los epítetos conque los contrarrevolucionarios de origen cubano nos califican a los cederistas, son muchos y variados, pero todos contienen por igual una carga de resentimiento, y revanchismo como pocas veces se ha podido apreciar en la historia del mundo. Los que lean fuera de Cuba, las diatribas de los que bajo la falda de los aspirantes a dueños del planeta, se dedican a despotricar en contra de la revolucionaria organización, imaginarían que su membresía está compuesta por sanguinarios agentes secretos, secuestradores de pobres e indefensos ciudadanos, torturadores y violadores de cuantos derechos humanos existan.

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Caricatura realizada por Gerardo Hernández Nordelo
Por Yasel Toledo Garnache (Estudiante de Periodismo. Universidad de Holguín. Oscar Lucero Moya)

En el agitado mundo actual, donde la ley del mercado campea, los pueblos tienen la difícil misión de mantener sus costumbres, tradiciones e idiosincrasia, pues a través de los medios de comunicación, tradicionales y alternativos, potencias del marketing y el elitismo, como Estados Unidos, pretenden imponer su modo de vida.

Hoy, en algunos países la cultura popular, impulsada en gran medida por al desarrollo de la radio, el cine y la televisión en la primera mitad del siglo XX, es aplastada por clases hegemónicas.

La reiteración de argumentos, estilos de vida, modos de actuar y la transmisión de programas que reflejan la supuesta superioridad de determinados bailes, alimentos y oficios constituyen formas de cambiar conceptos, ideologías y “degradar” las tradiciones de los pueblos.

Resulta lamentable

El Che en pleno trabajo voluntario...

Por: Ernesto Che Guevara*

A modo de introducción:

Muchos sentirán sincera extrañeza ante este cúmulo de razones nuevas y diferentes, otros se sentirán heridos y habrá quienes vean en todo estos artículos sólo una rabiosa posición anticomunista disfrazada de argumentación teórica. Pero muchos (lo esperamos sinceramente) sentirán el halito de nuevas ideas y verán expresadas sus razones, hasta ahora inconexas, inorgánicas, en un todo más o menos vertebrado.

A ese grupo de hombres va dirigido fundamentalmente estos artículos (“que gracias a la colaboración del Blog La Joven Cuba han compilado para compartirlo y debatirlo con nuestros lectores”**), también a la multitud de estudiantes cubanos que tienen que pasar por el doloroso proceso de aprender “verdades eternas” en las publicaciones que vienen, sobre todo, dela URSS y observar cómo nuestra actitud y los repetidos planteamientos de nuestros dirigentes se dan de patadas con lo que leen en los texto.

A los que nos miren con desconfianza basados en la estimación y lealtad que experimentan respecto a los países socialistas, les hacemos una sola advertencia: la confirmación de Marx, asentada en las primeras páginas de El Capital, sobre la   incapacidad de la ciencia burguesa para criticarse a si misma, utilizando en su lugar la apologética, puede aplicarse hoy, desgraciadamente, a la ciencia económica marxista…

Mella nos enseñó que la ortodoxia es uno de los mayores peligros de una Revolución, preferimos ser como él: poco ortodoxos.

Por: Harold Cárdenas Lema

Dicen que antes de morir ves pasar toda tu vida ante tus ojos, espero sea cierto, así tendríamos al menos algo de perspectiva sobre el mundo que vamos a abandonar y cuál ha sido nuestra huella en él. Tengo 25 años y 10 meses de vida, la misma edad que tenía Mella cuando murió asesinado en el DF mexicano. Un cuarto de siglo parece mucho pero en realidad es bastante poco tiempo en una vida. Si hiciera un balance de cuál sería mi legado a mi muerte quedaría muy insatisfecho, no es el caso de Julio Antonio Mella.

Mella vivió una vida multifacética, creó organizaciones y órganos de prensa revolucionarios por doquier, conoció a varias de las principales figuras del universo comunista de la época y de una u otra manera todos los que le conocieron tuvieron que tomar partido a su favor o en su contra. Con sólo 20 años hizo una huelga de hambre que movilizó el país a su favor (cosa rara en la época tratándose de un comunista) y obligó al tirano Machado a liberarlo y sufrir así una derrota pública, posiblemente la primera hasta entonces.

Si tuviera algo que criticarle, creo que sería precisamente lo que más admiro de él, su espíritu de sacrificio y total entrega a la causa revolucionaria, que por una parte lo convirtió en un adversario formidable y por otra lo llevó a descuidar a su familia y de manera indirecta su esposa e hija, quienes tendrían que sufrir las mismas penurias económicas que él. Mella tuvo que enterrar en un cementerio mexicano a un hijo que le nació muerto, tuvo que cavar la tumba él mismo y obviar cualquier tipo de funeral por carecer de fondos suficientes, todos sus bienes estaban  dedicados al Partido.

Gabriel Torres.

Ha comenzado un nuevo curso escolar en Cuba. Todo un largo camino de 10 y tantos meses hemos emprendido: las fuerzas y el intelecto se alistan para someterse a duras pruebas del conocimiento y el arte de aprender algo nuevo cada día.

