El miedo a la libertad

(Imagen: ©porcomanzi / stock.adobe.com)

En su investigación sobre los extremismos totalitarios (nazismo y estalinismo), a Hannah Arendt le resultó perturbador comprobar que a pesar de su manifiesta criminalidad, estos regímenes no perdían el apoyo de las masas aún en sus etapas de decadencia. De ahí su conclusión de que el sostén de estas al totalitarismo no procede de la ignorancia ni del lavado de cerebro.

Esta problemática —ubicada en la frontera psicología/sociología—, fue afrontada de manera brillante por el psicólogo alemán de origen judío Erich Fromm (1900-1980) durante su etapa de trabajo en la Escuela de Frankfurt, cuando articulaba el psicoanálisis de Freud con el marxismo de Lukács. Su interés inmediato fue revelar los nexos entre la personalidad autoritaria, la actitud de la clase obrera alemana y la emergencia del nacionalsocialismo; pero sus aportes han trascendido en tiempo y espacio.

Para cumplir tal objetivo, realizó estudios sobre la relación libertad-individuo-sociedad a partir de un novedoso enfoque psicosocial. Esa incursión en la dialéctica de ambas ciencias le permitió hacer importantes contribuciones a la teoría sociológica y, al mismo tiempo, la aplicación del psicoanálisis a los fenómenos históricos.

-I-

La obra más destacada de Fromm en este campo fue El miedo a la libertad, (1947). En ella presenta la tesis de que, además de las circunstancias económicas y sociales que originaron el fascismo, existía un condicionamiento propio de la psiquis humana que precisaba ser comprendido para explicar cabalmente el funcionamiento de las sociedades autoritarias. El libro analiza los factores presentes en el carácter de las personas en la modernidad que les facilitan el abandono de la libertad en los países fascistas y que prevalecen en la conciencia de millones de seres humanos hasta nuestros días.

Erich Fromm (1900-1980)

Según Fromm, las características de la sociedad contemporánea colocan al individuo en un profundo aislamiento y soledad moral. A menos que logre restablecer una vinculación con el mundo y la sociedad sobre la base de la reciprocidad y la plena expansión de su propio yo, se refugiará en alguna forma de evasión a la libertad.

Tal evasión se manifiesta, por un lado, en la creciente estandarización de los individuos debido a la paulatina sustitución del yo auténtico por el conjunto de funciones sociales adscritas al individuo. Por el otro, en la propensión a la entrega y al sometimiento voluntario de la propia individualidad a autoridades omnipotentes que la anulan.

El análisis del componente volitivo de la libertad y el autoritarismo, revela la función que cumplen los factores psicológicos en el proceso social como parte de su interacción con los socioeconómicos e ideo-políticos. La contribución científica de Fromm fue significativa, pues aportó herramientas de análisis de gran valor, en forma de conceptos —carácter social, individuación, libertad positiva/negativa, adaptación estática/dinámica—, y tesis, como la de «las relaciones entre los fenómenos estructurales y los psicosociales».

Con este libro, por primera vez se reveló la raíz psicológica de las ideologías y la relación existente entre la deformación ideológica de la realidad y la estructura del carácter. Su análisis confirmó que el miedo a la libertad, como expresión política, no es un fenómeno accidental de un momento en un país determinado, sino un mecanismo de evasión psicosocial que manifiesta la crisis profunda que abarca los cimientos mismos de la civilización.

Por ello afirmó: «La crisis de la democracia no es un problema peculiar de Italia o Alemania, sino que se plantea en todo Estado moderno. Bien poco interesan los símbolos bajo los cuales se cobijan los enemigos de la libertad humana: ella no está menos amenazada si se la ataca en nombre del antifascismo o en el del fascismo desembozado».

En su opinión, eliminar el peligro del fascismo y de cualquier ideología autoritaria significa, fundamentalmente, suprimir aquellas contradicciones en su doble aspecto: estructural y psicológico. El fin de la Segunda Guerra Mundial no terminó con ese peligro, en tanto la estructura social y sus aspectos psicológicos correlativos permanecieron inmutables, y no desapareció la amenaza de nuevas servidumbres.

Fromm postuló que, desde lo psicológico, la estabilidad y expansión de la democracia dependen de la capacidad de autogobierno por parte de los ciudadanos; entendida como su aptitud para asumir decisiones racionales en aquellas esferas en las que antes dominaban la tradición, la costumbre, el prestigio y la fuerza de una autoridad exterior. Por tanto, la democracia subsistirá solamente si se logra un fortalecimiento y una expansión de la personalidad de los individuos, que los empodere y haga dueños de una voluntad y un pensamiento autónomos.

En ese sentido, explica el cambio de orientación política de la clase obrera alemana —al inicio seguidora de ideas socialistas y comunistas, y luego mayoritariamente nazi—, debido a la falta de interiorización de aquellos ideales en la realidad social de los obreros:

[…] la difusión de tales ideas en la clase obrera era extremadamente amplia. Sin embargo, su peso no estaba en proporción a su difusión. El asalto nazi no se enfrentó con adversarios políticos que en su mayoría se hallaran dispuestos a luchar por sus ideas. Muchos adherentes a los partidos de izquierda, si bien siguieron creyendo en el programa partidario mientras sus respectivas organizaciones conservaron la autoridad, se hallaron dispuestos a abandonar su fe apenas llegó la hora de la crisis.

Por ello concluyó: «las ideas pueden llegar a ser fuerzas poderosas, pero sólo en la medida en que satisfagan las necesidades humanas específicas que se destacan en un carácter social dado».

-II-

En la época en que Fromm escribió El miedo a la libertad, acontecía la movilización de los individuos en una masa que construía un orden social irracional, en detrimento de su propia emancipación.

