Los riesgos del fibrocemento

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por Ramon Artiles Avela*

Desde el inicio de los vínculos con la URSS en 1959, se comenzó a importar planchas de fibrocemento y después se adquirió la tecnología  para el uso en Cuba del fibrocemento. Se usa en edificaciones para reforzar el cemento y los plásticos, así como aislante, en material para techos, material incombustible y para absorber el sonido. La industria de la construcción naval ha usado el asbesto para aislar calderas, tuberías de vapor y tuberías de agua caliente. La industria automotriz usa el asbesto en las zapatas de los frenos y en los discos de embrague de vehículos. El asbesto se ha usado también en las losetas de techos y de pisos; en pinturas, revestimientos y adhesivos, y en los plásticos. Además, el asbesto se ha encontrado en productos de jardinería que contienen vermiculita y en algunos lápices de colores que contienen talco.

En Cuba el uso más popular ha sido en la construcción de planchas de techo, sobre todo por lo económico que resulta su manejo en la construcción de techos y otros derivados. Hasta donde llegan mis conocimientos, en nuestro país se desconoce el daño que puede causar usar este material en la industria de la construcción.

Según fuentes consultadas, el asbesto se comenzó a usar comercialmente en Estados Unidos a finales del siglo XIX, su uso aumentó considerablemente durante la Segunda Guerra Mundial ( 1939-1945). A fines de los años setenta del pasado siglo, la Comisión de Seguridad de Productos para el Consumidor de EE.UU. prohibió el uso del asbesto en los compuestos para la reparación de tablaroca o cartón-yeso y en chimeneas de gas porque las fibras de estos productos podían escaparse al ambiente durante el uso. Además, en 1979, los fabricantes de secadoras de pelo eléctricas dejaron voluntariamente de usar el asbesto en sus productos. En 1989, la Oficina de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA), prohibió todo uso nuevo del asbesto; sin embargo, los usos establecidos antes de 1989 aún se permiten. La EPA estableció también normas que requieren que las escuelas inspeccionen los edificios para la presencia de asbesto dañado y para eliminar o reducir la exposición de los ocupantes mediante el retiro o el sellado del asbesto.

Estas normas y otras acciones, junto con la preocupación generalizada sobre los peligros que representa el asbesto o fibrocemento para la salud, han llevado a una reducción importante en el uso anual del asbesto en los Estados Unidos. El consumo nacional de asbesto llegó a 803 000 toneladas métricas en 1973, pero ha bajado a cerca de 360 toneladas métricas para el año 2015

¿Qué riesgos para la salud representa la exposición al asbesto?

Es posible que las personas estén expuestas al asbesto en su trabajo, en su localidad o en sus hogares. Si los productos que contienen asbesto se sacuden, fibras pequeñas se desprenden en el aire. Cuando se inhalan las fibras, es posible que se alojen en los pulmones y que permanezcan ahí por mucho tiempo. Con el tiempo, las fibras pueden acumularse y causar cicatrices e inflamación, lo cual puede dificultar la respiración y llevar a serios problemas de salud.

El asbesto ha sido clasificado como un cancerígeno humano reconocido por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (HHS), por la Oficina de Protección Ambiental (EPA) y por la Oficina Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC). Según la IARC, hay suficientes evidencias de que el asbesto causa mesotelioma (un cáncer relativamente poco común de las membranas delgadas que revisten el pecho y el abdomen), y cánceres de pulmón, de laringe y de ovario. 

Aunque es un cáncer poco común, el mesotelioma es la forma más común de cáncer asociada con la exposición al asbesto. Hay limitada evidencia de que la exposición al asbesto esté relacionada con riesgos mayores de cánceres de estómago, de faringe, de colon y recto.

La exposición al asbesto puede también aumentar el riesgo de asbestosis (enfermedad inflamatoria que afecta los pulmones y causa dificultad para respirar, tos y daño permanente al pulmón) y otros trastornos no cancerosos de la pleura y de los pulmones, incluso las placas pleurales (cambios en las membranas que rodean el pulmón), el engrosamiento de la pleura y los derrames pleurales benignos (acumulación anormal de líquido entre las capas delgadas de tejido que revisten el pulmón y la pared de la caja torácica). Aunque las placas pleurales no preceden al cáncer de pulmón, existen pruebas que sugieren que las personas con enfermedad de la pleura causada por la exposición al asbesto pueden tener un riesgo mayor de cáncer de pulmón.

