Los escombros de la continuidad

En septiembre de 2021, la Empresa Municipal de Comercio y Gastronomía del municipio Plaza comenzó a reparar un establecimiento en la calle 26 esquina a 15, El Vedado, lugar en el que hace años hubo una ferretería. Dijeron que para convertirlo en una tienda donde se venderían diferentes productos a crédito.

Han pasado casi diez meses y aún no concluye el arreglo del pequeño local de aproximadamente 120 metros cuadrados. Desde el comienzo de las obras decidieron verter los escombros en el exterior del inmueble, en un área paralela a la acera de la calle 15 que coincide con la entrada de mi edificio.

Desde entonces, la montaña de escombros ha crecido para convertirse en un insalubre criadero de ratas, mosquitos, cucarachas y alimañas de todo tipo; letrina de perros, gatos y humanos; depósito de basura y hasta de animales muertos cuyo hedor nos obliga a veces a cerrar las ventanas de la casa, situación insoportable en estos meses de verano.

Hace dos semanas hablé con el administrador de la tienda, le expliqué la situación que estamos sufriendo los vecinos y le pedí que se ocupara de eliminar un foco de infección que afecta desde hace meses a tantas familias. Su respuesta no me sorprendió, pues está en la misma cuerda del tipo de explicaciones que durante más de sesenta años nos han repetido los funcionarios del Estado imposibilitados de ofrecer soluciones: «La brigada encargada de la construcción se fue y no tengo recursos para retirar los escombros,  ya lo informé a mi empresa».

Este es solo un pequeñísimo ejemplo más de cómo funciona la llamada Empresa Estatal Socialista, defendida obstinadamente por un grupo de hombres poderosos que desde sus oficinas refrigeradas y pulcras nos hablan de «continuidad», empeñados en seguir imponiéndonos un modelo disfuncional que ha hundido al país en el desastre lamentable en el que se encuentra hoy.

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Esta queja ha sido enviada a LJC por Jorge Gómez de Mello.

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7 comentarios

Manuel Figueredo 2 julio 2022 - 1:51 PM
Es posible que cubadebate y con filo estén al tanto de su situación y en menos de lo que canta un gallo, ya tendrá su solución, o al menos su respuesta para que siga esperando.
Alejandro 2 2 julio 2022 - 6:11 PM
Me sorprende este artículo. Señores, en peor situación hay miles y miles de viviendas y otras instalaciones en Cuba. Peor aún, decenas de miles de nuestros compatriotas viven dentro de los escombros, en viviendas declaradas inhabitables durante años. No entiendo entonces el sentido de publicar sobre esta situación tan puntual
eduardo carmelo cusidor 2 julio 2022 - 7:00 PM
Alejandro yo pienso que si. no lo veo mal. no será el lugar mas apropiado pero desde luego es un sitio interesante de denuncia la joven cuba. Si publicáramos esa marginalidad y decadencia que usted menciona, marginalidad en la vivienda y en todo lo concerniente al habitat que nos rodea, donde vive ese cubano, la gente del diario, de la familia de a pie, esa que parece conformarse con cualquier cosa y además presentáramos la vivienda del dirigente ese que nos promete desde siempre, ponle corazón eh, algunos de estos individuos hace mas de 60 años, y que no sufre ninguna consecuencia de "albergamiento" o de vivir entre escombros o de obstinarse simplemente en la decadencia de los servicios relacionados, entonces ya no serian palabras, las palabras se transformarían en imágenes como las extremas formas en que hoy viven la mayor parte del cubano promedio, que reconozco que existen pero solo la comentamos no las vemos. Y su vez presentáramos el descaro escondido tras las viviendas de los eternos prometientes y sus heroicas familias, tendríamos por un lado la cara ejemplificada de ese cubano apretado en la nada de un horrible presente y un futuro sin futuro en espera de que estos culturosos y hermosos señores de la orden dada o cumplan o se acaben de ir a vivir una vida normal después de tantos años de mentiras.
Alejandro-2 2 julio 2022 - 8:38 PM
Amigo Eduardo. Esta semana en el NTV un reportaje de las obras en los barrios marginales. Una mujer de alrededor de 50 años deshaciendose en halagos a la Revolución por el arreglo de su humilde casa. "Arreglo" en realidad consistente en unas simples tejas de fibrocemento y un poco de cosmético para el resto. Triste casita en que dudo pueda llevar una vida decorosa. Pero basta que llegue un dirigente con su clásica postura de colocar la mano en el hombro, o un periodista con una cámara, para que el cubano adoctrinado y temeroso repita consignas como un papagayo. A veces me hierve la sangre y digo sin pensar que se merecen la miseria. Pero es más triste que eso. Nadie merece el ripio de país que ha dejado este sistema tiránico. En realidad son pobres víctimas y sufren algo descrito como Síndrome de Estocolmo
Comunista hasta la Muerte 2 julio 2022 - 11:47 PM
Sr. Alejandro-2 Algunos cubanos somos muy buenos subditos. Adoramos a nuestra familia real y no podemos vivir sin ellos.
Jorge Gómez de Mello 3 julio 2022 - 8:30 AM
Sr. Alejandro 2. En primer lugar no se trata de un artículo, sino de una carta que dirigí a La JC con el ruego de que la publicaran, cómo acostumbran a hacer los sábados, para denunciar un hecho específico que afecta a un grupo de familias de mi barrio. Desde luego que hay situaciones peores y mucho más urgentes que denunciar y sobre las que escribir, pues estamos viviendo desde hace décadas en medio de un desastre generalizado, cómo digo al final de mi carta. Algunos mas preparados que yo están escribiendo y publicando sobre esos temas. Quizá si muchos de los afectados se decidieran a denunciar esos pequeños desmadres locales cuya sistemática práctica ha contribuido también con la ruina en que en que se ha convertido Cuba, las cosas estarían un poco mejor en nuestro sufrido país. Saludos
Diógenes 4 julio 2022 - 11:24 AM
Alejandro-2: el Síndrome de Estocolmo tiene cura: la realidad asfixiante. Sólo que ésta ha demorado demasiado en hacer efecto y tiene la hasta ahora eficaz contracandela del miedo, que por suerte cada día funciona menos. Digo a nivel particular, íntimo. También a mi me indigna la falta de conciencia cívica del hombre común, pero esa carencia ha sido cultivada con delectación artera por tanto tiempo de acoso propagandístico que no es sencillo escapar de ella. Pero amanecerá y veremos -o al menos verán, ya que no tengo 20. .

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