La sociedad cubana actual clama por librarse de un modelo de socialismo autoritario y burocrático, basado precisamente en el miedo a la libertad; de ahí que los análisis de Fromm representen un punto de partida sugerente para la superación de la grave crisis estructural y axiológica en que permanecemos. Los rasgos de autoritarismo y totalitarismo han enquistado nuestra sociedad en un entorno ideológico y político en el que el miedo a la libertad es parte del sentido común, a partir de la omnipresente coerción física y simbólica ejercida sobre los individuos, familias y la sociedad en su conjunto por el poder omnímodo del Gobierno/Partido/Estado.

Este mecanismo de evasión socio-psicológica se expresó en la entrega y el sometimiento de las facultades individuales a poderosas autoridades externas —organismos estatales, organizaciones políticas y de masas, instituciones y asociaciones—, que las anularon y subsumieron. A su vez, la propensión mayoritaria de la psicología de masas ha contribuido a frenar el carácter emprendedor del cubano y, con ello, el libre desenvolvimiento de la economía, la sociedad y cultura nacionales; fracturarlas y sumirlas en una profunda crisis estructural.  

Parte fundamental en ese proceso corresponde a los que Althusser denominara Aparatos Represivos del Estado (Gobierno, ejército, policía, poder judicial y prisiones). Mayor aún en la extensión del miedo a la libertad ha sido el rol simbólico de los factores culturales devenidos Aparatos Ideológicos del Estado: partido, sindicatos, escuela, prensa, radio y televisión.

Louis Althusser

No obstante, el proceso hegemónico no se manifiesta de modo pasivo. Al contrario, la hegemonía de algo o alguien, es resistida, limitada, alterada y desafiada. Si la hegemonía es dominación ideológica y el poder es control cultural, entonces solo puede sostenerse combinando fuerza y consenso y siendo constantemente renovado, recreado y redefinido a partir de las presiones y cuestionamientos que recibe de fuerzas contra-hegemónicas, o de una hegemonía alternativa. Según Gramsci, es precisamente la sociedad civil el escenario donde tiene lugar el logro del consenso y la unificación que la hegemonía requiere.

Es en este punto donde las ideas de Fromm podrían apuntar hacia la superación del miedo a la libertad en Cuba. Para lograrlo en la Europa de posguerra, el psicólogo consideró imprescindible luchar por establecer en la sociedad formas democráticas que aseguraran la expansión de la personalidad mediante la realización de todas sus potencialidades emocionales, volitivas e intelectuales.

Ya entonces sostuvo que la crisis sociocultural actual no es la expresión del destino inevitable de la especie humana, como sostienen los existencialistas; por el contrario, es una crisis de crecimiento, resultado de la progresiva liberación de sus inmensas potencialidades materiales y psíquicas. ¿Cuánto más no han crecido esas potencialidades en el mundo globalizado del siglo XXI, en plena era de internet y las redes sociales?

No obstante, habrá que esforzarse mucho para expandir los valores democráticos, empoderar a los individuos y colectivos hasta hacerlos dueños de una voluntad y un pensamiento independientes. Solo sacudiéndose de la conciencia y la conducta el miedo a la libertad, podrán los cubanos de hoy responder al llamado de Fromm: «el hombre se halla en el umbral de un mundo nuevo, un mundo lleno de infinitas e imprevisibles posibilidades; pero está también al borde de una catástrofe total. La decisión está en sus manos».

La cuestión es que, como dijera el Apóstol: «La libertad cuesta muy cara, y es necesario o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio». (1)

***

(1) «Cuadernos de apuntes», Obras completas, t. 21, p. 108.

