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martes, octubre 20, 2020

La tristeza cambia de color

Por: Jorge Fernández Era
“A las cosas que son feas ponles un poco de amor, y verás que la tristeza va cambiando de color”, dice nuestra Teresita Fernández en una de las canciones más sensibles que se hayan escrito en letra española. Me acuerdo de ella porque acabo de leer desde mi “palangana vieja” un artículo de Tribuna de La Habana donde se informa de una “reunión convocada para reflexionar en torno al ordenamiento urbano, construcciones, mantenimientos y cuidado y rescate del patrimonio”, en la que intervino el primer secretario del PCC en la capital, Luis Antonio Torres Iribar.
Sigo leyendo: “El dirigente partidista hizo referencia a procederes urbanísticos incorrectos que provocan la crítica y la repulsa de los vecinos, como sucedió, por ejemplo, con el muro de la playita de 1ra. y 70, y el parque de la calle G. Apuntó que terminaron por ganarse la desaprobación por no haberse pensado bien previamente, al violar lo establecido y atentar contra el patrimonio. Criticó duramente a los inversionistas de estas acciones constructivas porque desestimaron las consultas pertinentes como correspondía; además, la falta de esmero que impactó, negativamente, en la belleza de las terminaciones. (…) En el caso de los constructores, a los organismos implicados en la fiscalización y control (Planificación Física, Citma, Patrimonio y los gobiernos locales) reprochó el no alertar a tiempo, y exigir la paralización de las acciones constructivas como lo dispone la ley. (…) ‘No podemos darnos el lujo de que prácticas tan dañinas puedan repetirse en lo adelante’, puntualizó…”.
Se agrega la decisión de revitalizar (¡ay, maestro Mario Coyula, no todo está perdido!) “el Grupo de Desarrollo Integral de la Capital, que fuera creado por el Comandante en Jefe”. Magnífico que las principales autoridades de la provincia tomen cartas en el asunto y se sumen al clamor popular, confirmando lo imprescindible de que las políticas públicas no se aparten nunca de las necesidades y sueños de quienes al fin y al cabo habitamos esta ciudad medio milenaria u otras del largo y estrecho territorio nacional.
La victoria tiene un nombre: las redes sociales, los internautas que pusimos voz al debate. Para algo servimos. En reciente mesa redonda dedicada a la prensa, el presidente de la UPEC habló de “los valores de sensibilidad social que se han ido desarrollando entre los periodistas”. Si me equivoco me rectifican, pero solo conozco de dos artículos de Cubadebate hablando del muro de 1ra. y 70 (el primero justificándolo, el segundo para informar de su derribo) y de uno de Granma (“Noticias / morbo / Más de lo mismo”, firmado por la poeta Teresa Melo), donde se va con todo, con ofensas incluidas, contra los protestones. Vean si no: “Cada día amanecemos asfixiados por el morbo. Cuba no escapa a ello. Es, tal vez, uno de los temas de primer orden de cuanto mediocre frustrado se conecta, solo para hacer visible su ignorancia y arrastre. Su triste vida. Qué pena y vergüenza ajena que tanta energía puesta en función del peor español posible para escribir, encuentre eco en algunas voces en la Isla: cien metros de nuestra geografía; un muro que no está en México (…) A los incapaces de hacerse eco de alguna noticia en la que intervengan sentimientos humanitarios, habrá que recordar que más importante que su pedacito de realidad es la propia vida por la que serán juzgados. De nada sirven sus fotos y memes insultantes. Ello solo habla de sus propias carencias, las del alma”. Repito: el Granma lo publicó y, por carambola, le siguió la corriente.
¿Publicó algo Tribuna de La Habana? ¿Se denunció el hecho en el canal televisivo de la capital? ¿Dijeron lo suyo el noticiero de la televisión, la mesa redonda y la revista Buenos Días? ¿En qué año y dónde apareció la noticia de la desaparición del Grupo de Desarrollo Integral de la Capital? Quiero pensar que en esa “crítica y repulsa de los vecinos” que menciona Torres Iribar estén incluidas cartas de los directivos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Casa de las Américas y Ministerio del Turismo, entidades que por su proximidad a los cien metros del conflicto se cuentan entre sus principales afectados.
Con el poeta, escritor y promotor cultural Antonio Rodríguez Salvador, quien es también colaborador del periódico Granma, sostuve un intercambio motivado por las burlas infligidas por él a los que pusieron el grito. Abrió el fuego con el post “Tremendo fanguero porque le pusieron cemento a un fanguero”, para seguir con un largo artículo donde habla despectivamente de “una verdadera discusión bizantina donde de pronto el exdiplomático se vuelve botánico; el artista, cultivador; el sociólogo hortelano…” y cerrar con una foto desde un satélite para que vean el parque, digo yo, los que viven en las nubes.
Entre los comentarios a dicho post (son joyitas de cómo tratar a los que hablamos demasiado) está uno del propio Antonio que, refiriéndose al parquecito del debate, reza: “a fin de cuentas quedó mejor que como estaba, y por favor, que hablamos de un trozo de acera”. Espero que sea consecuente con ese pensamiento y, de ser desmantelados los adocretos como cabe esperar, los reclame para echar abajo algún desvencijado jardín de Jatibonico.

