Un alarido

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Parece muy posible que todo lo ocurrido en Cuba a partir del pasado domingo 11 de julio lo hayan alentado un número mayor o menor de personas opuestas al sistema, pagadas incluso algunas de ellas, con intenciones de desestabilizar el país y provocar una situación de caos e inseguridad. También es cierto que luego, como suele suceder en estos eventos, ocurrieron oportunistas y lamentables actos de vandalismo. Pero pienso que ni una ni otra evidencia le quitan un ápice de razón al alarido que hemos escuchado. Un grito que es también el resultado de la desesperación de una sociedad que atraviesa no solo una larga crisis económica y una puntual crisis sanitaria, sino también una crisis de confianza y una pérdida de expectativas.

A ese reclamo desesperado, las autoridades cubanas no deberían responder con las habituales consignas, repetidas durante años, y con las respuestas que esas autoridades quieren escuchar. Ni siquiera con explicaciones, por convincentes y necesarias que sean. Lo que se impone son las soluciones que muchos ciudadanos esperan o reclaman, unos manifestándose en la calle, otros opinando en las redes sociales y expresando su desencanto o inconformidad, muchos contando los pocos y devaluados pesos que tienen en sus empobrecidos bolsillos y muchos, muchos más, haciendo en resignado silencio colas de varias horas bajo el sol o la lluvia, con pandemia incluida, colas en los mercados para comprar alimentos, colas en las farmacias para comprar medicinas, colas para alcanzar el pan nuestro de cada día y para todo lo imaginable y necesario.

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«(…) las autoridades cubanas no deberían responder con las habituales consignas, repetidas durante años…» (Foto: Canal Caribe)

Creo que nadie con un mínimo de sentimiento de pertenencia, con un sentido de la soberanía, con una responsabilidad cívica puede querer (ni siquiera creer) que la solución de esos problemas venga de cualquier tipo de intervención extranjera, mucho menos de carácter militar, como han llegado a pedir algunos, y que, también es cierto, representa una amenaza que no deja de ser un escenario posible.

Creo además que cualquier cubano dentro o fuera de la isla sabe que el bloqueo o embargo comercial y financiero estadounidense, como quieran llamarlo, es real y se ha internacionalizado y recrudecido en los últimos años y que es un fardo demasiado pesado para la economía cubana (como lo sería para cualquier otra economía). Los que viven fuera de la isla y hoy mismo quieren ayudar a sus familiares en medio de una situación crítica, han podido comprobar que existe y cuánto existe al verse prácticamente imposibilitados de enviar una remesa a sus allegados, por solo citar una situación que afecta a muchos. Se trata de una vieja política que, por cierto (a veces algunos lo olvidan) prácticamente todo el mundo ha condenado por muchos años en sucesivas asambleas de Naciones Unidas.

Y creo que tampoco nadie puede negar que también se ha desatado una campaña mediática en la que, hasta de las formas más burdas, se han lanzado informaciones falsas que al principio y al final solo sirven para restar credibilidad a sus gestores.

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«(…)  ni una ni otra evidencia le quitan un ápice de razón al alarido que hemos escuchado. Un grito que es también el resultado de la desesperación de una sociedad…» (Foto: Yamil Lage/AFP)

Pero creo, junto con todo lo anterior, que los cubanos necesitan recuperar la esperanza y tener una imagen posible de su futuro. Si se pierde la esperanza se pierde el sentido de cualquier proyecto social humanista. Y la esperanza no se recupera con la fuerza. Se le rescata y alimenta con esas soluciones y los cambios y los diálogos sociales, que, por no llegar, han causado, entre otros muchos efectos devastadores, las ansias migratorias de tantos cubanos y ahora provocaron el grito de desesperación de gentes entre las que seguramente hubo personas pagadas y delincuentes oportunistas, aunque me niego a creer que en mi país, a estas alturas, pueda haber tanta gente, tantas personas nacidas y educadas entre nosotros que se vendan o delincan. Porque si así fuera, sería el resultado de la sociedad que los ha fomentado.

La manera espontánea, sin la atadura a ningún liderazgo, sin recibir nada a cambio ni robar nada en el camino, con que también una cantidad notable de personas se ha manifestado en las calles y en las redes, debe ser una advertencia y pienso que es una muestra alarmante de las distancias que se han abierto entre las esferas políticas dirigentes y la calle (y así lo han reconocido incluso dirigentes cubanos). Y es que solo así se explica que haya ocurrido lo que ha ocurrido, más en un país donde casi todo se sabe cuando quiere saberse, como todos también sabemos.

Para convencer y calmar a esos desesperados el método no puede ser las soluciones de fuerza y oscuridad, como imponer el apagón digital que ha cortado por días las comunicaciones de muchos, pero que sin embargo no ha impedido las conexiones de los que quieren decir algo, a favor o en contra. Mucho menos puede emplearse como argumento de convencimiento la respuesta violenta, en especial contra los no violentos. Y ya se sabe que la violencia puede ser no solo física.

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«Mucho menos puede emplearse como argumento de convencimiento la respuesta violenta, en especial contra los no violentos». (Foto: Yamil Lage/AFP)

Muchas cosas parecen estar hoy en juego. Quizás incluso si tras la tempestad regresa la calma. Tal vez los extremistas y fundamentalistas no logren imponer sus soluciones extremistas y fundamentalistas, y no se enraíce un peligroso estado de odio que ha ido creciendo en los últimos años.

