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martes, octubre 20, 2020

Miami: menos libertad política que La Habana

por Daniel Silva

En Miami la gente tiene menos libertades políticas que en La Habana. Lamentablemente nunca he estado en esa ciudad. Es un lugar que me encantaría conocer: porque tiene un peso en la realidad cubana pasada y actual, porque vive allí un montón de gente querida. No obstante, en el siglo XXI, para decir lo anterior no es necesario ir físicamente. Constantemente veo, leo, escucho manifestaciones que me hacen pensar lo que digo.

Me refiero a libertades reales y concretas. En teoría, en Miami, puedes expresar tu opinión libremente. Puedes ir y fundar una revista, un periódico, una radio y decir lo que te dé la gana. En La Habana, en Cuba, no puedes hacer nada de eso por definición, lo cual, he de decir, que me parece pésimo. Pero, decía, eso es en teoría. En la práctica, ¿puedes en Miami expresar, por ejemplo, que eres un fiel admirador de Fidel Castro? Supongamos que eso es demasiado. ¿Puedes decir públicamente que apoyas algunas políticas sociales del gobierno de Cuba? ¿Puedes hacerlo y seguir tu vida tranquilamente? Ni soñando.

¿Qué te puede pasar? Te montan una campaña acusándote de lo peor que se puede ser en ese entorno,  “un comunista”. (Pobre Carlos Marx, tanto escribir, pensar, intentar dialogar, para que le hayan manoseado de esa manera las ideas. Tanto los que lo denostan, como los que dicen defenderlo, pero bueno, esa es otra historia). Decía, si se llega a la conclusión de que eres un real “comunista”, te cae encima un acoso dónde muy probablemente recibas agresiones, pierdas tu trabajo y se te haga difícil sobrevivir.

Valorar positivamente cosas que tengan que ver con el gobierno cubano sería un acto extremo, cuasi-suicida, que pocos cometen allí. Pero es peor aún: por mucho menos se te puede complicar la vida. Si eres un cubano con cierta fama, que va y viene a su país, y no quieres, digamos, hablar de política, eres ya sospechoso. Recibes presiones para que digas y apoyes el pensamiento único que parece se puede tener actualmente en ese entorno.

Hace unos años escribí sobre esta intolerancia extrema que se vive en aquellos lares a raíz de un concierto de Buena Fe en el Miami Dade County Auditorium. En los últimos años parece que se ha recrudecido la cosa. Recientemente han cancelado conciertos y presentaciones a varios músicos cubanos. Incluso a algunos de renombre internacional y con residencia en la propia Florida. Probablemente hay una influencia de los vientos que corren, o sea los que soplan desde la Casa Blanca comandada por Donald Trump, un hombre con un estilo de comunicación sumamente intolerante y despótico, que cultiva la diatriba envenenada y agresiva para el que piense distinto a él.

Pensaba todo esto, entre otras cosas, luego de seguir someramente la “novela” de Descemer Bueno en las redes sociales. Para quien no lo conozca, Descemer es un talentoso músico cubano que vive en USA hace casi dos décadas, y que en los últimos años solía viajar a Cuba con frecuencia a dar conciertos u otros asuntos particulares. Hace años que me parece patético el recorrido de sus declaraciones, diciendo y desdiciéndose, tratando de quedar bien aquí y allá. Pero ahora ha ido un poco más lejos. Declaró, por ejemplo, que no visitaría más a su país de origen, puntualizando que no tocaría más en la isla. Luego subió la parada e instó a los cubanos que viven en Cuba a generar disturbios y vandalizar las tiendas. En otro video llegó al punto de decir que próximamente dejaría para siempre los escenarios. No quiero detenerme en detallar y analizar lo que ha dicho en su incoherente serie de videos, lo notorio es que está muy turbado. Estas llamativas declaraciones se producen en el contexto de una pelea que sostiene hace más de un año con el comisario político de moda en el ala “dura” del exilio cubano.

Me refiero a Alex Otaola. Un cubano que tiene una especie de programa de televisión que emite por YouTube todos los días hábiles de la semana. Un programa que pasó de ser, más bien de chismes y farándula, a tener cada vez más contenido político. Desde su popular espacio, el histriónico conductor pontifica sobre qué actitudes y opiniones son políticamente aceptables en una persona y cuáles no, particularmente si se trata de ciudadanos de origen cubano que viven en los Estados Unidos. Desde su tarima atemoriza a quien no siga los designios de sus posturas intransigentes. Para disciplinar o castigar a quienes incumplan esos mandatos de pensamiento no tiene pudor en mostrar videos íntimos, si los consigue, o develar cualquier información que consiga de la persona que elija como blanco.

En sus programas muestra nombres, apellidos, fotos y cualquier dato que tenga de personas que le parezcan repudiables en su escala de valores. Por ejemplo, si eres alguien que hizo declaraciones en contra del bloqueo y estás viviendo actualmente en USA, puedes recibir el escrache correspondiente. Descemer es una de sus muchas víctimas y parece desesperado por salir del colimador y desmarcarse de las acusaciones que recibe desde esa tribuna. Para que no vayan a creer que es un “comunista” es capaz de dejar de visitar su país y decir cosas que jamás dijo antes. La presión no es poca.

