Por: Javier Gómez Sánchez Diariamente uno participa en disímiles conversaciones, dónde se habla de los temas más diversos […]

Conceptos completos llegaron a ser satanizados como la libertad de expresión en la misma medida en que su ejercicio es todavía complicado. Lamentablemente la libertad de expresión en un país se acostumbra a medir en exclusiva por la posibilidad de hablar mal del gobierno. Más allá de esta visión incompleta y reducida, aquí tomamos la costumbre de considerar como malo que alguien calificara a las autoridades negativamente.

No hay país que pueda avanzar si los jóvenes no van a la cabeza, ocupando cargos importantes y preparándose para asumir cada día mayores responsabilidades, pero ¿ocurre así en Cuba? ¿Reciben los jóvenes cubanos oportunidad de participar en la construcción de un país cada día mejor? Si creemos lo que escriben algunos pensaríamos que no. Si nos guiamos por la realidad, la respuesta es un rotundo sí.