Lecciones para un maestro inmoral

La historia de Cuba está estructurada en gran cuantía por el papel de constructores y formadores que asumieron muchos en su posición de maestros. (Foto: Laura Alonso Hernández / Cubahora)

A mi madre y a Martí por ser mis mejores maestros.

***

«Instruir puede cualquiera, educar solo quien sea un evangelio vivo».

José de La Luz y Caballero

-I-

Siempre he cargado con el sueño y la esperanza de llegar a ser maestro, un buen maestro. Tengo, desde que nací, la figura de mi madre quien hace más de cuarenta años ejerce el magisterio. Recuerdo su abnegación en el tiempo que impartió clases en la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona, de donde salía caída la noche después de enseñar todo el día. Casi siempre yo la acompañaba.

La miraba como ejemplo de profesora, aún lo es. Encontraba el alba revisando trabajos para continuar el día siguiente impartiendo clases, siempre solidaria con los estudiantes y colegas. Esto, sin obviar su vida social y familiar, que nunca fue fácil, hostil más bien. Las precarias condiciones de vivienda que padecíamos, en un cuartucho inventado, sin baño, sin ventanas, sin privacidad, sin la mínima condición para poder ser llamado hogar; fueron momentos complejos.

Mi madre no es la mejor profesora, ni la más brillante, ni puede ser denominada una catedrática; pero sí es una excelente educadora, no solo por sus ansias de superación, que la llevaron a alcanzar el título de Master en Ciencias de la Educación en 2009 —por cuestiones de salud no ha emprendido la marcha para alcanzar el Doctorado—, sino por lo cercana, dedicada y generosa que es con sus alumnos, por el hecho de saberse constructora de parte del futuro. No se podía esperar menos de alguien que se formó leyendo a Martí y Varona.

Ojalá llegue a ser un educador del calibre de mi madre. Ojalá todos los maestros cubanos lleguen a tener el calibre de mi madre. Ojalá ese maestro de Matanzas hubiera conocido a mi madre.

Enrique José Varona

-II-

Recuerdo mi etapa de estudiante primario como un momento espléndido dentro de mi formación, potenciado por el influjo de los maravillosos profesores que tuve. Octavita Caboverde Tamayo, Lázaro Cáceres y Leonor Pérez Castillo — que vive orgullosa de llevar el nombre de la madre de Martí—, son los que más hondo calaron en mí y en cientos de muchachos que, por cursos y cursos, formaron.

Todos los años el 23 de octubre «la profe Leo», a quien desde su cansada voz se le nota todo el dinamismo que aún tiene, llama para felicitarme y hace más de diez años no soy su alumno. Y es que ser maestro va más allá de las asignaturas y la pedagogía, serlo requiere de humanismo y sensibilidad, de la máxima expresión de la bondad espiritual del ser, y de entrega, sobre todo eso, entrega y compromiso.

Nunca olvidaré el día que llegaron del municipio de educación buscando propuestas de «alumnos ejemplares» para entregarles la réplica del anillo de Martí. Octavita sabía que yo no era uno de esos «alumnos ejemplares», pues siempre tuve problemas con la asistencia y puntualidad, y un poco en la disciplina; pero me sabía merecedor de ese honor por encima de muchos de esos «ejemplares».

Enseguida se paró de su silla y con la voz y postura impositivas que la caracterizaban, planteó que no, que ese anillo le tocaba a los niños que realmente conocían, estudiaban y disfrutaban la obra del Apóstol, que en su clase, ese premio se le otorgaría no al más ejemplar, sino al más martiano; y así sucedió. El premio se discutió en concurso. No solo lo gané en mi escuela, sino en todo el municipio Playa. Eso fue en el 2009, si mal no recuerdo, actualmente llevo el anillo colgado a un hilo en mi cuello, y ahí estará.

Cursé el quinto y sexto grados en la UIE (Unión Internacional de Estudiantes, Calle 4 esquina 13, Vedado), escuela en la cual Lázaro, o mejor, Lachy, como le decíamos sus alumnos, fue mi profesor guía. En el grupo sexto C agruparon, luego de terminar el cuarto grado, a varios de los alumnos con problemas académicos para que compartieran aula con algunos de los mejores según sus resultados. Esta estrategia comúnmente se aplica en el sistema educacional cubano.