Este presentador no está solo. Hay otros comunicadores de ese entorno que tienen posturas similares. Pero sobre todo no está solo porque tiene miles de seguidores (no sólo en USA, también lo aplauden muchos cubanos y cubanas que viven en distintas latitudes). El asunto no es lo que piensen él y sus seguidores, sino los métodos empleados y más que nada el resultado de ellos. Es decir, que haya personas con miedo a expresar lo que piensan.

Hace poco leía a un cubano que vive en esa ciudad de la Florida necesitando recalcar en varios escritos que no era comunista por apoyar a Joe Biden en las próximas elecciones norteamericanas. Una afirmación que mirada desde la distancia parece risible, pero allí se vuelve casi indispensable. Insultar con el epíteto de comunista a sus contrincantes demócratas es otro de los dislates del presidente Donald Trump, pero en Miami el calificativo cobra especial fuerza y es sumamente temido.

Sé de muchos cubanos y cubanas que viven en Estados Unidos y están en contra del bloqueo. Algunos de ellos lo expresan públicamente. Casi ninguno de los que se atreve vive en Miami. (Por cierto, estar en contra del bloqueo es algo que no debería ni siquiera parecer llamativo. Hace muchos años que la inmensa mayoría de los países reprueba en la ONU esa política injerencista del gobierno yanqui). Otaola y sus muchachos creen que está bien que las personas que viven en Cuba tengan condiciones más precarias de vida con tal de perjudicar a ese gobierno que tanto odian. El problema no es que haya gente a favor del bloqueo. Lo terrible es que ellos no toleren que haya gente que piense distinto. Lo paradójico es que lo hagan como abanderados de la libertad de pensamiento.

Uno de los silogismos que guía a los que sostienen estas posturas intransigentes es falaz. Se basa en que si alguien decidió emigrar no puede criticar al gobierno, o al sistema del país donde reside y, menos aún, puede elogiar algo del gobierno de Cuba. Según la lógica de esa línea de pensamiento, si vas a elogiar algo de Cuba tienes que irte a vivir a la isla, porque lo otro es hipócrita e inadmisible. Vaya concepto extraño de libertad. En mi opinión cada quién puede vivir dónde le dé la gana y opinar cómo quiera sin que lo uno o lo otro sea reprochable per sé. Luego se pueden debatir los argumentos, pero sin que ninguna postura sea inválida a priori.

En Cuba a los opositores y periodistas independientes los detienen, los vigilan, los citan, les realizan interrogatorios e indagaciones sin una orden con justificación clara. En algunos casos los someten a procesos judiciales de dudosa calidad institucional y claridad procesal, que a veces terminan en condenas cuestionables. También, en ciertas fechas, muchos opositores y periodistas quedan presos en sus casas, dado que les ponen oficiales de la seguridad del estado que no les permite salir por varias horas, o días en el peor de los casos. Últimamente han agregado la práctica de cortarles los datos de internet en ciertos horarios, entre otras muchas cosas.

Todas esas actitudes del gobierno cubano me parecen sumamente repudiables y creo que es evidente que cercenan libertades cívicas y políticas básicas. Al principio de este texto decía que en Miami hay menos libertades políticas que en La Habana. Quizás la afirmación peca de no ser exacta, no pretendo establecer un ranking de libertades, esto no es una competencia. Lo lamentable es que en uno y otro lado falten esas libertades. Y a su vez es singular que los del norte ejerzan esa censura en nombre de la libertad.

Alguien podría decir que en el caso de Cuba la censura es más grave, porque la realiza “el poder”. Creo que hay ahí un error. En ambos casos las realiza “el poder”, pues este no lo ejerce solamente el poder político gobernante, como muchas veces se piensa. En muchos lugares de este mundo el poder económico tiene mucha más capacidad de incidencia que cualquier otro.

En el caso que aquí estoy tratando, o sea, el de los censores libertarios del ala dura del exilio cubano, es manifiesto su poder de fuego. Aunque sostengan posturas que no son quizás la de la mayoría de los emigrados cubanos, tienen suficiente poder como para atemorizar a muchos de decir su opinión. Ya sea porque tienen capacidad de movilización y pueden montarte un mitin y un escrache público, porque son capaces de presionar a dueños de locales para que suspendan presentaciones, o porque tienen influencia en el otorgamiento de visas y residencias.

Un último ingrediente interesante de esta “paradoja de la libertad” es que estos sectores emplean los mismos argumentos que el gobierno que tanto odian y critican. Si alguien en Miami se manifiesta a favor de algunas medidas que toma el gobierno de la Habana, lo acusan rápidamente de agente, de “pagado por el régimen”. El mismo caminito que emplean las autoridades cubanas cuando alguien es muy crítico: se apresuran a tildarlo de mercenario y pagado por USA. También se parecen en la forma en que disparan su intolerancia hacia los que no están en su extremo.