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23 comentarios

El inagotable, Orlando J Martinez 1 marzo 2022 - 6:55 AM
Miren esto de Cubadebate ¡Que belleza! Logica implacable. Fragmentos Hagamos un ejercicio (de razonamiento) EE.UU. repite y repite que Rusia va a invadir Ucrania. Pensemos: China no secundaría esa operación y el pueblo ruso sufriría sanciones económicas dolorosas. Por otra parte, cualquier posible ventaja para Rusia sería ambigua y remota. ¿Entonces Biden miente? Claro que miente
dario 1 marzo 2022 - 8:52 AM
En verdad Profesor soy muy esceptico con toda teoria social en lo referente a Cuba....a pesar de todo el bagaje intelectual que se quiera utilizar para darle una exlicacion esoterea,yo,por lo menos,hasta que no vea,en unas elecciones pluripartidstas,con campana previa y con vigilancia internacional ,al pueblo cubano votar a favor de vivir en el totalitarismo,seguire pensando que los regimenes totalitarios se mantienen por la represion y el terror aplicado sabiamente.El caso de la guerra Ruso-Ucraiana,es solo eso,a los totalitarios rusos,no le gustaria nada tener a un estado multipartidista y con derechos politicos vivendo en democracia .......No quieren que el pueblo ruso vea que eso es posible.
Carlos 1 marzo 2022 - 11:37 AM
Los socialistas/comunistas odian la libertad. Ellos solo quieren que expreses lo que ellos consideran aceptable. Mario, ¿Sabe usted cuentas veces he visto a estudiantes universitarios en los EEUU saboteando conferencias y presentaciones de personas conservadoras? Los izquierdistas no saben dialogar o debatir, cuando tienes un punto de vista diferente lo primero que hacen es cancelarte, tratar de callarte, silenciarte, "cancel culture", rápidamente usan el termino fascista. Ejemplos sobran. En una sociedad libre no debe de haber miedo a la libertad. Pero hoy en día las grandes compañías de tecnología y redes sociales te censuran si consideran que tu punto de vista es diferente. Solo mira como eliminaron las cuentas sociales de Trump, pero Putin, Xi, hasta el Talibán tiene cuentas en Facebook, Twitter, etc. Vivimos en "Clown World", sin dudas.
Manuel Figueredo 1 marzo 2022 - 11:45 AM
La desición está en las manos del pueblo Cubano, de barrer una vez por todas ese sistema político económico, que lo ha llevado a la más absoluta miseria y desesperación. Es hora de decirle Basta, hasta aquí llegaste. Quién le pone cascabel al gato ? Muy bueno su artículo, señor Mario Valdés Navia.
Luisi 1 marzo 2022 - 12:08 PM
El problema con nuestro país es que muchas personas,adultas en su mayoria, dicen y saben que 'esto esta malo'. Pero las mismas personas vienen y te dicen que 'si Fidel estuviera vivo esto no estuviera asi'.
Esteban 1 marzo 2022 - 12:19 PM
El pueblo cubano no teme ser libre, es el gobierno el que se siente aterrorizado por la idea de la libertad. El sistema político comunista solo se puede mantener por medio de la represión.
El inagotable, Orlando J Martinez 1 marzo 2022 - 3:07 PM
Los de Cubadebate se quejan de la ayuda de la OTAN Quieren coger mangos bajito Mi comentario ha sido recibido. Deja ver si lo pasan Rusia lo dejo dicho bien claro, ..el que intervenga se atendrá a las consecuencias. Los miembros de la OTAN no entienden. No deberian estar entregando armas a Ucrania. Nada menos que 70 aviones, fusiles, lanzacohetes stinger y miles de armas antitanques. ¡ Que abuso! Asi, no se vale. ¡Que pena me da que a Putin los planes no le salgan. Encima, su convoy de tanques hacia Kiev, detenido por falta de combustible y alimentos. Parece que la moral de la tropa esta baja. La OTAN deberia dejar que Ucrania se las arregle como pueda para que Rusia gane rapido y no sufra bajas.
El inagotable, Orlando J Martinez 1 marzo 2022 - 3:18 PM
Una empresa de Canadá quiere lanzar un servicio de remesas a Cuba sin pasar por el Gobierno de la Isla. Ya ellos veran como.lo impiden
Manuel Figueredo 1 marzo 2022 - 8:25 PM
Que dicen NO los gobernantes, sinó el pueblo de Cuba sobre la Invasión Rusa a UCRANIA. ?
Sanson 1 marzo 2022 - 5:26 PM
El miedo a la Libertad es algo que muchos cubanos llevan en la sangre. Se nos ha inoculado desde el principio del 1959. No hay un oficialista en este blog que no haya mencionado la frase "capitalismo salvage" con la cual nos indican que irremediablemente es mas aconsejable vivir sin derechos que intentar salir a la Libertad. Muchas madres cubanas escuche mientras vivia en Cuba afirmaciones de madres proclamaban que "mientras tuvieran un boniato que ponerle a sus hijo no tenian problemas" sin percatarse de que estaban cambiando asi su derecho y el de su hijo a progresar en la vida y hacerlo en Libertad por un tuberculo
Juan Escandell 1 marzo 2022 - 6:45 PM
No resulta posible examinar con rigor y honestidad la situación actual de Ucrania, sin valorar detenidamente los factores que han conducido al uso de la fuerza y la no observancia de principios legales y normas internacionales” Solo un párrafo de la declaración de la representación de Cuba en la Asamblea de emergencia de la ONU, para no votar a favor de la condena de la invasión a Ucrania.Me pregunto si están confundidos? Lo cierto es que cuando Castro estuvo a favor de la invasión a Praga en 1968 por los rusos también lo justificó a favor de los intereses del Pacto de Varsovia. Como ha cambiado el cuento de Caperucita! Examinen hoy las declaraciones de los otroras miembros del mencionado Pacto . Pena ajena la declaración de Cuba ,Nicaragua y Venezuela
Juan Escandell 1 marzo 2022 - 6:53 PM
Pero en realidad no sorprende las declaraciones en mi anterior comentario solo le recuerdan el chiste de aquel comunista que fue a tirarle piedras a la embajada Estados Unidos en su país, porque la mujer lo engañaba.
El inagotable, Orlando J Martinez 1 marzo 2022 - 6:56 PM
Rusia invadio a Ucrania y algunos comentaristas de Cubadebate no paran de hablar de la naturaleza belicista de los EE UU. Si eso no es tener el cerebro lavado que baje Dios y lo diga.
Juan Escandell 1 marzo 2022 - 7:11 PM
