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jueves, octubre 22, 2020

A propósito de libros

Por Yassel A. Padrón Kunakbaeva

Ahora que estamos en Feria del Libro, y que además se ha puesto de moda hablar de China y del coronavirus, quiero aprovechar para recomendar una obra de ciencia ficción que me parece de lo más valioso que ha aparecido en los últimos tiempos. Se trata de El problema de los tres cuerpos, del escritor de la China continental Liu Cixin. Por supuesto, como el lector se puede imaginar, no se trata solo de ciencia ficción: la obra ofrece un acercamiento muy interesante a la historia contemporánea de China, su papel en el mundo y lo que puede representar en el futuro de la civilización.

La trilogía de novelas que comienza con El problema de los Tres Cuerpos ha sido todo un éxito, tanto en China como en Occidente. Ganó algunos de los premios más importantes, tales como el Galawy Award y el prestigioso premio Hugo. A mí me impresionó por la brillante manera en que imbrica la ficción con elementos de la realidad, pero sobre todo por las pinceladas que muestra sobre la cosmovisión cultural china. Para explicarme, tendré que comentar algunas partes así que ya saben: ¡Spoiler Alert!

La parte ficticia, que le da nombre a la obra, cuenta la historia de una civilización en un planeta lejano, el cual sufre la terrible circunstancia de estar dentro de un sistema de tres soles. Debido a una paradoja física, resulta imposible predecir la trayectoria y movimiento de los tres cuerpos solares, lo cual hace que el clima en el planeta sea completamente impredecible y en ocasiones extremo. Dicha civilización extraterrestre, para sobrevivir, ha tenido que adoptar una organización completamente autoritaria y totalitaria. Su mayor sueño es descubrir otro planeta en el universo que sea habitable, y que no tenga el problema de los tres soles.

No obstante, uno no sabe nada de eso hasta el final del primer tomo. La historia comienza de un modo completamente distinto a lo que acostumbramos a ver en el género: en medio de la Revolución Cultural China. El componente de novela histórica que tiene la obra está muy bien logrado. Liu Cixin nos cuenta las travesías de Ye Wenjie, una joven astrofísica atrapada en el infierno de la convulsión política.

Ye Wenjie, luego de conocer el peor rostro del sistema político chino, termina gracias a sus conocimientos en una base militar secreta. Plena guerra fría, los chinos están preocupados porque los americanos, o peor, los soviéticos, contacten primero que ellos a los extraterrestres. Por eso la base Costa Roja lanza una y otra vez al espacio mensajes de solidaridad interespacial de la República Popular China. Años después, la base sería cerrada, considerada un delirio por los mismos que la construyeron. Nadie sabe la verdad, que Ye Wenjie contactó con los trisolarianos, y los invitó a colonizar la tierra para detener la locura inherente de la civilización humana.

Varias cosas me impactaron en esta novela. Una de ellas fue la representación de la Revolución Cultural. Como estudioso de la historia del marxismo, el socialismo y el comunismo, el maoísmo me sigue pareciendo algo insólito. Es duro, porque se presentó en su momento como la alternativa, y planteó llevar a la práctica algunas ideas con las que yo comulgo, como la lucha cultural contra el capitalismo, la necesidad de que el sujeto popular se mantenga movilizado y tenga una participación activa. En la China de Mao se llegó a aceptar la existencia de contradicciones entre pueblo y burocracia. Sin embargo, todas esas buenas ideas son también susceptibles de corrupción y manipulación.

La novela muestra en toda su crudeza la locura sanguinaria de la Revolución Cultural: las bandas de guardias rojos, desplegados por las ciudades, jóvenes armados que tenían facultad para crear sus propios tribunales, juzgar y ajusticiar “burgueses”. Aparece el espectáculo de las luchas fratricidas entre esas milicias, una vez que el odio sectario sobrepasó al interés por cazar una inexistente burguesía. Todo ello sin que dejaran de estar presentes las incesantes referencias al Gran Timonel. Me llamó la atención que Liu Cixin haya podido publicar su libro en China, dada la imagen de totalitarismo que nos venden de ese país.