A mí, por llegar último a la escuela, me unieron a la lista de ese grupo que era el único con plazas libres. Ahí compartía docencia con «lo mejor y lo peor» de la escuela, como lo definían algunos de los profesores más recalcitrantes; solo sé que mis compañeros eran maravillosos y de todos me llevé una enseñanza y un recuerdo mágico.

Tres de ellos, más de una vez, fueron atendidos por menores, como coloquialmente conocíamos a las personas encargadas de monitorear el  desarrollo de alumnos con problemas académicos y de disciplina, y más de una vez le propusieron a la directora del centro y a Lachy la opción de trasladarlos a una «escuela de conducta».

Él, firme en su posición, negó siempre esa posibilidad a pesar de las múltiples presiones, defendió constantemente la idea de que era su labor formar a esos muchachos a cualquier costo y que enviarlos a una escuela de conducta no haría más que potenciar las deformaciones que les ocasionaron su medio social y familiar. Pero sobre todo, supo mirar dentro de esos muchachos, conocer sus bondades, saberlos niños y futuros hombres, más que sus estudiantes.

Actualmente mantengo comunicación con dos de esos antiguos compañeros de aula, ambos lograron terminar su doce grado y enrumbar su vida laboral. Siento un total orgullo de saberlos mis amigos, todo gracias a que Lachy, el profesor calvo y loco que nos encendió el amor por la historia, la ciencias y el deporte, se supo responsable de nuestro futuro y bienestar. 

José de la Luz y Caballero

-III-

La historia de Cuba está estructurada en gran cuantía por el papel de constructores y formadores que asumieron muchos en su posición de maestros. No hubiera llegado Martí a ser nuestro Apóstol sin aquel «enamorado de la belleza» que fuera Mendive, ni este hubiera poseído su fervor patrio sin «el silencioso fundador» que fue Luz y Caballero; que tampoco pudiera haber llegado a convertirse en ese «noble anciano» sin la prédica y atenciones de su tío José Agustín. El maestro es savia y guía, tanto de la mente como del espíritu. Y cada alumno, para su maestro, debe ser tanto un tesoro como una responsabilidad.

Estremecieron a media Cuba las actuaciones de Osvaldo Doimeadiós (en Inocencia, de Alejandro Gil, 2018) y de Alina Rodríguez (en Conducta, de Ernesto Daranas, 2014) ejemplificando lo que es un maestro y cómo se debe a sus pupilos.

En el primer caso, el profesor intransigente defendió hasta el final la inocencia de sus alumnos y hasta se dispuso a compartir celda con ellos, de donde solo salió luego de la liberación de un grupo. Destrozado y valiente se manifestó ante la arbitrariedad militar que clamaba por la sangre de sus estudiantes. Derrumbado quedó al ver asesinados a ocho de ellos.

En el segundo caso nos encontramos con una experimentada gladiadora de las aulas de La Habana Vieja y su contexto social: la pobreza, la marginalidad, la desesperanza. Carmela, nombre de la protagonista, conoce tanto a sus alumnos como las condiciones de vida de estos. Sabe entenderlos, los estudia, la estremecen y la hacen llorar, pero con un brazo firme los educa y los encamina por la senda del bien. Ni menores, ni la policía, ni sus superiores, tienen más potestad que ella sobre lo que pasa en su clase, ella es maestra y sus alumnos son su responsabilidad; son parte de su vida, porque sabe que más de un futuro está en sus manos. Carmela lucha, porque sabe cuál es su deber.

Como mismo impactaron en las personas estas películas y sus escenas, inspiradas en nuestra realidad histórica y contextual, estremeció a Cuba hace algunos meses la noticia de que un niño de solo quince años había sido presuntamente entregado a las autoridades (órganos represivos más bien) por su propio profesor.