Pobre el judoca Putler acudo al sobre nombre que se ha ganado por su invasión a Ucrania no calculo en esta ocasión correctamente la fuerza del contrario, y por ello ante la impotencia amenazo co sin fuerza nuclear (craso error) pero justificable por considerar que sería un paseo ante una Europa arratonada,y que solo ha ocasionado que la Europa invierta más dinero en fortalecer sus fuerzas armadas ante la amenaza de un pobre Putin que no sabe cómo recuperar la otrora repercusión de potencia en época de guerra fría.
Juan Escandell Ramirez 1 marzo 2022 - 7:18 PM
Ahora bien , debo confesar que Gobbel aque jefe de propaganda nazi es un nino de teta ante el canciller ruso Labrov !pobre diablo !, que también tendrá que responder ante el crimen de haber atacado Ucrania y haber causado la tragedia que hoy sufre el pueblo ucraniano
El inagotable, Orlando J Martinez 1 marzo 2022 - 10:48 PM
El agresor fue Rusia. No pueden cambiar ese hecho por mas que traten.
El inagotable, Orlando J Martinez 1 marzo 2022 - 10:52 PM
Copio Estados Unidos y la OTAN no son «peras en dulce». Esa idea es muy profunda. Solo que el agresor fue Rusia. No pueden cambiar ese hecho por mas que traten.
Comunista hasta la Muerte 2 marzo 2022 - 2:42 AM
Lastima que F.idel no pudo ver la invasion rusa a Ucrania. Con lo que le gustaban las guerras. Siempre soño con un ataque nuclear ruso a Estados Unidos.
El inagotable, Orlando J Martinez 2 marzo 2022 - 3:27 AM
Creo que hay que tomar en serio las amenazas de Putin de hacer uso del arma nuclear, aun cuando nos cause pavor y a pesar del riesgo de que su nacion regrese a la epoca de las Cavernas. Su estado de salud mental deja mucho que desear. La prueba: Invadir Ucrania contra toda esperanza de salirse con la suya solo se le puede ocurrir a un loco de atar que parece dispuesto a seguir metido en ese atolladero ahora conversando para recibir pleno apoyo de ja ja ja, Nicolas Maduro
Manuel García 2 marzo 2022 - 5:27 AM
Infundir el miedo para doblegar. Ayer en Kiev se cargan la torre de Televisión. Para que se sientan atacados y abandonados. Contratan Rusia a 10 000 chechenos entrenados para la " guerra en ciudad ". Van a pasar a cuchillo a todos como los ninjas? Los cancerberos satélites están haciendo su trabajo sucio. Kadyrov en Chechenia y en Bielorrusia Lukashenko. El último se lleva a su hijo adolescente con Kalashnikov y chaleco antibalas a combatir al pueblo que se manifiesta. Han visto los uniformes de los mercenarios chechenos? Comparten el mismo modisto que nuestros queridos" Boinas negras ". Quisiera ver cómo se enfrentan a soldados profesionales de verdad.... Y si responden como Tortoló en Granada- Los leones de Castro!!! Como nos han engañado!!!
El inagotable, Orlando J Martinez 2 marzo 2022 - 5:40 AM
Moscú habría exigido a Kiev reconocer la independencia de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk y retirar la petición de que la península de Crimea sea devuelta a Ucrania. ¿Y no le provoca a Putin, un batidito de fresa?
Eva 2 marzo 2022 - 4:00 PM
Ojalá el mundo pida justicia contra Rusia Que se juzgue a Putin por asesino no está protegiendo a nadie y di a su narcisismo Paz para Ucrania no más muerte de ucranianos y rusos víctimas de un imperialismo locuaz tanto de Rusia como de USA incluso China que no pierde oportunidades Tres fuerzas imperialistas y el mundo en ascuas frente al armamento nuclear Ojalá se aproveche este caos y se logre el desarme nuclear global Mientras tanto pensando en la libertad comparto esto: Ahora, la libertad Oswaldo Payá Basta de engaños El gobierno del régimen militar ha negado a los cubanos el derecho universal de la libertad de viajar durante más de medio siglo y aún le sigue negando ese derecho sin perspectivas transparentes de cambios. Ha desgarrado con la mayor crueldad a millones de familias cubanas y aún lo sigue haciendo. Voceros del gobierno desde hace meses especulan sobre posibles cambios migratorios y algunos como el señor Ricardo Alarcón, Presidente de la Asamblea Nacional, justifica el estado de cárcel en que mantienen a Cuba diciendo que no pueden perder el «capital humano». Esa expresión, propia de esclavistas, refleja la concepción de los que tienen el poder en Cuba sobre los seres humanos, a los que consideran su capital, su propiedad y no les tratan como personas con dignidad y derechos. Para el régimen los habitantes de Cuba son siervos y no ciudadanos. Si es verdad que el Gobierno realizará cambios migratorios, ¿por qué no informa al pueblo de qué cambios hará y cuándo? Desprecian tanto al pueblo que no le respetan ni su derecho a saber. ¿O es que los cambios que se proponen no son los derechos que demandamos en el Proyecto Heredia? El «Proyecto Heredia o Ley de Reencuentro Nacional y por el fin de la discriminación contra los cubanos en Cuba», es una propuesta ciudadana apoyada en la Constitución para que, de una vez y de manera legal, inequívoca y transparente se garantice: El derecho a entrar libremente a Cuba y a salir libremente de Cuba para todos los cubanos sean o no profesionales o técnicos, sin permiso de salida o de entrada, por el tiempo que la persona decida, sin impuestos, ni confiscaciones, ni despojos de propiedades, sin pagar cada mes que vivan en el extranjero un rescate al gobierno, pagando todos los trámites en moneda nacional y eliminando para siempre ese castigo de salida definitiva que es del destierro, que se impone a los cubanos que deciden vivir fuera de Cuba. Fin de las humillantes cartas de liberación como condición para viajar a los médicos y otros profesionales. La restitución de todos los derechos ciudadanos a los cubanos de la diáspora y a sus hijos como cubanos plenos que son, sin exclusiones, y el fin de todas las restricciones y los requisitos de obtener permisos, de manera que los cubanos que viven fuera de Cuba puedan entrar a su país cuando quieran y por el tiempo que quieran y vivir en su patria si lo deciden. Fin de las humillaciones, deportaciones internas y maltratos contra los cubanos