Cooperativas autónomas para resolver la crisis de alimentos: ¿lecciones que aprender de Noruega?

En la actual crisis económica y política de Cuba, un desafío resalta quizás más que cualquier otro: cómo producir alimentos. No es de extrañar que la dramática situación social que hace insuficiente el acceso a los alimentos, y la consiguiente presión macroeconómica que produce el uso excesivo de divisas para la importación de productos alimenticios básicos, haya llevado al gobierno a identificar este como un tema de seguridad nacional.

Al discutir qué hacer con esta situación insostenible, podría ser interesante ver si Cuba tiene algo que aprender de Noruega y los países nórdicos, en particular en lo que respecta al papel fundamental de las cooperativas de agricultores. La profunda crisis que sufrió Noruega en la década del treinta del pasado siglo, no es muy diferente a la que vive Cuba hoy, y este tipo de cooperativas fueron decisivas como salida a la crisis.

En los países nórdicos, las cooperativas agrícolas fueron importantes desde finales del siglo XIX y principios del XX, cuando los agricultores familiares comenzaron a organizarse. Estas se constituyeron como cooperativas de crédito, seguros, procesamiento y comercialización.

Al principio se extendieron desde Dinamarca hacia el resto del norte de Europa, llegando luego a los colonos ubicados en América del Norte. Las cooperativas de agricultores pronto se convirtieron en un elemento clave en la agricultura privada en las economías de mercado. Muchas se convirtieron en grandes empresas en las economías capitalistas, otras en sociedades anónimas ordinarias o conservaron su condición de cooperativas de propiedad de los agricultores, como en Noruega.

Contrario a esta experiencia, tras las revoluciones de inspiración marxista en Rusia, China, Europa del Este y más tarde en Vietnam y Cuba, se establecieron cooperativas organizadas por el estado y controladas por el gobierno. Muchas de ellas, en la ex Unión Soviética y Europa del Este, colapsaron cuando las economías de planificación centralizada fueron abolidas a principios de la década del noventa. Sin embargo, han surgido nuevas formas de cooperación en la producción y distribución de alimentos, tanto en los países capitalistas como en los ex socialistas. Estas cooperativas se organizaron tanto entre productores como entre consumidores, con el fin de satisfacer las necesidades comunes de acceso directo a los alimentos.

Tras las revoluciones de inspiración marxista en Rusia, China, Europa del Este y más tarde en Vietnam y Cuba, se establecieron cooperativas organizadas por el estado y controladas por el gobierno.

Si bien se supone que la agricultura familiar y los mercados alimentarios deberán desempeñar un papel más importante en la economía cubana en el futuro, el éxito de dicha transformación dependerá de que se permita a los pequeños agricultores, en colaboración con las cooperativas mayoristas, desarrollarse a corto y largo plazo. Estas cadenas alimentarias de suministro sostenibles, podrían ser competitivas frente a la agricultura capitalista multinacional y a la socialista de estado.

Breve reseña histórica de la cooperación agrícola en Noruega

La expansión de las cooperativas agrícolas fue un factor clave en la modernización e industrialización de la agricultura noruega. Las mismas se construyeron para defender los intereses de los campesinos y pequeños agricultores, quienes no tenían mucho poder económico individualmente. Durante la primera parte del siglo XX aumentó el número de cooperativas de entrada y salida.

En 1929, el mismo año del desplome de la Bolsa de Nueva York, el precio de la leche noruega cayó drásticamente a casi un tercio del nivel de 1920. Una de las razones de esta severa caída fue que la mayoría de las lecherías intentaron llevar su leche a la ciudad y venderla como fresca, mejor pagada que la mantequilla y el queso.

En respuesta a esta crisis, los agricultores exigieron acciones organizativas y políticas. Se celebraron reuniones masivas en las provincias, donde los agricultores acudieron para discutir la acción colectiva. Con el tiempo, se generó más y más apoyo para una idea simple pero radical: las agrupaciones de leche regionales deberían comprarla toda a un precio fijo. En consecuencia, se eliminó la competencia en la venta de leche para consumo fresco en los mercados más grandes y atractivos, y el pago a los productores de leche se mantuvo en un nivel común y más alto de lo que hubiera sido de otra manera.

En 1930, el Parlamento aprobó la Ley de Comercialización que otorgaba a las agrupaciones cooperativas autoridad cuasi pública para administrar el mercado de la leche e imponer una tasa de comercialización variable a todos los productos lácteos. Se creó un Consejo de comercialización —con representantes de cooperativas de productores, organizaciones comerciales minoristas y organizaciones de consumidores—, para determinar las tarifas y supervisar los efectos de la Ley de comercialización. La membresía para formar parte de la junta era voluntaria.

Se puede contar la misma historia para diversos productos: la carne de cerdo se incorporó a la Ley en 1931, la de ovino en 1934 y la de vacuno en 1940. Este sistema de comercialización cooperativo fue relativamente eficiente si lo comparamos con las juntas públicas de comercialización introducidas al mismo tiempo en otros países. Dar responsabilidad a los agricultores a través de sus cooperativas fue muy importante, especialmente en tiempos de sobreproducción.

Las principales características del sistema noruego de regulación agrícola, basado en una alianza entre las cooperativas de agricultores y el estado noruego, se consolidaron y han sobrevivido hasta el día de hoy. El éxito de las cooperativas en Noruega se explica en parte por el nivel educativo relativamente alto de sus agricultores, lo que es comparable a la situación actual de Cuba.

A fines de la década del veinte e inicios de la siguiente, la mayoría de los partidos políticos, con la importante excepción del Partido Conservador, apoyaron a las organizaciones cooperativas como medio para combatir la crisis agrícola. Este fuerte nivel de aceptación política fue un factor importante para obtener mayoría parlamentaria con vistas a la Ley de Comercialización de 1930.

Otra fuerza impulsora fue el crecimiento de los mercados nacionales de alimentos durante la industrialización. Los mercados de carne casi se duplicaron entre 1917 y 1939, y el de leche fresca prácticamente se triplicó en el mismo período. Después de la Segunda Guerra Mundial, los mercados de alimentos se expandieron rápidamente. Las lecherías, queserías y carnicerías de los agricultores de todo el país se organizaron en cooperativas regionales especializadas.

Parte de su fuerza les fue otorgada por la autoridad cuasi pública para regular los mercados en virtud de la Ley de Comercialización. Este acto ha sido defendido continuamente por partidos políticos de centro izquierda, y sobrevivió hasta ahora a todos los ataques de políticos neoliberales y de negociadores comerciales internacionales que presionan por un mercado de alimentos más liberalizado en Noruega.

El Partido Laborista, bajo el lema «Trabajo para todos», fue el gran ganador de la campaña electoral de 1933, en la que obtuvo el 40% de los votos. Por primera vez lograron un apoyo sustancial en las zonas rurales, principalmente entre trabajadores agrícolas, campesinos y pescadores.

La nueva alianza ganadora entre los partidos laborista y campesino, acordó aumentar la cartera de la Agencia Estatal de Préstamos para Agricultores en 1934. Después del fin de las negociaciones entre dichos partidos, se otorgaron subvenciones de crisis a la agricultura, la silvicultura y la pesca; así como a los municipios para luchar contra el desempleo mediante la construcción de carreteras y otras obras públicas.

A pesar del escepticismo inicial en el Partido Laborista, su líder Johan Nygaardsvold obtuvo el apoyo de la mayoría para una solución de crisis históricamente decisiva con el Partido de los Agricultores. Este fue uno de los pilares más importantes del modelo nórdico en el caso noruego, al establecer un pacto social entre capital y trabajo en el sector industrial.

Johan Nygaardsvold

En 1935, Nygaardsvold se convirtió en el Primer Ministro de un gobierno socialdemócrata noruego, en representación de un partido político que hasta 1923 había estado haciendo campaña por la revolución proletaria armada.

