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jueves, octubre 22, 2020

Sea breve presidente

Alina Bárbara López Hernández
Alina Bárbara López Hernández
Profesora, ensayista e historiadora. Doctora en Ciencias Filosóficas

Las diferencias ideológicas no pueden ser barreras infranqueables. Eso lo aprendí estudiando la vieja república, donde Juan Marinello y Jorge Mañach se hallaban en las antípodas en cuanto a sus ideales políticos y, sin embargo, se mantuvieron unidos en su amor por Cuba, proyectos culturales afines y una amistad que se conservó a salvo de discrepancias y vaivenes personales.

Tal convicción me permite colaborar con un blog como LJC, en el que todos los participantes somos respetados y tenemos espacio para el ejercicio del criterio, aun cuando muchas veces no compartamos las mismas opiniones o, como en esta, polemicemos fraternalmente.

El artículo “La buena semilla”, de mi amigo Yassel Padrón Kunakbaeva, posee dos elementos esenciales: por una parte, su confianza absoluta en el gobierno cubano y en la figura de su presidente, cuestión respetable –aunque discutible en muchos aspectos—; por la otra, un afán de reducir a etiquetas y denominaciones peyorativas a los que se apartan de su línea de pensamiento – elemento francamente inaceptable—.

Se molesta Yassel por lo que considera una mala interpretación de las palabras de Fidel que citara el presidente Díaz-Canel en su intervención del 10 de octubre ante la ANPP: “La Revolución no es una lucha por el presente, la Revolución es una lucha por el futuro; la Revolución tiene siempre su vista puesta en el porvenir y la patria que pensamos, la sociedad que concebimos como sociedad justa y digna de los hombres, es la patria del mañana”.

El discurso donde Fidel las pronunció data de 1962, solo tres años después del triunfo contra la tiranía y uno tras la declaración del carácter socialista del proceso. Era lógico que se expresara así, que hiciera ofrecimientos al mañana. Le prometía un futuro a la primera generación de nacidos con la Revolución y a todos los que, ya adultos, se integraron con entusiasmo y dispuestos a pasar miles de necesidades para que sus hijos y nietos disfrutaran, más delante, de una vida mejor.

Lo que debe tener claro Yassel es que una revolución, y los sacrificios que impone, se aceptan para cambiar y mejorar la vida de las personas. Los plazos para lograrlo no pueden ser eternos. Ese fue el punto de vista de la que triunfó en Cuba, que, en boca de su líder y en medio de tiempos vertiginosos, anunciaba:

“Hemos perdido más de cincuenta años, pero vamos a recobrarlos rápidamente. Los vamos a recuperar. Nos hicieron perder cincuenta años en los inicios de la República. Los volveremos a ganar”.[1]

A tenor con aquellos momentos, en 1959 las oficinas gubernamentales mostraban estos letreros: “Hemos perdido 50 años —hay que recobrarlos— sea breve”. La confianza en el futuro se hizo palpable. Según una encuesta, realizada por Hadley Cantril a mediados de la década del sesenta, el 74% de los cubanos encuestados anticipaba un futuro propicio.[2]

Dice Yassel que “Cualquier discurso posee frases que, sacadas de contexto, o puestas bajo determinada luz, hacen quedar muy mal al que las expresó”. Muy cierto, eso precisamente fue lo que ocurrió cuando el presidente Díaz-Canel —o sus ¿asesores?—,  decidieron citar algo que fue una feliz proposición para 1962 pero que ahora, en 2019 y ya nacida la cuarta generación de cubanos bajo el signo del socialismo, es una desacertada mención que pone al desnudo la falta de metas concretas a corto plazo y continúa delegando la posibilidad de transformar el presente.

¿Se atrevería el presidente de Cuba a realizar una encuesta, independiente del PCC, para constatar si la ciudadanía tiene la misma confianza en el futuro que mostró él en su discurso? Sería un ejercicio que lo retroalimentaría en su gestión.