que, en nuestro propio país, huyendo de la pobreza y de la falta de oportunidades, se trasladan de unas a otras provincias. Fin de todas las desigualdades y limitaciones de acceso a cargos y de exclusiones por motivos políticos e ideológicos y de otras privaciones como es el derecho a Internet. El régimen persigue con todas sus fuerzas represivas a los activistas que colectan firmas para el Proyecto Heredia, mientras habla de posibles reformas migratorias. Algunos le hacen coro facilitando el engaño contra el pueblo. Estos acompañan al régimen en esta especulación despótica mediante declaraciones, publicaciones, conferencias y la propagación de doctrinas en las que piden el voto de confianza para el gobierno de Raúl Castro y no los derechos, el voto y la confianza para el pueblo. La conferencia Un Diálogo entre Cubanos, que comienza hoy en la Casa Sacerdotal de La Habana, es organizada y dirigida por los que, en Cuba, no solo desprecian la oposición pacífica, sino que niegan su existencia, expresamente en sus publicaciones, y avanzan cada vez más en el túnel del alineamiento con las mentiras del régimen y con el proyecto de continuidad del totalitarismo, en el que están encaprichados los privilegiados del poder. Así están alentando a la oligarquía a seguir negando los derechos a los cubanos. De esta manera, estos que gozan del privilegio de tener voz y espacios protegidos conspiran contra la verdadera reconciliación y la paz que solo puede lograrse si se respetan todos los derechos de todos los cubanos, su libertad de expresión y asociación, y se celebran elecciones libres. Esos derechos los seguiremos reclamando aun cuando estemos solos frente a estas maniobras y conspiraciones contra la soberanía popular. Estos «organizadores» hablan con los conceptos de «las perspectivas de la relación entre emigrados cubanos y su país de origen, teniendo como referencia el proceso de reformas o actualizaciones económicas que se iniciaba en Cuba». Denunciamos que esos son los mismos términos que emplea el régimen para negar la condición plena de cubanos a los que han salido de nuestra Patria en busca de la libertad que no existe en Cuba y a los que el propio régimen mantiene en condición de desterrados, como lo hace con los que actualmente salen con la categoría impuesta de salida definitiva. Esa categoría de «salida definitiva» se emplea inclusive en la última Ley de la Vivienda, emitida hace solo unos meses. ¿Cuál es la perspectiva entonces? El Movimiento Cristiano Liberación en una declaración emitida el 30 de marzo pasado afirma: «La Diáspora es Diáspora porque son cubanos desterrados a los que el régimen les niega los derechos como se los niega a todos los cubanos. No es en ese marco de opresión, sin derechos, ni transparencia en el que tiene que insertarse la Diáspora, eso sería ser parte del cambio fraude». Solo en el contexto de la cultura del miedo y de represión con que el régimen silencia al pueblo, se puede desarrollar la penosa maniobra en la en que se combinan algunos que toman posición política desde la Iglesia, otros desde sus vitrinas intelectuales y mediáticas, otros desde sus intereses económicos y otros desmarcándose de la Diáspora, para con su participación contribuir al cambio fraude, que es el proyecto del gobierno expresado en la frase que dice «cambios para más socialismo». Aunque el totalitarismo se ha sostenido por más de cincuenta años, no ha sometido el corazón de los cubanos, ni puede fabricarse un pueblo a la medida de un régimen sin libertad, ni una iglesia y una diáspora en función de su poder. Basta ya de despotismo, de doctrinas, de conferencias excluyentes y condicionadas, de jugadas de distracción y maniobras para justificar y consolidar el cambio fraude, que es el cambio sin derechos que deja a la mayoría de los pobres más pobres y a todos los cubanos sin libertad. Los cubanos de la Diáspora y los que vivimos dentro de Cuba somos un solo pueblo, víctimas del mismo régimen opresivo, y tenemos la misma esperanza y el mismo reclamo de libertad. Todos cubanos, todos hermanos. Y ahora, la libertad. Movimiento Cristiano Liberación La Habana, 19 de abril de 2012. © Imagen de portada: El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel; y Raúl Castro. * Este texto forma parte del libro La noche no será eterna (Hypermedia, 2018) de Oswaldo Payá.
Eva 2 marzo 2022 - 4:06 PM
Nuestra propia historia Oswaldo Payá Los repetidos fracasos de los planes y experimentos de Fidel Castro en el plano económico fueron compensados con una entrega total y definitiva de la soberanía estratégica a la Unión Soviética, que compró la Isla con once millones de cubanos a cambio de la incondicionalidad del régimen hacia su geopolítica imperial y su hostilidad contra Estados Unidos de América y Occidente. Mientras tanto, la Isla sería una prolongación del poder soviético, cuyo Gobierno enviaría miles de cubanos a Angola y apoyaría cuanta acción o política imperial concibieran los sóviets. El Gobierno trataría infructuosamente de sovietizar la sociedad cubana, de enseñar ruso en muchas escuelas, de cambiar la historia y de descristianizar la sociedad. Cuba fue insertada en el bloque económico soviético, que era un sistema imperial semicerrado titulado Consejo de Ayuda Mutua Económica. Trataban de borrar la memoria histórica de Cuba y rehacer la vida de tal manera que Marx había creado el mundo y Lenin lo había redimido. Para los cubanos toda esta sovietización siempre forzada, ridícula, fue considerada un retroceso histórico, pues los cubanos miraban a Rusia con la compasión con que se mira a un pueblo condenado al atraso por la opresión. El costo de todo el proceso fue un grave daño antropológico a la nación cubana. La sumergieron en la improductividad, la tendencia al éxodo que ha sido creciente hasta hoy, el desgarramiento familiar masivo y una enorme confusión en la nueva generación que se defendería hasta hoy con la simulación como mecanismo de defensa. La sovietización entró en la escuela por