Arrumacos

(Imagen: Wimar Verdecia)

―¿A qué viene el llanto?

―Calibro que, a pesar de que el nuevo año contiene tantos 2, tú y yo somos cada vez menos marido y mujer.

―No empieces con la candanga. Consideraré que has vuelto con las lecturas de Corín Tellado.

―No hace falta, en la prensa hay todo un acervo de poesía inigualable. Cuando entraste al cuarto había leído lo siguiente: «El calendario que ya dejamos atrás tuvo más de una cortapisa. Un golpe, un susurro crispado, una galerna. Es como si el 2020 hubiese aojado a su sucesor. Cuando miramos atrás a esta añada carnívora podemos reafirmar cuán fuerte es el gen que nos habita».

―¿Añada carnívora? No recuerdo un fin de año más herbívoro que este.

―Prosaico que eres. Al periodista le espanta igual que a mí despertar un día sin «degustar los labios que queremos». «Habrá a quienes el 2021 les impuso lecciones, les agolpó dudas, les arrebató afectos, les sorprendió descarnados». «Aunque a veces nos esté permitido agorar un poquito», salimos de esos doce meses «con el perfume inconfundible de la esperanza acumulada», «y la esperanza (este verso es estupendo) sigue intacta, está de moda como en su instante primigenio, por una sencilla e invencible razón: es la materia de la cual hemos probado estar dichosamente hechos, y rehechos, construidos y rearmados». «Levita en colas, conversaciones de esquina y hasta en los intermedios de los arrumacos de pareja».

―Poéticamente hablando, ¿qué demonios quiere decir «arrumaco»?

―Es una carantoña, zalamería o halago que se hace a una persona para conseguir algo de ella, manifestado con caricias, gestos o palabras… Más o menos lo que hace rato no utilizas conmigo. Mucho menos puede hablarse de «intermedios» en actos que han dejado de ser plurales.

―Se dice fácil cuando hay tiempo de leer periódicos, mientras tu marido, para ponerte un plato en la mesa, a golpe de inventos, culmina un año «rotundamente barroco», como dice ese periódico, con «interesantes pinceladas de nuestra existencia que se quedan plasmadas en el lienzo temporal de doce meses».

―La comida, siempre la comida… «Las heroicidades y dolores de las generaciones anteriores deberán alimentarnos siempre, circular como marea por nuestras venas con sus dimensiones de enseñanzas y orgullo». Son páginas escritas «con las acciones y el romanticismo de personas humildes, capaces de preferir el sacrificio antes que riquezas y comodidades».

―¿Lo dices tú?

―No, el periodista. Debías leerlo, a ver si se te pega lo de ser como la Revolución: «eternamente joven, desafiante, inteligente, romántica, con la vitalidad del renacer constante, sin obviar la experiencia y la fortaleza, un manantial de atrevimientos», a pesar de «una esencia consumista, con lo material en lo más alto».

―Date en el pecho de que a pesar de que en las tiendas no hay ni esencias consumistas, a la hora del cuajo yo no dejo de poner el material en lo más alto.

―Pero no das pasos firmes para organizar, como Cuba, tus potencialidades, «en medio de la vorágine, bailando como tan magníficamente sabemos hacer debajo de la lluvia o contra el viento». El país «se prepara incluso para lo que todavía no vemos ni tocamos»… Que me lo digan a mí, que ya no veo ni toco.

―Mejor cállate.

―«Muchas veces (esto es atronadoramente bucólico) va calladamente, porque mantenerse o ascender son suertes no ruidosas, mientras que las caídas suelen dar tirones muy fuertes y llenos de estridencias». Cuando de pronto un bien nos falta, la carencia nos dota de «una fuerza sentipensante».

―Carencia ni carencia. En ese frío no falta nada gracias a este que está aquí.

―Ya te definiste: frío. Haces que no «sintamos pensando o pensemos sintiendo», que «se carezca de gritos que se hacen esperar».

―Y que molestan a los vecinos.

―«El cubano resiste y persiste en sus anhelos», «dice “voy a mí” con un manojo de puros sueños mientras no se duerme ni se entretiene en preguntar por el monumento que tanto merece».

―Como no sea el monumento que le hicieron al Comandante en Cumanayagua, muestra de la «ilustración socialista», con «tarja de bronce y el resto de hormigón y ferrocemento, materiales simples, pero imperecederos». Ese «brazo enérgico que emerge de la tierra, cuya mano semiabierta sostiene un lápiz que dibujara sueños hechos realidad al cabo de los años, apuntando todo al suroeste»…

―…es sugerentemente erótico.

Textos relacionados

Ian sin nada

Apagones, protestas e Internet

Derechos, cascabeles y espejos

6 comentarios

Ray 9 enero 2022 - 9:27 AM
A nivel Lezama.
Manuel Figueredo 9 enero 2022 - 11:01 AM
Emeregilda era una mujer que hablaba poco pero cuando lo hacía, se estremecía la tierra. Una vez dijo que había soñado que iba a morir en una cola.Hace pocos días me llegó la noticia que había fallecido y fue a pleno sol después de haber batido el récord de más tiempo de permanecer en una cola. A Emeregilda deberían de eregirle una estatua de Bronce y Mármol en el mismo lugar donde dió su último suspiro, por ser el primer Cubano que muere en una cola en el cumplimiento de su deber. Así son las cosas de mi tierra. En paz descanse Emeregilda, su sueño fue cumplido. Gracias Jorge por tu excelente trabajo
Diógenes 9 enero 2022 - 1:15 PM
Cuando leo -que en realidad es muy poco frecuentemente- artículos "poéticos" como a los que hace referencia la entrada siempre me pregunto si el autor, por ventura, relee lo que escribió. Y, si lo hace, qué se plantea que pensará de él el potencial lector. Porque evidentemente no se trata de un rústico chofer de guagua o un plomero sino de alguien que, por el manejo del lenguaje, evidentemente es alguien instruido y hasta culto quizá.
Manuel* 9 enero 2022 - 4:43 PM
No es bueno burlarse de los líderes de nadie. Es poco útil y sirve para justificar la represión. Se convence mejor bajando el tono. Además, este régimen está realizando tantas injusticias, especialmente con penas fuera de toda proporción contra los manifestantes del 11-J, que solo basta con contar la verdad.
juanaBacalao 10 enero 2022 - 4:29 AM
Adoracion d un pueblo por el tirano, syndrome d estocolmo en su mayor expresion, ya pronto seremos como Korea del norte
Nilda Bouzo Torres 10 enero 2022 - 11:28 PM
Genial, Jorge. Me encanta la ironía de tus sátiras. Muy bueno. OBRIGADA!!!!!

Los comentarios están cerrados.

Agregar comentario