La construcción de alianzas para combatir la crisis agrícola no fue solo un fenómeno noruego. En 1933, los socialdemócratas suecos llegaron a un acuerdo con el Partido de los Agricultores; mientras, en Dinamarca, los liberales y socialdemócratas convinieron sobre aranceles y política comercial ese mismo año. En esencia, las medidas del Partido Socialdemócrata en Escandinavia para combatir la crisis fueron de tipo keynesiano, gastando dinero público para generar empleo mantuvieron las ruedas económicas en marcha.

El Acuerdo de Crisis de 1935 fue el movimiento político más importante para detener la propagación del populismo de derecha en el partido nazi noruego entre los agricultores y los pobres de las zonas rurales. Bajo el lema «Pueblo y tierra, de la mano», personas de nuevos grupos sociales ahora asumieron cargos gubernamentales, anteriormente ocupados principalmente por personas de las clases altas.

La regulación estatal todavía tiene un papel de liderazgo en el desarrollo de la agricultura noruega. En comparación con las agriculturas capitalistas desreguladas de Australia y Nueva Zelanda, por un lado, y del modo de producción socialista clásico en Cuba, por el otro; el modelo de agricultura noruego puede verse como una forma híbrida de economía de mercado regulada.

La introducción de la agricultura socialista en Cuba

La satisfacción del consumo interno de alimentos fue uno de los principales objetivos de la Ley de Reforma Agraria de Cuba en 1959. Esta ley, y las discusiones que la condujeron, fue considerada un elemento fundamental en los primeros días de la Revolución Cubana, bajo la fuerte influencia del Che Guevara. Se basaba en el reconocimiento de que:

«Los campesinos que pertenecieron a nuestros primeros ejércitos guerrilleros procedían de ese sector de esa clase social que muestra con más fuerza el amor por la tierra y la posesión de ella; es decir, lo que demuestra más perfectamente el espíritu pequeñoburgués. Los campesinos lucharon porque querían tierra para ellos y sus hijos, para administrarla, venderla y enriquecerse con su trabajo».[1]

No obstante, inspirada por otros países socialistas, Cuba pronto estableció cooperativas organizadas por el estado y controladas por el partido. El sector de la agricultura familiar tradicional, que había existido en paralelo a la agricultura de plantación capitalista, pronto se vio muy disminuido. Las plantaciones de azúcar a gran escala y las unidades de producción de café fueron asumidas por el estado. El cultivo de tabaco permaneció predominantemente en manos privadas, mientras que la comercialización y la exportación estuvieron bajo el control estatal.

Los Lineamientos de la política económica y social aprobados por el VI Congreso del Partido (2011), establecieron, (en el punto 177), la meta de: «(…) lograr que este sector [agricultura] contribuya progresivamente a la balanza de pagos del país, para dejar de ser un importador neto de alimentos». Este objetivo se remonta a los primeros días de la revolución cubana, cuando Fidel Castro, en un discurso en septiembre de 1959, anunció la intención de lograr la independencia alimentaria, analizando en detalle una extensa lista de productos agrícolas y especificando en qué cantidades tenían que producirse y cuánto representaría en ahorro monetario.[2]

Fidel Castro anunció la intención de lograr la independencia alimentaria.

Este objetivo nunca se alcanzó. Cuando Raúl Castro inició sus reformas, Cuba aún importaba entre el 60 y el 70% de sus alimentos, gastando en ello hasta 2 mil millones de dólares anuales de su escasa moneda extranjera, sin deshacerse nunca de la escasez crónica de alimentos y con precios muy por encima del poder adquisitivo de los salarios ordinarios.

Como argumenta la mayoría de los economistas agrícolas cubanos (García Álvarez y Nova González, 2013), la productividad agrícola aumentará solo al permitir a los campesinos y agricultores privados más autonomía para producir y comercializar sus productos. Según estos expertos, los cambios estructurales en la agricultura debían incluir derechos de propiedad o de usuario, acceso a instrumentos de producción y crédito, transporte y, no menos importante, libertad para vender productos en un mercado abierto, al por mayor o directamente a los consumidores, incluidos los hoteles y restaurantes (estatales y privados).

La opción potencial de incursionar en el procesamiento industrial de productos alimenticios —por ejemplo, a través de cooperativas de segundo grado— daría a los campesinos un incentivo adicional. Esto implicaría un cambio dramático desde el control estatal a las condiciones del mercado bajo regulación estatal; una trasformación que inevitablemente tendría repercusiones en el equilibrio general entre el plan y el mercado en la economía general.

La mayoría de estos criterios fueron cubiertos, al menos en parte, por las Directrices de reforma, pero solo se implementaron a medias. En la fase inicial de las reformas de Raúl Castro, se dieron algunos pasos importantes hacia una mayor autonomía de los productores agrícolas, sobre todo en la estructura de tenencia de la tierra. A los agricultores privados se les permitió alquilar tierras para producir y vender productos alimenticios, tanto al estado como a los consumidores.

La participación no estatal en la tenencia de la tierra aumentó drásticamente de menos del 20% a alrededor del 50% entre 2007 y 2012; antes de comenzar a caer nuevamente a alrededor del 40% en 2016.[3] Esta tierra es administrada por agricultores familiares, ya sea por cooperativas de crédito y servicios (CCS), por campesinos privados sobrevivientes, o por campesinos que arriendan tierras al estado (a través del usufructo). En la mayoría de los casos, estos grupos se organizaron en CCS.

Las reformas del mercado también dieron como resultado que una parte creciente de la producción se vendiera fuera de los canales estatales. La estructura de Acopio, famosa por su ineficiencia, se redujo gradual y significativamente (en un momento se esperaba que desapareciera por completo), y se informó que el porcentaje que se vendía a través del estado cayó de aproximadamente 80% antes que se introdujeran las reformas, a aproximadamente 50%, el resto por canales no estatales.

Los productos alimenticios a menudo simplemente se pudren en las granjas. (Foto: Adelante)

A principios de 2016, sin embargo, se produjo una reversión antimercado, supuestamente para reducir la especulación y la economía del mercado negro. Se iniciaron esfuerzos para restablecer controles de precios a la mayoría de los productos básicos y restringir la distribución y venta de productos alimenticios. A los camiones de propiedad privada se le ordenó descargar en los mercados estatales en lugar de en las tiendas minoristas, y la mayoría de los vendedores ambulantes, que se habían convertido en una importante salida del mercado, perdieron sus licencias o se ahuyentaron de la calle. La participación oficial del estado en las ventas de alimentos volvió a su nivel anterior o incluso más.

La falta de acceso al por mayor para los implementos agrícolas representa un problema aún más grave. El acceso al transporte también ha sido un factor crítico para los productores no estatales. Como resultado de estas deficiencias, se ha documentado que una proporción significativa de la producción agrícola nunca llegó a los mercados: los productos alimenticios a menudo simplemente se pudren en las granjas.

Hacia un sistema de doble vía de la agricultura cubana

La «acumulación de capital» y la «concentración de riqueza» han sido prohibidas en Cuba por razones ideológicas. Con la Constitución de 2019, se puso más énfasis en la redistribución mediante impuestos. Sin embargo, no hay duda de que muchos agricultores privados exitosos han logrado acumular cantidades considerables de efectivo, incluso en moneda convertible, pero sin los medios para invertirlo en fines productivos.

El gobierno no estaba dispuesto a permitir formas de organización más independientes y autónomas entre campesinos y agricultores, que aún dependían de una ANAP altamente centralizada y leal al Partido.

La siguiente conclusión es ineludible: la agricultura cubana nunca despegó para alcanzar la autosuficiencia antes de la era reformista de Raúl Castro, y la última década de reformas también ha fracasado a pesar de sus intenciones de dar el paso decisivo para alimentar al pueblo cubano a partir de la producción nacional. Esto contrasta radicalmente con China y Vietnam, donde reformas de mercado mucho más consistentes en la agricultura han llevado a un éxito impresionante en el aumento de la producción.