Otra cosa que te golpea cuando lees El problema de los tres cuerpos: la conciencia histórica china. De pronto, te encuentras con la certeza de que ese pueblo tiene una historia más grande que la tuya, con muchas capas. Para nosotros la historia tiene un camino, la comunidad primitiva, la Antigüedad Clásica, el Medioevo, la Modernidad y la Contemporaneidad. China ha vivido muchas más etapas que eso. Sus etapas son otras. Poniéndome dentro de sus zapatos, sentí como si vivieran en un planeta y en una civilización diferente a la mía.

Pude entender mejor la conciencia que tienen los chinos de ser el centro del mundo. Por eso se llamaban el Imperio Medio. Para ellos, el periodo de dependencia colonial con respecto a Occidente es el Siglo de la Humillación. Un amargo periodo felizmente superado gracias a Mao, que será seguido por un camino recto hacia la grandeza.

Algo inapreciable para mí fue tener acceso a un relato chino sobre las reformas de Deng Xiao Ping. Conocemos mucho mejor la Perestroika, pero poco sobre las reformas chinas. En El problema de los tres cuerpos se muestran algunas pinceladas, las cuales lo más interesante que tienen es que muestran cómo se vivió ese proceso desde el punto de vista de la cotidianidad.

En el libro, se muestra cómo la llegada de la época de Deng se sintió como un retorno a la normalidad. A una época fáustica, de planes y movilizaciones sin precedentes, condimentados con violencia política y totalitarismo, le siguió una época donde retornaba el discurrir mercantil de siempre, la vida familiar y el tedio de la lucha por el progreso económico. Fue relativamente fácil, como si saliera el sol.

China era un inmenso país campesino. A pesar de la industrialización incipiente del periodo maoísta, que el propio Mao se encargó de dinamitar en parte, en esa nación estaban todas las condiciones para restablecer el mercado campesino. No se daba el fenómeno que por causas diferentes se dio en la URSS y Cuba: una población urbana sobredimensionada, un campo débil, la necesidad de un estado controlador de los precios. En China el estado siguió controlando, pero de otro modo; la vida mercantil fue relativamente fácil de reconstruir. Además, se trata de un país con una sedimentación cultural milenaria. Con solo un chasquido de dedos la sociedad y cultura chinas se reequilibraron.

También me llamó la atención el tratamiento que le da Liu Cixin a lo que podríamos llamar el lado oscuro de la reforma. Los acontecimientos del Gran Salto Adelante y luego de la Revolución Cultural, fueron tan traumáticos, que una vez regresada la sensación de normalidad de la época de Deng, la sociedad china intentó olvidar todo lo que pudo. En el libro, algunos personajes se preguntan si ciertas cosas realmente sucedieron, y tienen que responderse que sí porque quedan algunas huellas, un brazo perdido, la foto de un familiar muerto o un amigo que nunca se supo más de él.

Parte el corazón una escena en la que Ye Wenjie, ya en época de Deng, se encuentra con tres antiguas guardias rojas. No quedaba nada de la época en que eran tres despiadadas y fanáticas adolescentes. Eran fantasmas en vida. La reforma en China fue despiadada, implicó una terrible purga en todos los niveles del Estado y del Partido, que incluyó que los antiguos guardias rojos, valiosos durante la Revolución Cultural, fueran llevados a campos de reeducación y olvidados en medio de la nada. Ye Wenjie se reafirma, al verlas, en su odio hacia la raza humana.

Aquí quisiera hacer un pequeño guiño a los que defienden unas rápidas reformas en Cuba. Una de las razones por las que camina tan lento el cambio de paradigma en la Isla es porque se ha intentado hacer con las mismas personas. En China no cometieron ese error. ¿Pero acaso se ha pensado en el costo humano de hacer aquí lo mismo que hicieron los chinos? ¿Cuántas personas que le han dedicado una vida de trabajo a la Revolución se quedarían en la total anomia?

