Derechos humanos: Una guía para el diálogo en Cuba (III)

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Por Julio Antonio Fernández Estrada*

El artículo 20 de la Declaración Universal de Derechos Humanos consagra que: «1. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas. 2. Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación»1.

Por su parte, el artículo 22 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos declara que: «1. Toda persona tiene derecho a asociarse libremente con otras, incluso el derecho a fundar sindicatos y afiliarse a ellos para la protección de sus intereses. 2. El ejercicio de tal derecho sólo podrá estar sujeto a las restricciones previstas por la ley que sean necesarias en una sociedad democrática, en interés de la seguridad nacional, de la seguridad pública o del orden público…»2.

La Constitución de la República de Cuba de 2019 consagra en el artículo 56 que: «Los derechos de reunión, manifestación y asociación, con fines lícitos y pacíficos, se reconocen por el Estado siempre que se ejerzan con respeto al orden público y el acatamiento a las preceptivas establecidas en la ley»3.

El derecho de asociaciones es uno de los más mencionados y esgrimidos en el contexto político cubano actual. Las dificultades para crear, inscribir, y hacer funcionar a un ente como este en Cuba son conocidas, hasta el punto que se reconoce una especie de moratoria asociativa no declarada, por la mínima incorporación de nuevas asociaciones al Registro de este tipo de persona jurídica que se encuentra en el Ministerio de Justicia.

La idea que hemos defendido en esta serie de artículos –de que la cultura de los derechos humanos, sus fundamentos éticos, filosóficos, políticos e históricos, es fundamental para propiciar un diálogo fluido y edificante entre diferentes sectores, grupos, ideologías– se hace muy evidente cuando pensamos en el derecho de asociaciones, porque es básico a la hora de establecer algún indicador de autonomía, independencia y vigor de una sociedad civil cualquiera.

Muchas de las reivindicaciones que diferentes grupos hacen desde finales del año 2020 están relacionadas en parte o en todo con el derecho de asociación.

Analicemos entonces la forma en que se regula en Cuba este derecho y las limitaciones de esa normativa. En este artículo haremos una crítica de esa regulación y propuestas para su perfeccionamiento.

La Ley 54 de asociaciones, de 27 de diciembre de 1985

Nos proponemos un perfeccionamiento de la regulación cubana sobre Asociatividad, creada en un contexto distinto al que se vive hoy, tanto en lo político y jurídico, como en lo económico, por eso nuestro análisis crítico debe comenzar por una valoración de los beneficios que la regulación jurídica de los años ochenta trajo para la sociedad civil cubana, que pueden ser resumidos al asumir que en ese contexto histórico en América Latina se luchaba todavía por un reconocimiento claro de la institucionalización de la sociedad civil y se hacía desde una confusión terminológica, sobre todo jurídica, que no melló a la legislación cubana.

Por otro lado, nuestra coyuntura histórica en aquellos momentos no se encontraba todavía bajo la abierta confrontación política que el carril 2 de la Ley Torricelli de los EEUU inclinó hacia la sociedad civil cubana, lo que traería graves consecuencias políticas para la comprensión oficial en Cuba sobre la importancia y legitimidad política, social y jurídica de las ONG, víctimas en aquel contexto de una negación obtusa de toda idea de sociedad civil, limitada en las interpretaciones de la parte más burocrática del Estado cubano, a una idea de institucionalidad proclive a las malas influencias o simplemente aliadas con los enemigos de la Revolución.

Más tarde el trabajo nacional e internacional de las ONG cubanas ganó una alta legitimidad en todos los sentidos, lo que, junto a una batalla intelectual ganada por el pensamiento marxista, revolucionario y humanista dentro de Cuba, arrojó luz sobre el verdadero significado de la sociedad civil y la importancia del reconocimiento y protección de sus organizaciones representativas.