Si de citar a Fidel se trata, prefiero sacar de mi archivo esta declaración de 1966, la que no se apunta jamás por nuestros burócratas: “Esta revolución es afortunadamente una revolución de hombres jóvenes. Y hacemos votos porque sea siempre una revolución de hombres jóvenes; hacemos votos para que todos los revolucionarios, en la medida que nos vayamos poniendo biológicamente viejos, seamos capaces de comprender que nos estamos volviendo biológica y lamentablemente viejos”.[3]

Evidentemente no fueron capaces de comprender nada de lo anterior. Son viejos ellos y lo es también su modelo de socialismo burocrático, con el cual ningún país ha podido sobrepasar las siete décadas. Nosotros acabamos de cumplir la sexta, creo que es hora de despertar.

Algunos analistas se han referido a la salida de la vieja guardia del nuevo Consejo de Estado, pero no importa que ellos se ausenten si queda un legado arcaico: sus ideas sobre el desarrollo de la sociedad. La idea de que, una vez victoriosa, la revolución socialista no puede retroceder y, en consecuencia, la sociedad marchará siempre adelante, hacia un futuro glorioso, ha impuesto una visión mecanicista de la historia que provoca confianza excesiva en el rumbo del proceso.

Lo peor de esa perspectiva teleológica es que delega todo lo importante al futuro. Desde hace casi quince años la máxima dirigencia del país reconoce públicamente la necesidad de lograr la unidad monetaria y cambiaria, condición impostergable para normalizar o actualizar la economía nacional, pero, contra todo sentido, todavía esta es una aspiración que no parece inminente. Para pensar en un futuro habría que acabar de enrumbar ese camino en el presente

Intentando defenderlo, Yassel no se percata del poco favor que le hace al modelo de socialismo cubano cuando, en pose de resignación, señala “que hay que arar con estos bueyes”. Es una tarea homérica la que propones, querido amigo. No hay que temer a nuestro pensamiento crítico, a lo que el sentido común indica.

Para el derrumbe del socialismo en la antigua URSS no fue tan decisivo el ataque de los intelectuales soviéticos al Partido como afirma Yassel, sino el hecho de que el propio Partido favoreció el proceso de retorno al capitalismo, pues tras tantos años acumulando poder político y prebendas económicas, el socialismo les estorbaba a los mismos dirigentes. Si quieres constatarlo verifica cuántos de los millonarios y empresarios rusos actuales provienen directamente de la nomenclatura o son parientes de altos dirigentes del PCUS.

En opinión de Yassel, los políticos lo que hacen es hablar de futuro. Yo observé la toma de posesión de AMLO en México en la que presentó su programa sexenal. Para el presidente azteca el futuro tiene seis años. No sé si lo logrará, pero me impresionó mejor que el discurso de nuestro presidente delegando las trasformaciones en Cuba a las calendas griegas.

Si en algo concuerdo con Yassel es en su afirmación de que el error grave que algunos cometen “es esperar demasiado” del nuevo presidente. Acepto que su estilo de trabajo es dinámico, propio de una persona más joven. Sin embargo, su peso específico en las decisiones que podrían justificar una ofrenda de futuro no lo veo tan claro con la nueva Constitución.

En Cuba existe el PCC como “fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado”. Ahora el presidente de la República no dirigirá al Consejo de Estado y pronto designará al primer ministro que se encargará del Consejo de Ministros. En mi opinión, que puede estar equivocada, sus funciones se aligeran notablemente. ¿Estará en sus manos tamaña promesa?

El presidente Miguel Díaz-Canel reiteró en la referida intervención su convencimiento en “el optimismo y la confianza de cara al futuro” que posee nuestro pueblo. Quizás yo esté en la categoría que ha creado Yassel de los “inconscientemente tendenciosos”, pero prefiero que las emociones no me nublen la lucidez y me gustaría responderle con unas palabras de Senel Paz en entrevista de 1993 a Magda Resik, válidas para este tiempo:

Un mensaje exageradamente positivo, en lugar de constituir un ejemplo y actuar como un estímulo, adquiere un carácter desmoralizador y conservador, para no mencionar lo que sucede cuando está tan fuera de la línea con la realidad que comienza a perder credibilidad. En este caso no tiene efecto en la dinámica social y puede hasta rechazarse como ridículo.