El problema de los tres cuerpos ofrece interesantes puntos de vista y reflexiones sobre China. Sobre todo muestra algo de lo que ya nos deberíamos haber dado cuenta: esa nación tiene un proyecto civilizatorio con visión de futuro, sustentado en su milenaria historia. Ahora que nos asombramos de que China haya construido un hospital con todos los hierros, para combatir al coronavirus, en diez días, o de que puedan sustentar una cuarentena de 35 millones de personas, nos vendría bien echar un vistazo al mensaje del libro.

El Partido Comunista Chino tiene un plan, que no es para mañana sino para cien años o más: convertir a China en un centro de acumulación de capital, reforzar el corrimiento de las cadenas globales de valor hacia Oriente, preferentemente hacia ellos mismos, construir una arquitectura financiera internacional paralela a la occidental, y en última instancia suplantar a Occidente como centro del capitalismo. Eso para reforzar el papel central de la civilización china. No lo han dicho de esa forma, pero es lo que se desprende de sus planes y acciones.

Eso es un reto para todos. Hasta ahora, China es un factor de equilibrio en el mundo, frente a los desmanes del imperialismo yanqui. Pero es válido preguntarnos por cuáles formas podría tomar un imperialismo chino. Por otra parte, para Cuba la reforma china es un referente que demuestra la posibilidad de armonizar el plan y el mercado, aunque es un ejemplo imposible de imitar al pie de la letra, dadas las inmensas diferencias de partida. También, en un orden más pragmático, Cuba puede aprovechar las oportunidades que le brinda tener buenas relaciones con esa potencia.

Bueno, creo que terminé hablando más de China que del libro de Liu Cixin. Pero tampoco se los voy a contar completo, ¿verdad? Recomiendo buscar el ebook. Después de todo, la lectura digital es el nuevo lema de nuestra Feria del Libro.

Para contactar con el autor: yasselpadron1@riseup.net

18 Comentarios

  1. Cuba puede aprovechar las oportunidades que le brinda tener buenas relaciones con esa potencia.

    China queda muy lejos y Estados Unidos muy cerca. Mejor negociamos con Estados Unidos para que la actividad comercial sea más barata y ágil. Es lo que más nos conviene siendo que tenemos a la primera potencia mundial a solo 90 millas de nuestras costas.
    Por desgracia a los gobernantes cubanos no les cuadra la idea de perder ese «enemigo» que tan buenos resultados le ha dado.
    Pa China entonces aunque un tareco allá nos cueste mucho mas caro que conseguirlo en EE.UU.
    Eso sí, a los chinos hay que pagarle. 😉

  2. Gracias por la recomendación Yassel. Parece una trilogía muy interesante, para mí sobre todo que me gusta la ciencia ficción con elementos sociopolíticos.
    Creo que es natural que un pueblo milenario tenga profundos sentimientos culturales y un grado de vanidad no despreciable. Sobre todo si han tenido poca «mezcla» con el exterior. Nosotros en Cuba, que somos unos niños de teta en comparación, nos sentimos casi los libertadores de América… Imagina China!!
    Pero una cosa es que los habitantes de un país se crean importantes o peque de orgullo, y otra diferente es que haya una minoría utilizando la riqueza material, cultural y humana de ese país para confirmar una agenda. La separación es importante y necesaria porque no hay imperios buenos. Al menos no hay un solo caso de imperio benefactor en nuestra historia escrita, no creo que China sea diferente de lograrlo «de nuevo».
    La lección que se debe aprender de China sin embargo, es que la gente cuenta y mucho! De hecho, la gente es la que construye al país, no sus dirigentes ni un partido ni una ideología. Son las manos, los cerebros y el trabajo conjunto el que logra cosas tan impresionantes como un hospital en 15 días, un edificio de 57 plantas en 19 días, un porgrama espacial de casi cero a 100 en 20 años, una economía en ascenso casi por arte de magia y una base de conocimiento impresionante que hace que los chinos estén entre los profesionales más reconocidos en la actualidad. Por supuesto, nada de eso se habría conseguido de aplicar cabezonamente una y otra vez, las fracasadas políticas económicas del «socialismo» y subscribir al «marxismo» como la guía de la sociedad. Hay innumerables factores que hacen a China lo importante que es hoy pero uno de ellos es haber escuchado claramente a Deng Xiaoping: «no importa el color del gato, lo importante es que cace ratones»