La falta de éxito en la sustitución de importaciones se torna paradójica si comparamos los precios que paga el estado a los agricultores con lo que tiene que pagar al importar los mismos productos. Al tomar en cuenta las distorsionadas tasas de cambio en Cuba, el estado paga a los productores domésticos alrededor del 45% del precio de los frijoles importados, el 30% del arroz y el 20% de la leche.[4]

Entonces, la gran pregunta es: ¿por qué el Estado no está dispuesto a pagar mejores precios a los productores nacionales y, en general, incentivar más la producción nacional cuando se gastan cantidades tan enormes de divisas en la importación de alimentos?

En una situación en la que la agricultura controlada por el estado ha fracasado, y donde el gobierno mantiene extrema cautela contra una privatización de la economía, uno debería pensar que un sector cooperativo robusto sería la alternativa intermedia atractiva, particularmente con experiencias exitosas documentadas en otros países.

La otra alternativa intermedia, el usufructo, también debe reforzarse con más seguridad a largo plazo (intergeneracional), autonomía productiva y acceso directo al mercado para que la producción crezca.

En ambos casos, la manía de control del Partido y la burocracia representa una barrera contra la liberalización de las fuerzas productivas en la agricultura. El acceso para reinvertir las ganancias en mecanización y mejora de equipos de producción es otro desafío para los agricultores cubanos en la actual estructura agrícola.

Un análisis comparativo de la cooperación agrícola en Noruega y Cuba

En Noruega, las cooperativas agrícolas se han desarrollado en cuatro oleadas. En la primera, a fines del siglo XIX y principios del XX, los agricultores establecieron pequeñas lecherías y carnicerías en sus comunidades. A finales de la década del veinte y principios de la siguiente —durante la gran crisis económica en Noruega y en otras partes del mundo capitalista—, los precios de la leche y la carne cayeron de manera significativa, muchos se endeudaron y el número de quiebras en la agricultura aumentó drásticamente.

En Noruega, las cooperativas agrícolas se han desarrollado en cuatro oleadas. (Foto: Shutterstock)

Como solución política a esa crisis de ingresos y deudas en la agricultura, las cooperativas controladas por agricultores organizaron grupos cooperativos nacionales, a los que se dio autoridad cuasi pública bajo la ley gubernamental para regular los mercados de alimentos. Durante la segunda ola, la mayoría de los productos agrícolas se sometieron a regulación estatal y se estabilizaron precios para los agricultores.

Después de la Segunda Guerra Mundial —debido a las nuevas tecnologías de transporte y refrigeración, y a la creciente urbanización—, hubo una tercera ola de cooperación agrícola, en la que las lecherías y carnicerías locales se fusionaron en unidades regionales más grandes. Durante esta tercera fase de desarrollo cooperativo, la mayoría de los agricultores del país se unieron a cooperativas de leche, carne, insumos y ventas a nivel regional.

En la década del noventa, el movimiento cooperativo agrícola noruego atravesó una cuarta ola de desarrollo organizativo e industrial. Las cooperativas regionales se fusionaron en unidades nacionales que desarrollaron sus propias marcas de mercado. Las grandes cooperativas noruegas de productos lácteos y cárnicos (Tine y Nortura), son ahora algunas de las empresas alimentarias más grandes de Noruega que aún están controladas por agricultores familiares mediante procedimientos democráticos. Tine tiene una participación del 85% en mercado total de productos lácteos, mientras que Nortura tiene una participación promedio del 56% en los mercados de carne.[5]

Si comparamos la situación cubana con la transformación de las cooperativas agrícolas noruegas de empresas alimentarias locales, regionales a nacionales, hay cuatro factores a observar:

1. De acuerdo con el primer principio del cooperativismo, que establece que la membresía en una cooperativa es abierta y voluntaria, a los agricultores de Noruega se les permitió formar cooperativas sin interferencia gubernamental (Almås 2004).

2. La cooperación agrícola noruega se construyó piedra a piedra desde el nivel local hasta el nacional, con muchos reveses. La liquidación financiera a los agricultores por sus productos entregados tomó la forma de un dividendo anual pagado a los miembros en relación con sus ventas. Este principio era importante para mantener la lealtad de los agricultores a las cooperativas.

3. Se mantuvo el principio cooperativo de: una granja, un voto. En la década del noventa, se otorgaron dos votos a cada finca para que las mujeres tuvieran derecho a votar junto con los hombres.

4. A medida que la economía noruega se convirtió en una economía capitalista industrial y de servicios a gran escala, las cooperativas locales originales se convirtieron en cooperativas de segundo orden a nivel nacional.

Tine tiene una participación del 85% en mercado total de productos lácteos.

La participación del Estado en el establecimiento y funcionamiento de las cooperativas en Cuba ha retrasado el desarrollo de las mismas como sector económico independiente. Las cooperativas han sido consideradas en gran medida como parte de la economía estatal de planificación centralizada, bajo estricto control político por parte del Partido Comunista.

Si bien el programa de reforma económica de 2011 pareció identificar una mayor independencia cooperativa —con cooperativas de segundo grado, ventas al por mayor no estatales, nuevas cooperativas urbanas— como parte crucial en la rehabilitación económica, este principio nunca se implementó realmente. La resistencia contra su uso activo resultó demasiado fuerte, a pesar del éxito evidente de las cooperativas más independientes. En 2020, la mayoría de los cubanos todavía ven las «cooperativas» como una forma más de propiedad estatal.

Dado el estado crítico de la provisión de alimentos y el efecto sangrante que esto tiene sobre la moneda extranjera, las políticas agrícolas pueden convertirse en punto de partida para reformas económicas y políticas más profundas. Hay razones para creer que la crisis actual solo fortalecerá la necesidad de volver a la agenda original de reformas de Raúl Castro, y quizás llevarla varios pasos más allá.

Eso implicaría otorgar a los campesinos y agricultores más autonomía y participación en la toma de decisiones sobre todo el ciclo de producción-distribución-venta en la agricultura. Sacar al estado de la venta al por mayor tanto en el lado de los insumos como en el de la producción. Abrir espacios para permitir a los productores privados organizarse como un grupo de interés independiente del control estatal y del partido y, no menos importante, dar a las cooperativas una autonomía real y una voz fuerte en los mercados agrícolas, incluso a través de las cooperativas de segundo grado.

Cuando Cuba llegue a este punto de inflexión, sugerimos que la evolución histórica de las políticas agrícolas en Noruega puede convertirse en un interesante caso de referencia, como ejemplo de compromiso socialista-capitalista.

En comparación con su estructura agrícola prerrevolucionaria, hoy no existe una clase terrateniente en Cuba, la economía de las plantaciones está radicalmente reducida y la mayoría de los productores son campesinos y pequeños agricultores. La agricultura de Cuba está cada vez más dominada por lo que podríamos denominar agricultores familiares, que producen alimentos básicos para el mercado interno, con el potencial y, de hecho, la necesidad de aumentar la productividad de manera espectacular.

Esto es bastante similar a la situación en Noruega hace cien años. Imaginamos que la agricultura cubana podría tener mucho que aprender de las experiencias noruegas en lo que respecta a cómo los agricultores familiares comenzaron a cooperar a lo largo de la cadena de valor a fines del siglo XIX y primera mitad del siglo XX.

También las experiencias del desarrollo reciente de cadenas de valor de producción de alimentos locales, regionales y orgánicos, podrían ser útiles en la actual modernización de la agricultura cubana; quizás en este caso con una visión particular de vender al mercado turístico, así como a nichos de mercado de exportación, por ejemplo, entre la diáspora cubana en Europa y América del Norte.

El punto de fricción es obviamente político. La herencia ideológica lineal leninista conserva una profunda preocupación porque los agricultores independientes constituyan una especie de clase kulak contrarrevolucionaria. Con políticas públicas y reglamentaciones razonables, y dada la composición de clases de la población agrícola actual, este peligro será, a nuestro juicio, mínimo. Más bien se podría imaginar que el peligro sería empujar a la población rural hacia posiciones reaccionarias si la burocracia agrícola y el poder político centralista continúan experimentando un ejercicio completo del control.

Los kulaks eran los agricultores rusos que poseían tierras y contrataban trabajadores. (Imagen: Póster soviético/ Ivanov, A .; Mirzoyants, Sh.A. 1930)

Al permitir a las cooperativas una autonomía real y, no menos importante, mediante la construcción de estructuras de segundo grado como permiten las Directrices de 2011, la economía agrícola podría convertirse en pionera en el desarrollo de una economía mixta fuerte y base para la rehabilitación de un estado de bienestar.

También es relevante que un sector cooperativo fuerte podría garantizar una función mayorista más eficiente para los implementos y productos alimenticios, e incluso para un cierto nivel de industrialización de los productos agrícolas. Al tiempo, sería un laboratorio de prácticas democráticas en el país.

El sistema de distribución de alimentos en Cuba es principalmente local y desactualizado. No existe una cadena de refrigeración desde el productor hasta el consumidor y la logística se ve obstaculizada por falta de instalaciones de almacenamiento y medios de transporte eficaces. Evidentemente, también se requieren inversiones y mejoras tecnológicas.

Conclusiones

El bajo nivel de autosuficiencia de Cuba se contrasta con las expectativas de los primeros días de la Revolución. El economista francés de desarrollo rural René Dumont asumió entonces que los recursos naturales cubanos deberían ser suficientes para alimentar cuatro veces la población actual de 11,5 millones de personas; diez veces más de lo que se produce en la actualidad.

Como apuntan Nova & Galia (2018, p. 7): «A pesar de las medidas implementadas desde 2007, la producción agrícola es insuficiente (…), lo que demuestra que las fuerzas productivas (es decir, los medios de producción más el trabajo humano) en ese sector permanecen estancadas».

La agricultura actual en Cuba enfrenta desafíos básicos: ¿Cómo puede este país, tan rico en recursos, producir más alimentos para su propia población y reducir algunas de sus importaciones? ¿Cómo pueden desarrollarse las redes alimentarias alternativas, que también tienen algunas ventajas con el bajo consumo actual en fertilizantes y plaguicidas? ¿Se desarrollarán para satisfacer la demanda que en gran parte proviene de los turistas (y los mercados internacionales)?

La política agrícola cubana debería evolucionar a lo largo de dos estrategias que son en parte diferentes: una agricultura de volumen, que entregue alimentos básicos duraderos y de alta calidad a la población predominantemente urbana, pero que también entregue comida tradicional local y con elaboración artesanal a turistas y a la creciente población cubana de clase.

La primera estrategia requiere un importante esfuerzo estatal, con capital, transporte, tecnología, formación y orientación para los agricultores familiares y las verdaderas cooperativas que quieran desarrollar su negocio alimentario. La segunda estrategia demanda la liberación de los agricultores y cooperativas que abastecen los mercados locales de alimentos y los turistas extranjeros que viajan a Cuba.

Ambas estrategias necesitan que el mecanismo de precios se maneje de manera flexible, para incentivar a agricultores y cooperativas con vistas a producir más de lo que se demanda, como vemos hoy en China y Vietnam. A esto se le puede considerar un modelo híbrido estatal-agricultor familiar, que podría ser una convergencia del modelo cooperativo noruego y el modelo controlado por el estado cubano.

El mecanismo de precios debe manejarse de manera flexible, para incentivar a agricultores y cooperativas con vistas a producir más de lo que se demanda, como en China y Vietnam.

Los modelos de hoy ya no son una opción para una sociedad en profunda crisis económica y con la legitimidad de la generación de Castro muy deteriorada. La Constitución de 2019 mantiene la estructura política leninista general, pero con un interesante potencial de reforma en algunos aspectos.

A pesar de ello, hasta ahora no ha habido voluntad de abandonar los viejos dogmas ideológicos de una sociedad vertical y centralista, que representa el impedimento para el surgimiento de estructuras económicas y sociales más horizontales, como es un movimiento cooperativo autónomo. La economía agrícola puede convertirse en escenario decisivo para la necesaria ruptura paradigmática de estos dogmas.

Desde 2012, Cuba también comenzó a experimentar con cooperativas no agrícolas (CNA). Se creía ampliamente que el sector cooperativo devendría una fuerza económica líder, uniendo las economías rurales y urbanas. Ritter (2016) especuló que este sector podría emplear hasta un tercio de la fuerza laboral de Cuba, en un escenario que denominó «economía mixta con cooperativización intensificada».

Esto implicaría permitir cooperativas en todos los ámbitos, incluidas las actividades profesionales; alentar las empresas de abajo hacia arriba; proporcionar derechos de importación y exportación; y mejorar los sistemas de crédito y venta al por mayor de las cooperativas. Hasta ahora, esto es poco más que un sueño.

Mientras la Isla atraviesa su actual coyuntura crítica, el principal desafío económico es proporcionar a las personas un empleo digno, comida en la mesa y un resurgimiento del que solía ser el único estado de bienestar de América Latina.

Deng Xiaoping comprendió, cuando inició el dramático cambio de rumbo posterior a Mao, que la supervivencia de la revolución china «dependería de la legitimidad, que ya no podría depender de la ideología, sino de su desempeño [de los líderes] en el gobierno del país» (Fukuyama 2014 p. 383).

Obviamente, este es el mismo caso de los líderes cubanos posteriores a Castro. Un sector cooperativo fuerte e independiente, tanto en la agricultura como en la economía urbana, puede ser una herramienta crucial para lograrlo.

***

[1] Discurso del Che Guevara el 9 de abril de 1961: Cuba: excepción histórica o vanguardia en la lucha anticolonial:

[2] «Premier busca la movilización del ahorro de los cubanos para asegurar el crecimiento», New York Times, 19.09.59.

[3] Lo que entendemos por «participación no estatal» aquí incluye cooperativas de crédito y servicios (CCS), tierras en usufructo (arrendadas por el estado) más tierras de propiedad privada. No se incluyen las cooperativas directamente controladas por el estado (CPA y UBPC) (Ref. Bye 2020, Tabla 6.1).

[4]Nova (2013i: 152), Tabla 5.

[5] Alimentación e industria Instituto Noruego de Bioeconomía (NIBIO) 2018 (texto publicado en noruego) 2018.

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38 comentarios

Miguel Ángel mesa 6 septiembre 2021 - 7:09 AM
Creo que en Cuba es mucho más compleja la situación, no sólo para el desarrollo de las cooperativas agropecuarias sino para cualquier forma de producción o actividad no estatal. Existe un Estado totalitario dirigido por un Partido Comunista caracterizado por la doble moral y la corrupción que no permite competencia. Es capaz de sacrificar el bienestar del pueblo por mantenerse en el poder y mantener el control. No permite la "explotación del hombre por el hombre" el mayor "defecto" del capitalismo según ellos, el Estado, pero sin embargo abre sus brazos ( y piernas) a la inversión extranjera, ojo, que no sea inversión de cubanos residentes en el exterior que pretenden invertir el algún negocio para sus familiares en Cuba. Permítanme decir que de está inversión extranjera se beneficia el extranjero que invierte y el ESTADO, no así el pueblo, que es explotado doblemente, por el invercionista extranjero y por su propio ESTADO dirigido por el PCC. He oído decir que en China y Viet Ñam existe igualmente un único partido, el PCC pero que tiene leyes muy severas para combatir la corrupción y más aún para los funcionarios del Estado, lo contrario que tenemos aquí.
6del 6 septiembre 2021 - 8:36 AM
No sé si su legitimidad se basa a día de hoy en su ideología, lo q si se ve es q a nivel de gestión y desempeño en lo q hacen Cuba se ha convertido en un capitalismo de estado en su más severa versión. El presidente dijo qué...liberar fuerzas productivas!?...no creo q estén por la labor. Muy interesante y didáctico este artículo. Lo mejor es q ofrece soluciones. Yo espero q algún miembro del buró político o cercano al presidente puedan leer este blog y compartir artículos de gran trascendencia q ayudan a mejorar la realidad cubana. Gracias por ello!.
Taran 6 septiembre 2021 - 7:15 AM
Interesantisimo el articulo de hoy, gracias.
Leti 6 septiembre 2021 - 8:16 AM
La corrupción en Cuba hace que cualquier intento de salir adelante quede frustrado por los mismos dirigentes. Se debe ser más severo con los responsables y aplicar medidas.
Esteban 6 septiembre 2021 - 8:20 AM
No tenemos absolutamente nada que aprender de Noruega. Antes de la fatídica instauración del comunismo, en Cuba no faltaban los productos del agro. ¡Ninguno! Todo lo que tenemos que hacer es volver sobre nuestra propia historia como país y no ir a Europa del Norte a "aprender" cómo hacer producir la tierra. Si dejaran a los campesinos cubanos producir y vender sus productos libremente no habría escasez de productos agrícolas. Si dejaran a los pescadores pescar y vender sus pescados libremente no habría escasez de pescado en Cuba. La tierra cubana sigue siendo fértil, nuestros mares están repletos de peces y nuestros campesinos y pescadores saben qué hacer. Con mucha facilidad nos olvidamos que nuestro país fue la 29na economía del mundo y que hasta recibíamos emigrantes de otras partes del mundo. Entonces, para que haya comida en Cuba tan rápido como en un abrir y cerrar de ojos, solo tenemos que liberarnos del comunismo que hoy padecemos y de su horrible modelo económico, verdaderos culpables de nuestra desgracia y atraso. Tan simple como eso.
Esteban 6 septiembre 2021 - 8:33 AM
Hoy tenemos más ingenieros agropecuarios que nunca y la gente padece hambre. Hoy tenemos más arquitectos que nunca y nuestras ciudades se caen a pedazos y la construcción de viviendas ha caído a límites ridículos. Hoy tenemos más médicos que nunca y nuestro sistema de salud se nos derrumba en la cara. Hoy hay más jefesitos que nunca y el país se mueve velozmente hacia atrás y hacia abajo. Hoy tenemos "el sistema más justo del mundo" y la gente no quiere otra cosa que largarse del pozo de miseria y desesperanza en que hemos caído como nación. Y todo gracias al comunismo, nuestro cáncer nacional. Patria y Vida. Viva Cuba Libre. Abajo el Bloqueo Interno. Libertad para los prisioneros políticos del régimen castrista.
Esteban 6 septiembre 2021 - 10:28 AM
¿Cuántas veces vimos a José Ramón Machado Ventura, de noventa y pico de años, aparecerse en una cooperativa luciendo una inmaculada guayabera blanca, preguntar a los campesinos que cómo iba la cosa y terminar por decir que había que "aumentar la producción y la disciplina? Luego se largaba en su Lada refrigerado y fin de la historia. Los campesinos, seguramente en shock, se preguntaban qué sabía ese señor acerca de lo que necesitaban para hacer que la tierra diese su fruto. Y así ha sucedido en estos 62 años de disparates cada vez que una "visita del partido" recala en una cooperativa o fábrica. El corta y clava, los parches, la retranca revolucionaria, la improvisación a pedradas sobre la marcha. Esa ha sido la tónica. Al final, teniendo unas tierras tan fértiles, en Cuba la gente pasa hambre. Y todo por esa paranoia comunista de controlar hasta el pensamiento de las personas. Lo que necesita el campo cubano es la libertad, que esos burócratas rojos dejen al campesino producir y vender sus productos en santa paz en vez de tener a esos ineptos encima de ellos, parásitos que no saben ni dónde están parados. Aún si se mantuviera el bloqueo gringo una economía de mercado haría que las cosas cambien. El modelo económico comunista es una barrabasada disfuncional que solo logró atrasarnos en todo. No hay nada que inventar ni nadie a quien copiar. Todo lo que necesitamos es implementar lo que ya una vez nos funcionó y dejarse de tantos inventos que no son otra cosa que la manera en que los burócratas se inventan "trabajo" en el desastroso socialismo de corte comunista. O salimos de ese grupito o nos espera más de lo mismo por no se sabe cuánto tiempo más.
Antonio 6 septiembre 2021 - 9:05 AM
La receta existe y los ingredientes se conocen. El resultado depende no tanto de la habilidad del cocinero, más bien está relacionado con su voluntad le hacer. En Cuba prima el control centralizado para no perder el poder omnímodo por encima de la fuerza probada del pensamiento diverso y de la cooperación de las partes integrantes presentes en la solución de cada problemas. Cooperativa es palabra de la familia del verbo cooperar, sin embargo se coopera por voluntad propia según los intereses de los involucrados, no por imposiciones exteriores. Un serio obstáculo en Cuba es la existencia de la ANAP, supuesta organización de los agricultores, donde la dirección se ejerce por funcionarios impuestos por el Partido, no por la elección de los agricultores y por tanto no puede en ningún caso representar los intereses de éstos. Por ahí andan las cosas. Saludos.
José A. Huelva G. 6 septiembre 2021 - 9:24 AM
Las cooperativas en Cuba son otra forma mas de producción estatal. De eso no puede haber dudas. Son muchos los paises del mundo donde el pequeño agricultor no tiene una Empresa de Transporte Nacional a su disposicion como ACOPIO. Y tampoco tienen los problemas tan graves que tiene esta, por tanto sus cosechas no se van a podrir en el campo. En el mundo entero un agricultor, al igual que un ciudadano cualquiera normal puede comprarse un transporte propio (on leasing) para su uso en el negocio. Estos medios incluso desgraban de los taxes en muchos países. Recuerdo haber hecho un comentario hace ya bastante tiempo en un post que al igual que este trataba el tema de la Agricultura en Cuba. Alli exponía mi punto de vista explicando que si del dinero que se gasta cada año pagando los subsidios que pone EEUU a los alimentos agrícolas que de allí consumimos en Cuba invertimos una parte en el productor nacional con todas las LIBERTADES necesarias para crecer a la vuelta de tan solo 2 años se verían los resultados. No sé si han pasado 2 años desde entonces, pero estoy seguro que algo de esos resultados se estarían viendo. ¿Qué tenemos en cambio? Pues a los incompetentes de siempre, con las justificaciones de toda una vida. En el Gobierno hay TERROR y FOBIA a tomar medidas que propicien el enriquecimiento lícito de cualquier ente social no controlado por ellos. Y...,¡Si!, para que el campesino produzca en LIBERTAD debe poder enriquecerse un poco mas que el ciudadano medio. De hecho, cualquier campesino en Cuba que medianamente trabaje bien la tierra, tenga sus animales y haga sus labores cotidianas tendrá mas dinero que un obrero medio. Cuando trabaje muy bien tendrá mas dinero que varios buenos doctores en medicina. Con la adecuada LIBERTAD, ese hombre con ese dinero, podría comprar un camión, un tractor una grada, semillas de calidad, equipos de riego y un montón de insumos mas que redundarian a la larga en una producción mas abundate y de mejor calidad. Pero además la agricultura mueve a una serie de otras empresas (de todo tamaño) que dependen de ella. Empresas que lo mismo son clientes que proveedores de ella. Estas pueden ser desde productores de semillas de calidad, de mantenimiento de equipos agricolas, productoras de insumos menores como cercas, herramientas de mano y demas, hasta clientes grandes como el Turismo o empresas especializadas como esas que dan servicios de siego o hacen la fertilización (polinización) con drones. Todos vivirían de una agricultura próspera. ¿A qué hablar de los salarios del personal trabajando en una Industrias así? El gobierno viviría feliz cobrando taxes por todas esas actividades se quitarían de encima el montón de salarios mínimos parásitos que deben pagar ahora, tendrían un super aliado para sacar la economía adelante y también desaparecerían las "multas" que tienen que pagar en subsisidios al "enemigo" cada vez que compran en sus mercados. El pueblo tendría al fin alimento cada vez mas abundante en la mesa. Todos salen ganando.
Manuel* 6 septiembre 2021 - 4:21 PM
Coincido en que para incrementar la producción agrícola en Cuba solo hay que dejar que el agricultor haga lo que quiera con plena libertad, sin ningún tipo de directrices ni obligaciones.
Tracio Greco 6 septiembre 2021 - 9:25 AM
Vergard, finalmente alguien que trata un tema sin retorica "bien intencionada" y da señales de reflexión concreta sobre problemas estructurales del país. Su reseña histórica sobre vaivén del gobierno sobre este tema deja claro que la "tendencia" dominante, mas allá de coyunturales aflojes transitorios y siempre revertidos, obedece a un "principio" que matriza la preocupación central del modelo cubano de estructuración del poder; una especie de No pasaran. La base de tal postura que sigue siendo central al modelo de hipercontrol socioeconómico esta nítidamente declarado por Fidel desde 1968 y atenido a ello se ha operado y lastimosamente continua siendo parte del credo central del PCC. Ahí le envío extracto de Fidel que no deja lugar a dudas al respecto. De modo que tendríamos que pensar un camino para lograrlo que no peque de la ingenuidad de que sera concedido por las autoridades actuales (seguirán en ciclo un paso adelante dos atrás de lo que la evidencia historica da pruebas abrumadores. https://www.facebook.com/download/370210914484888/Fidelcontrapymes.pdf?av=100068206324171&eav=AfZ_nlu_I5xv8C7VKAXaLkpzwk66xDhVFE9f3CyTHk_HxfNX4YHcirvBBaZz-Fhb8XI&hash=AcplSHdzeRfIlTi0G5g&__cft__%5B0%5D=AZUDcF-fm5YqxvCR5hGBDu7wM5ErdOAzBbd8oyVFLM74f8KwxRRR_qwvzg-bV3CWO6MpMgaLOoCzk4m6jcdCOblkHG8y749KbApH8527DEvcjtTGUv_PHd1iOYwpErFQPCnx9rpL9zZBgVLKodj3nWI1&__tn__=H-R) Le saludo, Tracio Greco
dario 6 septiembre 2021 - 9:40 AM
leyendo arentamente este articulo,veo la buena vountad del profesor en tender la mano a los cubanos,Doy por contado que el autor es socialdemocrata y quiere ,con su vision democratica y solidaria,ayudar .En verdad,creo las condicines de cuba para producir alimentos no son comparables con la de Noruega,ni su posicion geografica,al lado del productor de alimentos mas grande del mundo.Ademas,el desabastecimiento cubano,es un producto del Sistema todavia hoy,imperante en cuba,que es el mismo causante de las hambrunas en China,la URSS,Korea (del norte),etc,etc las que tienen su origen en medidas polticas,no economcas,La politica es muy importate,darle un marco politico a la activdad en general,incluyendo la economica seria la solcion.Democratizar la sociedad,llegar ,mediante la asamblea soberana a escoger como queremos vivir y perfeccionar,segun la experiencia,los metodos y politicas,es el camino.En la cuba republicana,habia comida,abundante....pero incluso esa situacion,podia mejorar,ser mas abarcadora la abundancia.Todo se podia.....Pero la implantacion del "socialismo real" sin pedirlo nadie.o mas bien,pidiendolo pocas personas,produce una situacion aberrante,las ideas diferentes a las del Magnifico y sus herederos,son las unicas tendas en cuenta,para eso son los mejores,la vanguardia y es por esa situacion de marasmo politico,el Pais esta estancado,pasando por la pena de tener que aceptar agradecidos,los consejos de,como en este caso,nos da para mejorar la produccion de alimentos,un habitante de un pais que esta bajo la nieve 6 meses del ano !!!!!!! Ellos,comen y beben,los cubanos,tropicales,se pasan el dia hace muchos,muchos anos buscando,como los habitantes del norte desertico de africa,buscando que comer.......Es muy,muy aberrante en verdad !!!!!
dario 6 septiembre 2021 - 9:46 AM
hay un error de sintaxis...debio decir : " sin ideas diferentes a las del Magnifico y sus herederos que son las unica tenidas en cuenta" - vale.
cubano47 6 septiembre 2021 - 10:13 AM
En conclusion sobra el PCC y todas las instituciones donde sus jefes rinden pleitecia a ese partido. En Suecia y Noruega los productos agricolas en su mayoria son importados el clima, no les propicia una produccion constante, en invierno todas las verduras vienen de Espahna y en verano de Hollands y Alemania solo, en verano siembran cultivos de ciclo corto como la papa .
Manuel Figueredo 6 septiembre 2021 - 10:15 AM
Cada día me la ponen más en china.Noruega, países Nórdicos y Cuba la bella. La Habana y la Baracoa oriental. Tierras que no producen, algunas sembradas de MARABÚ y las que producen se acopian mal,unas veces por falta de transporte y otras por la cadena burocrática,lo cual pueden repartir según mejor les toque : en ineficientes e indolentes. En mi larga vida, nunca ví, que en un mercado faltaran los productos sobre todo viandas, pollos, puercos y guanajos. Conclusiones para no cansar a los Intelectuales que hoy concurren a este foro : Se producía más,se acopiaba mejor y había menos burocratismo que entorpeciera la cadena de producción. No está mal tratar de buscar nuevos horizontes, pero estimo que debemos buscar y ahondar en nuestros problemas,removiendo las malas yerbas y modelos que conllevan a tener una economía desastrosa y por consiguiente manteniendo un pueblo en la miseria.Buen día para todas y todos. ¡ Viva Cuba Libre ! Patria y Vida.
Esteban 6 septiembre 2021 - 10:54 AM
Y ahora preparémonos para un horrible espectáculo. El disparatero gobierno cubano, en pleno pico de la pandemia de coronavirus, abrirá las fronteras al turismo internacional tan pronto como el 15 de Noviembre. https://www.14ymedio.com/cuba/Cuba-anuncian-apertura-fronteras-noviembre_0_3162883681.html
Esteban 6 septiembre 2021 - 11:12 AM
juanaBacalao 6 septiembre 2021 - 11:48 AM
como siempre de lema en lema, de flor en flor, de ola en ola y de cresta en cresta, no tuyo, no mio sino de todos, sin decirte senor, sino companero, como se dice en espanol. y seguimos con el cuento.
Manuel Figueredo 6 septiembre 2021 - 1:19 PM
Una de las tantas reflexiones: " Están las condiciones creadas para que el país comience a producir masivamente M0RINGA oleifera y morera, que son además fuentes inagotables de carne,huevo y leche,fibras de seda que se hilan artesanalmente y son capaces de suministrar trabajo a la sombra y bien remunerado,con independencia de edad o sexo. " Reflexiones del iluminado 17 de Junio de 2012 a las 2:55 PM Ni carne,ni pescado,ni leche y menos libertad para elegir un sistema que produzca y estemos incluidos todos,como profetizó nuestro José Martí " Con todos y para el bien de todos " Recordemos a los presos políticos del régimen cubano. ¡ Libertad !
Manuel* 6 septiembre 2021 - 12:59 PM