Aun así, los años venideros han sido difíciles pues se ha impuesto como práctica estatal en Cuba, desde la época de la promulgación de la Ley 54, una desconfianza metodológica del Estado hacia las organizaciones no gubernamentales, lo que ha impedido la actividad creativa de estas últimas, pero que ha servido para una consolidación de la vocación de resistencia de esas organizaciones.

Por lo tanto, nos ocuparemos de exponer los anacronismos sociopolíticos y jurídicos económicos que se encuentran en esta ya vieja legislación, sobre todo después de los lineamientos económicos aprobados en el VI y VII Congresos del PCC, así como de sus problemas técnicos jurídicos originales, todos ellos causantes de problemas no técnicos sino sociales.

El artículo 1 de la Ley de Asociaciones declara correctamente que la misma tiene por objeto regular el derecho de asociación reconocido constitucionalmente en Cuba.

El párrafo segundo del artículo 2 de la Ley, declara que no están comprendidas en sus prescripciones las organizaciones de masas y sociales a que se refiere la Constitución, las asociaciones eclesiásticas o religiosas, las cooperativas de producción agropecuaria y las de crédito y servicio, por lo tanto, menos serán consideradas ahora las nuevas formas cooperativas.

El Reglamento de la Ley declara en otro lugar que las organizaciones eclesiásticas se regularán por la futura Ley de Cultos, todavía no promulgada, lo cual puede ser correcto, dado que la naturaleza, significado y alcance espiritual de las iglesias y cultos religiosos bien merece una Ley singular. Otro tanto podría decirse de las cooperativas. Sin embargo, la exclusión de las organizaciones sociales y de masas a que se refiere el Art 14. de la Constitución, valdría la pena que se repensara porque desde la Reforma Constitucional de 1992, las referidas organizaciones no se mencionan taxativamente sino que se usaba la fórmula: organizaciones de masas y sociales, surgidas en el proceso histórico de las luchas de nuestro pueblo… . La Constitución de 2019 tampoco se refiere a estas organizaciones de forma puntual, lo que permite considerar que las nuevas organizaciones que surjan tendrán también este reconocimiento y podrían ser entendidas como Asociaciones en el sentido que comprende la Ley 54, para no sacar a las conocidas organizaciones de masas de la sociedad civil cubana, menos cuando en la práctica internacional posterior, algunas de ellas alcanzaron estatus consultivo del Consejo Económico y Social de la ONU (ECOSOC por sus siglas en inglés).

En el segundo capítulo de la Ley de Asociaciones, Art. 6, referido a la constitución de las asociaciones, se regula que en todo caso la solicitud de inscripción de una asociación debe hacerse a través del órgano, organismo o dependencia estatal, de nivel nacional, provincial o municipal, en su caso, que tenga relación con los objetivos y las actividades que desarrollará la asociación que se pretende constituir.

En los foros internacionales, las ONG cubanas desde fines de los años ochenta tuvieron que enfrentar críticas muy duras sobre este mecanismo, sobre todo en las estructuras de la ONU ocupadas del tema de los Derechos Humanos, especialmente los civiles y políticos, por la aparente supeditación de las ONG desde su constitución a una estructura estatal, que deberá informar al Ministerio de Justicia, dentro de los 90 días siguientes a la solicitud, exponiendo si procede o no la constitución de la asociación solicitada.

Lo anterior no es una formalidad fácilmente vencida cada vez que se ha intentado una constitución de Asociación, porque está en relación con la más rígida regulación del Capítulo III en la que en su artículo 11 se declara: Para el cumplimiento de sus objetivos y el desarrollo de sus actividades, las asociaciones mantendrán relaciones de coordinación y colaboración con el órgano, organismo o dependencia estatal.

Ahora bien, no obstante declararse que esas relaciones son de coordinación y colaboración, y no de dependencia y subordinación, es evidente que cualquier relación con el Estado, ente de soberanía y poder público político, es por definición, una relación de subordinación y dependencia, una relación de carácter político.

