Por Heberto Alexander García Feria (Universidad de Holguín)
En la actualidad se habla de una profunda crisis de valores que desde los `80 se hace sentir en buena parte del mundo. En el caso de Cuba, tiene matices propios de nuestro panorama sociocultural: los niveles de instrucción no se han revertido en la cacareada educación y la década de los noventa con sus “peculiares” características económicas acentuaron este fenómeno.

Es fácil para muchos criticar el eslabón más visible, los jóvenes, aunque estos por lo general actúan siguiendo pautas culturales y patrones que la sociedad les ha impuesto.

Para muchos parecería un fenómeno simple, de solución al alcance de manuales académicos y disquisiciones teóricas. En nuestro país se ha olvidado una frase de Marx clave en nuestra sociedad: el hombre piensa como vive. Es difícil no “atropellar” al prójimo al abordar un ómnibus, cuando se corre el riesgo –de no montar en el citado transporte- de hacer un picnic en una parada hasta “dios sabe cuando”.

Imagino un caballero medieval en el siglo XXI, o mejor lo visualizo en nuestra geografía, en una de las tantas e interminables colas, lidiando con toda una fauna de procedencia postmoderna: el que se cuela y luego te


Por Alexei Padilla

Los españoles acudieron el domingo a las urnas para elegir a un nuevo presidente de Gobierno. Desde hace meses analistas y encuestadoras auguraron que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) sufriría su peor derrota en esas justas desde el fin de la dictadura del general Francisco Franco.

El Partido Popular, legítimo heredero de las falanges fascistas, llegó nuevamente al poder con más del 45%, no porque tenga las claves para salir de la difícil coyuntura económica, sino como resultado del voto de castigo. No pude ser de otra forma. En medio de una profunda crisis estructural, un 21,5 % de desocupados (4 978 300), el más alto de la Unión Europea (UE), un plan de recorte al gasto público y  el actuar de un partido que pese a llamarse socialista y obrero, no puso peros a los designios de los grandes bancos y las transnacionales.

Ante el llamado popular que pedía reformar el sistema político imperante, los socialistas se aliaron a la derecha para modificar en la carta magna española las líneas que frenaban la adopción de un paquete de medidas neoliberales que vulneran el llamado estado de bienestar. Recordemos que fue precisamente en la capital española,  donde aparecieron por prima vez el movimiento de los indignados, que como virus informático se ha propagado por otras naciones de la UE y con especial fuerza, en los Estados Unidos.

Mientras la derecha ibérica se alzaba con la victoria, no me tomó por sorpresa la interpretación que los grandes poderes mediáticos occidentales darían a lo que desde hacía meses habíamos avizorado, sucedería en la Mayor de las Antillas este domingo 20 de noviembre.

El principal diario en español de Miami no


Por Jesús López Martínez

 El pasado 15 de julio comentábamos en la casa sobre la semana de vacaciones que pasaríamos en La Habana en el mes de agosto. Sí, porque en este país que es un desastre, que es una desgracia, donde dicen que los trabajadores ganamos 10,  15 o 20 CUC al mes, más de 80 trabajadores y directivos de la universidad pasamos una semana de vacaciones en la capital con nuestras familias y más de 150 trabajadores viajan a la hermosa y famosa playa de Varadero durante dos días de sus vacaciones con el transporte y la alimentación asegurados, todo a precios muy módicos; pero continúo: cuando hablábamos de vacaciones mi esposa se percata de la existencia de una bolita en la garganta de nuestro nieto de trece años.

Al día siguiente mi hija lo lleva al Médico de la Familia y éste lo envía al endocrino el que le ordena un ultrasonido que posibilita el diagnóstico: tenía tres tumores en la tiroides. Días después en el Instituto Nacional de  Endocrinología en la capital, ratificaron el diagnóstico y determinaron que debía ser intervenido quirúrgicamente.

En ningún momento ningún miembro de la familia comentó o pensó en suspender las vacaciones, donde nos cobran precios módicos, pero vacaciones al fin, se  gasta en centros recreativos y gastronómicos, teatros, museos, etc. ¿Por qué esta familia


Camila Vallejo, líder del movimiento estudiantil chileno, concedió una entrevista exclusiva al mensuario cubano La Calle del Medio Enrique Ubieta Gómez