Antes de nada hay que definir con precisión qué tipo de sociedad mercantil es una cooperativa y en qué se diferencia de una sociedad de responsabilidad limitada (S.L). Normalmente se entiende por cooperativa un tipo de sociedad mercantil en la que todos los inversores aportan la misma cantidad al capital de la empresa y además todos los inversores son al mismo tiempo trabajadores. Por otra parte en una sociedad de responsabilidad limitada cada cual puede aportar la cantidad que quiera y además un inversor no tiene por qué ser trabajador de la empresa. Las cooperativas se adaptan muy bien a la producción agrícola, ya que lo normal entre socios agrícolas es que todos aporten una cantidad semejante. Por otra parte, las cooperativas suelen evolucionar hacia formas más parecidas a una sociedad limitada. Supongamos que somos un grupo de diez agricultores y decidimos organizar una cooperativa. Cada uno aporta 1.000 pesos. Tenemos entonces 10.000 pesos de capital social. Con ese dinero se compran semillas, abonos y maquinaria. La cooperativa funciona bien y al cabo del año gana 20.000 pesos. La mitad, 10.000 pesos, se reparte entre los socios en forma de dividendos, y la otra mitad 10.000 se reinvierte. Ahora el valor contable de la compañía no son los 10.000 pesos del capital inicial sino 20.000 pesos, La compañía crece. Supongamos ahora que un agricultor quiere sumarse a la cooperativa. Se puede hacer vendiéndole acciones o mediante una ampliación de capital. Sea cual sea el sistema, la aportación del nuevo socio debe ser una cifra exacta para que todos los socios sigan teniendo la misma cantidad. Recordemos que en una cooperativa todos los socios tienen las mismas participaciones. Aquí es donde empezamos a forzar las cosas. ¿Y si un socio quiere unirse a la cooperativa aportando una cantidad mayor o menor? Naturalmente con la contrapartida de que recibirá mas o menos dividendos en el futuro. ¿Se lo vamos a prohibir?¿Y si un socio se jubila y decide repartir sus acciones entre sus herederos? Lo que quiero expresar es que las cosas evolucionan de tal manera que es muy difícil mantener una cooperativa ideal con un reparto igualitario de participaciones en la compañía. Las cooperativas tienen tendencia a evolucionar hacia sociedades limitadas. En la práctica si esos diez agricultores forman una cooperativa y la cosa funciona, normalmente comenzarán a comprar tierras y a contratar a otros trabajadores para que les ayuden en las tareas agrícolas. Esto último resultará casi inevitable ya que las labores agrícolas en ciertas épocas del año, como al recoger la fruta, exigen mucha mano de obra. Muchos pensarán: ahora ya empezamos con la explotación del hombre por el hombre.
narciso 6 septiembre 2021 - 3:38 PM
Comparar las experiencias de Noruega para introducirlas en Cuba es un buen ejercicio académico pero nada más que eso y los opositores cubanos son muy egoistas y explotadores no quieren oir hablar de nada que no sea propiedad privada concentracion de la propiedad en gran escala mientras mas grande mejor u repartir nada sino apropiarse de la mayor parte de plusvalor haciendo trabajar a sus obreros mas de ocho horas son pagar las extras a un precio diferenciado u lo mismo con los dias en que nadie trabaja asi que lo de noruega les queda grande a los avaros capitalistas del patio
Esteban 6 septiembre 2021 - 3:59 PM
Bueno, Narciso, Fidel Castro introdujo las experiencias soviéticas en Cuba y mira los mal que nos ha ido. Supongo que estés furioso con él.
Hermes 6 septiembre 2021 - 4:46 PM
Hace ya algunos años leí un articulo bastante extenso sobre la agricultura en Finlandia, hay que señalar que estos países nórdicos cuentan con 6 meses o menos al año cuando pueden trabajar la agricultura, el resto del tiempo el suelo está cubierto de nieve. También la Union Europea limita la cantidad de productos por países para controlar el mercado y evitar sobreproducción. En Cuba el problema no es solo la liberación de la producción y el mercado agrícola, un freno a cualquier tipo de intercambio mercantil tambien lo constituye la enorme diferencia entre la agricultura eficiente que soñamos y la improductividad total de las ciudades que tenemos, no se puede ver la agricultura como un ente separado de todo el sistema económico de un país. No se puede pretender que un 20% trabaje duro y alimente al otro 80% que en su mayoría se dedica a labores completamente improductivas.
Manuel Figueredo 6 septiembre 2021 - 7:37 PM
Estimado Hermes: Concuerdo con usted. La producción tiene que ser pareja. No podemos permitir que nuestros campesinos se maten trabajando y no tengan un par de zapatos y pantalones que ponerse.Gracias.
Sofia. 6 septiembre 2021 - 10:28 PM
Sr.Hermes comparto su criterio y agrego el mio. Históricamente, muy pocos países han experimentado un rápido crecimiento económico y una reducción de la pobreza que no hayan estado precedidos o acompañados del crecimiento agrícola. La agricultura como forma de vida, identidad cultural, pacto ancestral con la naturaleza, tiene un valor extraordinario para el desarrollo alimenticio de una nación. Israel y los países árabes han convertido sus desiertos en tierras fértiles, cuya producción no solo es para dar comida a la urbe, sino para exportación de frutas y vegetales.Sin embargo ¿que merito tenemos nosotros para entregar nuestras tierras al MARABU y tener que adquirir los alimentos en el exterior ¿
Juan Escandell Ramirez 6 septiembre 2021 - 5:16 PM
Saludos a los foristas,para aliviar tensiones aquí le dejo un Twitter del Cordinador de los CDR (designado a dedo también,lo más probable nunca hizo una guardia) No sé si el visita esta página los domingos y lee a Eras pero aquí le dejo su ‘joya’ difícil de olvidar en el futuro: ‘Algún día los ciudadanos de #USA tendrán libertad para decidir sin prohibiciones qué rones tomar, qué tabacos fumar, qué países visitar, y en qué hoteles hospedarse”, escribió Hernández Nordelo. Lo habrá reclutado la CIA?
Esteban 6 septiembre 2021 - 5:26 PM
No lo creo. Es simplemente un cínico.
Juan Escandell Ramirez 6 septiembre 2021 - 5:40 PM
Pero Gerardo Hernández tal vez ignora la capacidad de los cubanos para responder a su Twitter: su parte, el internauta José Manuel se preguntó: “¿Cuándo tendremos los cubanos la oportunidad de beber de nuestro ron, fumar nuestros tabacos y hospedarnos en nuestros hoteles sin empeñar un riñón? Tu cuenta parece parodia”. Narciso y Taran podrán corroborar lo anterior.
Ramon Izquierdo Delgado 6 septiembre 2021 - 5:45 PM
No quiero ser negativo, con el mayor respeto al autor, pero tengo que preguntar, qué sería de la agricultura Noruega (y esto es algo extensivo o toda la agricultura de Europa Occidental y EE UU) si los agricultores noruegos no recibieran en subsidios el equivalente al 70 por ciento del valor total de su producción, posiblemente los mayores del mundo. Si esos abrumadores subsidios se eliminarán la mayoría de las cooperativas noruegas desaparecería como por arte de magia. La rentabilidad de la agricultura Noruega se ha debido a lo que constituye la sístole y diástole del capitalismo mundial: el petróleo. Ese es quien permite a la agricultura noruega subsistir con los miles de millones que le regala anualmente. A esto se suma el férreo proteccionismo y el dumping, porque los liberales son liberales cuando les conviene, cuando no son ultra antiliberales. La cooperativa TINE noruega controla el 90% de los lácteos, es un monopolio como pocos hay en mundo en un país, y el litro de leche allí es de los más caros, si no el mas caro del mundo. Así que como ejemplo para llevar para Cuba es vergonzoso. No es muy ético transpolar los resultados de un país o zona ubicada en la escala mas alta de la división internacional del trabajo capitalista para llevarla hacia las zonas mas bajas. Un saludo y feliz día para todos
Jose A. Huelva G 7 septiembre 2021 - 1:08 AM