La ambigüedad no desaparece de los artículos siguientes: en el 13 se establece que esas relaciones se darán de común acuerdo, y eso podría hacer pensar que a ellas el Estado no concurre como ente soberano, sino como simple colaborador paritario, optimismo que se desvanece de inmediato en el segundo párrafo del mismo Art. 13 cuando se declara que los órganos, organismos y dependencias estatales podrán realizar inspecciones a las asociaciones con las que mantengan relaciones, para comprobar el cumplimiento de las normas a que se refiere el párrafo anterior. De modo que reaparece el Estado político, nada neutral, sino controlador y determinante.

A nuestro juicio, la actual —por vigente, pero vieja por su eficacia— Ley 54, nació en un marco histórico de muy pocas exigencias conceptuales y de diferentes exigencias políticas y económicas, que todavía tendrían que pasar por la gran crisis y cambios de los noventas y la reestructuración política y económica de los 2000, para llegar a un año 2021, que demuestra que algunas cosas no han cambiado tanto, porque una nueva Política se ha adoptado a nivel de Ministerio de Justicia para modificar o recrear la legislación cubana sobre asociatividad sin que se haya pasado por un debate público sobre esta política.

Conclusiones sobre la Ley de Asociaciones

El Ministerio de Justicia deberá velar porque se constituyan asociaciones acordes con los principios constitucionales, políticos, económicos, las relaciones internacionales, que se refrendan en la Constitución y en los documentos programáticos de la sociedad cubana, pero estos principios deben partir del principio supremo de defensa de los derechos humanos, entre los que se encuentra el de asociación, que no es ilimitado, pero contra el cual se comete delito cuando se restringe o discrimina, según el Código Penal cubano.

Por lo tanto, bastaría con que el MINJUS tomara en cuenta estas normas de orden público sin necesitar además de mecanismos de validación de una estructura estatal relacionada con la actividad que realizaría la asociación.

Los órganos de relación podrían existir y regularse sus posibles facultades, pero estas solo serían de colaboración y nunca de dependencia de las asociaciones hacia ellos.

Para quien piense que es el mismo perro con diferente collar, valdría afirmar que no es lo mismo ordenar al padre que cuide y tutele a su hijo, que ordenar al hijo que se deje cuidar y querer por su padre, como repetía plásticamente el profesor Bulté cuando se refería a esta contradicción.

Por esta razón proponemos en el capítulo III, Art. 11, que la redacción quede así:

Los órganos, organismos y dependencias estatales que tengan relación con los objetivos y las actividades de las asociaciones constituidas, mantendrán relaciones de coordinación y colaboración con ellas, a fin de propiciar el éxito de las mismas.

El Art 12 podría quedar redactado de la siguiente forma:

El MINJUS orientará en cada caso a los órganos, organismos y dependencias que tengan relación con asociaciones autorizadas, sobre su constitución, a fin de que se puedan establecer las coordinaciones y colaboraciones a que se refiere el Art anterior.

En cuanto al derecho de supervisión y control, creemos que debe estar solo en manos del MINJUS y no en más organismos o dependencias estatales, cada uno de ellos con su entramado propio de burocracia y problemas por resolver.

Proponemos la supresión del actual Art. 10 de la Ley 54. No entendemos por qué establecer la imposibilidad de inscripción de una asociación porque otra anterior de idénticos objetivos y actividades, y hasta con igual denominación, se haya extinguido.

No existe ninguna razón jurídica que impida que donde no existe una asociación lícita con un objeto social determinado, pueda existir otra que realice la misma función que una vez trató de llevar a cabo una asociación diferente.

Por último, sería muy producente aclarar los motivos políticos y éticos por los cuales no se permite inscribir una asociación nueva para que esta negativa, convertida en la práctica de muchos años en simple silencio, no se convierta en una evidencia de la falta de criterio del Estado cubano sobre las razones que le asisten para denegar la constitución de una asociación.

Referencias:

1 Declaración Universal de Derechos Humanos, en Carta Internacional de Derechos Humanos, Suplemento Informativo de la Revista Reflexión y Diálogo, Cárdenas, Matanzas, Cuba, 2008, Pág.28.