Cobarde es el calificativo más elegante que merece esa persona al que nunca más se le debería llamar maestro. ¿Cargos? Ni pregunté. ¿Culpabilidad? No me interesa. ¿Motivos? No los necesito. Ese adolescente fue detenido en un centro de menores por el simple hecho de portar ropa blanca el 15 de noviembre del año pasado, una arbitrariedad. Y lo peor, fue entregado por ese encargado de gran parte en su formación.

La peor bajeza ética que puede cometer un profesor es renegar de sus alumnos. El peor lastre moral que puede cargar un formador es eximirse de la responsabilidad para con sus estudiantes. Si el maestro cree que existe algo negativo en el actuar de sus alumnos, lo menos que puede hacer es mirarse a sí y tratar de encontrar los fallos que propiciaron que obviando su prédica, dicho estudiante tome un rumbo, a su criterio, errado.

La inmoralidad, la falta de entrega, el adoctrinamiento y la escasez ética en muchos de los nuevos encargados de las aulas cubanas, están convirtiendo el futuro de Cuba en una incertidumbre total, donde el miedo, el «cumplimiento», la aprobación de los superiores y el sálvese quien pueda pesan más que el derrotero hacia un porvenir digno.

La maestra Carmela, personaje de la película Conducta interpretado por Alina Rodríguez, conoce tanto a sus alumnos como las condiciones de vida de estos.

-IV-

Actualmente estudio el segundo año de la carrera de Psicología en La Universidad de La Habana, trabajo como gestor y productor artístico, me desempeño como crítico de arte y pretenciosamente como analista de temas sociales, público en varios medios; realmente parecería que voy encaminado en esa única vía. Pero cada día me paro frente a la nada a buscar los destellos de ese maestro que en un futuro pretendo ser. Cada día miro dentro de mí y encuentro los mil retazos de todos los que ayudaron en mi formación; a muchos los admiro, a otros los detesto, profesores inmorales y sin dignidad sobraron en mi devenir estudiantil.

Me pregunto si realmente seré yo digno de cargar el blasón de honor que lleva consigo el papel del maestro. Pero asumiré el reto, por eso me preparo, para desde mi posición contribuir a la formación ético-cultural del país que sueño. Porque al igual que Luz «antes quisiera, no digo yo que se desplomaran las instituciones de los hombres —reyes y emperadores—, los astros mismos del firmamento, que ver caer del pecho humano el sentimiento de justicia, ese sol del mundo moral».

Y como niño que aún me siento, pedí para este 6 de enero sentir a mi madre, esa que siempre fue mi Rey Mago, darme de sus manos la savia del buen maestro.

