Por Gabriel Belén
Agencia Comunicación Popular Noticias
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El argumento más frecuente y pretendidamente fuerte utilizado por los detractores de la revolución cubana señala la “imposibilidad” de salir de la isla como medida certera de su falta de democracia, y presenta a la foto del balsero “escapando” de Cuba como evidencia concluyente de un descontento generalizado que sólo podría ser explicado por un régimen insensible y tiránico que encarcela a sus ciudadanos condenándolos a vivir por la fuerza en un modelo económico y social netamente injusto. El fracaso del modelo socialista empujaría a sus habitantes a poner en riesgo su vida lanzándose con precarias embarcaciones en aguas repletas de tiburones con la esperanza de que EEUU, país noble y magnánimo, los recoja solidariamente en calidad de “exiliados”.
La carencia casi absoluta de información objetiva sobre cuáles son las leyes y reglas que rigen al socialismo cubano y la abundancia de opiniones infundadas con claro sesgo anti-cubano que desde los grandes medios de comunicación emanan hace que la mayor parte de la opinión mundial viva en una confusión sobre el tema que roza con la fantasía, en donde muchos suponen que, por alguna razón, el malvado dictador Castro prohíbe por decreto-ley a los habitantes de la isla pasar más allá de los límites fronterizos por macabras razones que nunca nadie explicita. Es por esto que es posible inferir que las posiciones políticas que se toman con respecto al proceso revolucionario serían muy distintas si el acceso a la información no estuviese obstaculizado por fuertes intereses económicos que obtienen grandes ganancias de tal desinformación y que con sus acciones limitan la posibilidad de que los ciudadanos elaboren posiciones propias.

 

Martí visto por Tomy

 

Por Eduardo

Cuando estaba en tercer grado de la Escuela Primaria, mi maestra Bertica nos leía unos libritos editados por la Editorial Pueblo y Educación. Aquella colección se llamaba “La vida de mi Patria”. Cuando mi hijo comenzó a ir a la Escuela, me dediqué a la tarea de reunir y recopilar aquellos textos, en la casa de amigos queridos, en puestos de vendedores de libros viejos, en la librería comisionista del centro de la ciudad, llamada el Pensamiento, y en muchos lugares disímiles. Hasta que un día, una amiga me donó un cajón de libros que tenía repetidos, y dentro de ellos, la colección casi completa de “La vida de mi Patria”.

Uno de los tomitos se denomina “Bayamo la Ciudad Antorcha”. Lo he releído millones de veces, evocando la figura de mi vieja maestra normalista; y a pesar de ello, no deja de emocionarme el relato escrito en un lenguaje sencillo, como correspondería a un texto escolar. Me conmoverá por siempre, la descripción de aquellos días gloriosos en que aquel bardo guerrero, que compuso junto a su amigo Fornaris, la primera Bayamesa, la canción de amor dedicada a Luz Vázquez, El Padre del Patria, el bayamés Carlos Manuel de Céspedes, nos lanzó como pueblo a la redención  o al martirio.

Ernesto Che Guevara y Aleida Guevara
Che y su hija Aleida

Por: Guiteras (Harold Cárdenas)

Desde pequeños, los niños cubanos tenemos como paradigma del revolucionario a Ernesto Che Guevara. En las escuelas primarias del país, es común escuchar a los pioneritos  expresar su consigna: “seremos como el Che”. Pero, ¿realmente sabíamos lo que decíamos? ¿Decirlo nos daba conciencia política? ¿Decirlo a coro nos hizo más revolucionarios o nos acercó al Che?
Desde esa edad y durante el resto de los niveles escolares se nos habló sobre los mártires, sobre las guerras de independencia y sobre la Revolución. Voy a hablar ahora de mi caso particular, pero no creo ser la excepción en mi generación, el impacto real de estos intentos por formar una conciencia en mí fue muy pobre. Pasó como pasa actualmente con algunos spots televisivos y el manejo que se hace de estos temas en relación a la juventud, una saturación de mensajes políticos que puede terminar en aversión o apatía, exactamente el objetivo contrario de lo que se busca.

Por Roberto Peralo

En los últimos días me vi envuelto en un grupo de acontecimientos que sucedían de forma natural uno tras otro y que me llevaron a pensar en el futuro de la actual generación de jóvenes cubanos, que nacimos y hemos crecido en un país suigéneris y especial. Desde que tenemos uso de razón entendimos que nos tocó vivir en un período especial en un país especial, “con una generación especial”. Pudiera haber sido este el título del artículo pero me sonó muy pretencioso. En estas líneas voy a intentar no dar mi opinión sino narrar un grupo de sucesos que sucedieron en mi entorno.

El pasado lunes 4 de octubre un grupo de jóvenes de la carrera de Informática coordinaron un encuentro con la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana para intercambiar con ellos diferentes vivencias y anécdotas de la Lucha contra Bandidos donde el territorio de Matanzas tuvo  protagonismo. El encuentro duro cerca de dos horas, durante el cual los estudiantes preguntaban e indagaban sobre sucesos que aunque lejanos en el tiempo, aun quedan huellas muy profunda en aquella generación de cubanos que lo vivió y lo sufrió en carne propia. Así era trasmitida por aquellos dos combatientes que protagonizaron esos hechos históricos.

Encuentro de estudiantes con combatientes que participaron en la lucha contra bandidos

Por Osmany Sánchez

Los cubanos sin distinción de sexo, somos “noveleros” por excelencia, por eso todas las noches poco después de las nueve, nos sentamos frente al televisor para disfrutar de la telenovela de turno. Una de ellas es La Favorita, de factura brasileña, que pone a prueba la paciencia de los espectadores y a veces hasta le sube la presión a más de uno.

La trama es sencilla. Una mujer es acusada de un crimen, va a la cárcel durante 18 años y cuando regresa planea su venganza. En los primeros capítulos confunde a todos, pues la presentan a ella como buena y a la otra como mala (Donatela). Pero después las aguas toman su nivel y comienza a hacer de las suyas.

Flora, ese es su nombre, me recuerda a cierta bloguera que tenemos por casa, pues entre ambas existen varias similitudes:

  1. Flora estuvo fuera por 18 años. La bloguera también estuvo fuera durante un tiempo.
  2. Las dos tienen una sorprendente habilidad para hacer que todos les crean, aunque sean las mentiras más inverosímiles.