2 Obra citada, Pág. 51.

3 Constitución de la República de Cuba, Editora Política, La Habana, 2019, Pág. 15.

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Este texto fue publicado originalmente en OnCuba

Derechos humanos: Una guía para el diálogo en Cuba (III)

16 comentarios

Orl 31 enero 2021 - 8:11 AM

Pensar que el Gobierno cubano va a tomar los Derechos humanos como guía para el diálogo es pecar de ingenuo.

Aurelio Castellano 31 enero 2021 - 8:49 PM

Asi mismo es pecar de ingenuo ellos nunca permitiran ni el mas minimo cambio politico porrq saben q se la estan jugando el todo por el todo

Livio Delgado 31 enero 2021 - 9:09 AM

Profesor mis respeto por sus ideas y su conocimiento legal, pero jamás funcionará porque lo básico que se incumple es la independencia de poderes, mientras el PCC y ese reducidísimo grupo históricos y privilegiados agragados bajo vigilancia piense, legisle y actúen como el único y plenipotenciario poder en la Cuba real, todo, absolutamente todo responde y responderá a que se mantenga esa condición.
Hasta el fallecido Fidel Castro en varias ocasiones mencionó como condición indispensable el de mantener «la unidad» para vencer, y aquí es donde algunos asumen que se refiere al pueblo unido al PCC, error, el viejo y sabio guerrillero creo yo remarcaba «la unidad» de mantener los 3 poderes bajo control, el ejecutivo, legislativo y judicial, clásicos de la base de cualquier estado dominados por el PCC y ese reducido grupo de iluminados, que mirando la realidad del siglo XXI que estamos viviendo y la informatización de todas las sociedades, el poder de la información y las comunicaciones vendría siendo un 4 poder que debe ser controlado para asegurar seguir sin dar explicaciones, ni poner en riesgo el disfrute del poder indefinidamente. Así que es más fácil que usted envejezca y pierda la partida por «no presentación» que desde el poder verde olivo le ofrezcan la oportunidad de asociación política.

dario45666 31 enero 2021 - 9:31 AM

efectivamente,el profesor posee amplio conocimieto acerca de las Leyes y procedimientos,lo que le permite articular un buen alegato sobre….sobre que ?? todo el mundo conoce que un gobierno comunista es un gobierno totalitario….no lo digo yo,lo dicen los que han conformado ese tipo de gobierno,desde cuba hasta Mongolia,tan totalitario es el gobierno comunista chino,como lo fue el de la URSS como lo es el de cuba hoy.Entonces,como van a permitir organizaciones para compartir algo de poder si todo el poder es de los Soviets,perdone,quise decir del PCC.Excusas siempre habran,conspiraciones ,agentes de gobiernos extranjeros, burgueses expropiados,etc,etc…La maxima accion que describe a los gobiernos de este tipo fue consumada hace mucho tiempo cuando cambiaron la Constitucion en una semana…..pero que le importa la constitucion,las leyes y el atropello a un pueblo que tiene que concentrarse en el como pasar el dia ???!!!!

tony crespo 31 enero 2021 - 10:50 AM

……de buenas intenciones está lleno el infierno. Profesor aplíquelo como síntesis a su extenso y bien documentado alegato…..si la humanidad a la que trata de organizar fueran “ángeles” quizá funcionaría en la práctica pero como somos humanos todo queda en los argumentos y la realidad es bien distinta…..pero no se desaliente algo queda y todo no es arar en el mar

Orl 31 enero 2021 - 11:30 AM

Por ahora están maquinando a ver cómo se quitan de arriba a los jóvenes del MSI sin dañar los planes de Biden de mejorar las relaciones. Creo que pronto les dan el zarpazo. Todos pa dentro o pa fuera del pais por propagadores de epidemia o por cualquier otra cosa.

