Un análisis necesario

por Héctor Núñez Mantilla

Desde la llegada de la pandemia a nuestro país, una imagen se ha hecho habitual y es ver cómo el Primer Secretario del PCC de cada provincia dirige el análisis de la situación actual desde el punto de vista epidemiológico, económico y social. Es designado como Presidente del Consejo de Defensa, sin embargo, la persona que se supone fue elegida por la población, me refiero al Gobernador, ocupa el cargo de subordinado.

El artículo 3 de la constitución vigente dice:

ARTÍCULO  3. En la República de Cuba la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado. El pueblo la ejerce directamente o por medio de las Asambleas del Poder Popular y demás órganos del Estado que de ellas se derivan, en la forma y según las normas fijadas por la Constitución y las leyes.

Es evidente de que la manera en la que se está actuando va en contra de lo establecido por el orden constitucional. Durante la discusión de la que hoy es la nueva constitución, hice un análisis sobre cuál debe ser el papel del partido en nuestro país. Para no dejar dudas, quiero aclarar que soy de los que considera que nosotros no debemos cambiar el sistema, sino perfeccionarlo.

Uno de los elementos más utilizados hoy en día para definir si existe o no democracia, es lo que ocurre en los países capitalistas, donde varios partidos se alternan el poder pero olvidan señalar que ninguno de estos partidos realizan cambios a la manera aceptada de actuar desde el gobierno, solo lo matizan.

Aquellos que tildan de ineficiente al sistema socialista, hacen énfasis en los errores cometidos y los tildan de ser inherentes al sistema, pero pasan por alto las condiciones en las que los países que han optado por esa vía de desarrollo han tenido que enfrentar, me refiero a guerras, bloqueos y todo tipo de presiones, nada de lo que caracteriza el medio en el que se desempeñan los países capitalistas.

Un elemento que se debe entender para hacer un análisis correcto, es el ideológico.

Si como señalé antes, en los países capitalistas se pueden alternar en el gobierno varios partidos “diferentes”, es porque todos tienen la misma base ideológica, no la crean, ni la modifican, la acatan. Y cuando lo hacen, son sacados del gobierno por cualquier vía. Los que se encargan de definir las pautas ideológicas no acostumbran a aparecer en público como ideólogos, pero son el verdadero poder y dueños de los medios de difusión masiva, lo que les permite adoctrinar a las grandes masas, haciéndoles imaginar que son los que pueden decidir sobre sus vidas.

En la época anterior a la desaparición del bloque socialista, la URSS era la que dictaba las pautas en la esfera ideológica a los países socialistas, es evidente que no hizo bien su papel, de ahí la desaparición del campo socialista, pero es innegable que ningún otro país dedicó esfuerzos en esa lucha de ideologías.

Hoy cuando Cuba hace todo lo posible para mantener el rumbo socialista de desarrollo, pues es el más humano de los conocidos hasta el momento, -quien lo ponga en duda, solo necesita ver la manera diferente en la que han enfrentado los gobiernos la pandemia causada por el virus COVID-19, e incluso cómo nuestros médicos han ayudado y continúan ayudando a personas contagiadas en muchos países- necesita enfrentar de manera eficaz la guerra ideológica, algo que no se puede hacer desde un ministerio.

Se necesita en primer lugar de personas que asuman por convicción la ideología del socialismo, importante también es el vínculo directo y estrecho con la población para conocer sus inquietudes, pero tienen que encontrar medios y métodos para educar y contrarrestar los efectos de la ideología capitalista. También necesitan la aplicación de la ciencia e investigación, tener capacidad de convocatoria de todos aquellos dispuestos a estudiar y realizar aportes a la teoría filosófica y en las demás ramas de la ciencia afines.

Si escribo este artículo, es porque considero que ese papel es inherente solamente al partido unitario como bien lo define la constitución, pero no lo está cumpliendo, casi que por costumbre pues así fue aceptado en silencio por el pueblo, se aferra al poder y pasa por alto que, al no cumplir con su deber de guía ideológica, nos destina a una depauperación económica y moral, que solo puede terminar en un tránsito hacia un capitalismo salvaje.

Varios de los que defienden la necesidad de que el partido ejerza el poder, lo sustentan en el hecho de que de otra manera pueden aparecer en las esferas del gobierno personas que intenten y/o logren un desvío en el camino hacia el socialismo.

No hay dudas de que lo importante es la ideología.

Para demostrar que hay mejores alternativas a la actual, tomo como referencia un país conocido; Irán. La República de Irán ejerce por la mayor parte de su ciudadanía la religión Islámica, es lo mismo decir la ideología Islámica, pues las religiones no son sino ideologías. En ese país se alternan diferentes personas en el gobierno, pero todos tienen como ideología el islamismo, por qué, pues porque todos aquellos que quieren presentarse al cargo de Presidente, necesitan la aceptación por la máxima figura del islamismo.

Si como definió Fidel en el concepto de Revolución: «…Revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado» y necesitamos maneras nuevas para enfrentar viejos problemas, miremos el mundo, busquemos ahí enseñanzas para encontrar el verdadero camino hacia ese futuro próspero y sostenible.