15 Comentarios

  1. ¿Qué está sucediendo que los que son criticados por Granma, Cubadebate y blogs oficialistas, de pronto coinciden con las medidas económicas anunciadas por Díaz Canel y la defensa de las regulaciones urbanísticas planteada por el primer secretario del PCC de la Habana? Y dónde está el sacerdote de la fe Iroel para que explique.

  2. ¿Y como quedan los que desde teléfonos petroleros salieron a defender el disparate?
    ¿Como quedan sus evaluaciones mensuales cuando el secretario provincial reconoce la barbaridad que ellos defendian?

  3. Me ha divertido en grande con el artículo.
    Y ahora qué dicen los periodistas defensores del maltrato de la ciudad porque solo son «aceras o fangueros»? Realmente son poetas con sensibilidad estás personas? Me agradaría oirles comentar q piensan ahora.

  4. Querido editor en jefe Harold! ….. me pregunto si ya no es posible escribir o responder en post que tienen mas de dos semanas de haber sido publicados.

    Saludos.

  5. Todo eso está muy bien y me parece excelente que el sentido común y el reclamo ciudadano sea escuchado y OBEDECIDO. Sin embargo, algo me resulta incómodo de entender, el máximo representante del partido de la capital:

    «…Apuntó que terminaron por ganarse la desaprobación por no haberse pensado bien previamente, al violar lo establecido y atentar contra el patrimonio. Criticó duramente a los inversionistas de estas acciones constructivas porque desestimaron las consultas pertinentes como correspondía; además, la falta de esmero que impactó, negativamente, en la belleza de las terminaciones….»

    y el máximo representante del gobierno de la capital:
    «…la importancia que las máximas autoridades de la Isla y el territorio confieren al ordenamiento urbano y el patrimonio, esclareció el papel principalísimo que en los procesos inversionistas juegan PF y el CITMA…»

    ¿Y dónde carajo estaban ellos cuando se «decidieron» esos trabajos?
    ¿Por qué no explican de dónde salió el presupuesto para ejecución?
    ¿Quién y por qué decidió llevar a cabo tales «obras» que estuvo por encima y aparentemente bajo el radar del gobierno y el partido?
    Segimos haciendo periodismo de pasar la mano y enseñar la espalda. Los corruptos e ineptos están ahí mismo, frente a nosostros, solo que nos gusta hacernos los tontos

  6. En cualquier momento dan la orden de adoquinar el Parque Lenin hasta no dejar ni una brizna de hierba. 🤭

  7. Dice cosas que son verdad, pero podrian decirse en un tono mas constructivo. Si la critica que se hace es muy acida, no crea apoyo.
    Si ya la maxima autoridad de la Ciudad, reconoce que se cometieron errores y se los senalo a los responsables, se deberia reconocer, porque esas actitudes del los que ostentan el poder en la ciudad se deberian estimular. No todo se resuelve criticando. Aunque es imprescindible la critica. Pero el objetivo debe ser arreglar las cosas. El espiritu critico no debe estar renido con la actitud positiva ante la rectificacion.

    • Estimado Joaquin Benavides, me parece que el texto está dirigido fundamentalmente a los medios y personas que fueron peyorativos con los que veían en los cambios urbanísticos algo mal hecho. El presidente del gobierno ha sido honesto al reconocer el desacierto y aceptar las críticas, ahora faltaría que los que satanizaron a los críticos sean igual de honestos.