Observador 2021 31 enero 2021 - 3:05 PM

Es muy difícil aspirar a la autonomía de las asociaciones en Cuba, tan necesarias para una vitalidad de las disímiles esferas o campos en que se desarrolla la vida de una nación . La aberración viene desde el inicio de la “institucionalización” del poder post 59. Con una acelerada e irreversible disolución, extinción y ninguneo de toda asociación que hubiera sobrevivido al asalto del pais, se comenzó a gestar el concebido corpus siamés, soldando el Partido al Estado como un ente único, que aseguraría la dependencia de esa “sociedad civil” imposible de reconocer separada de la estructura socio-política-economica-cultural, todo minuciosamente fraguado desde la cúspide, por no decir desde una persona, que incluso tenía a ese Partido como escudo y pretexto, a su plena disposición y por carambola al Estado en si. Como dueño absoluto de los guantes y bates de ese juego de pelota.

Ese vital conjunto de asociaciones profesionales, sociales, culturales, religiosas, etc, que caracterizó el pais en la primera mitad del pasado siglo, fue convertido en un patético residuo de zombis a partir de una extensa operación de ingeniería social a los ojos de todos y la aprobación de muchos. Y relevadas por nuevas, plegadas al poder, incluyendo ONG de supuesta autonomía pero de similar entusiasta supeditación.

Y como no podía ser de otra manera, todo ese conjunto de asociaciones plegadas al poder, complacientes y desprovistas de un genuino accionar en el tejido de la nación, son también responsables de ese macilento y decadente proyecto de nación. Por supuesto que hay excepciones de integridad y ética en algunas, pero lamentablemente sin el mayor protagonismo e intwres en imitar su conducta.

Es de destacar que las asociaciones religiosas, incluyendo el funcionamiento de las órdenes, sus jerarquías y sus directivas, son atendidas por un grupo adscrito directamente al Comité Central, por encima del MINJUS, para que no haya la menor de las distracciones.

TERE 31 enero 2021 - 6:25 PM

Los dirigentes del partido comunista de Cuba, el gobierno y las organizaciones políticas y de masas de Santiago de Cuba, se dieron cita en el Cementerio de Santa Efigenia para firmar el Código de Ética.
¿Quién contabiliza los gastos? ¿de dónde sale el dinero? o mejor, ¿quién paga esa movilización al Santa Efigenia?
Esas actividades que nada aportan emplean recursos que los cubanos necesitamos de manera urgente ¿es que nadie
se da cuenta?.
Código de Ética que de incumplirse ni sirve como agravante ante un posible juicio por enriquecimiento ilícito, todavía espero los nombres y cargos de los funcionarios que hicieron posible los millonarios desvíos de recursos que han salido por el NTV donde otros cuadros con Códigos de Éticas firmadas aseguraron al pueblo que se iban a continuar las investigaciones y sancionar a todos los culpables.
En estos tiempos de escases y rapiña lo que hace falta es un verdadero control, mano dura, honradez sin límites y no papeles firmados con caras circunspectas.

Orl 31 enero 2021 - 8:32 PM

!No se pierdan eso! Detrás del señor que acusa a todos los blogs de mercenarios aparece el logo de ustedes. Jajaja. Pero les dan un chance. Solo se ven las letras LAJ.
Jajaja.

Aurelio Castellano 31 enero 2021 - 8:44 PM

Pedirle a la dictadura q respete los derechos humanos es como pedirle peras al holmo