la fuerza, en la cultura, en el cine y en los medios de difusión, y entró grotescamente y de manera humillante en la propia Constitución: la declaración expresa del Estado cubano como ateo, de la fidelidad y el alineamiento a ultranza a la Unión Soviética en las relaciones internacionales y de la consolidación o legalización del poder total del Partido Comunista. En definitiva, ha sido un poder totalitario y personal de Fidel Castro, porque en Cuba el Partido Comunista nunca ha tenido otro poder que no sea para ser un mecanismo de administración, propaganda y represión incondicional a Fidel Castro. Lo tragicómico fue que esta dependencia de la Unión Soviética, el sometimiento más servil y antisoberano, solo se terminó cuando se acabó la Unión Soviética. Y se acabó la Unión Soviética y los rusos dieron la bienvenida al capitalismo. Es ridículo pero cierto que, en los cuerpos represivos, intelectuales y de periodistas oficiales, así como en ciertas esferas del poder del régimen en Cuba, existe mucha más nostalgia por el poder soviético de la que puedan tener Putin o cualquier exgeneral ruso o exjerarca del Partido, incluyendo a los que amanecieron millonarios con la caída de la tiranía comunista. Siguiendo esta secuencia encontramos que las transiciones en Europa oriental fueron un buen ejemplo para el pueblo de Cuba, pero solo hasta cierto punto. Bueno por la inspiración y la esperanza que sembraron. Bueno, porque demostraron que el cambio sí es posible, que el comunismo sí tiene fin y que puede ocurrir sin violencia y sin venganza. Pero el régimen cubano ha reaccionado contra la historia, primero maniobrando a costa de la inercia de la cultura del miedo, de sus recursos represivos, de la indefensión del pueblo y del estado de guerra ficticia con los norteamericanos. Así logró mantener, más que nunca el campamento y el ambiente de trinchera durante lo que llamó el “Período Especial”y hasta ahora. Occidente le abrió las puertas al comercio y el régimen aceptó con muchas condiciones y limitaciones la inversión extranjera. Finalmente apareció Chávez, con su poder neototalitario en Venezuela, que fundió con el totalitarismo opresor de Cuba. La actuación egoísta y antipopular de la clase gobernante en Cuba es diferente a la que tuvo la élite dirigente comunista llamada “nomenclatura” en Europa central y oriental. En general, esa nomenclatura permitió o se hizo a un lado ante el movimiento popular, la historia y el clamor por la democracia. Esa nomenclatura aprovechó y pactó para venderse a sí misma muchos bienes y recursos y así amanecer ricos en la democracia. En Cuba, los de la clase del poder han creído descubrir hace mucho tiempo que ya eran ricos, que podían ser más ricos y dueños del país, que podían dejar una herencia de riqueza a sus herederos manteniendo el poder totalitario con cierta dosis de capitalismo. Al mismo tiempo no quieren permitir ningún cambio político, ni libertad, ni derechos, porque estos son incompatibles con el poder totalitario que tienen y que quieren conservar, aunque modificado en imagen para sus hijos. Están ciegos estos cubanos. Y no solo ellos. Solo comprendiendo lo que ha significado y significa la opresión económica en el totalitarismo, que he tratado de describir, estamos listos para entender la insistencia en prolongar el régimen sin derechos por parte de la clase en el poder. A esta actitud es a la que llamo “la arrogancia terminal o arrogancia final”. Esa actuación de arrogancia fatal del grupo o clase en el poder es el mayor peligro para Cuba y no es un peligro potencial, es ya un mal que produce más daño a la sociedad, sufrimiento al ser humano, angustia, incertidumbre y que sienta las malas bases de otra etapa de la vida de este pueblo basada en la corrupción institucionalizada, la trampa, los privilegios, el abuso de fuerza, el miedo, la falta de derechos y oportunidades, la marginación y la pobreza de la mayoría. Lo peor es que todo esto se está enmascarando en esas distracciones y en ese fraude-cambio o cambio-fraude que parece haber sintonizado con el deseo de estabilidad de los que quieren, aunque sea sobre la injusticia, el petróleo cubano y hacer de Cuba una isla mercado, burdel y balneario. También sintoniza con los intereses de los que quieren quitarse de encima el compromiso de los derechos humanos sobre Cuba porque trae muchos problemas. Interesados en la estabilidad falsa, necesitan decir que “hay cambios” y tratan de impulsar la cooperación con los cambios sin derechos. Todo esto bendecido por algunos que han convertido en doctrina la idea antisoberana y antipobre de darle “un voto de confianza a Raúl Castro”. Aquí llegamos al punto de definición de la historia inmediata de Cuba, de la suerte en juego de nuestro pueblo y de la posibilidad de vivir y morir de cada cubano en su propia tierra y no en el exilio, de la posibilidad de violencia o reconciliación, de Estado de derecho o de Estado sin derechos que traiga nuevas tragedias después de vivir 53 años sin libertad. Pero la definición no debe dejarse solamente al Gobierno —y a unas pocas personas el poder total—, la definición la debemos y la podemos hacer todos los cubanos, reclamando nuestros derechos y viviendo la reconciliación. Esa será la fuerza mayor que determinará que se produzcan los cambios hacia la democracia y que se produzcan pacíficamente. Esa tomadura de pelo, esa burla, ese “megafraude” a escala nacional de sociedad e historia solo puede traer la descompensación, la ira, o la desestabilización con violencia; inclusive en caso de ser estable lo será como una consecuencia inmoral de un régimen inmoral que vuelve a sumergir al pueblo cubano en la desesperanza, en el éxodo, en la corrupción y en la desigualdad mayor que la que se produce en el comunismo salvaje. Para decir esto hay que decirlo así como anuncio, para que nadie se engañe pensando que al pueblo cubano se le puede engañar o someter indefinidamente, y como anuncio de las malas consecuencias, el castigo y el sacrificio