Si quiere que seamos optimistas sea breve presidente, hemos perdido demasiado tiempo en promesas de futuro. Queremos el presente.

(Tomado del original)

[1] En Revolución, 7 de julio de 1959, p. 20.

[2] Citado por Louis A. Pérez Jr.: Estructura de la historia de Cuba. Significados y propósitos del pasado, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2017, p. 355.

[3] Discurso de Fidel en la Universidad de la Habana el 13 de marzo de 1966, en ocasión del IX Aniversario del Asalto al Palacio Presidencial.

13 Comentarios

  1. Yo prefiero la religión. Si el asunto es de promesas, hay que estar con el que más promete. La religión me promete vida eterna, próspera y feliz.

  2. // Y ¿qué puede hacer Díaz-Canel? //
    – – ¿qué capacidad tiene, *intelectual* e institucionalmente, para siquiera intentar cambios que traten de mejorar las cosas, sin meterse en candela con *sus superiores*?

  3. Yo no sé si citar a Fidel Castro, alguien al que muy pocos se atrevieron a cuestionar, y quien lo hizo lo hizo bien bajito, para que ni se oyera, puede otorgarle mucha credibilidad a cualquier discurso, pues -digamos la verdad-, entre uno que otro acierto, Fidel Castro se pasó toda su vida diciendo barbaridades y chorradas, cuando no mentiras descaradas, como por ejemplo, esa pérdida de 50 años que se cita en el artículo. Quien hizo que se perdieran aquellos primeros 50 y tantos años casi por completo fue Fidel Castro, y quien dejó el país hecho un desastre fue Fidel Castro. Convengamos que el gran culpable de la situación actual de Cuba es Fidel Castro, y quizás, una vez superado el trauma, y ya sin falsos discursos a los que agarrarse, se iluminen nuevos caminos hacia el futuro.

  4. Ay, ay, LJC, según el gallego Milblogscubanos (Josep Calvet, SoliCalvet, etc) citándonos a Alexa, está perdiendo popularidad, concurrencia, visitas, comentarios, etc, sin embargo, los que siempre nos visitan, nos leen, analizan los escritos, etc, son los miembros y dirigentes de Departamento Ideológico del PCC, al que Machadito le pasó el mando a un Matanzero! quizas con el ánimo de dar contra candela, utilizando el regionalismo como base de ataque y división.

    El DI del PCC, a utilizado siempre a Iroel Sánchez y su pupila tuerta, para denigrar, insultar, amedrentar y marginar, cualquier oposición ideológica o política, real, supuesta o imaginaria, la jauría de la pupila, sin embargo fue callada abruptamente, Iroel no permite comentarios ni siquiera, de sus más fieles lacayos y lame botas 🥾 , un burócrata, un hombre de corcho como el Sr. Sánchez, sabe medir y pronosticar la dirección de los vientos políticos, flotar a toda costa es su modus vivendi, ahora, guarda silencio en medio de la crisis de las sanciones y utiliza al troll de Cristo y su PostCuba, para el trabajo sucio, pone distancia y se dedica a entrevista y panfletos publicados como si fueran libros, la decadencia del régimen actual y su élite corrupta, se reflejan en el actuar del Otto Meruelo del PCC, Iroel se esconde, pero continúa su labor detestable desde las sombras de PostCuba.

    La “profe” vuelve a ser blanco de las críticas, los troles amplifican y nuestro Iroel se sonríe como el Cardenal Richelieu ….

    https://postcuba.org/cual-es-la-conciencia-critica-de-la-intelectual-alina-b/#.XhDlVy-ermo

    Desde la bucólica localidad de Queenstown, estas cosas se miran, como agitaciones de un gobierno enfermo en vía de ser cambiado, en una pequeña isla en el cálido Mar Caribe. 😎 Saludos desde Nueva Zelanda 🇳🇿

    • Tony despues de todo lo que has dicho, solo queda decir Amen !!
      Analisis justisimo de como funcionan todos estos personajes y entidades, especialmente el muchacho de apellido Sachez, a veces cuesta trabajo pensar que existan y se expresen como lo hacen.

