¿Dónde está la Asamblea Nacional?

por Héctor Núñez Mantilla

Corre el octavo mes del año, el país está sufriendo los efectos de una pandemia y no se ha realizado aún la primera sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Según la constitución vigente, en su Artículo 110, inciso b, debe tener dos sesiones ordinarias cada año, de hecho, ha sido la práctica, que la primera sesión se realice en los meses de junio o julio.

Algunos podrán decir que debido a las medidas que se han tomado para evitar la propagación del virus covid-19, no es posible que los delegados se reúnan, pero si observamos el noticiero cada noche, casi a diario el Presidente de la República y el Primer Ministro, realizan una reunión con los gobiernos de las provincias, para discutir la situación actual y las medidas que se decide tomar, estás reuniones se realizan de forma casi virtual, lo que da fe de que el país cuenta con los medios necesarios, por lo tanto, no hay justificación para que no se haya realizado ya la primera sesión ordinaria.

En la segunda sección de la constitución dice: ARTÍCULO 113. Los diputados tienen el deber de desarrollar sus labores en beneficio de los intereses del pueblo, mantener vínculo con sus electores, atender sus planteamientos, sugerencias, críticas y explicarles la política del Estado.

Si una situación ha generado opiniones, críticas y sugerencias en la población, ha sido la que comenzó el pasado día 11 de marzo y cuyo fin nadie puede asegurar hasta ahora.  Por eso no se puede entender que el Presidente de la Asamblea no haya hecho la convocatoria correspondiente, pero tampoco que los Diputados no la hayan reclamado.

Me viene a la mente una conversación que sostuve con un diputado poco tiempo después de aprobada la Ley de Inversión Extranjera y su Reglamento, en la que le pregunté si habían considerado durante el análisis en la Asamblea, que había una discordancia entre la ley y el reglamento, me pidió se lo explicara con mayor detalle, para finalizar diciéndome;

«…compadre tú sabes que allí nos reunimos para aprobar, no para cuestionar«

En el período revolucionario no hemos vivido nunca una situación parecida, en la que sea casi obligatorio vivir recluidos en nuestras casas por largo espacio de tiempo, sin embargo si tenemos todos presente aquellos años cuando las tiendas estaban vacías, lo que generó situaciones de enfrentamiento entre sectores de población y las autoridades, las que para aplacar el enfrentamiento, decidió aprobar el trabajo por cuenta propia.

Recuerdo también el mes de marzo de 2008, casi un mes después que la Asamblea Nacional del Poder Popular eligió como Presidente del Consejo de Estado y de Ministros a Raúl Castro, tuve una conversación con un amigo, que para ese entonces ya se había retirado de la CIM. Como es habitual en nuestras conversaciones, salió a relucir la situación en el país y me dijo:

«Raúl sabe que hay una bomba en ciernes…»

Poco después, se eliminaron las restricciones que impedían a los ciudadanos cubanos tener una línea de telefonía celular y hospedarse en los hoteles.

En los últimos años ha sido habitual el desabastecimiento por un espacio limitado de tiempo de algún grupo de productos en las tiendas recaudadoras de divisas, pero desde el mes de abril de este año, el desabastecimiento es casi general y en todas las cadenas de tiendas, algo que se asemeja mucho a los años más duros del Período Especial. No hay que ser muy inteligente para entender que se acumula el descontento en amplios sectores de la población, por lo tanto urge que se realicen verdaderos debates para encontrar las vías más adecuadas para salir adelante, con el aporte y el compromiso de todos.