El reto no es sólo de los que estamos del lado de acá. También los docentes, los administrativos y trabajadores en general del sistema de enseñanza; los encargados de entregar una educación con calidad, con verdadera valía, tienen por delante un denodado duelo en pos de alcanzar nuevos logros, mejores indicadores y lo más importante: brindar a los educandos una verdadera información, no disfrazada de facilismos, ni frases hechas (Escuché a mi madre exclamar un día que lo mejor que puede hacer un profesor es enseñar a aprender a sus estudiantes)

En estos momentos, en Cuba, la educación superior se traza nuevas metas. Alcanzar la excelencia en todos los egresados de las universidades y propiciar el desarrollo del país en esferas tan dolidas como el sector agropecuario, la industria y el magisterio son algunos de los principales objetivos de este organismo.

Por: Jorge Gómez Barata (periodista cubano)

Las universidades cubanas no son la excepción en el atraso que sufre la educación superior latinoamericana.

 En ningún lugar se concentra tanto el conocimiento ni conviven saberes tan diversos y profundos como en las universidades. Durante el período colonial se fundaron en el Nuevo Mundo unas 40 universidades, las de Santo Domingo, Lima y México fueron las primeras. Luego se han creado más de tres mil. Una de ellas Harvard (1636) es la mejor del mundo.

 En Latinoamérica, no obstante una larga tradición académica, como consecuencia de brutales deformaciones estructurales, algo tan vital para el progreso como una educación universitaria de calidad tiene que ser peleada por estudiantes y profesores que son reprimidos y tratados como subversivos. La anécdota chilena evidencia la ignorancia de las elites políticas vernáculas y explica por qué según datos acopiados entre 13.388 académicos de 131 países, entre las 100 mejores universidades del mundo no figura ninguna latinoamericana y hay sólo cinco entre las primeras 500.

 Al margen de sus significados políticos y sociales, las jornadas de lucha protagonizadas por los estudiantes chilenos que reclaman una educación pública y de calidad revelan, no sólo un lado feo del neoliberalismo, sino también una carencia de los programas desarrollistas de los gobiernos latinoamericanos que se ocupan poco e invierten menos en estudios universitarios avanzados, investigación científica e innovación tecnológica.

9/11: el día que nunca olvidaremos

Por: Eduardo

 “Septiembre aúlla todavía su doble saldo escalofriante
Todo sucede el mismo día, gracias a un odio semejante
El mismo ángel que allá en Chile, vio bombardear al Presidente
Ve las dos Torres con sus miles, cayendo inolvidablemente”
 Cita con ángeles. Fragmento
Silvio Rodríguez

 El 11 de septiembre la historia del mundo cambió dramáticamente. Cuando han transcurrido 10 años, la gran mayoría de los ciudadanos de bien de este planeta, se suman al dolor de las familias que perdieron a sus seres queridos en la tragedia. Cuando ocurrieron los terribles atentados de las Torres Gemelas del World Trade Center, me encontraba en los días en que empezaba a escribir la primera versión de mi tesis de Doctorado, la que debía presentar en febrero de 2002 al ejercicio de la predefensa en la Universidad Central de las Villas. Tal como ahora, simultaneaba el trabajo científico en la computadora con la lectura de noticias provenientes de las páginas de los más importantes medios de prensa del mundo.

Esa mañana, yo no presentía que fuese a ocurrir nada extraordinario. En mi mente solo tenía espacio para el análisis de los resultados obtenidos en los diversos experimentos, que desarrollé durante un año de inmenso esfuerzo. De ello dependía que el cumplimiento de los objetivos trazados al inicio de la investigación, permitieran validar la hipótesis científica que me tracé al inicio de los trabajos de la misma. A eso de las 9 de la mañana, un amigo se acerca al local donde trabajaba, y me levanta de la computadora con una noticia: – Edu, por la Revista de la Mañana están retransmitiendo la señal de la CNN, un avión se estrelló contra las torres gemelas. Corrimos hacia el local del Centro de Estudio de Energía y Combustión, donde mis colegas dispuestos alrededor de un aparato de televisión comentaban el macabro espectáculo que se transmitía a todo el mundo en vivo.

Todavía existía mucha incertidumbre, y el locutor de la transmisión en inglés colocaba la posibilidad de un accidente como posible causa de la tragedia. Sin embargo, cuando yo no llevaba ni diez minutos observando las imágenes, del borde izquierdo de la pantalla del televisor apareció un avión que se incrustó contra la Torre Sur del World Trade Center. Se oyó una voz que lanzó una fuerte palabrota, de aquellas que rara vez se dicen en el ámbito universitario, seguida de la frase: – Caballeros, esto no puede ser tanta casualidad, un avión es posible, dos aviones chocando contra las Gemelas, solo si es un plan terrorista. Todos expresaban su profundo impacto y la convicción más rotunda de que nada podía justificar un crimen tan espantoso.

Al plan plan, y al vino vino...

Por: Arley Enrique Morell (estudiante de Periodismo en la Universidad Central de Las Villas)

Cumplir los planes de producción ha sido la garantía de “éxito” de la empresa socialista en Cuba. Sin embargo ello no garantiza el respiro de una economía aún por construir.

Los lineamientos de la política económica y social promueven la eficiencia y la eficacia de las empresas pero la manera de concebir la planificación frena las potencialidades productivas. Ojo, no apoyo la libre empresa que se desentiende de su país y acaba en crisis y barreras de pobreza infranqueables.

Creo en la pequeña empresa y mediana propiedad individual como sustento y progreso para la sociedad civil. Creo en la entidad estratégica (salud, educación, energía, etc.) en manos del Estado como garante de una propiedad necesariamente social, pero a su vez diversificada y rentable para ser motor del desarrollo y fomento de los poderes locales de conjunto con el sector privado nacional y foráneo.