Otaola no duda en tildar de tibios y pseudopositores a medios independientes como El Estornudo, que dispara con bazuca, en muchos de sus artículos, contra el gobierno cubano. De igual forma los extremistas de la isla (que no son todos los del gobierno, ni muchos menos todos los que apoyan en alguna medida al gobierno), tildan de enemigos a sitios de opinión que sin dejar de ser críticos no se paran de ninguna manera en la vereda opuesta, como puede ser La Joven Cuba. Como última similitud es notorio cómo en ambos extremos están convencidos de que están haciendo lo mejor por el futuro de Cuba y su pueblo.

A mí me gustaría que construyéramos una Cuba realmente inclusiva y plural, donde quepan todas las posiciones y opiniones. Sé que en ambas orillas (metafóricas, más allá del lugar físico del planeta donde se encuentren las personas que las sostienen) hay muchísimas personas que prefieren otros caminos. Sin dudas éste es un mundo cada vez más polarizado en todo sentido. No es algo solamente del conflicto nacional. Cada lugar tiene que intentar sortear la polarización como le sea posible. A mí que no me llamen ni unos extremistas, ni otros, salvo que quieran dialogar. Si es para imponerme sus verdades, no gracias.

Tomado de: Malecón y Avenida de Mayo

31 Comentarios

  1. Si nunca ha ido a Miami, o nunca ha experimentado eso que dice, salvo lo que ha escuchado o leído por otros, con el riesgo de caer en inexactitudes, cómo es posible que escribas un articulo con tanta certeza?
    Fíjese que yo no emito juicio si lo que dice es verdad o mentira. Solo quiero saber cómo se lleno de tantas certidumbres sobre esa situación para poder escribir dicho artículo. Gracias

  2. Bueno, voy a hablar de mi caso, sin por ello creerme que ‘el mundo entero es mi aldea’. Yo me expreso en contra del bloqueo norteamericano a mi pais. Simple y llanamente es infame tratar de hambrear a un pueblo para lograr que se levante en contra del gobierno. Lo digo donde sea y sin miedo y la verdad no me ha costado mi trabajo, ni me ha costado enemistades, ni me han ‘abierto fuego’. Claro, yo no soy una persona publica como lo puede ser Descemer Bueno. Cuando vivi en Cuba (por 34 años), ni se me ocurrio alzar la voz en contra del gobierno porque sabia que terminaria preso.
    Detesto a Otaola porque es un tipo divisivo, bajo y abusador pero tiene razon en algo: tambien existe un bloqueo interno en Cuba. Ese que prohibe la iniciativa privada, que prohibe se siembren los vegetales, viandas, hortalizas tan necesarias para el pueblo, los que prohiben que alguien se enriquezca a pesar que lo logre con su esfuerzo, dedicacion , su trabajo y luces. Porque la verdad es que el bloqueo de EE.UU no evita que en nuestros campos crezcan todos los productos que siempre existieron en CUba, el bloqueo no evita que crezcan y se desarrollen el ganado de todo tipo para alimentar al pueblo, no evita que las gallinas se multipliquen y pongan huevos. Entonces la culpa de que falte todo eso en Cuba no es del bloqueo de EE.UU, es culpa del bloqueo interno del gobierno a la iniciativa del cubano, el bloqueo del gobierno cubano al crecimiento de su pueblo. Obviamente temen mucho perder el poder y prefieren que la gente tenga que sobrevivir en Cuba luchando por hasta lo mas basico.

  3. Interesante que LJC publique un articulo como este hoy, pero la opinion politica es diversa.

    Aun asi la migracion es para el lado de aca. No importa lo malo que este el pais o Trump, la gente sigue viniendo.

    Y Miami en el ojo del hurcan, y dictando el paso de los dirigentes cubanos.

    Recordad al autor que hay dos de los tres fundadores de LJC viviendo en EEUU, uno de ellos en Miami.

    • 1- La dirección de la emigración no dice nada más que la asimetría que hay entre ambos países. Sólo en el caso cubano se sacan conclusiones ideológicas de eso. Me llama la atención como los críticos del gobierno cubano usan ese mismo argumento del Partido Comunista para descalificar a las personas que piensan distinto a ellos.
      2- En lo que respecta a mi, estoy ahora en Estados Unidos por oportunidades académicas/profesionales y por la agresividad con que el Estado cubano trató a mi familia en el 2017. Llama la atención que la mayoría de los luchadores anticastristas fueron particularmente obedientes en la isla y luego gustan de sermonear a otros cuando cruzar a la otra orilla.
      3- Miami no dicta el paso del gobierno cubano, el sector radical cubanoamericano de derecha usa las sanciones económicas al pueblo cubano como chantaje para imponer sus preferencias políticas en la isla, algo que la comunidad internacional condena cada año.
      4- La personalización con los fundadores de LJC para sostener un punto determinado es un argumento particularmente bajo, le sugiero que lo reconsidere la próxima.
      Harold Cardenas Lema, Editor

      • Harold, no acabo de entender esa posición de equivalencia entre el gobierno cubano y el exilio. Posición que mantienes constantemente. Como que todo lo que pasa en Cuba tiene comparación, y relación, con algo que sucede en Miami, o en el exilio en general. Cualquier observador neutral puede fácilmente ver que tal equivalencia es falsa. Que el régimen de la isla lleva más de 60 años haciendo lo que cree, léase reprimiendo libertades y controlando las vidas de sus coterráneos, mientras que no hay nada ni remotamente comparable del lado de acá. El «sector radical cubanoamericano» no es el que impone sus preferencias políticas en la isla, es el gobierno cubano quien lo hace, y sin dar oportunidad alguna a cambios. Eso no es tan difícil de ver. Repito, no entiendo esos intentos de equiparar al régimen cubano con lo que hagan los exiliados. Hay extremistas en Miami? Por supuesto que los hay, pero no tienen ni el poder ni el control de los extremistas en La Habana. Insistir en eso es como el ciego que no quiere ver. Y después de seis décadas el cuento ya no se lo cree nadie. Un saludo.