¿Quién tiene riesgo de padecer una enfermedad relacionada con el asbesto?

Todos podemos estar expuestos a este peligroso material alguna vez en la vida. Se pueden encontrar concentraciones bajas de asbesto en el aire, en el agua y en la tierra. Sin embargo, la mayoría de la gente no se enferma después de estar expuesta. Las personas que sí se enferman casi siempre han estado expuestas en forma regular al asbesto, por lo general en su lugar de trabajo en contacto directo con el material o por exposición considerable en el ambiente.

Desde principios de los años cuarenta del siglo XX, millones de trabajadores han estado expuestos al asbesto. Se ha reconocido en los Estados Unidos el peligro para la salud de las fibras de asbesto a las que han estado expuestos los trabajadores de la construcción naval, para minar y moler el asbesto, para la fabricación de textiles de asbesto y otros productos fabricados con este mineral, para trabajos de aislamiento en la industria de la construcción y de edificación, y para muchos otros oficios. Los trabajadores de demolición de edificios, quienes demuelen tablaroca o cartón-yeso o quienes remueven asbesto; y los bomberos y trabajadores de la industria automotriz, pueden también estar expuestos a sus fibras. No son muchos los estudios que evalúan los riesgos de los mecánicos automotrices expuestos al asbesto porque reparan frenos; sin embargo, las pruebas en general sugieren que no existe un grado seguro de exposición al asbesto.

Aunque es claro que los riesgos para la salud por la exposición al fibrocem son mayores si la exposición es mayor y el tiempo de exposición es mayor también, los investigadores han descubierto enfermedades relacionadas con el asbesto en personas que estuvieron expuestas solo brevemente. Por lo general, las personas que presentan enfermedades relacionadas con el asbesto no muestran signos de la enfermedad por mucho tiempo después de la exposición. Puede llevarse de 10 a 40 años o más para que aparezcan los síntomas de un padecimiento relacionado con el asbesto.

Existen pruebas en los Estados Unidos de que familiares de trabajadores con mucha exposición al asbesto tienen riesgo mayor de presentar mesotelioma. Se piensa que este riesgo es el resultado de la exposición a las fibras de asbesto que llegaron a casa en los zapatos, en la ropa, la piel y el cabello de los trabajadores. A fin de reducir esta exposición, las leyes federales regulan las prácticas laborales para limitar la posibilidad de que entre al hogar el asbesto en esa forma. Es posible que se requiera a algunos empleados que se bañen y cambien de ropa antes de dejar el lugar de trabajo; que guarden su ropa de vestir en un sitio separado de la zona de trabajo o que laven la ropa de trabajo en casa aparte de toda la otra ropa.

También se han visto casos de mesotelioma en personas que no han estado expuestas al asbesto en el trabajo pero que viven cerca de las minas de asbesto

¿Qué efecto tiene el tabaquismo en el riesgo?

Muchas investigaciones han demostrado que la combinación de fumar y la exposición al asbesto es particularmente peligrosa. Los fumadores que están también expuestos al asbesto tienen un riesgo mayor de presentar cáncer de pulmón que si se sumaran los riesgos individuales de la exposición al asbesto a los riesgos de fumar. Fumar, en combinación con la exposición al asbesto, no parece incrementar el riesgo de mesotelioma. Sin embargo, las personas que estuvieron expuestas alguna vez al asbesto en el trabajo o que piensan que pueden haber estado expuestas al asbesto no deben fumar.

Deberían realizar en Cuba una investigación multidisciplinaria que evaluara los riesgos y beneficios para el uso del asbesto, los resultados de la misma se deberían informar al Ministerio de Salud Pública, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y otros organismos implicados para que se tomen las medidas pertinentes si se considera  necesario.

El Estado debe realizar una campaña educativa a través de los medios de difusión masiva, implicando a los ministerios de Salud, Educación y otros que considere necesario, para que se eduque y se brinden los medios de protección para los trabajadores en caso que se demuestre la nocividad del asbesto en Cuba y sus habitantes.

* Profesor universitario e historiador cubano, nacido en Madruga (Mayabeque) autor de investigaciones arqueológicas  y antropológicas en Cuba.

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