Jose A. Huelva G 31 enero 2021 - 9:47 PM

Comparto con algunos comentaristas el criterio de que el Gobierno cubano nunca va se va a regir por los Derechos Humanos que firmó. Sería como dispararse en el pie. ¿Se imaginan que se pudieran formar Sindicatos Independientes de Trabajadores?, A golpe de huelgas se acaba el relajo en un mes.
Pero hay algo fundamental que ver aquí y es el valor educativo que tiene un artículo como este, sobre todo en las circunstancias actuales. Son muchos cubanos que IGNORAN que dice la Declaración Universal de Derechos Humanos que Cuba incumple flagrantemente en muchos artículos fundamentales. Esta es un arma invaluable para la defensa del pueblo, pero si tienes un arma y no sabes usarla, no te podrás defender.
Es así como muchos han perdido pleitos judiciales donde pudieron al menos haber sembrado las dudas para aminorar sus penas. Es así como salen las turbas represoras a palear a opositores que abogan por el respeto de esos derechos. Por ahí está el famoso video de alguien que dice: «Abajo los Derechos Humanos esos». Lo único que saben cuando los llevan a esos sitios, es que hay «alguien» que ni conocen, pero que está en contra de la Revolución y que si saca la cabeza hay que cortársela. Después el régimen los usa para legitimarse dando a entender que los civiles repudian, cuando son ellos los que arman todo ese tinglado de odio. Se llama IGNORANCIA señores. Esta fué la Causa de la Guerra Pacífica de Oswaldo Payá Sardiñas contra el Régimen.
Este artículo está muy bueno. Y eso que sólo muestra un ápice de lo que son realmente los Derechos Humanos. Hace algún tiempo pedí al Consejo Editorial echar un poco de luz sobre el tema. Gracias. Espero la buena labor continue.

Ramón Izquierdo 1 febrero 2021 - 11:45 AM

Sr Estrada
¿Qué diría usted de un Estado en que un artista rapero vaya a la cárcel por injurias en sus canciones a un Rey?
¿Qué diría usted de una Constitución que garantiza el derecho de todo ciudadano a una vivienda (en un país en que para colmo hay un millón de ellas vacías, y el alquiler absorbe el 60% del salario de un trabajador) mientras que solo en la década de 2010-2019 fueron desahuciados centenares de miles de personas a la calle por haberse quedado en desempleo, incluyendo ancianos, discapacitados, niños, embarazadas, etc., etc.? https://es.wikipedia.org/wiki/Desahucios_en_Espa%C3%B1a_durante_la_crisis_econ%C3%B3mica
¿Qué diría usted Sr Estrada de una Constitución que garantiza el derecho a disentir, manifestarse, etc. Etc.,, y que, sin embargo, su gobierno atenace a la sociedad con una llamada Ley Mordaza, y que para colmo el Tribunal Constitucional de ese país, que debe velar por el cumplimiento de la Constitución, da el aval definitivo a dicha ley? https://elpais.com/espana/2021-01-29/el-constitucional-da-el-aval-definitivo-a-la-ley-mordaza.html
¿Qué diría usted Sr Estrada de una Constitución que se haya aprobado ¡¡¡hace 42 años!!! por solo 5,8 ciudadanos de cada 10 con derecho a votar, LA MITAD DE LOS CUALES SEGURAMENTE YA MURIÓ (¡¡¡porque fue aprobada hace 42 años!!!) y que aún sus gobernantes tengan la desfachatez de decir que aún a los 42 años (edad que tiene la Constitución de dicho país) una persona se siente bien, por tanto, la Constitución aún es joven, no hay que reformarla ni cambiarla? https://es.wikipedia.org/wiki/Refer%C3%A9ndum_para_la_ratificaci%C3%B3n_de_la_Constituci%C3%B3n_espa%C3%B1ola
Seguramente diría que ese estado es una dictadura, donde se violan los derechos, no se tiene en cuenta a los ciudadanos, ¡¡¡pero no, Sr Estrada, eso se da en un Estado democrático y Constitucional!!!, preguntárselo al forista Manuel, ese Estado esta ubicado en la “democrática Europa”, ese Estado Sr Estrada es España. Así que lo que nos cuenta de Cuba (y no digo que no sea cierto), es un “niño recién nacido” al lado de otros casos. Porque Sr Estrada el éxito de los países que integran la división social del trabajo capitalista (que son todos, Cuba también) se debe a que no hacen lo que predican.
La tan añorada por los cubanos Constitución de 1940, usted sabe que proscribía el latifundio, y precisamente una de las causas que llevaron al amplio apoyo de la población de Cuba a los guerrilleros de Sierra Maestra fue que unos pocos nativos y extranjeros (norteamericanos básicamente) acaparaban el medio de producción fundamental de Cuba antes de 1959.
¿Cuba es una dictadura? Le voy a responder con las palabras del presidente de Panamá, ante la solicitud de asilo político y status de refugiados políticos de un grupo de cubanos llegados a ese país en 2017: “no hago juicios de valor porque no es mi tema, me parece muy extraño que alguien se declare perseguido y salga legal (de su país) por un aeropuerto; eso no suena lógico”
Termino: la última vez que alguien en Cuba quiso retorcer un poco los artículos de la Constitución cubana para tratar de menoscabar la Revolución por esa vía, fue cuando entre 2002 y 2004 el Sr Paya llegó a recopilar algo más de 25 mil firmas, para presentar ante el parlamento cubano con un proyecto liberal y de restauración capitalista, y todos saben en que terminó todo aquello: Fidel Castro también se dio a la tarea de recoger firmas para ratificar que el socialismo era irreversible, y recogió la de 8.188.198 ciudadanos en edad electoral (desde los 16 años), es decir, el 99,25% de las personas con derecho a voto. La Sra Alina Bárbara, critica la forma en que el guerrillero de Sierra Maestra lo hizo, pero no creo que las recogidas por el Sr Payá fueran recopiladas también tan pulcramente. Entonces, criticar la Constitución cubana actual para hacer un poco de sparring no está mal, pero para justificar el carácter antidemocrático del Estado y gobierno cubano, creo que es un poco ridículo, y mucho menos apelar para ello a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, precisamente elaborada por los países que en aquella época tenían colonizada y sin derechos de ningún tipo (no solo humanaos) a la población de África completa, y parte de Asia.
Gracias por participar, saludos y que pase un feliz día