que le impondrán para conquistar el respeto por su dignidad, una dignidad que tenemos por ser sencillamente seres humanos, pero que a ningún pueblo se le ha cuestionado como al nuestro. Cuando comenzó la Perestroika en la URSS dirigida por Mijaíl Gorbachov, en Cuba se produjo cierto estremecimiento o cierto desconcierto debido al contraste. Imagínense que la URSS era el santuario ideológico y la sociedad modelo que se enseñaba en las escuelas. De pronto los cubanos buscaban desenfrenadamente Sputnik y otras revistas donde encontraban radicales críticas al sistema comunista, ironías y burlas sobre sus absurdos e ineficiencias. Los cubanos ciertamente no tenían ninguna simpatía por los soviéticos; estos en Cuba eran símbolo de atraso, de mala calidad, de lo burdo y lo opresivo. Si no había agresividad y odio contra los rusos (aunque sí contra sus dibujos animados porque eran un castigo para los niños), es porque los cubanos consideraban a los rusos más desgraciados que nosotros mismos. Cuando pensábamos en los rusos, la expresión era: “allí es peor que aquí”. Pero la sumisión del régimen cubano y su “guataquería” llegaron a ser un sovietismo forzado que se trataba de imponer en la cultura cubana. Esta sovietización llegó a convertirse en ley y en la propia Constitución[1] se mencionaba expresamente a la URSS como referente en las relaciones internacionales y aliado total de Cuba. La presencia de los oficiales soviéticos y sus satélites, también de profesionales en el ejército, cuerpos represivos y otros sectores estratégicos era propia de la relación entre la metrópoli y su colonia. Mucho se ha escrito sobre estos eventos, por ejemplo: el propio Fidel Castro ha reconocido públicamente que la instalación de más de cuarenta cohetes nucleares en Cuba destinados a aniquilar a los Estados Unidos en 1962 no era una necesidad defensiva de Cuba, sino un gesto de solidaridad con la URSS. Habían sido tan “buenos” con nosotros que podía ponerse en peligro nuestra existencia para complacer las ambiciones militaristas de la potencia. Mientras los pueblos de Cuba y Estados Unidos corrían el peligro de ser exterminados, el Che estaba seguro en las cuevas llamadas “Los Portales”, en Pinar del Río, donde puso su estado mayor. ¿Quién más se iba a refugiar ahí? ¿Para quién estaba asegurada la supervivencia mientras que la mayoría del pueblo cubano moría? En todo caso toda esta maniobra fue realizada sin el conocimiento y consentimiento del pueblo cubano que corrió el peligro mayor. De esto han hablado muchos expertos, politólogos, militares, políticos de la época, desde Fidel hasta McNamara. Quien no ha podido hablar es el ciudadano cubano. El caso es que, en la “gloriosa” Unión Soviética, los propios gobernantes comenzaron a renegar del sistema perfecto y, por supuesto, para esto sí tuvieron todo el apoyo popular. Por primera vez en más de setenta años, los rusos apoyaban a sus gobernantes libre y alegremente. Paralelamente se fueron liberando del comunismo y de sus nexos los países dominados por este imperio. Fue una ridícula demostración de inconsistencia política e ideológica, pero también de miedo a la libertad, que el gobierno cubano tuviera que retirar nada más y nada menos que las publicaciones soviéticas de los estanquillos. Eran subversivas, qué paradoja. Pero no se puede hablar de una liberación del pueblo ruso, sino de pasos que por su condición de imperio son más lentos y espaciados. Los antiguos jerarcas se hicieron ricos, no todos, y nuevos ricos surgieron mientras el poder era secuestrado por un grupo heredero de la KGB. La estrella que se encendió en la Primavera de Praga de 1968 y que parecía anulada por los tanques soviéticos volvía a brillar ahora nada menos que en Moscú. Los polacos por su parte habían abierto en 1980 los senderos de la liberación con el movimiento “Solidaridad”, que indiscutiblemente fue la otra fuente más cercana en el tiempo que animó a todos los pueblos de Europa del Este a quitarse la pesadilla de arriba. Mucho se ha escrito sobre esta etapa y también se han hecho muchas comparaciones tomando a Cuba por ejemplo, sobre las que muchos se preguntan: ¿por qué aquí no ocurría lo mismo? No soy historiador pero tampoco conozco a alguien que pueda explicar con ciencia lo que no ocurrió. Lo que sí sé es que en Cuba no ha habido perestroika y que mientras la mayoría en todo el mundo consideraba al bloque comunista de Europa como un conjunto tiránico con su gente y simpatizaba o apoyaba los cambios hacia la democracia, con Cuba no ocurría ni ocurre lo mismo. Como ya hemos dicho, para muchos Cuba era “la isla de la libertad”. La realidad es que en Cuba se ha mantenido un orden de no derecho que ha instalado una cultura del miedo y que, al mismo tiempo, ha jugado con las circunstancias internacionales a su favor y en contra de la libertad de los cubanos. Pero este juego, como todo juego, no lo han jugado solo partidos y movimientos de izquierda; sino, también, de centro y de derecha; sectores intelectuales y artísticos; Estados del norte y del sur, del este y del oeste; muchos intereses geopolíticos desde diversas posiciones. Particular importancia ha tenido en toda esta etapa el embargo de Latinoamérica a Cuba. Los gobiernos latinoamericanos en su conjunto, con excepciones contadas y temporales que hace años que no existen, han mantenido embargada la solidaridad hacia el pueblo cubano. Han silenciado en los últimos años de manera total la realidad de falta de derechos y democracia que hay en Cuba. Las explicaciones serían extensas. Al miedo de muchos gobiernos a sus propios pueblos y a la influencia subversiva e injerencia del régimen cubano en sus países hay que sumar la complejidad socioeconómica y la desinformación que existe en esos pueblos sobre Cuba. Mientras se producía la liberación del comunismo y del imperio soviético por parte de los países de Europa oriental y el propio pueblo ruso, en Latinoamérica se producía un proceso que fue llamado de democratización. Argentina, Chile, Paraguay