    • Los chinos se movieron de posición al menos en lo económico. Hay allí una bestial economía de mercado con muchísimos millonarios y mega millonarios incluidos.
      Mientras, Cuba parece condenada al inmovilismo perpetuo.
      Esa fue la única «magia o milagro» ocurrida en ese país y en casi todos los que lograron echar parlante e ir dejando la pobreza crónica en el pasado. Cuando triunfa la revolución cubana en 1959 casi toda Asia era medieval mientras Cuba mostraba avances propios del primer mundo. Ahora es al revés. 🙁
      Si nuestros líderes están esperando resultados diferentes haciendo las mismas cosas de siempre la mala noticia es que esa es la mejor definición de lo que la locura es. No se puede hacer un rubí del fondo de una botella.
      O negociamos inteligentemente con los Estados Unidos o seguiremos en crisis permanente. Demostrado está.
      El orgullo mal justificado no ha dado de comer a la gente en estos 61 años.

      • @Riquelme
        Concuerdo con que aparentemente hay menos horizontes ahora para los cubanos. Pero discrepo de esa visión distópica que se le achaca al periodo después del 59. Los gobiernos anteriores no lo hicieron mejor, aunque sí manejaron muchísimos más recursos y tuvieron maravillosas iportunidades con nuestros vecinos. Claro, aquella era otra época y había otras estrategias económicas por parte de las potencias mundiales. Y aunque también discrepo de que exista un «plan macabro de dominación mundial» como muchos periodistas y algunos intelectuales indican, reconozco que la manera de crecer de las potencias o los poderosos, le da forma necesariamente al resto.
        Por ejemplo, la educación es algo extremadamente necesario, indispensable, para siquiera pensar en el desarrollo de una nación y mal que bien después del 59 se potenció bastante, digamos que hasta mediados de los 90, la educación a todos los niveles se hizo decentemente bien. Mismo caso que la salud, de niño recuerdo que no había ningún problema en los 80 para realizar cirugías y obtener medicamentos.
        El principal error del gobierno es haberse querido vestir de «santo egoísta» y proveer a todos de todo; y para ello, combatió cualquier tipo de competencia e iniciativa privada. Eso ha hecho que la gente se sienta que el Estado debe darles algo y piden en vez de hacer porque en nuestras estrechas mentes hay cosas que solo el Estado puede hacer… Patético… Pero sobre todo, y aún más alarmante si cabe la posibilidad, la centralización del poder en manos y caprichos de unos pocos, es el caldo de cultivo ideal para la corrupción, la malversación, el lucro indebido, la impunidad y todo tipo de vicios del poder que tanto se criticaron después del 59.
        Ahora imagine si en este contexto, esa gente que está «arriba» negocia con USA… ¿Usted de verdad cree que eso sería en beneficio de los de «abajo»?
        Cuba necesita cambios profundos en el alcance del Estado, en la limitación de las funciones gubernamentales y sobre todo en reeducar a los cubanos para que recordemos y no dejemos de practicar, que somos los verdaderos dueños de Cuba y nuestro futuro y el de nuestros hijos nos pertenece a nosotros mismos y no a un partido o ideología o grupo en el gobierno.
        Esa negociación a la que usted se refiere sería un suicidio social… O tal vez el comienzo de una segunda revolución…

      • Enrique, lo que dices es razonable pero en verdad todo es mucho más simple.
        La traba fundamental que parecemos los cubanos es el poderoso bloqueo interno agravado por el externo.
        Aún si se mantuviera el bloqueo gringo, basta que de verdad se le de salida al potencial de los cubanos para que las cosas comiencen a mejorar a ojos vista.
        Eso y el hecho de que EE.UU no es el único país con el que se puede comerciar en este mundo puede irnos sacando del hueco.
        Pero seamos prácticos: tenemos la primera potencia mundial a escasas millas. Sin embargo, no nos beneficiamos de ese mercado.
        Creo que lo mejor para el país, luego de sacar de la escena el horrible sistema económico dictado por el gobierno cubano, es acceder al mercado norteamericano, el más grande del mundo.
        Por otro lado quiénes, sino los gobernantes cubanos, podrían liderar un verdadero acercamiento con Estados Unidos?
        Eso fue lo que hicieron chinos y vietnamitas y les va mejor que a nosotros.