  4. Nunca estuvo en Miami pero se atreve a hacer un articulo tan intenso sobre la gente y tendencias de esa ciudad. Apaga y vamos.

    • Marco Rubio nunca estuvo en la Habana pero se atreve a dictar política hacia la isla en nombre de la emigración. Siempre es mejor pisar el lugar antes de escribir pero yo soy testigo de todo lo que denuncia el autor.
      Harold

      • Pues para el Sr Marco Rubio aplica el mismo análisis y sigue teniendo validez la pregunta a Daniel Silva. Saludos

  5. Si nunca se ha visitado Miami y se intenta una aproximación al ambiente político de esa ciudad a partir de las publicaciones y programas de la derecha, el resultado va a ser un artículo como este.
    Por otro lado, si se intentara un abordaje al ambiente político de Miami a partir de publicaciones y programas de la izquierda, con seguridad el artículo sería 180° diferente. Pero en ambos casos, para un lector inteligente, saltaría a la vista algo muy importante: Miami es una ciudad plural donde sí hay libertad de expresión, asociación, movimiento y prensa. Los residentes de Miami, igual que los del resto de Estados Unidos, están protegidos por la Constitución norteamericana y sus enmiendas.
    Lamentablemente no se puede decir lo mismo de nuestro país de origen como todos sabemos. Allí la caña siempre ha estado a tres trozos para la cabra que se quiera distanciar de la manada. A lo menos que estará expuesto un disidente u opositor cubano es a un asesinato brutal de su reputación. Cada uno de ellos es «golpeador de sus madres, pedófilo, ladrón, borracho, mercenario pagado por el imperio», etc. ¿Curioso, eh? Para no decir que muchos de ellos han sufrido penas de cárcel por el único «delito» de atreverse a manifestar públicamente su descontento con un sistema político y modelo económico que todos sabemos es ineficiente, torpe, mentiroso e incapaz de guiar nuestra nación a buen puerto.
    Entonces, siquiera sugerir como quien no quiere las cosas que «en La Habana hay más libertad que en Miami» es, cuando menos, bastante pintoresco, un titular que sin dudas se ganará el click de los curiosos que lo lean por inverosímil. 😀

  6. Y ahora resulta que Emilio y Gloria Estefan son también comunistas…..y todo porque no apoyan a Trump. Mire usted…

  7. Tu artículo muy bueno y tiene aristas por donde cortar. Creo que lo voy a hacer, pero no para rebatirlo. Bueno dos detalles por ahora. Si habemos gente aqui que nos expresamos no solo contra el embargo sino contra leyes como la Helms Burton. Claro ue existen consecuencias, pero estimo que hay ue asumirlas. tro detalle es el de Ota Ola, quien nadie todavia me sabe decir con precisión de sonde salió. Su programa no solo es que tenga seguidores, comenzo con aquellos chismes de farandula y tambien promocionando llamadas y envios a Cuba. Ocurre que ahora recibe un apoyo fuerte de alguien o alguienes y como es logico toma ese camino. Para mayor ventaja es Gay (como dicen aquí) y ser gay (no Serguei) le da mayores potencialidades y le blinda (el que se meta con un Gay en esta parte coje su buena parte, como extrema aunque el gay no tenga razon) contra criticas o ataques. En este caso es un Gay de derecha, Ocurre similar con los que patrocinan llamadas izquierdas en otra parte y en esta parte. Y despues me dicen que no hay cuestiin ideologica en esto de LGTB Q + y más. Miami es una gran ciudad pero te confieso nunca me ha gustado. Prefiero otras mucho más pequeñas y personales (Gainsville por ejemplo). En cuanto a los silogismos de los que emigran por cuestiones economicas y se expresan como politicos o en esos tonos, es comprensible porque se les ha dado a todos los cubanos ese trato especial de perseguidos al que apelan nada más pisar suelo en esta parte. Con él adquieren beneficios que ni por asomo reciben los que vienen de otros países, incluso de Venezuela. Todavia los tontos creen que Trump va a rescatar esta parte del legado Obamista. Pero como me dijo alguien una vez «todos los que vienen de Cuna son anti castristas aunque ellos no lo sepan». una frase que le rebati fuertemente pero que no es lugar ahora. Buen escrito. Y no solo Decemer Bueno que no es un clásico ni mucho menos. A Juanes aquel concierto en La Habana todavia le esta costando y a Oscar de Leon, que tanto criticó Neysa Ramon en JR, aqui es nadie a tantos años!….te reitero saludos

  8. Michael Moore ha hecho unos documentales demoledores contra el modo de vida americano. Le premiaron con un par de Óscares y gracias a esos documentales es millonario.