Es la segunda mujer en la historia de Chile, su país, en ser elegida como presidenta de la Federación de Estudiantes (universitarios). Militante de la Juventud Comunista, graduada de Geografía, Camila es a sus 23 años, una joven que rompe todos los esquemas. La derecha ha tratado de resaltar su indudable belleza física, y de atraerla al redil del buen comportamiento. Lo tiene todo para «triunfar», dice hipócritamente. Ella no se deja. «Es común que desvíen la atención de los temas de fondo planteando cuestiones superficiales como prioritarias. Objetivamente soy bonita y no tengo problema en decirlo, pero yo no decidí cuál iba a ser mi apariencia. Lo que sí decidí es cuál es mi proyecto político y mi trabajo con la gente» –respondía a una revista chilena del «corazón», que apuntaba también algunas de sus preferencias musicales: la trova, Serrat, Chinoy, Ismael Serrano.
Y ya que los medios no pueden cooptarla, entonces tratan de reducir el alcance social del movimiento al liderazgo (perverso u oportunista) de una persona, para luego demonizarla. Sobre este tópico respondía también: «La personificación del movimiento se debe a los políticos y los medios de comunicación. Es una estrategia que se utiliza muy frecuentemente con los que se levantan con reivindicaciones sociales. En Chile se aplica mucho, y creo que en otros países del mundo también. En Cuba se habla de castrismo, en Venezuela de chavismo. Todo se personifica con los supuestos líderes, y no se ve que es un proceso compartido por mayoría» (BBC Mundo).
Camila participó en la llamada «Rebelión de los Pingüinos» en 2006 (los estudiantes secundarios chilenos reciben ese sobrenombre por el uniforme negro y blanco que usan), y es la vocera de las actuales protestas contra el modelo neoliberal en la educación universitaria, un movimiento estudiantil que ha sacudido a toda la sociedad chilena. Aunque parte de iguales premisas –la resistencia al modelo privatizador y la necesidad de construir un mundo alternativo–, el chileno se diferencia de otros estallidos aparentemente similares, como el de Madrid o el de Nueva York: «El movimiento estudiantil chileno no parte de los indignados –ha dicho Camila a BBC Mundo–. No es un movimiento espontáneo, sino un proceso largo basado en un análisis profundo de lo que sucede en Chile, de la injusticia. Entendemos la lucha de los indignados, pero en Chile pasamos la etapa del descontento. Ahora, hay que mirar enfrente y construir una alternativa para el país.» A pesar de su intensa agenda movilizativa, Camila Vallejo accedió a responder en exclusiva las preguntas que La Calle del Medio le hizo llegar para los lectores cubanos.

Algunos «expertos» solían decir en los 90 que las nuevas generaciones de chilenos –después de años de dictadura–, eran conformistas, pasivas, individualistas, ¿este renacer de los movimientos sociales juveniles en Chile es inesperado?
Efectivamente, gran parte de la juventud durante mucho tiempo asumió el rol que el modelo noeliberal le quiso imponer, actuando de manera absolutamente conformista y desconectada de la realidad nacional y de lo que ocurría en la política o en el mundo social, sumado al temor inculcado de manifestarse públicamente, a causa de las fuertes amenazas de represión que el gobierno aún desata sobre la población. Sin embargo


Por Jesús Arboleya Cervera 

Los viajes a CubaDecenas de vuelos, desde diversos puntos de Estados Unidos, arriban semanalmente a varias ciudades cubanas. Se trata de vuelos charter, porque el gobierno estadounidense prohíbe las operaciones de líneas regulares, pero, aún así, constituye una conexión tan amplia como la existente antes de 1962, cuando fue cancelada por John F. Kennedy, y la más variada que existiera nunca entre los dos países.

La inmensa mayoría de los viajeros son cubanoamericanos, ya que son escasos los norteamericanos autorizados a viajar a la Isla y, aunque también son objeto de restricciones, cerca de 300 mil viajaron en 2010 y se calcula que 400 mil lo harán este año, lo que constituye alrededor de un cuarto de las personas de origen cubano residentes en Estados Unidos. Un número solo superado por los turistas canadienses que regularmente visitan el país.

Recuerdo que 100 mil lo hicieron en 1979, cuando tanto Estados Unidos como Cuba eliminaron prohibiciones vigentes desde hacía casi veinte años, y aquello resultó una tremenda conmoción en ambos lados del estrecho de la Florida.

Entonces en Cuba apenas existía turismo internacional y hubo que habilitar tiendas especiales y establecer regulaciones de todo tipo para enfrentar esta avalancha. El Aeropuerto “José Martí”, hasta entonces un lugar pequeño y tranquilo, donde podía llegarse media hora antes de la partida del vuelo y desembarcar prácticamente sin ser revisado, se convirtió en un abejero colmado de familiares, amigos, incluso desconocidos, que, emocionados hasta el delirio, recibían y despedían a las “mariposas”, como el humor cubano, de uno y otro lado, definió el cambio político que reflejó estos encuentros.


Por Yasel Toledo Garnache. Estudiante de la Universidad de Holguín. Oscar Lucero Moya.

Sentí orgullo con mezcla de asombro cuando en el sitio digital del New York Times, periódico más importante de Estados Unidos, leí un trabajo del periodista Randal C. Archibold, publicado este 8 de noviembre, que resalta los esfuerzos y logros de los clínicos cubanos en Haití.

Publicaciones norteñas habían tenido el cinismo de asegurar que nuestra nación era una de las pocas del Caribe que no brindaba ayuda a las víctimas del terremoto. Sin embargo, el altruismo y la heroicidad no pueden ser ocultados y vencen la censura mediática.

Archibold reconoce la profesionalidad de nuestros especialistas cuando confiesa: “No hay duda de que la misión cubana ha sido vital. Fue uno de los contingentes más grandes de ayuda internacional en responder después del terremoto en enero de 2010”. También declara que  “mientras


Por: Ariel Dacar (profesor del Centro Memorial Martin Luter King Jr.)