    • PostCuba: buen nombre para los que disfrutan de las mieles del poder, aunque sea una gótica.
      Sirve ese nombre para denominar la Cuba después del intento, ya malogrado, de Socialismo prometido e incumplido. Corresponde ese nombre al frotamiento de manos en la espera del retorno al Capitalismo Salvaje que nos espera y tener asegurada la tajada de propiedad «de Todo el Pueblo», que hoy mal administran y mañana será su propiedad privada y familiar, como buenos alumnos del PCUS de la ex Unión Soviética que se apoderaron de lo que supuestamente era del pueblo soviético.

  5. Como escribí aquí hace unos días, Cuba necesita una nueva constitución. Nueva. Está bueno ya de continuidades. Son 61 años de continuidades.

    Hablan de logros, pues que en la nueva constitución se garanticen los logros. Cuba fue el primer país del mundo con un ministerio de sanidad, o su equivalente. El mutualismo ocupaba un espacio importante en el sector de la salud, tanto así que los médicos se fueron a la huelga varias veces. Para los ilusos: Cuba nunca fue Estados Unidos. Lo público, tanto en la salud como en la educación, siempre jugó un papel fundamental. Así que no creo que haya mucha oposición a que se blinden los «logros».

    Pero como dije hace unos días, los cubanos, mediante una nueva constitución, deben sentirse y ser más libres. Y yo no estoy hablando de capitalismo, yo no estoy hablando de supremacía del mercado necesariamente, aunque no dudo que las relaciones basadas en la propiedad privada ocuparán algún lugar. Yo estoy hablando de imaginación, de espacios para nuevas formas, o para el rescate de otras, como por ejemplo, el mutualismo. Yo estoy hablando de reducir el papel todoabarcador del Estado, sin olvidar que su desaparición ha sido la auténtica aspiración revolucionaria. Es hora de que la gente decida de verdad, que se deje de tratarles como niños. Es hora de darle de baja so PCC.

  6. El gobierno cubano está seco de ideas y no tiene nada que ofrecer como no sea más de lo mismo. País estancado, hundido en el atraso y la mediocridad gracias a «dirigentes» temblorosos que no se atreven a cambiar todo lo que TIENE que ser cambiado para bien del pueblo.
    Pobre Cuba.

  7. El hecho tragicómico que la mayoría de una población espere y viva pendiente de que el gobierno defina y decida el futuro de todos, es una gran muestra del fracaso social que ha significado la llamada revolución cubana.
    Primero, porque nos ha enseñado a dejar asuntos que deberíamos manejar con manos propias, en gavetas y a criterio de personas a las que en la práctica no les interesan las individualidades.
    Segundo, porque hemos fracasado rotundamente en construir una sociedad realmente libre de decidir su propio rumbo y para colmo con mucha carencia de oportunidades y limitada legalmente en su capacidad creativa.
    Tercero, porque somos conscientes de la doble moral en que viven los dirigentes y aún así mantenemos cierto respeto ganado en el pasado pero muy mal defendido desde hace taaantos años…
    Hay sin embargo una cosa en la que ha brillado la genialidad del gobierno cubano, y me atrevería a decir que específicamente la genialidad de Fidel: convencernos de que el enemigo es todo aquel que piense diferente.

