En mi infancia, Zatoichi era el ídolo por excelencia. Vi más de una vez cuanta película pasaron en el Acapulco (mi cine de barrio) con ese antihéroe imbatible, suave con niños y mujeres y que armaba una notoria cagazón al comer arroz.
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo