La ley cubana frente al conflicto de la Asociación Yoruba y las Iyanifás

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Por Eloy Viera Cañive*

La Asociación Yoruba de Cuba ha manifestado desde hace tiempo su rechazo a la existencia de un grupo de mujeres iniciadas en la Regla de Ifá, denominadas Iyanifás.

En mayo de 2020, el presidente de dicha Asociación —en compañía de miembros del Consejo de Mayores y Asesores— emitió una declaración a través de Facebook en la cual expresaba: «Nosotros, como miembros de la junta directiva, hemos publicado en nuestra páginas tres veces que la Asociación Yoruba de Cuba no acepta esta forma de iniciar a las mujeres en Ifá, sea cual sea la excusa o lo que ellos planteen, pero nosotros desde 2003 declaramos que no aceptamos mujeres babalawos. Sí aceptamos mujeres en nuestra institución como santeras, espiritistas, paleras, todo lo que consiente nuestra regla de Osha e Ifá».

Un texto publicado en la revista Caminos reconoce que la Iyanifá «no es un “babalawo mujer”, o una “babalá”…, pero tampoco es la Apetebí ayafa (esposa del babalawo), autoridad máxima a que podría aspirar una mujer iniciada en el culto tradicional de Ifá en nuestro país, y cuya función se circunscribe a la asistencia a su esposo o a un grupo de sacerdotes en determinadas ceremonias. La iyanifá tiene facultades que históricamente en Cuba solo han detentado los hombres y, a pesar de la oposición que se les ha presentado, ha resultado —hasta donde hemos podido conocer— una jerarquía provechosa y de éxito en las prácticas religiosas de aquellas casas que la han establecido».

Este irresuelto ha tenido un punto álgido desde el pasado primero de enero de 2021, cuando las Iyanifás, en una ceremonia simultánea celebrada en las ciudades de La Habana, Matanzas, Ciego de Ávila y Holguín, dieron a conocer su propia Letra del Año, bajo el amparo del «derecho que les concede Olodumare y la Constitución de la República de Cuba».

Ante la manipulación del oráculo de Olofin por las sacerdotisas de Ifá, a decir de la Asociación Yoruba de Cuba, esta publicó una declaración que, entre otras cuestiones, recrimina al Estado cubano por no comportarse como solo pudo haberlo hecho un Estado confesional.

En su «Declaración Protesta», la Asociación Yoruba de Cuba considera que el derecho a la libertad religiosa es un «argumento trivial» y una «excusa falsa y bochornosa». Los representantes de la Asociación sostienen que los «derechos constitucionales son civiles, sociales y legales y no aplicables ni rectores de las funciones de los religiosos».

No obstante, esta negación de la competencia de la ley en ese ámbito contrasta con la aspiración de los representantes de la Asociación Yoruba de Cuba de contar con instrumentos legales que les permitan establecer «demandas y sanciones jurídicas» contra los «profanadores». La Asociación no quiere que sus posibilidades de actuación tengan como límite la libertad religiosa de las Iyanifás, más bien desea contar con la protección estatal para proceder legalmente contra ellas.

Libertad religiosa

La Asociación Yoruba de Cuba parece anhelar la capacidad que durante mucho tiempo tuvieron algunas instituciones religiosas: la de utilizar la coerción para garantizar la pureza de su dogma.

De la Iglesia Católica, institución que por mucho tiempo ostentó a través de la Santa Inquisición el poder para reprimir, emana uno de los conceptos más significativos sobre libertad religiosa. Esta definición, promovida a partir de la celebración del Concilio Vaticano II, entre octubre de 1962 y diciembre de 1965, resignifica la posición que por siglos mantuvo la jerarquía de la Iglesia Católica respecto a la libertad de credo.

El Concilio Vaticano II estableció que: «la persona humana tiene derecho a la libertad religiosa. Esta libertad consiste en que todos los hombres han de estar inmunes de coacción, sea por parte de personas particulares como de grupos sociales y de cualquier potestad humana; y esto, de tal manera que, en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia, ni se le impida que actúe conforme a ella en privado y en público, solo o asociado con otros, dentro de los límites debidos».

Por otra parte, esta libertad está contemplada por el artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. En su momento, le dotó de contenido y lo conceptualizó como el derecho de todas las personas a tener sus propias creencias, a tener una religión, a no tener ninguna o a cambiarla. También determinó que abarcaba la posibilidad de manifestar esa religión o creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, mediante la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

¿Puede considerarse legítimo el reclamo de la Asociación Yoruba?

En la década de los noventa, Cuba dejó de ser un Estado abiertamente ateo —y en muchísimas expresiones: antirreligioso— para convertirse en un Estado laico. Debido a ese pasado antirreligioso, la sociedad cubana aún carga un lastre de intolerancia e incultura religiosa. Al desconocer este hecho y, evidentemente, también el alcance de los derechos de las personas, la Asociación Yoruba de Cuba pretende que el Estado se erija inquisidor para evitar la corrupción de la doctrina y la fe que profesan.

En materia de libertad religiosa, la intervención del Estado no puede manifestarse para restringir o imponer creencias y formas de culto. La intervención del Estado tiene que enfocarse en garantizar la práctica amplia y diversa de las religiones, la no discriminación por motivos religiosos o el ejercicio de las religiones y creencias dentro de los límites generales de todos los derechos.

Si el Estado cubano interviniera e ilegítimamente prohibiera a las Iyanifás sus prácticas, ¿qué impediría, por ejemplo, que mañana las Iglesias cristianas exigieran la misma intervención estatal para vetar las prácticas de iglesias que acogen abiertamente a personas LGBTI?

En Cuba no se ha considerado nunca la necesidad de promulgar una ley de culto que regule y proteja el ejercicio del derecho a la libertad religiosa. El Estado cubano ha asumido la misma postura de muchos Estados que reconocen constitucionalmente la libertad religiosa, pero no la regulan positivamente. En este sentido, en Cuba se considera la laicidad y la libertad religiosa como entes ajenos a los compromisos del Estado, lo que permite que el Estado se mantenga distante del hecho religioso en sí mismo e intervenga —casi siempre mediando el Departamento de Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista— solo para evitar situaciones de conflicto.

Esta vez es una obligación del Estado intervenir. No para reprender a las Iyanifás o responder a los reclamos de la Asociación Yoruba de Cuba (que ha utilizado un discurso consonante con el del Gobierno al asegurar que: «existen objetivos turbios, manipulaciones y financiamientos desde el exterior como una forma más de agresión»), sino para proteger el derecho a la libertad religiosa de mujeres que se reconocen a sí mismas como sacerdotisas de Ifá. La declaración protesta de la Asociación Yoruba no solo es discriminatoria, sino que puede ser considerada discurso de odio.

En la Estrategia y Plan de Acción de las Naciones Unidas para la lucha contra el discurso de odio se reconoce a este como «cualquier forma de comunicación de palabra, por escrito o a través del comportamiento, que sea un ataque o utilice lenguaje peyorativo o discriminatorio en relación con una persona o un grupo… en razón de su religión, origen étnico, nacionalidad, raza, color, ascendencia, género u otro factor de identidad».

En sus declaraciones, los representantes de la Asociación Yoruba han considerado que las Iyanifás son «profanadoras». El haber empleado el «sagrado sistema oracular de Ifá», en su condición de mujeres, las convierte en «sacrílegas» cuyas acciones hay que enfrentar para que no proliferen y puedan ser vencidas. Asimismo, hacen un «llamado consciente a todos los religiosos para lograr la unidad y luchar contra las Iyanifás, contra cada profanador, defensor, investigador, antropólogo o escritor que intente justificar esos sacrílegos».

La Asociación Yoruba de Cuba hace lo que como institución religiosa está a su alcance: renegar de las Iyanifás, sancionarlas religiosamente y no considerarlas parte de su gremio. Pero además desea que las Iyanifás desaparezcan.

Esa intención se ha convertido en un llamado que comienza a generar efectos. El lunes 11 de enero las Iyanifás hicieron pública una denuncia del acoso al que han sido sometidas a partir de las declaraciones de la Asociación Yoruba. En su comunicado informaron que las amenazas no cesan y que temen por conflictos posibles con familiares que han sido provocados, de acuerdo a su criterio, por dicha asociación.

El riesgo de escalada de esta situación, la vulnerabilidad de la mujer y la intención de limitar derechos por parte de una organización oficialmente reconocida por el Estado cubano, justifican la intervención de este en el conflicto. Una intervención que no debiera tener como centro el hecho religioso en sí, sino los derechos y la tranquilidad de un grupo de personas que han decidido practicar su religión con libertad.

***

*Este texto fue publicado originalmente en El Toque

La ley cubana frente al conflicto de la Asociación Yoruba y las Iyanifás

19 comentarios

Orl 17 enero 2021 - 7:33 AM

Creo que el Estado cubano tiene demasiadas cosas muchísimo más apremiantes como para pronunciarse sobre ese debate.

Jose A. Huelva G 17 enero 2021 - 7:38 AM

Después de leer esto 3 veces. Lo que todavía no entiendo es ¿que pinta el estado en todo esto?
Nunca vía a Iglesia Cristiana alguna buscar ayuda estatal, para resolver ninguno de sus innumerables problemas. ¡Y créanme, que no son pocos! Aún si el estado metiera la mano para resolver el problema entre las mujeres y hombres Yorubas, dudo que las iglesias cristianas permitirían alguna vez algo tan loco. Todas las religiones excluyen un poco a la mujer. Eso viene por los siglos de los siglos y no muchos hoy en día cuestionan algo que han visto ser así desde niños. Para Cuba permanecer como Estado laico, lo mejor es no meterse en religión mientras se cumpla ley. Esto no solo sentaría un mal precedente, esto decreditaría al gobierno mas de que ya está. Zapatero a su zapato.

Jagger Zayas Querol 17 enero 2021 - 9:30 AM

Sí, el Estado cubano tiene el derecho y el deber de garantizar y proteger todos los derechos constitucionales para todos los ciudadanos cubanos sin excepcion y en consecuencia, no permitir el acoso ni agresión contra ninguna persona que ejerza sus derechos constitucionales, tengan la motivacion que tengan y la misma Constitucion establece que el límite del derecho del ciudadano, es el derecho del otro. Recordar lo enunciado por Benito Juárez cuando afirmó que «el respeto al derecho ajeno es la paz» y al Estado y la legalidad le corresponde garantizar la paz para todos.
Es el derecho y obligacion del Estado Cubano y no más allá. Cómo dice el post, el Estado no tiene facultades para inmiscuirse en conflictos de orden religioso, siempre que estos no violen la Ley.
Cada religión o secta, debe ajustarse a la Ley y resolver los conflictos como este dentro del ámbito de su religión.

Antonio Cedeño 17 enero 2021 - 9:53 AM

Citan a la Iglesia Católica, iglesia que les permite a estos practicantes de cultos de remoto origen africano, usar los templos consagrados al Dios de los cristianos como plataforma pública para sus rituales, así estos que hoy se quejan también estarían “violando” preceptos de otra religión. Y nunca la Iglesia católica los ha denunciado.

Sofia. 17 enero 2021 - 11:01 AM

Los animales muertos puestos por todos lados atraen insectos, roedores, bacterias, virus y otras alimañas contra los cubanos de hoy. La sociedad Yoruba es la profanadora del
abuso contra las personas ignorantes e inocentes animales. En el mundo existen sectas de
sacrificio a los humanos o su parte del cuerpo y están prohibidas por la Ley penal, esta religión pertenece a las religiones paganas
profesadas por las tribus de zonas apartadas en los países africanos. Desde los años 90
la sociedad cubana aún carga un lastre de intolerancia e incultura religiosa.
La religión católica no es santa, pero por lo menos sana, como dijo un filósofo
si no tenemos DIOS el hombre debe tener la FE en algo.La religión puede existir
pero sin extremismo para que ocupen cargos con igualdad mujeres y hombres, pero sin SACRIFICAR ANIMALES Y PLANTAS. El Estado esta en su deber y derecho de controlar que se cumpla la Constitución. El barrio Colon de la Habana es un ejemplo
vivo de toda promiscuidad.

Carlos Luis 17 enero 2021 - 11:16 AM

Este enfoque de la AYC es netamente cubano y quizás de otros países latinoamericanos, en Nigeria es aceptada la práctica de la Iyanifas https://hablemosdemitologias.com/c-mitologia-yoruba/iyanifa/
Cómo cualquier otro derecho el estado debe proteger el de estas mujeres a ejercer libremente su libertad de credo y la AYC reservarse el derecho de aceptarlas o no.

Sofia. 17 enero 2021 - 11:32 AM

Lo mismo pasa con espiritismo, santería o brujería muchas de esas personas son de bajo nivel cultural, de origen mayormente rural y asociados al oscurantismo de las creencias más marginales de la población. Según estudiosos dicen que antes en Camaguey existía la «Clínica del Alma». En su reglamento señalaba como objetivos, «asilar y sostener enfermos mentales debidos a trastornos psíquicos para su asistencia exclusivamente de carácter espiritual.”¿Cuál fue la razón en la Cuba actual de
aferrarse a las religiones? ¿Sera, que si no llegamos nos pasamos, o lo antes
prohibido es ahora sal de la vida?

Sofia. 17 enero 2021 - 11:55 AM

En Suecia se cierran iglesias por falta de feligreses. Es, sin duda, el país más secularizado del globo, con un alto grado de ateísmo, aunque no deja de ser culturalmente luterano. El luterano no es arrogante ni ostentoso, ES muy TRABAJADOR porque tiene en la médula el mensaje de Lutero: “CON el TRABAJO se gana el cielo”. Y así tendríamos la mesa sueca a nuestra disposición y no el tributo con dinero y comida al BABALAO.

Sofia. 17 enero 2021 - 12:08 PM

LA SANTERIA: es la FE de dos grupos de personas; de los incultos que sueñan con lo
imposible o lo posible y de los delincuentes, además de los que se mueven en las sombras del poder para hacer actividades ilícitas. Ambos grupos tienen intereses particulares.

Alfonso Rojas 17 enero 2021 - 12:08 PM

no opinare nada a fondo pues no soy cubano, pero aqui hay un tufillo politico-religioso innegable, cuando uno proclama que ellos son los unicos que pueden hacerlo e invocan al Estado para que persigan al otro por cito : «existen objetivos turbios, manipulaciones y financiamientos desde el exterior como una forma más de agresión») es decir nosotros somos los patriotas, «revolucionarios» etc y la contraparte hace parte de la «contrarevolucion» es decir hay que aacabarla, perseguirla y silenciarla, exactamente lo que se hace en el ambito politico y social el poder contra los enemigos o sospechosos de ser usados por el enemigo para sacarlos del poder, en suma quieren que el Estado haga el trabajo sucio, ademas de que eso en el mundo actual es mall visto por los progre, los feministas etc, PERSEGUUIR A MOVIMIENTOS FORMADOS EXCLUSIVAMENTE POR MUJERES,es nefasto para la sociedad cubana, bueno veremos si a las Iyanifás les aplicaran el mismo libreto que a la disidencia politica, mitines, scraches, aparicion en la tv denunciadas como terroristas, golpistas etc, SACADAS DE SUS PUESTO LABORALES ETC.,

Miguel Saludes 17 enero 2021 - 5:11 PM

Muy interesante el articulo sobre esta noticia que mo habia leido en ningun otro medio, incluso los independientes. Bueno para un analisis. Aqui hay más que un asunto politico religioso. Es casi el mismo problema que estan confrontando en otras partes del mundo y no se puede negar que hay mucho de intereses oscuros en estos problemas religiosos, sociales y culturales. Es bueno que e problema lo arreglen con libertad los propios religiosos y lo que ellos decidan sea respetado por todos …y todas. Y no me refiero solo a autoridades de gobierno. Un saludo

Sebastian 17 enero 2021 - 7:49 PM

Siendo éste un asunto que tiene que ver directamente con Ifá, Orula, u Orumila, creo que deben dejárselo a él, para que lo resuelva. Todo lo que tendría que hacer es no hablarle a las mujeres por el Dilogún. A mi no me gustan los dioses que, siendo omnipotentes, necesitan continuamente de la»ayuda» de humanos para hacerlo todo. Y esto de que tengo que quemarte vivo porque el Dios mío se lo dijo a Pepe no ha ido nunca conmigo. Eso tiene que venir el Dios y decírmelo a mí, y ya veré que hago con la información.

Manuel* 17 enero 2021 - 7:50 PM

No nos olvidemos de que la separación iglesia-estado es una vía de dos direcciones: la iglesia no se inmiscuye en asuntos de estado y el estado no se inmiscuye en asuntos de la Iglesia.

aleaga 18 enero 2021 - 9:08 AM

Muy acertado.

Jose Ramon 18 enero 2021 - 6:48 AM

Que pérdida de tiempo con dioses, ya sea de las religiones negras, judeocristiana, blablabla

Manuel* 20 enero 2021 - 4:55 PM

¿Cómo lo sabes? Hay que sufrir de una soberbia monumental para tener la certeza de que después de la muerte no hay nada.

Orl 18 enero 2021 - 8:12 AM

Copio..

!Que pérdida de tiempo con dioses!

Típico modo de creer, totalitario, que uno sabe donde está la felicidad ajena.

Alejandro Muñoz Mustelier 18 enero 2021 - 8:14 AM

El papel del Estado debe ser proteger a estas mujeres de posibles agresiones, pero nunca, nunca, inmiscuirse en guerras sobre dogmas religiosos. La libertad religiosa que el Estado garantiza no incluye su intervención en particularidades teológicas de ningún tipo.
Excelente artículo, gracias a LJC por compartirlo.

cubanuestraeu 21 enero 2021 - 1:35 AM

Ya les metieron la guerra de sexos. La santería organizada, como el movimiento obrero, tiene los días contados.

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