¿Cómo ser jurista y conservar la dignidad en pandemia?

Los juristas tienen mala fama. Una gran parte de esa fea celebridad proviene de la constante promoción por series de televisión y películas, durante décadas, de una versión carnívora y despiadada de la labor de los que se dedican al derecho, sobre todo los abogados y abogadas.

Para colmo de males, la vida jurídica que más se promueve en Cuba es la de Estados Unidos, lo que crea en la población cubana una imagen de juristas con actitudes a veces extrañas a nuestro sistema jurídico, no porque seamos más limpios sino porque somos distintos.

El derecho es una ciencia, pero también es una práctica política y técnica, que parece ser solo el momento de la puesta en escena del juicio oral pero que es mucho más que eso. Tiene más de dos mil años de enseñanza, de producción de textos sobre sus instituciones, de trabajo profesional de sus especialistas, de acumulación de experiencias en foros y estrados, lo que significa que también guarda una larga historia de justicia y su contrario.

La imagen de los juristas decidiendo la vida de las personas en negociaciones frías, sobre todo presentada a nosotros en programas para la televisión, donde importantes abogados de bufetes privados de los Estados Unidos de América, ganan casos y con ellos millones de dólares, crea en el público una idea de que los juristas son bandidos o auras tiñosas aunque en realidad en cualquier parte hay juristas tramposos, malhechores e inmorales, de la misma manera que esto se da entre médicos, dirigentes, deportistas, artistas o científicos.

La profesión de los que estudiamos derecho no nos hace más honestos, ni más justos, ni más fraudulentos ni más desalmados, solo que en el mundo del derecho es legal, legítimo y necesario que los asesinos sean defendidos, que los agarrados in fraganti tengan un juicio imparcial, que los acusados confesos puedan ser absueltos, y que los casos aparentemente ganados se pierdan por un tecnicismo procesal.

La existencia misma del derecho no garantiza la presencia de la justicia. Los juristas romanos de la época del imperio decían que el derecho era el arte de lo bueno y equitativo, que el derecho debía intentar hacer buenos a los hombres y no solo por medio de las sanciones sino también por los premios, que la justicia era la constante voluntad de dar a cada cual lo suyo, que los jurisconsultos debían ser llamados sacerdotes y que el derecho llevado al extremo de la interpretación literal puede llegar a ser injusto.

Por eso, esos mismos juristas crearon la equidad, la justicia del caso concreto, esa que en manos de los que pueden interpretar cada caso puede ayudar a que el derecho menos adecuado se convierta en la justicia requerida y sanadora.

Los mismos magistrados romanos que tenían la facultad jurisdiccional, en la época en que los jueces eran ciudadanos privados y no profesionales del derecho, fueron asentando poco a poco la práctica de la defensa del más débil, de la presunción de la buena fe en los casos de contenido patrimonial, de los beneficios para los deudores que ya tienen la carga de la obligación a cumplir, por lo tanto el derecho nació en la base de nuestro sistema jurídico, para defender a los necesitados y no para enriquecer a los que ya ostentan de todas las riquezas.

En Cuba el derecho es escrito, no aceptamos la costumbre como fuente de derecho ni permitimos que los jueces creen normas jurídicas en el acto de juzgar, por lo que es fundamental la independencia de los jueces y juezas, y la sabiduría, prudencia y ética de los fiscales y magistrados que tienen en sus manos la interpretación de las normas que solo el pueblo puede legitimar.

Aquí tampoco hay ejercicio privado de la abogacía por lo que los abogados y abogadas que deben representar a los particulares en litigios u otro tipo de procesos, deben ser contratados en Bufetes Colectivos que trabajan bajo la disciplina técnica del Ministerio de Justicia y son una organización no gubernamental, y en los que los especialistas en temas civiles, penales, laborales, administrativos y de familia, ganan salarios miles de veces más pequeños que los de sus colegas de bufetes privados en medio mundo.

La sabiduría popular en Cuba a veces no es tan sabia, como cuando piensa y repite que el que hace la ley hace la trampa o cuando se desesperanza en la horrible verdad de que aquí todo está prohibido, y cuando cree que los notarios y notarias de Cuba están forrados en dinero y son una banda de ladrones peores que los de las Mil y Una Noches, cuando en realidad la ley en Cuba la hacen los legisladores de la Asamblea Nacional y ellos no tienen forma de hacer trampa, algunas cosas solo están prohibidas por nuestra autocensura y los notarios son funcionarios públicos con un salario estatal y grandes posibilidades de caer presos por cualquier error banal.

Los juristas de Cuba, hombres y mujeres de ley, son tan necesarios en la república como la igualdad, la dignidad, la democracia y la limonada, todos estos imprescindibles para mi gusto.