y también Nicaragua tuvieron elecciones libres y parecía iniciarse una etapa democrática descalificando la vía armada como vía de cambio excepto en Colombia, según predecía y orientaba la doctrina sostenida por líderes de la Revolución en Cuba. Previamente a esta etapa, en Latinoamérica diversas corrientes políticas con una estrategia u otra se habían involucrado en la lucha por los cambios sin excluir la vía armada. Por su raíz en la sociedad y la cultura de estos pueblos, los cristianos eran mucho más que una corriente, porque con diversos matices ideológicos constituían la componente más numerosa de las comprometidas con los cambios por la democracia y la justicia social en Latinoamérica. La propia Iglesia, consecuente con el Evangelio y el Concilio Vaticano II, realizó jornadas como la de Medellín y Puebla, que ciertamente iluminaban a todo el continente con una visión donde la persona y su dignidad, su libertad y el bien común, la justicia social y la paz primaban claramente por encima de intereses económicos egoístas. No era un nuevo proyecto político, sino una visión sobre el ser humano y la sociedad que, en América Latina como en ninguna otra parte, iluminaba a los pueblos porque brotaba de su propia Fe, su Historia y su Esperanza. Pero paradójicamente comenzó una desmovilización de los cristianos del mundo político o, al menos, un alejamiento de esta visión como fuente inspiradora de proyectos políticos y de compromiso con los pobres. Es como si le dijeran: “ya no hay peligros. Vuelvan a sus templos, dejen la política”. Algunos pasaron a diversos movimientos políticos de izquierda y de derecha. Al producirse los cambios democráticos, la orientación que toman la mayoría de los gobiernos parecía no tener en cuenta la experiencia vivida por esos pueblos por salir de la desigualdad y la pobreza. Sectores políticos e intereses económicos que en su momento determinaron la política de Estado consideraron que el peligro comunista había pasado, y que la cuestión ahora era hacer buenos negocios. La aplicación de doctrinas mercantiles con un tono tan determinista como lo es el neoliberal se concretó en proyectos donde el mercado era lo primero. La democracia no fue capaz de iniciar un proceso de eliminación de la desigualdad y de ascenso de la calidad de los más pobres. No se puede hablar en términos absolutos, pero los movimientos de inspiración social cristiana, con sus diversos matices, al alejarse en sus planteamientos políticos y electorales de sus fuentes y su misión, se fueron diluyendo, perdiendo influencia política y social. De esta forma las políticas neoliberales en América Latina prepararon el camino a los proyectos neototalitarios. Un proyecto inspirado en el humanismo cristiano para Latinoamérica no significa necesariamente gobiernos de etiqueta social y democristiana. Y de ninguna manera un proyecto político de la Iglesia, pues sería una confusión de planos. La realidad latinoamericana, su propia experiencia histórica y sus raíces demandaban en las décadas pasadas y demandan todavía un proyecto democrático que, en el respeto a todos los derechos humanos, sea capaz, también, de iniciar el camino de la justicia social y la eliminación de la desigualdad. Eso es lo que necesita también la sociedad cubana. Una vez más, después de un proceso de democratización, se instalan políticas de choque que amenazan con la extinción de la clase media, aumentan el número de pobres y los niveles de pobreza, mientras por otra parte los Estados se debilitan con la corrupción y el narcotráfico. En este contexto, a finales de la década de los 90 y con todo el apoyo del gobierno cubano pero también con una mayoría electoral, el golpista coronel Hugo Chávez Frías llegó al poder por las vías democráticas. Chávez y su equipo llegaron al poder usando los canales que las democracias en Latinoamérica han conservado para que los pueblos puedan decidir. Pero ningún pueblo, tampoco el cubano ni el venezolano, decide renunciar a sus derechos civiles y políticos. Si la vía electoral utilizada para llegar al poder es legítima porque el sistema lo garantiza, no es legítimo que ese gobierno comience a secuestrar el Estado y a privar de espacios de libertad a sus ciudadanos. De manera manifiesta, el proyecto principal del chavismo comienza a ser, y ya es, la permanencia en el poder. Con otro estilo y por otras vías, pero tal como ocurrió en Cuba, estos “redentores” llegan al poder en nombre de los pobres, pero muy pronto ya los pobres no tendrán voz ni para decir que son pobres. En definitiva, el comienzo del milenio encuentra a los pueblos de América Latina atrapados como en un sándwich político entre el neoliberalismo y el neototalitarismo. Sin embargo, mientras funcionen los mecanismos democráticos para que los pueblos puedan elegir, existe la posibilidad de renovar los gobiernos, y reorientar las políticas y el camino de la sociedad según la voluntad del pueblo. El desfasaje y las diferencias de Cuba con Europa oriental y Latinoamérica son enormes; no hay que explicar por qué Cuba no se ha liberado como si fuera un pecado del pueblo cubano, pues más duró el comunismo en Rusia y más castigados están aún los coreanos. De lo que hay que hablar es de la solidaridad. Necesitamos amigos y no jueces.* * Este texto forma parte del libro La noche no será eterna (Hypermedia, 2018) de Oswaldo Payá. Nota: [1] Nos referimos a la Constitución socialista proclamada el 24 de febrero de 1976. Es una Constitución muy similar a la adoptada por los demás países del entonces llamado “campo socialista” y a la de la extinta URSS. Esta Constitución, además de hacer referencia explícita a la indestructible amistad con la URSS y a la fidelidad a los lineamientos ideológicos del campo socialista, proclama al Partido Comunista de Cuba como la fuerza dirigente superior de la sociedad y declara que a él se subordinan todos los demás poderes estatales y organizaciones sociales.

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