    Edmundo García emite radio castrista en Miami y lo veo muy sano. Aunque tengo que admitir que le han dado algún susto por fortuna sin consecuencias gracias a que la policía le protege. Nada comparable con lo que sufren los disidentes en Cuba.

  9. Todo lo que dice el autor es cierto. En especial coincido con su ultimo parrafo. Internamente en Cuba, tenemos que cambiar tambien posturas incorrectas con los que no piensan igual que la postura oficial.

  10. Amigo conoces a Edmundo García él ha dicho en Miami todo eso k dices k no se puede decir públicamente en la práctica y está ahí vivito y coleando, Ahira k ni se te ocurra admirar a Trump aquí y decirlo públicamente porque además nadie lo publicaría y te harían añicos, de verdad no sé de dónde sacaste esas ideas aquí no se puede hablar de nada si no me crees échale un vistazo al ntv o sólo a la Tv no ponen nada k no sea.,,, bueno tú sabes, Gracias

  11. El autor dice: «Alguien podría decir que en el caso de Cuba la censura es más grave, porque la realiza “el poder”. Creo que hay ahí un error. En ambos casos las realiza “el poder”, pues éste no lo ejerce solamente el poder político gobernante, como muchas veces se piensa. En muchos lugares de éste mundo el poder económico tiene mucha más capacidad de incidencia que cualquier otro»
    .
    En realidad LA CENSURA existe y se manifiesta en todos sus colores cuando la accion del censor te perjudica y elimina tus derechos. Derecho a expresarte, a trabajar para lo que estas preparado, a entrar a la universidad, a caminar libremente por tu pais, a publicar tus ideas, a reunirte pacificamente para hablar de temas poiliticos.
    Ota Ola descarga, vocifera, chilla, ofende pero de ahi no pasa. El gobierno cubano destruye vidas, carreras, te encarcela, te hace la vida un yogur, eso si es CENSURA con mayusculas.

  12. Yo no vivo en Miami. Ni siquiera en Estados Unidos. Pero la he visitado unas cuantas veces, pues en Miami, en particular, tengo buena parte de mi familia. Pero si he visto la proyeccion extremistas (que tan bien se describe aqui) de algunos que forman parte de grupos en FB a los cuales pertenezco. Algunos de los cuales, adivinen donde viven…en Miami.
    Tambien he estado presente en reuniones donde alguien ha planteado ideas similares. Y he tenido que apelar a la cordura y al sentido comun para evitar que se genere un agrio (y esteril) debate. Claro que nada de eso me costaria una «charla» en las oficinas del «comisario» local de la Calle 8 …o un susto en Villa Maristas.Pero entiendo el mensaje.

  13. Para ser justos, Edmundo García ha expresado durante décadas y hasta en programas radiales propios, su lealtad a Fidel Castro y no le ha pasado nada, es más, tras vivir un tiempo en Cuba, siendo un hombre muy enfermo, ha elegido regresar a esa ciudad y transmitir desde allí sus directas rodeado de fotos del comandante y todos tan campantes:https://www.youtube.com/watch?v=iiUY-KwteWE

  14. Es una falta de respeto al pueblo cubano, y a la inteligencia humana, escribir un artículo con ese título, yo me respeto y me niego a leerlo. Los cientos de miles de cubanos que residen en Miami y los cerca de dos millones que viven en Estados Unidos, Méjico, España, Chile y en Mongolia, Rusia, Angola y hasta en Venezuela y el hecho que en Cuba no haya ni un solo norteamericano, excepto los bandidos que se han refugiado acá huyendo de la justicia de su país, es una prueba más que suficiente para establecer las diferencias de libertades que existen entre ambas ciudades.

  15. El ambiente de Miami, es una extensión del «cubaneo» de la isla. La gente va y viene, pero la forma de pensar va con ellos no se queda en uno u otro lugar. Adivinen donde nacieron y se criaron el 90% de esos que denostan artistas en Miami porque no se atreven a hablar de política. Pues en Cuba. De aquí llevaron su forma de pensar diferente que fué justamente lo que les hizo irse o la causa de que los obligaran a hacerlo. Muchos de ellos ni siquiera manifestaron su pensar diferente abiertamente aquí, porque ya saben lo que les pasa. Pero, ¿quieren saber mas? Son muchos mas aún, los que viviendo en Miami y pensando diferente, no se atreven a expresarlo, (que también es su derecho), mas por temor a las represalias con sus familias en Cuba (de lo cual me entero acá que Harold es testigo) y por temor a lo que pueda les pueda pasar al viajar a la isla.
    Nunca voy a estar de acuerdo con obligar por medio alguno a nadie por mas persona pública que sea a expresar tal o cual posición política, pero si sé que la doble moral de los artistas que navegan en las 2 aguas es bien grande. Les pueden mas las conveniencias económicas que la honestidad política y moral.
    Por otro lado existen innumerables ejemplos de personas que viviendo en Miami apoyan abiertamente el Gobierno cubano y no les pasa nada. Hasta viven del erario público. Gente que supuestamente fué perseguida en Cuba y pidió asilo político. Me pregunto, ¿que pasaría en Cuba si recibiéramos a alguien huyendo de una tiranía y después de darle asilo esta persona empezara a alabarla y despotricar del gobierno cubano?
    Bueno, ya hemos visto que pasa con los nacionales que expresan un sentir opuesto al gobierno.
    No me gustan los extremos, pero sé que grandes males, necesitan grandes curas. El origen del problema está en Cuba, no en Miami. La emigración es hacia Miami, no hacia Cuba.