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16 comentarios

El inagotable, Orlando J Martinez 7 enero 2022 - 9:17 AM
Copio "Humanismo y sensibilidad, la máxima expresión de la bondad espiritual del ser, y de entrega, sobre todo eso, entrega y compromiso. Felicitaciones. Si no ocurre el milagro que todos esperamos, de buenas intenciones esta empedrado el camino de tu exilio.
El inagotable, Orlando J Martinez 7 enero 2022 - 9:23 AM
Copio "Estremeció a Cuba la noticia de que un niño de solo quince años... ----- Llegate por el Blog Segunda Cita y veras como se estremece un personaje , se muere de dolor, por la suerte de Julian Assange.
El inagotable, Orlando J Martinez 7 enero 2022 - 9:33 AM
El escaso sacrificio de reses se debe a la "chapucería" de los ganaderos cubanos. La culpa del rebrote del Covid es de nosotros mismos. La inflacion la provocan los coleros, y especuladores. Hay que cambiar a la gente. Nuestro gobierno se merece otro pueblo mas consciente y esforzado
El inagotable, Orlando J Martinez 7 enero 2022 - 10:21 AM
Le han dado un premio a un señor que fue Ministro por anunciar crecimientos del PIB que nunca se vieron en la mesa del cubano. A Murillo , por su desordenamiento, cuando se ponga viejito, le van a hacer una estatua.
ivan 7 enero 2022 - 10:35 AM
RAYMAR lo felicito públicamente y me quito el sombrero, los zapatos y hasta la ropa si es necesario ante usted, por este articulo, se nota fresco, espontaneo, no viciado, equilibrado, sin resentimientos, humano, esclarecedor en fin no tengo ni adjetivos ni sustantivos para describirlo, Articulo como el de Usted son una rareza en este foro, signado por escritos muy académicos, enjundiosos, tecnocraticos,prejuiciados, seudo intelectuales, cargados de tanto odio directo y/o subliminal que envenena los cubanos de a pie, porque la Joven Cuba es un espácio de todos los cubanos y particularmente los de a pie, como fue la composición social de la inicial joven cuba de guiteras, si no me equivoco. Desde ahora le aseguro que usted va a ser un excelente maestro aunque no de clases nunca y un mejor padre. No COMPARTO SU EXPRESIÓN DE QUE SU MADRE NO FUE UNA BUENA PROFESORA, SU MADRE, AUNQUE NO La CONOZCO ES UNA PROFESORA DE MERITO, MIRE A CUANTOS HA FORMADO Y CUANTO HA INFLUIDO POSITIVAMENTE EN SUS EDUCANDOS Y PRINCIPALMENTE EN USTED. De seguro ella y como hacemos todos los cubanos seamos profesores, maestros, educadores, instructores o simplemente padres, tíos, abuelos, etc, le inculcamos los rudimentos de moral y cívica, de conocimientos de ética, de buenas costumbres y hábitos y también porque no de amor infinito al prójimo e incondicional a la patria, no a un gobierno o sistema político, porque sabemos que ellos en su momento van a decidir. USTED por decencia no habla de todas las carencias, necesidades, insuficiencias, incomprensiones, falta de apoyo, etc que sufren todos los educadores cubanos en su desempeño y en las condiciones laborales y salariales en que se desenvuelven, ese es un tema que les dejo de tarea a los detractores irritos del gobierno, para que sigan su ciclo vicioso, total, al final este desgobierno no ha hecho nada ´por la educación de los ciudadanos, porque resulta que los cubanos aparte de resilientes somos autodidactas. Mire no lo quiero incitar a revelar la identidad de alguien si no quiere, pero si pudiera publicar el nombre y lugar donde fue el alumno represaliado por vestirse de blanco el 15 de noviembre se lo agradecería, yo seré el primero en defenderlo, apoyarlo personalmente, fuera de este foro, donde se publican muchas intenciones aparentemente honestas, múltiples medias verdades, pero no se acciona para nada, total estamos en el limbo anónimo /mediático de la redes donde lo que importa es el protagonismo. Pase un buen día, siga colaborando, saludos y respetos a todos y como siempre gracias de antemano a la joven cuba.
Manuel Figueredo 7 enero 2022 - 10:39 AM
Cada ser humano lleva en sí un hombre ideal, Lo mismo que cada trozo de mármol contiene en bruto una estatua tan bella como la que el griego Praxisteles hizo del Dios Apolo. La educación comienza con la vida, y no acaba sino con la muerte. Jose Martí La Edad de Oro.
Charito 7 enero 2022 - 1:14 PM
Gracias, muchisimas gracias por tû valentia y amor hacia el prójimo, hace unos días me preguntaba por qué nunca han repetido un serial juvenil llamado la Semilla escondida dónde se destacaba como un profesor lograba encaminar a un grupo de jóvenes con desventajas social. Raymar el profesor del cual hace alusión es un cobarde, no tiene otro calificativo.
Jessie 7 enero 2022 - 5:22 PM