Pero, en cualquier caso, resulta necesario que lleguen las soluciones, unas respuestas que no solo deberían ser de índole material sino también de carácter político, y así una Cuba inclusiva y mejor pueda atender las razones de este grito de desesperación y extravío de las esperanza que, en silencio pero con fuerza, desde antes del 11 de julio, venían dando muchos de nuestros compatriotas, esos lamentos que no fueron oídos y de cuyas lluvias surgieron estos lodos.  

Como cubano que vive en Cuba y trabaja y crea en Cuba, asumo que es mi derecho pensar y opinar sobre el país en que vivo, trabajo y donde creo. Ya sé que en tiempos como este y por intentar decir una opinión, suele suceder que «Siempre se es reaccionario para alguien y rojo para alguien», como alguna vez dijera Claudio Sánchez Albornoz. También asumo ese riesgo, como hombre que pretende ser libre, que espera ser cada vez más libre.

En Mantilla, 15 de julio de 2021.

114 COMENTARIOS

  1. […] El bloqueo “Cualquier cubano dentro o fuera de la isla sabe que el bloqueo o embargo comercial y financiero estadounidense, como quieran llamarlo, es real y se ha internacionalizado y recrudecido en los últimos años y que es un fardo demasiado pesado para la economía cubana (como lo sería para cualquier otra economía), dijo el escritor cubano Leonardo Padura, en artículo publicado el pasado 16 de julio. (el artículo puede ser visto aquí: JOVENCUBA […]

  2. Los últimos post de LJC parece que a algunos de la «izquierda» no han gustado y comienza la preparación para el ataque final. En el blog de Silvio, y aparentemente con su aprobación cuando los publica, se muestran los ataques. Un botón de muestra y preparaos para lo que les viene encima:

    1- Anónimo patriaesvirtud dijo…

    El Consejo Editorial de La Joven Cuba demanda que se transparenten esas informaciones, se esclarezca el paradero de las personas desaparecidas y se ofrezca a los detenidos la atención médica y legal que requieren.

    Miren quienes escriben esto o viven en Cuba o vivieron en ella. Hay que ser tremendo descarado para escribir esto y en la forma en que lo hacen, y como terminan pidiendo atención médica.
    Yo los que conozco están en la calle desde el lunes o martes. Varios con multas y otros en investigación. Pregunté si conocen a alguien herido, porque no los descubro en las imágenes compartidas y yo no conozco a ninguno; en Villa Clara las manifestaciones fueron bastante pacíficas. Pregunto ahora ¿alguien conoce o tiene referencia de una persona desaparecida?
    Alguien que viva cerca de las estaciones policiales, es verdad ese panorama que se describe? O lo que hacen es recordar lo vivido en este mismos país durante la dictadura de Batista, o usar las imágenes conocida de los se vivía durante las dictaduras de Suramérica
    Más de lo mismo. Lo que esto escriben tienen muy claro lo que quieren. No son ingenuos. Repito mencionen el nombre de un desaparecido!!!!!!!!!

    2- Anónimo Rafael dijo…

    patriaesvirtud 17:12 No es solo el editorial, la imagen en el artículo es todo un poema, el logo de Joven Cuba chorreando sangre !!!. Que HPs son, eso es para agitar el ambiente y que los de afuera aprieten más y los de adentro exploten, si alguien tenia dudas de a que responde la revista… ahí tienen.

    16 de julio de 2021, 17:45

    3- Rene Rodriguez Rivera dijo…

    Sobre LJC hace RATÓN Y QUESO que a mi no se me despintan,ese es un órgano que no esta´ de acuerdo con nuestro sistema politico,el que no lo vea es porque no quiere.Si el Relimen de EEUU les paga eso no lo se pero de algún lado salen los billetes. Todavía yo no me chupo el dedo.Estudien sus escritos, artículos y publicaciones y verán que no me equivoco aunque no dejo de comprender que se cuidan.DIGO COMO RT: esta es mi opinión personal. R3.

    16 de julio de 2021, 17:38

  3. Venham para o Brasil! Então, vocês cuybanos conhecerão as maravilhas do capetalismo q o império quer para nós. Vivemos sob o jugo de uma ditadura velada, a economia desce ladeira abaixo, há milhares de mendigos e famélicos nas grandes capitais, inclusive a minha, Porto Alegre. Isso a impren$a não mostra! Não se enganem, cubanos, vosso sofrimentio é o mesmo sofrimento silenciosos e oculto de milhões de latino americanos orpimidos por esse império de gângsters e psicopatas assassinos. Força, Cuba!

  4. bla…bla…bla…Según Padura solo necesitamos ESPERANZA….No le parece compañero Padura que ya ese tiempo pasó hace rato? En los 80s del siglo Fidel nos daba ESPERANZA, pero en los 20 de este siglo…40 años después!!!!…tenemos decepción

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Leonardo Padura
Leonardo Padura
Leonardo Padura Fuentes es un escritor, periodista y guionista cubano. Premio Nacional de Literatura de Cuba y Premio Princesa de Asturias de las Letras en España

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