En tiempos de pandemia, al contrario de lo que muchos creen y repiten, de que lo importante no son las normas ni la legalidad de las medidas tomadas por el gobierno, el derecho es una necesidad urgente para conservar la decencia de la sociedad, la tolerancia, el respeto al prójimo, la solidaridad, aunque sea impuesta, la paz, la concordia, la seguridad, la justicia que calma los demonios revueltos por el aislamiento.

Los juristas entienden de normas jurídicas, pero deben ser ayudados por la justicia del sistema social a comportarse como agentes de la verdad y la equidad porque de no ser así se convertirían en gendarmes de la corrupción y la arbitrariedad.

Quiero hacer un homenaje hoy a mi padre, que me enseñó tanto del derecho, sus virtudes y sus defectos. Él decía que se puede vivir enfermo, resistir toda la vida una dolencia o un padecimiento, pero no se puede resistir la existencia sin justicia.

Por la justicia, sol del mundo moral y lago cristalino para abrevar nuestra sed ciudadana, debemos arriesgar nuestra tranquilidad y despertar al jurista que todos llevamos dentro.

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13 comentarios

Michel Fernandez 8 junio 2020 - 3:20 PM
Sencillamente genial!
Manuel* 8 junio 2020 - 3:32 PM
Me encanta ver como aquí se defiende el Imperio de la Ley, que tanta falta hace en Cuba. Por cierto, hablando de derechos, ya va siendo hora de que Cuba ratifique el "Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales". Ya lo han ratificado todos los países del mundo salvo cuatro que forman un grupo muy singular: Islas Comoros, Cuba, Palay y Estados Unidos. De paso Cuba también podía adherirse a la jurisdicción de la Corte Penal Internacional que tanto hace para buscar justicia en lugares donde se cometieron atrocidades. Más que nada para no ir de la mano con unos pocos países que no se han adherido como Corea del Norte, Arabia Saudita y China.
Chris 8 junio 2020 - 3:47 PM
”es fundamental la independencia de los jueces y juezas" Quisiera creer que el poder judicial en Cuba es verdaderamente independiente.
Josh Aletico 8 junio 2020 - 7:13 PM
pues yo le aseguro que son más independientes de lo que se piensa... y un poquito menos de lo que desearíamos...
Anabel Valdés Lozano 8 junio 2020 - 4:07 PM
Brillante. Como abogada me sentí identificada con cada palabra. En la carrera estudié por amenos y profundos libros escritos por su padre, escuché hablar mucho de él y disfruté durante años de su carismática presencia en "Escriba y Lea". No soy quien para decirlo pero pienso q usted es digno hijo del Dr. Bulté y este fue el mejor homenaje. Feliz Día!
Jagger Zayas Querol 8 junio 2020 - 4:11 PM
El Derecho, hija específica de la ideología jurídica, responde a los intereses de las clases sociales o grupos dominantes en la sociedad y en la defensa de esos intereses, utiliza todo el arsenal y andamiaje jurídico legislado por esa misma clase o grupo dominante y con ello, subterfugios y tretas para vencer la oposición política que todo acto jurídico entraña. La Historia demuestra con demasiada elocuencia que al nacer el Derecho, también nacieron los "sin derecho". La independencia de la justicia expresada en la actuación de jueces, acusadores y defensores es una falacia más derivada de la gran falacia de que el Estado es para toda la sociedad y está por encima de las clases sociales, los partidos, el gobierno o poder ejecutivo y los órganos represivos. El llamado Estado de Derecho se acerca a lo real en la medida de que la sociedad sea más democrática, de lo contrario, es una farsa publicitaria. El capitalismo es desigual en el mundo, como desigual es el ejercicio del Derecho en esos países carentes de justicia social e individual para todos. En nuestro país tampoco hay tal independencia en el ejercicio del derecho. La política oficial traza las directrices de ese ejercicio y ni la Constitución se libra de verse obviada o burlada cuando la política oficial lo requiera y los jueces rinden cuenta al órgano superior de dirección de la sociedad, no al puebo, no a la Ley y en ese acto queda sacrificado el Imperio de la Ley. Ocurre con los juristas lo mismo que con los periodistas: la censura Oficial convoca a la autocensura, so pena, en caso de incumplimiento, de perder el puesto de trabajo o en el peor de los casos, la interdiccion del ejercicio de su profesión.
Castellanos 8 junio 2020 - 5:02 PM