      • Enrique, es mejor se prácticos.
        No veo desventaja alguna y sí muchas ventajas en negociar el fin del embargo con Estados Unidos.
        Lo único «suicida» en toda esta historia es seguir como vamos.

      • Por otro lado, Enrique, quién sino el gobierno cubano puede negociar el fin del embargo?
        El pueblo cubano, en estos momentos, tiene capacidad cero para influir en el panorama nacional, imagina en el internacional.
        La situación en Cuba es tan calamitosa que se impone una salida rápida a una crisis que parece no tener fin. No hay de nada en la isla mientras el gobierno construye hoteles y más hoteles para el turismo internacional. Una verdadera vergüenza mientras el rico patrimonio arquitectónico de nuestras ciudades se cae a pedazos.
        Cuando haya comida, aseo personal, mejore el transporte y se recuperen nuestros sistemas de salud y educativo, entonces llegará el turno de perfeccionar las cosas.
        Se trata de resolver lo perentorio, Enrique. Nuestros compatriotas de la isla la están pasando muy mal en su día a día.
        Quitando ambos bloqueos (el de adentro y el externo) los asuntos van a mejorar a ojos vista y muy rápido.
        Tu respuesta es muy bonita, amigo, pero no hay tiempo de ponerla en práctica con la urgencia que se necesita dada la situación que se vive hoy en Cuba.

      • @Riquelme
        Sin dudas necesitamos urgentes cambios profundos. Pero imagínese la vía libre para hacer y deshacer en un estado como el cubano, con una tropa de dirigentes incapaces y oportunistas como abundan y con una estructura tan centralizada y sensible a las moscas que pasa cerca como la que tenemos… Ignoró a qué se refiere con negociar el embargo, pero estoy casi seguro que mientras tengamos el mamotreto de problemas acumulados y miremos como única vía de mejora la ayuda externa, vamos a seguir repitiendo España, USA, URSS y Venezuela

      • Lo siento, Enrique. No es posible mantener un debate fluido. Te he respondido y los comentarios simplemente desaparecen. Será en otra ocasión.

  3. He leído esa trilogía y plantea cosas interesantes. El hecho central de toda la serie es que es la posible y horrorizante respuesta a la paradoja de Fermi que plantea que dada la edad del universo debieran existir civilizaciones muy avanzadas y estas debían habernos visitado, pero no ha sido así.

    Se han dado varias posibles respuestas a esta situacion y en esta serie el autor plantea la hipotesis de que, como no es posible saber si otra civilización es benevola o agresiva, la estrategia mas prudente, que da mejores oportunidades de sobrevivir es considerar a todas las civilizaciones como agresivas y ocultarse o destruirlas si es posible. De esta manera, el cosmos es como una selva oscura, por donde vagan depredadores que tratarán de que nadie los note mientras acechan la menor señal de la existencia de otros para atacar y matarlos.

    Horrorizante, pero muy posible.

  4. Yassel A. Padrón Kunakbaeva, pregunta … ¿Pero acaso se ha pensado en el costo humano de hacer aquí lo mismo que hicieron los chinos? ¿Cuántas personas que le han dedicado una vida de trabajo a la Revolución se quedarían en la total anomia?

    El costo humano de no hacer nada en Cuba, ya es evidente, la pobreza es general, no hay dinero, no hay jabón, las casas se derrumban, ya empezaron los primeros brotes de linchamientos públicos, no hay gasolina, ¿sigo? es mejor un final de espanto que un espanto sin fin.