Yeyo 1 febrero 2021 - 6:27 PM

Al cubano no le interesa la Declaración de los Derechos Humanos. Se pasa el día en busca de un pedazo de pollo o un panecito comible. Para colmo en algunos actos de repudio hasta se ha gritado: abajo los derechos humanos!” Y el gobierno lo sabe. No nos olvidemos que en Cuba hay una férrea dictadura que no cree en esas “boberías”.

Armando Perez 2 febrero 2021 - 4:09 PM

uy buena su lógica: Como en España, Burundi, o Groenlandai, violan los deerchjos humanos, es ejor no criticar que se violen en Cuba… ¡Candela!

Y da risa su comparación de la recogida de firmas de Payá, a pie de puerta en puerta convenciendo que esos miles se arriesgaran a perder su trabajo y a ser inscritos en las lista negra, y bajo el asedio constante del MININT con la que hizo Fidel Castro, con todo el poder del estado y el partido, ordenando que esos miles firmaran para no señalarse o en muchos casos, sin siquiera saber muy bien que firmaban.

A veces no sé si usted es tonto o sinvengüenza.

Ramón Izquierdo 3 febrero 2021 - 12:50 PM

Reconozco que convencer a 25 mil personas para que firmen, a pie, de puerta en puerta, es una dura tarea, pero usted debe comprender Sr Pérez que 25 mil personas entre más de 8 millones de ciudadanos con derecho a firmar (por ser mayores de edad) no le daría ni siquiera derecho a representación en un Parlamento en las llamadas democracias occidentales que usted elogia (para no decirle que ni siquiera derecho a que lo escuchen) , ¡ni siquiera en ellas!.
Le emplazo a que pruebe en un país occidental como Portugal, miembro de la tan democrática Unión Europea, que tiene aproximadamente similar población a la de Cuba, para que vea que no sale ni en los periódicos que seguramente también usted debe elogiar por la «libertad de expresión» que emanan de ellos.
saludos y un feliz día para usted

Manuel* 6 febrero 2021 - 8:26 PM

Aún con todos los motivos para desconfiar, que son muchísimos, creo que sería positiva una nueva Ley de Asociaciones en Cuba.

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