Ufff he quedado estupefacta con tan bella redacción ... Y más saber q salen de ti ... Persona importante en mi vida q vi crecer y te veo forjado hoy de buenas ideas y esperanzas venideras !! Lo mejor ... Q tocaste cada punto ... Como realmente es .... Orgullo para mis ojos leer una historia q no tenía ganas q acabará ( sin figuritas ) Jjjj. Vivan los q realmente se les puede tirdar de maestros ...
Sofia. 7 enero 2022 - 5:50 PM
Excelente articulo . Le deseo a Raymar que sus sueños o ideas sean una realidad. Así se habla ,no es defender lo injusto, es defender la verdad.
El inagotable, Orlando J Martinez 7 enero 2022 - 6:49 PM
La dictadura no informa estas cuestiones para seguir abriendo la valvula de presion Detienen en México a cinco cubanos que intentaban cruzar hacia EE UU por el río Bravo Autoridades mexicanas hallaron el cuerpo en estado de descomposición de una mujer de posible nacionalidad cubana
juanaBacalao 8 enero 2022 - 12:52 AM
Los mongolicos repiten cualquier cosa, por muy tonta q pueda ser, mas aun despues d ensuciar su espiritu con polvo blanco
Manuel García 8 enero 2022 - 5:11 AM
Excelente artículo muchacho tengo 58 años y la figura de los buenos maestros me han acompañado por suerte toda mi vida de estudiante. En tu alegato me sirve de consuelo, que haya actualmente jóvenes como tú , que piensen , se expresen y reflexionen con con esa madurez, que no encuentro y seguramente no existe en esos chicos que ahora mismo pueden conformar esa fuerzas que salieron a reprimir a los manifestantes el 11 J o el último 15 de noviembre . Esos chavales que pueden estar en los hoteles trabajando en los servicios de seguridad, o como ejecutivos ocupando puestos de responsabilidad pero que no son conscientes de las necesidades sociales y espirituales que tiene el pueblo cubano. Tengo familiares jóvenes en Cuba y no me canso de repetirles que el mundo es más que nuestra isla y que las herramientas y el conocimiento qué se necesitan para vivir en cualquier parte de este mundo , solamente se lo pueden dar los buenos profesores y maestros. Mientras queden jóvenes como tu Raymar, hay esperanza Un abrazo desde Madrid.
Consejo Editorial 8 enero 2022 - 9:13 PM
Estimados foristas: Un lector ha colocado en varios textos un comentario difamatorio contra nuestro medio. No lo hemos publicado, como no publicamos comentarios ofensivos o falaces. Quien tenga alguna duda sobre el financiamiento de LJC, solo debe remitirse al Quiénes somos, publicado en esta web. Somos escrupulosos en el cumplimiento de todo lo que allí planteamos. Aquí dejamos el link para hacer más sencilla la búsqueda (https://jovencuba.com/nosotros/). Un saludo y buen fin de semana.
Lector 15 enero 2022 - 12:04 PM
Cuanto miedo a la verdad.
andresdovale 9 enero 2022 - 2:13 AM
Este escrito es una versión personal de un joven que ha tenido buenos y malos maestros. Para los que fuimos educados durante nuestra infancia y primeros años de la juventud en la República, nos resulta muy cercano cuando describe a los buenos maestros, que recordamos durante toda nuestras vidas porque, cómo en su caso, fueron nuestros formadores, nuestros padres solo iban a nuestras escuelas cuando eran invitados a actividades festivas, eventos culturales o actividades deportivas, no tenían que ir a reuniones de padres, no tenían que ayudarnos en la realización de tareas escolares porque nunca tuvimos tareas para la casa, salvo en muy pocas ocasiones cuando teníamos que realizar algún trabajo manual como es de preparar un una tarjeta u otro motivo para el día de las madres. Las maestras y maestros estaban junto a nosotros las 8 horas, desde el desayuno escolar, los recesos de mañana y de la tarde, y la realización de ejercicios durante la sesión vespertina y las actividades patrióticas y culturales. Lo que sí me resultó extraño es la referencia a los malos maestros porque no conocí ninguno. Todos los de primaria y secundaria eran maestros normalistas, profesores de música, de educación física o de inglés. Solo durante el crecimiento de nuestros hijos pudimos conocer algunos malos maestros, la mayoría de ellos con una pobre preparación porque no habían sido formados en las magníficas Escuelas Normales para Maestros, la de Frank País y Pepito Tey y la de mi hermana, que fueron cerradas en los primeros años de Revolución. Los de los Institutos de Segunda Enseñanza eran todos graduados universitarios. Gran parte de los problemas que tenemos en nuestra sociedad se deben a la falta de buenos maestros en nuestras escuelas. Es parte del daño antropológico que todos conocemos y sufrimos.
José Alberto 9 enero 2022 - 2:43 PM
Excelente, artículo , cívico y ético, real cada palabra.

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