En Cuba no hay independencia de poderes. Da igual que el golpe le venga vía legislativo, ejecutivo o judicial porque esas tres instituciones son una y la misma cosa y responden al mismo patrón. Si usted es una persona "molesta" al sistema será tronado sin misericordia y no habrá dios que lo salve. De hecho, todo "molesto" está prestado en la calle. De todo esto se desprende el estado de indefensión al que está expuesto el ciudadano cubano ante un gobierno omnipotente que se hizo leyes para eternizar sus privilegios de clase. Y tal indefensión aplica a los abogados defensores, mismos que muchas veces poco o pueden hacer por sus defendidos cuando del otro lado está el estado.
Andrés Perdomo Guache 8 junio 2020 - 6:36 PM
Fernández Bulté Así identificabamos al padre del autor cuando nos referiamos a él. Si me preguntaran cómo quisiera que fueran los abogados cubanos sin vacilar respondería: Quisiera que fueran como el Profesor Fernández Bulté
Diana Patricia DC 8 junio 2020 - 10:48 PM
Merecido homenaje al Profesor Fernández Bulté!!!!
Giordan Rodríguez Milanes 9 junio 2020 - 3:47 AM
Siempre me ha costado conversar con las leyendas vivas. Tuve el honor de conocer personalmente a tu padre, Julio Antonio, de modo casi fortuito. Se preparaba la primera temporada del programa Deudas, de Cubavisión, con cuyo colectivo -integrado mayoritariamente por amigos manzanilleros-, colaboré clandestinamente en el "paritorio" del espacio puesto que ya me habían "marcado" en el ICRT.como un tipo con problemas ideológicos y si los mandantes se enteran de que andaba cerca... Esperaba a un par de fundadores de Deudas cuando apareció tu padre y comenzaron a entrevistarlo, creo, sobre la doctora Ortiz. Como yo estaba cerca nos saludamos tu padre y yo. Él andaba de traje. ¡Qué lejos estaba yo de pensar que compartiría unas cervezas contigo en Cárdenas como seis años después!
Yailen 9 junio 2020 - 9:43 AM
Gracias Julio por este artículo salvando nuestra dignidad tantas veces manciĺlada, me sumo al homenaje a tu padre, nuestro querido e inolvidable profesor Bulté.
Rafael Perez 12 junio 2020 - 7:52 PM
El 8 de junio es un día que a los juristas cubanos debiera movernos ala reflexión. Desde hace más de 60 años, cub a ha sido gobernada por un régimen que puede calificarse de ilegítimo y ni los que ya tenian experiencia profesional en el Derecho aquel año de 1959 ni los que vinimos despues, Cuestionamos esa ilegitimidad de la que vine a percatarme en el exilio , a través de alguien que, sin ser jurista, la reveló ante mis ojos. Cuando fidel castro asumió el poder en Cuba tras la huída de Batista, debió llamar al depuesto Presidente Prío y colocar en manos de éste la República por la sencilla razón de que Prío fue elegido medianrte el voto a tenor de la constitución de 1940 que se mantuvo vigente de hecho y de derecho hasta el 10 demarzo de 1952. sin embargo, castro no lo hizo, antes bien designó a Urrutia, magistrado de Santiafgo deCuba alque legalmente no le correspondía ocupar ese cargo en virtud de orden sucesorio alguno en la Presidencia de la Repúlica, ignorando a Prío quien, tras una breve estancia en la Habana yser desconocida su presencia por Castro, regresó otra vez a Estados Unidos. No conforme con ello, castro tampoco restituyó la constitución de 1940, incumpliendo así la promesa que había hecho públicamente y que está contenido en su "La Historia Me Absolverá". Desde ese momento, el régimen que estructuró puede considerarse como usurpador e ilegítimo. y, en consecuencia, todos los actos dimanados de ese régimen que van desde las legislaciones aprobadas por éste hasta la suscripción de cualquier instrumento internacional, son nulos de hecho y de derecho. Resulta que la Constitución de 1940 aún está vigente porque para modificarla en algún sentido habría que haber aplicado el procedimiento contenido en la misma, cosa que Castro nunca hizo, limiitándose a pasarla por alto como si no hubiera existido. Los juristas cubanos, unos por ignorancia como yo, otros por salvar su cavbeza como aquellos que ya tenían esperiencia profesional en el terreno del Derecho, permitimos que esta flagrante violación de la legalidad ocurriera ante nuestras narices. Que yho sepa, jamás se ha levantado en Cuba una voz reclamando la restitución de la constitución de 1940, no solo como acto de desagravio a la memoria de nuestros antecesores que votaron por ella, sino porque es lo que corresponde en Derecho. Afortunadamente, algunos cubanos empiezan a hablar de esta Constitución, democrática por su contenido, y están dispuestos a defenderla. Ese círculo se ampía cada día más.
Lázaro Gorostiaga Cánepa 13 junio 2020 - 7:22 AM
Hola Julio Antonio, Me ha gustado mucho tu artículo en homenaje a tu padre. Guardo buenos recuerdos de ti, Juliette, América y Julio. Un abrazo Lázaro Gorostiaga Cánepa

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