  16. No entiendo el sinsentido de titular el articulo ‘Miami: menos libertad política que La Habana’, y expresar posteriormente que no se intenta hacer una comparacion y que posiblemente en Miami no haya menos libertades politicas que en la Habana. El estado de las libertades politicas en una ciudad de 6 000 000 de habitantes que el autor nunca ha visitado, es reducido a la actividad mediatica de dos unicas personas: Descemer y Otaola. No se desde cuantos puntos de vista esta premisa es defectuosa: Empezando por la implicita validacion como ‘figuras politicas’ de dos celebridades clase -Z, que en el Miami real ni pinchan ni cortan. Terminando por como se ignora la diversidad de los sectores e intereses sociopoliticos en esa ciudad, donde existe un gran numero de individuos y asociaciones que abiertamente propugnan la normalizacion total de las relaciones entre Cuba y EEUU. El articulo pasa muy rapidamente a centrarse en su verdadero objetivo: Añadir una pieza mas -esta vez en tono desenfadado y aparentemente imparcial- a la riposta ideologica contra los Descemer y Otaolas. Digo ‘aparentemente imparcial’ porque el articulo pretende defender el ejercicio pleno de las libertades politicas, pero dedica casi toda su extension a criticar lo que sucede en Miami. Mientras tanto, se refiere en dos cortos parrafos al hostigamiento que reciben los opositores en Cuba, minimizando que este hostigamiento proviene del gobierno. Intento de manipulacion a la enesima potencia que en mi caso – aun detestando la chancleteria y bigotrismo de Otaola y reconociendo que algo anda mal en la cabeza de Descemer – no dio resultado.

  17. El autor confiesa no conocer Miami y lo que sigue después lo confirma. Miami es inmensa y, aun cuando la comunidad cubana sigue teniendo un peso importante en lo político y económico, ya no es una ciudad «cubana», hay cientos de miles de colombianos, nicas, venezolanos, boricuas, norteamericanos y por sobre todo una gran cantidad de cubanos que presta muy poca o ninguna atención al tema Cuba, la abrumadora mayoría de la ciudad son gente que se levanta día tras día a trabajar, sacar sus familias adelante y pasarla lo mejor posible el fin de semana.

    La vida me ha llevado a muchos lugares en estas décadas desde que salí de Cuba y hace tiempo que he notado un patrón que se repite en todas partes. La primera imagen que uno recibe de cualquier grupo o comunidad emigrante (por origen nacional, regional u otro) y la que generalmente se asocia con dicho grupo,es la de su sector mas estridente pero también he notado que ese sector que resalta casi siempre corresponde a una minoría del grupo como un todo, por lo general es el sector que menos se ha adaptado al país receptor, generalmente hablan poco o mal el idioma (si este es diferente al suyo), conocen poco y mal la cultura y costumbres locales y por todo ello, tienen que buscar formas de subsistencia en esferas de trabajo o negocios que estén muy vinculadas a su país de origen y que, por lo general, no pasan de ser un microcosmos en el entramado económico, político y social del país en que viven.

    Algo que he aprendido es que, una ciudad no se conoce en toda su dimensión si no se vive en ella, las visitas solo sirven para orientarte un poco, conocer lugares significativos de su historia, generalmente poco frecuentados por los «locales» porque son para turistas con «precios para Turistas». Mi experiencia personal me dice que conocer una ciudad, en todos sus aspectos, lleva un mínimo de 2 años viviendola y trabajándola.

    Otra observación; dónde cree el autor que los Otaola, Saavedra, Perez Roura, Perez Castellon y un largo etc.; porque le informo que Otaola no es, ni por asomo, el primero, «aprendieron» a hacer política? No le parece al autor que simplemente reproducen la única forma de hacer política que conocen y creen efectiva, la que aprendieron en Cuba y que, en mi opinión, adquirió fuerza y triste popularidad con un cierto sector de la generación de políticos que vieron la luz, como políticos, en la Cuba de los 50′ y cuya máxima expresión fue F. Castro. Esa forma que se basa en la descalificación y demonización del contrario, casi siempre atacándolo en lo personal, ese discurso que siempre termina con el: «si no te gusta, vete» porque no te reconozco el derecho a a cambiar nada democráticamente. Ese odioso «que se vayan» que desde los días negros del Mariel y sus linchamientos,esos que muchos cubanos llaman, dócilmente, «actos de repudio» no ha dejado de resonar en nuestro oídos.