Izquierdo, por una vez coincido con usted en algo: Sin los subsidios de la agricultura, la competencia internacional ya habría arrasado 10 veces con los mercados europeos y norteamericanos también, (Canadá incluída). Es mucho mas rentable la producción de alimentos en Africa y America del Sur. Pueden producirlos el año entero, con mayor variedad y a un menor costo. Lo que no entiendo es ¿por qué con esas condiciones en Cuba nos empeñamos en pagar los subsidios alimentarios de EEUU? Producir el mismo arroz y pollo que se compra en el Norte debería ser mucho mas barato en Cuba. Para muestra un botón. Ahí al lado está República Dominicana (RD) que con una cantidad de población similar, no importa ni el pollo, ni el arroz, ni una mayoría de los productos que consume su población. Los PRODUCEN. Claro que allí los productores SI gozan de las libertades que los nuestros no tienen. Allí no hay ACOPIO, ni un dirigente del Partido que cree saber mas de Agricultura que el campesino y le ordena que producir, y como. Ni un super Ministerio de inútiles que se caen a mentiras cada año con los incumplimientos de los planes. Con todo por lo anteriormente dicho, no creo que el modelo Noruego sea el mejor ejemplo a copiar. Creo que actualmente hay una gran tendencia a endulzar la realidad cuando se trata de los Escandinavos. Creo que en realidad de Europa en Agricultura el mejor modelo sería el holandés que en condiciones impensables para cualquier país de Latinoamérica o Africa ha sido capaz de convertirse en líder exportador mundial de alimentos a fuerza de poner todo el ingenio de sus universidades en la creación de tecnologías para el uso intensivo del territorio que le han ganado al mar. Pero los subsidios, cubren una buena parte de la verdad por eso le hablé de RD, pero veamos un poco mas atrás, en la misma Cuba. ¿Acaso no estaban abastecidos nuestros mercados antes de 1959?
Ramón Izquierdo Delgado 7 septiembre 2021 - 7:39 AM
Sr Huelva Hace muchos días que varios foristas van coincidiendo conmigo, porque en este sitio solo se ve las insuficiencias que ha hecho Cuba, sin muchos elementos disponibles, porque bloqueada y privada de integrarse en al ÚNICA división internacional del trabajo que existe: la capitalista, se puede elucubrar mucho pero nada que eso, elucubrar. Aquí solo se edulcora por un foro básicamente de cubanos radicados en el exterior (con familiares en el exterior en una no desdeñable posición económica) sin arraigo en la Isla las magnanimidades del liberalismo norteamericano y europeo, dos regiones que mucho de los que gozan es gracias a sus pasado colonial o a su aún (aunque ya muy cuestionada por otros actores económicos) hegemonía en el sistema financiero d esa mencionada división internacional capitalista del trabajo. Le sugiero documentarse solo a modo de ejemplo como la muy tecnificada y subsidiada agricultura norteamericana ha destruido la producción de arroz de Haití (¡tanto que se habla de Haití!) hacerlo, por favor, para que vea las atrocidades del modelo económico reinante y operante en el mundo actual. Hoy es difícil para los países pobres ubicados en los escalones más bajos de dicha división internacional del trabajo competir con los millonarios subsidios que sostienen la agricultura europea y norteamericana , pero en cambio esos mismos que basan su competencia en subsidios, dumping, proteccionismo, aranceles elevados a la importación de productos agrícolas provenientes del sur global nos dicen cínicamente que somos muy poco competitivos, que trabajamos poco, que no tenemos democracia, que nos gobiernan unos corruptos, que no abrimos nuestros mercados a la competencia exterior etc etc etc. Hay mucha hipocresía Sr Huelva en el discurso hegemónico que viene del "norte". Y lo que más pena, vergüenza y lástima da de todo esto, Sr Huelva, es como hay muchos emigrados en ese "norte", que tanto dicen querer a sus familiares en el "sur", defendiendo las posturas coloniales y neocoloniales de los poderosos del "norte", cuyos modelos económicos quieren tomar para implantar en el "sur", no se como se puede dormir tranquilo defendiendo una ideología colonial y tan servicial a los intereses de los poderosos que no tiene la más mínima ética ni argumentos morales de ningún tipo. Porque Sr Huelva, si el liberalismo dijera la verdad ni siquiera en sus propios países (donde se benefician en parte del mismo) tuviera legitimidad. Un saludo y feliz día para usted Ramón Izquierdo Delgado
Juan Escandell Ramirez 6 septiembre 2021 - 5:59 PM
Saludos Esteban al leer tus comentarios,me percato lo que sufrirán esos profesionales que quemaron sus pestañas para que? Y esa frustración debe ser terrible,nadie mejor que ellos podrán explicarlas y que en ningún modo puede ser calificada de logro alguno. El asunto trae a colación aquel cuento del neurocirujano del Hospital Almejeiras que según su esposa tenía delirios de grandeza al decirle al taxista que era portero del Hotel Cohiba, chíste bastante popular.
Juan Escandell Ramorez 6 septiembre 2021 - 6:44 PM
Ustedes foristas me perdonaran que haga referencia a los 60 años que conmemora el periódico Granma de los servicios de la Seguridad Personal que prestan los miembros del Minint y que Raúl Castro hoy celebra,yo al menos celebrare en este día la información que nos brindó el tte Coronel Juan Reynaldo Sánchez miembro de la seguridad personal de Fidel Castro por más de 15 años sus experiencias sobre la vida oculta del ‘gran lider’ que prueba que su hacer nada tenía que ver con su decir.
Andrés Dovale Borjas 6 septiembre 2021 - 8:11 PM
Es una vergüenza que tengamos que acudir a la experiencia de un país Capitalista, que ocupa el primer lugar mundial en el índice de desarrollo humano, porque en ninguno de los países que dijeron que eran socialistas, en realidad eran Estalinistas, se desarrollaron las cooperativas en la agricultura ni en la industria, porque su modelo era Capitalista, era el Capitalismo Monopolista de Estado desarrollado por Lenin y Stalin, principales enemigos del Socialismo científico en el mundo. La vía Chino-vietnamita de desarrollo del capitalismo privado, que mantiene el partido único y la tirania Estalinista es la que aprobó el VIII Congreso del PCC para poder mantener los privilegios de la burocracia partidista-militar.
Eva 6 septiembre 2021 - 11:22 PM
No existe un "socialismo con características propias", solo existe un "aquí se hace lo que a mí me da la gana"... Si el padre del comunismo científico, y de todas las teorías que en torno a el elaboró, Carlos Marx, volviera a nacer, y "viera" todas los engendros teóricos y justificaciones que los anti líderes del partido comunista en la isla han inventado para mantenerse en el poder a costa de desnaturalizar sus teorías, con mucha intranquilidad regresaría a su tumba. Mientras, los que aquí estamos vemos como, cuando se trata de no soltar las riendas de ese grande y lucrativo negocio que se llama gobernar, puede hacerse de un burro agresivo un presidente y de la libertad una ramera. Y si de rameras se trata, quiero aludir en tres líneas a como se han vejado las libertades, ya no laborales, sino en un concepto más amplio, las libertades económicas de una de las clases sociales más grandes de nuestra Cuba, que es la de los profesionales, los intelectuales. Porque en esa concepción del nuevo "marxismo cubano", se sigue enfocando a los universitarios cubanos, no como potenciales generadores de crecimiento económico, protagonistas del desarrollo del pensamiento creador, de ciencia renovadora, de creación de empleos y todo lo que supone soltar las riendas de la creación -que un médico pueda tener una clínica, o las que le dé su capacidad la gana de crear, un farmacéutico su farmacia o red de ellas; que un ingeniero cree su propia empresa, industria, un abogado su propio bufete, un maestro su propia institución de enseñanza...- sino que se le sigue tratando como el buey que se ata al yugo del Estado para que, desde esa posición de dependencia pueda ser controlado, y no genere "problemas"... Esa es la concepción del socialismo, del Castrismo en la isla: la política y los intereses, los beneficios que al grupo en el poder le genera el inmovilismo, por sobre los grandes intereses políticos, económicos, sociales...de todo tipo de una nación entera. Una concepción moribunda...Joel Fonte Ya en Cuba hasta los adolescentes que están en secundaria básica le dicen a sus padres que se quieren ir fuera de este manicomio y engendro diabólico/ que es Cuba/
Manuel* 7 septiembre 2021 - 4:34 AM
Puestos a poner como ejemplo Noruega, a alguien se le olvidó decir que es una monarquía.
Vegard Bye 8 septiembre 2021 - 4:18 AM
Me permito copiar un artículo publicado hace pocos días por Pavel Vidal. Creo que nuestras perspectivas son bastante similares, en cuanto a los desafíos y las posibles soluciones de la agricultura cubana: https://horizontecubano.law.columbia.edu/news/economia-de-mercado-o-economia-de-municipio-en-la-agricultura

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