  8. Me parecen correctas las apreciaciones realizadas en cuanto a la rabieta de las personas ante la opinión de otros. Sin embargo sigo viendo como la discusión se plantea en torno a si el socialismo fue es o será capaz, pertinente o competente para que un pueblo viva libre o no. Sigo esperando que la discusión sea planteada en términos de agresión extranjera, ingerencia, colonialismo fracasado. Creo en el socialismo,…. No creo en la discusión de si es bueno o malo, sabiendo que otros modelos como en el que vivo tampoco logran satisfacer a la población en general (aunque estemos mejor ciertamente). No entiendo por qué se empeñan en discutir ( en buenos términos se entiende) sobre esto en vez de sumar y sumar y sumar desde las diferencias para que sea levantado el bloqueo por ejemplo. No digo que esté todo bien desde lo ideológico y político, no del todo, pero si hay algo más nocivo que el Los bloqueos impuestos por EEUU que me avisen. No lo digo yo que no soy ni experto, ni mucho menos, no soy cronista ni politólogo, lo han dicho la mayoría de Naciones a las que EEUU desoye cada vez que se le apunta algo, como por ejemplo levantar las medidas de restricción hacia Cuba. En fin, lo que me cansa es que sigan discutiendo si el socialismo sirve o no mientras que lo que está más que demostrado es lo adverso de la situación y con logros más que más en materias que el resto del mundo tiene un debe. En fin……., mis respetos y Saludos, sólo creo que la discusión debe ser otra

    • @Raul
      Me parece muy justo su cansancio, y lógica su preocupación. Mucha gente critica al socialismo sin entender siquiera la teoría; y otros tantos critican al gobierno cubano sin valorar sus aciertos ni comprender sus errores.
      Sin embargo creo que está pasando por alto algo muy importante: el bloqueo yanqui no tuvo efecto real si no hasta 40 años después del triunfo de la revolución y los actos de terrorismo que sufrimos tuvieron en general un impacto económico muy reducido y solo sirvieron para hacer que la mayoría respaldara a Fidel y su gobierno en cada ocasión.
      Aún así, la producción de bienes no hizo más que decaer, al igual que la calidad y cantidad de los servicios y el subdesarrollo siguió pesando como plomo.
      Países que en los 50-60 años eran considerados pobres o que sufrieron devastadoras guerras, hoy exhiben índices de desarrollo social y económico impresionantes: Vietnam, Corea del Sur, Singapur, China, Turquía, Panamá, República Dominicana, Costa Rica, Ghana, Nigeria… Y sí, son muchos los factores que han incidido en estas diferentes realidades, pero Cuba no está en esa lista a pesar de ser el único con el mismo gobierno apoyado por la inmensa mayoría en el mismo periodo y ninguno de ellos es socialista. O al menos no ha conseguido su fuerza económica aplicando principios socialistas.
      Si pudiéramos crear un nuevo país en un nuevo planeta y aplicaramos el método científico para determinar que sistema social y económico sería el más adecuado para potenciar las posibilidades reales de sus habitantes y recursos naturales ¿Cree que el socialismo sería el indicado? Observe los hechos en diversos contextos y verá que una respuesta razonada y basada en la observación imparcial, tendría que descartar tal posibilidad.
      Los socialismos, el ideal(que no se parece en nada al implementado) y el implementado, tienen un gran problema: el ser humano. Ambos requieren que el ser humano sea un modelo moral(según nuestros paradigmas de lo que es bueno). El socialismo ideal requiere que el humano sea una persona desprendida de todo interés puramente personal y deponga el «yo» cuando entre en conflicto con el «nosotros». El socialismo implementado requiere además, que ese humano sea totalmente obediente al estado, que se autoproclama guía y rector de la sociedad.
      Lo triste es que la inmensa mayoría de los cubanos, crecimos convencidos que el socialismo es la única alternativa posible y que nuestro socialismo, auque con errores, es el mejor de todos. Y peor aún, crecimos confiando en nuestros dirigentes y convencidos que sabian lo que hacían. Hoy esos mismos dirigentes viven como aquello que tanto critican y se esfuerzan por mentener su «statu quo» aunque ninguno sabe que carajo han hecho con Cuba.
      No se sorprenda si un día se despierta en una Cuba que ya no es socialista, pero dónde todo ya está repartido entre los mismos que hoy dicen defender al pueblo.

    • «pero si hay algo más nocivo que el Los bloqueos impuestos por EEUU que me avisen.»
      xxxxxx
      Le aviso: el bloqueo impuesto por el gobierno cubano al pueblo cubano. Es mucho más duro y cruel que el norteamericano y es el responsable final del desastre que mantiene a Cuba hundida en la miseria y el estancamiento.

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