    Por ultimo, aquellos cubanos que si se han adaptado y asumido de manera completa el vivir en EUA se saben de memoria que hay 2 cosas que si funcionan en ese país; la 1ra y (tristemente con una lectura tergiversada en mi opinión) la 2da Enmienda a la Constitución y que ni Otaola ni nadie puede pisotear ese derecho porque termina demandado en Corte y teniendo que vender hasta la ultima de sus gangarrias para pagar los costos legales. Decemer podrá ser muy buen músico pero de sus derechos sabe muy poco o no tiene agallas para defenderlos.

  18. este articulo lo guardare como una de las curiosidades acerca de Cuba y su revolucion.Claro que,despues de oir los discursos del Iluminado,cualquier cosa se puede esperar para la continuidad.
    Ya opine,pero se quedo en el buzon de entrada y ahi seguira…..Es muy osado plantear esta tesis por parte del joven autor,tan osada es la tesis como la de otro autor que se atrevio a darle al mundo la ruta por la que debia transitar hasta el futuro luminoso !!!De todas formas,le vendria bien un viaje a Miami,aunque sea de incognito para que no peligre !!!

  19. Ya los «muchachones» de Alianza Martiana dicen que la Joven Cuba es la «quinta columna» en Cuba. Desde la Habana lo secunda su querido hijo, Raul
    Hablame luego de libertada politica, Harold.

    saludos,
    Pirolo

    Facebook de Salvador Capote
    August 18 at 1:18 AM ·
    ¿QUINTA COLUMNA?

    La Joven Cuba continúa en su labor de zapa. Exige, por ejemplo, el debate en torno al aborto, al matrimonio gay y otros temas extremadamente delicados que los que dirigen esa publicación saben que su discusión en este momento tiene el potencial de generar grandes divisiones del pueblo cubano por la variedad y complejidad de los factores que actúan, incluyendo convicciones religiosas y filosóficas, a lo que habría que añadir los intentos de manipulación de agentes con agendas elaboradas en el extranjero. Y todo esto en medio de una situación de pandemia, de recrudecimiento del bloqueo, de dificultades económicas, etc. El momento es de unión no de abrir grietas para facilitarle la tarea al enemigo.

  20. Sr Daniel Silva, ¡pero como en un sitio (ya que los cubanos de la Isla no tiene casi acceso a La Joven Cuba) que los que lo «amenizan» son los anticomnistas, anticastristas, apoyantes de grupos mafiosos en Miami, ultraliberales usted va a titular siquiera como lo ha hecho este artículo!. Por favor, ¿usted no sabía que le iban a echar encima como cuervos a devorar la fiera?
    Sr Silva con este grupo de foristas del sur de La Florida que se proclaman los más democráticos del mundo, y en Miami en ocasiones no pueden actuar ni grupos musicales cubanos radicados en la isla, usted se a atrevido demasiado.
    Yo lo único que puedo hacer por usted es aplaudirlo, ha sido un valiente, si escribe esto en Miami y saben donde se hospeda o vive, mañana tendría serios riesgos de aparecer con hormigas en la boca.

    • Como han muerto asesinados Francisco Aruca, Max Lesnik y el mas reciente Edmundo Garcia? Los dos primeros con estaciones de radio que abogaban y abogan abiertamente por el dialogo y mucho mas con La Habana (como es su derecho por cierto) y que a la par que hacian esto tuvieron prosperas carreras como hombres de negocios en el corazon de Miami.
      Venga hombre, que en este foro habemos gente con un poco de mundo y con acceso libre a informacion de cualquier tendencia, esas tonterias de llamarnos a todos, los que no estamos de acuerdo con ud., miamenses y mafiosos solo cuelan en la Isla y ya hace rato que la cafetera se tupe con frecuencia.

  21. El autor olvida que en Miami existen desde catedraticos en universiddades hasta personalidades socialmente respetadas que defieneden la revolcion cubana e incluso que fueron amigos personales del difunto Fidel Castro. El señor Max Lesnik, el fallecido Francisco González Aruca y tantos otros activistas políticos que hicieron historia en la radio política de esta ciudad. Puedo asegurar –pués por razones de tabajo he viajado bastante– que es muy difícil conocer una realidad sin haber vivido en ella, pués una estadáa de días igual nos impide apreciar la realidad del lugar, excepto que se trate de un país sin libertades civiles, como en algunas satrapías africanas. Realmente a los administradores de un supermercado, un almacen de ferreteria o una fábrica le importa un bledo cuál es su opinión política. El sólo está enfocado en que usted sea eficiente y cumpla con su compromiso laboral, como desafortunadamente no sucede en Cuba. Realmente lo que indentifica el autor como intolerancia es la reaccion normal del guetto ante declaraciones que le lastiman. Quién osaría defender a Hitler en Biami Beach, guetto judio que cuida celosamente su historia y defiende con honor su dolor. Conste que el artículo es magnífico y nos ilustra sobre el desconocimeinto de ambas realidades, la de las isla y la de sus enclaves en el exterior. Gracias Dr. John Fortes.