La lección capital del fracasado intento socialista del siglo XX estuvo en no comprender que de lo que se trata no es de sustituir al capitalismo sino de superarlo. La adulteración del objetivo socialista estuvo en reducir la socialización del poder y la propiedad con la  estatalización, limitándose así la complejidad y profundidad de lo que Marx había entendido como superación del modo de producción capitalista (producción material y apropiación subjetiva)

   En materia política el modelo soviético no superó al capitalismo. No se dio paso a un mecanismo más eficiente de participación ciudadana en la toma de decisiones políticas en los distintos espacios de realización, ni tan siquiera en el debate respecto a la conformación de estas. La clase trabajadora se constituyó en objeto y no en sujeto de la actividad económica y política de la sociedad.

El modelo autoritario aplicado en el socialismo histórico y su expansión mimética a otras experiencias, obnubiló el intento de un verdadero poder de los trabajadores y del pueblo, no ya como fuerza motriz en la toma del poder sino como sujeto activo en su reproducción. La monopolización del poder por el partido-Estado negó los avances que, mediante sus luchas, los oprimidos habían logrado dentro del capitalismo en diferentes niveles y períodos, incluida de modo imprescindible la propia experiencia de los soviets que pasaron de órgano espontáneo de lucha de las masas a adquirir funciones de Estado.

La lenta muerte dela Revolución de Octubre comenzó cuando los soviets (órgano de poder del pueblo) pasaron a ser un espacio decorativo dentro del sistema político soviético. Con el advenimiento del stalinismo la oportunidad de lograr la participación política de las masas, incluyendo los mecanismos de movilización, real y autónoma, fue cercenada. En ese proceso, las organizaciones políticas de los trabajadores y ciudadanos sufrieron una considerable atrofia que generó un tipo específico de cultura política (pasiva, reproductiva) entre los ciudadanos en general y entre los trabajadores en particular.

Como elemento distintivo del modelo político del socialismo real el sistema requirió de una extrema supremacía del Partido Comunista, mediante la supresión de todas las fuerzas sociales que no estaban controladas y subordinadas a él, o al menos de sus posibilidades de acción autónoma, creativa, crítica y propositiva dentro de los diferentes sectores y espacios sociales. El partido fundió en su actividad práctica al aparato administrativo y sus instituciones, se hizo del gobierno y cumplió las funciones de éste (razón por la cual se le conoce como el partido-Estado). A esto se añade que la dinámica interna del partido se estructuró en estamentos jerárquicos verticalistas. Funcionaba como una pirámide de poder que generaba desde la cima las decisiones que se abrían al resto de la estructura partidista y social.

En la sociedad política y civil no hubo una instancia de carácter masivo que estuviera fuera del alcance del partido-Estado; todas eran reproductoras de los dictámenes políticos y seguían al pie de la letra las directrices de éste sin que hubiera el más mínimo asomo de presión o contraposición al régimen. Indiscutiblemente, fueron efectivos dispositivos de control político en lugar de funcionar como fuerzas autónomas de la sociedad civil. Se violentó de manera errática y costosa la función social del partido y el Estado dentro de la sociedad en edificación.


Por: Roberto G. Peralo

El 10 de enero del 2011 publiqué el artículo “Relaciones de propiedad en la nueva sociedad cubana. Yo y Ellos o Nosotros y Yo”, donde de una forma muy teórica argumentaba sobre este tema, abordando algunos conceptos.

 Tiempo después publiqué el artículo “¿Cómo deben de ser las relaciones de propiedad en el socialismo cubano?”, donde propuse desde mi punto de vista cómo se debieran interrelacionar las relaciones de propiedad en la economía cubana. Pero ¿a qué se debe mi marcado interés en tocar estos asuntos? Y la respuesta  está abordada en este artículo, dado que existe una estrecha relación entre Propiedad y Participación. Siendo la Participación Popular uno de los problemas más importante que está afectando nuestro sistema político.

Esta problemática está afectando también el sistema “democrático burgués”, pero en los momentos actuales de descrédito por el cual está atravesando el sistema, sus representantes y defensores son incapaces y no se atreverían a someterlo a una crítica, porque sería impredecible sus consecuencias. Mis energías y neuronas las voy a utilizar en cuestionarme y analizar esa problemática en el caso que me interesa y de la cual formo parte.

Una concepción integral de la participación debe contener, al menos, tres de los sentidos principales que connota el término participación: formar parte, tener parte y tomar parte. La toma de decisiones colectiva encarna la concreción de la participación real, y constituye la vía para el ejercicio del protagonismo ciudadano. A ella se alude una y otra vez en los proyectos sociales, me viene a la mente la consigna que he escuchado tantas veces desde que nací “El Poder del Pueblo”,  pero también se deja frecuentemente de lado en la práctica de la mayoría de dichos proyectos. La participación en sus modalidades de formar, tener y tomar parte en los asuntos de la cotidianidad, constituye una dimensión fundamental en la construcción del proyecto social cubano.