    La mayoría del pueblo cubano esta en una total anomía, nada mas que comparar las masas poblacionales, con el pequeño grupo de la elite gubernamental comunista, entonces, que tienen que perder los antiguos revolucionarios, sino es perder la vida heroicamente en una nueva revolucion, por revindicar por lo que se lucho y hoy se perdió.

    Siga en la ciencia ficción, porque la realidad es muy dura en la isla. 😉 Saludos

  5. No he leí el libro, pero quiero hacer un símil. Cuba es un planeta en un sistema de tres soles (E.E.U.U., China, Rusia). Los cubanos-trisolianos abandonan el planeta-isla en busca de mejores condiciones. Claro que no conolizan otras tierras excepto quizás sur Florida.
    Disculpe la broma. Lo que no comparto es el dogma de que girar entorno a una potencia, ni económica, ni ideológicamente. No soy chovinista cuando creo que nosotros los cubanos si queremos somos capaces de viajar sin gravitar en la constelación de Naciones. Creativos, resilientes, emprendedores y además con referentes éticos, Morales e humanistas propios.
    No copiemos, ni adaptemos experiencias extrañas. Ni la china, ni la rusa, ni la americana. Seamos todo lo independientes posibles en esta sistema trisolar.

  6. Seamos francos , se puede negociar con EE UU sobre la politica echa ley de la Hell Burton , porque si yo no soy olvidadiso esa es la esencia norteamericana para TODA negocicion con el gobierno actual de Cuba .
    Les importa realmente al gobierno cubano una negociacion con el gobierno de Cuba donde el fin sean las buenas relaciones ?
    Aqui me parece ver que en mayoria se apoya la idea de cambios de Cuba en su estrusturas generales para poder tener una negociacion con EE UU sobre una base diferente de la que se ha planteado hasta ahora .
    Esa base diferente tendria que ser diferente para las dos partes ……..el olvido de las millonarias deudas por nacionalisacion y por bloqueo , meter fuera los intereses globalistas de EE UU de la eliminacion del socialismo en el hemisferio Sur latinoamenricano (la fruta madura , america para los americanos ) y Cuba sus intereses de una izquierda dominante en el area .
    Tendria lo economico que ser la base mutual de la negociacion y dejar lo politico de lado .
    Creo que los dos tendria problemas con esto pero ….
    Hay que olvidar el antes del 59 de los dos lados y los encontronazos nacionales e internacionales .
    Que ganan las dos partes es mas interesante que que pierden .
    Y sin dudas …..los extremistas de ambos lados hay que dejarlos fuera como tontos utiles que ya no son .
    Falta un presidente y su equipo norteamericano con condiciomes generales minimas favorables y un presidente y su equipô con condiciones generales minimas favorables para negociar ……………las tibiesas , los miedos , las limitaciones y las poderosas fuerzas ocultas opuestas al dialogo frustaron el de Obama y Raul.
    No fue Cuba quien cerro gran parte de la presencia norteamericana de estas negociaciones y viene por mas ………..
    Seamos francos …….si no cambia el condicionamiento actual sobre el que se puede producir un dialogo bilaterla entre EE UU y Cuba ………………no puede haber negociacion .

  7. A los distinguidos contertulianos admiradores de China:
    Buscad en you tube el video: «Las habitaciones de la muerte. China» de Iberoasiática.
    No se predispongan y sigan hasta el final, no importa si lo creen o no.

  8. «¿Pero acaso se ha pensado en el costo humano de hacer aquí lo mismo que hicieron los chinos? ¿Cuántas personas que le han dedicado una vida de trabajo a la Revolución se quedarían en la total anomia?»

    Los chinos pasaron del socialismo al capitalismo sin desmontar la estructura política totalitaria. Si se hiciese en Cuba se lograría prosperidad, pero no libertad. Bien, puestos a elegir, algo es algo. Pero Cuba se merece más.

    Por otra parte si hubiese un cambio en Cuba los primeros beneficiados son justamente quienes han dedicado una vida de trabajo a la Revolución. Solo hay que mirar a la Unión Soviética y comprobar como los nuevos ricos salieron del partido.

    Por cierto, me alegro de que por fin en China permitan poner en orden ese pasado tan trágico.

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