  22. Un amigo de otra pagina web sobre asuntos cubanos, me recomendo «La Nueva Cuba».
    Me resulto efectivamente interesante. No estoy de acuerdo punto por punto con este articulo, pero es obvio que la intransigencia de los verticales en Miami es importante. Los mas viejos, con toda la razon del mundo. Los mas jovenes, recien llegados, por puro oportunismo.
    Reconozco que no sigo a los personajes mencionados en este articulo. Mi familia ha echado raices en este pais, y de paso, aunque trabajo en Miami, no vivimos en esa ciudad.
    La intransigencia se esta extendiendo no solamente a los cubanos, sino que crece exponencialmente en todo el pais. Casualmente hoy mi esposa me comentaba que «la muestra de que este pais se esta echando a perder es que los simpatizantes de Trump no pueden usar sus gorras ni colocar un letrero frente a sus casas.»
    La naturaleza humana, diria yo.

  23. Para criticar las dimes y diretes de la farándula de Miami no es necesario comparar las libertades políticas existentes en esta ciudad con las de La Habana.
    Pero independientemente de que en Miami se den públicamente hechos dignos de enjuiciarse desde el punto de vista ético, eso no implica para nada la ausencia de libertad política y de expresión en esa ciudad. Tanto en Miami como en cualquier otro rincón de EUA es legalmente reconocida la primera Enmienda, y se reconoce el derecho a expresar cualquier opinión independientemente del contenido político de la misma. El uso de la libertad de expresión en esa ciudad ha permitido a más de un defensor del gobierno cubano manifestarse políticamente con el uso de medios públicos de esa ciudad. En Miami han existido emisoras de radio con largas horas de programas dedicados a defender los postulados del gobierno cubano. En Miami nadie sufre prision por defender públicamente a Fidel Castro, a pesar de las reacciones adversas que como es lógico puede tener una postura de este tipo en aquel lugar.
    Se puede enjuiciar éticamente la actitud de algunos cubanos de Miami para con sus compatriotas de la Habana que piensen diferente, pero eso no significa que lo que hacen sea ilegal. El mismo derecho a protestar tienen los residentes de la Habana cuando pasan de visita por la ciudad.
    Algunos de hecho ejercen ese derecho y manifiestan sus defensas al gobierno cubano tal y como lo hacen en la Habana. En Miami han dado conciertos músicos como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Buena Fe, y tantos otros que expresan sus válidas opiniones con total conocimiento de las implicaciones que pueden tener públicamente. Algunas cancelaciones de conciertos, y otras cuestiones de ese tipo no tienen carácter ilegal ni violatorio de ningún derecho de expresión del que las padece. Pero si este lo considera pertinente, puede hacer uso de los recursos legales de que disponga en ese país para defender su derecho, y realizar demandas…Tengo conocidos cercanos que viven en esa ciudad, y apoyan abiertamente al gobierno cubano, y disfrutan de los mismos derechos de los que se manifiestan de forma diferente. Ninguno ha perdido el trabajo por expresar su opinión.
    Es penoso que muchos cubanos en Miami ejerzan presiones que perjudican en la práctica a algunos de la Isla que visitan la ciudad, pero que eso esté mal no significa que los de aquí no puedan manifestar su opinión y defender sus derechos legales allá.
    En uso de la libertad de expresión en EUA tiene Haila todo el derecho de quedarse callada ante una pregunta que no quiere contestar, como también tiene derecho un grupo a cuestionarla públicamente incluso sin hacerlo de la mejor forma (lo cuál no significa que sea éticamente correcto). Tiene Descemer Bueno la libertad de expresar sus opiniones en contra del gobierno cubano, como también tiene la misma libertad el autor al calificarlas de “novela” , “patéticas” y de usar adjetivos como “incoherente” y “turbado”. Es cuestionable éticamente el uso de dichos adjetivos, más cuando no se cuestiona la veracidad del contenido de las declaraciones de Descemer, pero eso no quita al autor el derecho a expresar su opinión.
    Respecto a la situación de las libertades en Cuba mejor no opinar, porque me parece muy poco seria la comparación.

  24. No he leído el artículo, su título es tan surrealista y su intruducción tan evidente del desconocimiento del autor del tema que propone, que una persona medianamente bien informada no se tomaría el trabajo de leerlo, los comentarios, que sí he leído, así lo reflejan. Considero este artículo una ofensa a la inteligencia humana, sobre todo de los cubanos que vivimos en La Habana y tenemos decenas de familiares y amigos residentes en Maimi.

    • Quizás si lees puedes formarte una mejor idea. Creo que formarse opiniones por títulos y comentarios es bastante pobre. Así es como las randes agencias de medios de éste mundo modelan el «sentido común», a golpe de zócalos y títulares inmensos. Y bue, así estamos…

      • Daniel, cuando el título de un artículo afirma algo que es evidentemente falso, y cuando el autor reconoce que nunca ha visitado la ciudad que está calificando en base a lo que ha leído, no pierdo mi tiempo en leerlo, probablemente eso haga la mayoría, pero no lo comentan, la diferencia es que leí muchos de los comentarios, varios de los cuales confirman mi apreciación. Yo tampoco he visitado Miami, pero tengo familiares muy cercanos que viven allí y yo he vivido 49 años en La Habana.

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