      • ¿Cómo catalogar un periodismo que se muestra incapaz de sintonizar con el pulso de su pueblo?¿Qué decir de periodistas que prefieren golpear el sonoro látigo contra espaldas equivocadas? Nos falta mucha educación cívica, mucha tolerancia y mucha humildad para aprender a vivir en la sociedad a la que se aspira; para que nuestros funcionarios se percaten que son gestores al servicio de la «cosa pública» y no sus dueños.

      • Bien por Iribar, le callo la boca a mas de un exaltado «defensor» de tamanas chapucerias. Que pena que no hay suficientes Eusebio Leal Spengler para atajar tales desaguisados.

    • La cuestión es que, aunque se haya resuelto el problema de 1 y 70 yse resuelva el problema de la calle G, es el pueblo el que paga en todo sentido y también, y peor, en todo sinsentido. ¿La perdida de tiempo de materiales y de todo lo demás dónde queda y hasta el disgusto, por qué no, dónde quedan? ¿Los culpables dónde están? ¿Quién dio la orden y quién la aceptó? ¿Quién se preguntó si era correcta o no? Porque si solo se les dice que causaron el disgusto del pueblo, con ese nivel de impunidad no vamos a resolver jamás el problema de los que, por un carguito, se creen dueños de la Habana o de nuestro país. A veces hemos hecho cosas maravillosas con mucho menos gasto. ¿Qué está pasando? ¿Qué investigación de estas situaciones está en curso? Eso es lo que hay que analizar y no el disgusto de la gente. Por otra parte,al que opinó honestamente, teléfono petrolero por medio o no, por aceptar la explicación de que no habría “fanguero” frente a su lugar de trabajo, no se le puede demonizar y sí al que lo hizo y lo justificó con eso. Me repito resolver el “fanguero” de una cuadra, no resuelve el grave problema de todos los vecinos de esa área.
      Ya son demasiados “errores” para que nos enteremos a estas alturas que el pueblo fue disgustado. Cosa que por demás no nos tiene que decir ningún dirigente. Lo que hace falta saber es quiénes decidieron esto «inconsultamente» y fueron sacados de sus cargos o tuvieron que pagar sus errores de su bolsillo. ¿Qué se va a hacer para que en el futuro no ocurra este despilfarro delante de personas que sí tienen graves problemas irresueltos? Me parece lo único justo con los disgustados, que, sin dudas, hemos sido muchos.

      • Que curioso Eloisa, que ahora cuando el Gobierno reconoce el dislate, Ud pida no demonizar a los mismos que antes demonizaron a los que criticaban la barbaridad anticiudad cometida, critica que por cierto venia del mismisimo pueblo de La Habana.

  8. Mucho se ha proclamado en documentos partidistas y en palabras de los dirigentes de la propia organización que el partido dirige pero no gobierna, para esos fines está el Gobierno en todas las instancias que es donde radica la autoridad basada en el sufragio y según la Ley. Tal asunto ha sido criticado y señalado como fuente de diversos males en todas las esferas. Supuestamente el partido ejerce su influencia sobre el entramado social, incluido al Gobierno, basado en el reconocimiento de su autoridad. Sin embargo, la realidad deja a los escritos como impresos en tinta invisible y las palabras como carcajadas en el espacio cósmico. Aunque vaya en contra de la legalidad, los funcionarios del partido son los protagonistas, los demás son puro relleno. La DECISIÓN de crear o revitalizar una comisión o de investigar las razones por lo que algo ocurrió le corresponde públicamente al Gobierno, . aunque el partido haya promovido la acción usando su autoridad moral sobre el funcionario que ejerce el cargo por «elección popular». Usurpar funciones públicamente con toda tranquilidad deja bien claro nuevamente que el gobierno en Cuba es pura farsa. Hacer en lo que le de la gana a un funcionario sin temor a ser criticado ha sido práctica habitual en Cuba y todos a callar. No hay práctica de consultar nada con el pueblo y eso no va a cambiar dada la estructura de poder. De la prensa oficial no hay ni que hablar es como si no existiera, eso tampoco va a cambiar. Saludos.

  9. Quien se puede creer eso de que el Partido dirige, pero no gobierna???
    Quién es la maxima autoridad en una provincia?? El gobernador?? Vamos!!
    Acaso es la Asamblea Nacional del Poder Popular el maximo órgano de gobierno en Cuba?? No es el Buró Político y el Comité Central cuando lo convocan?? Los órganos del Poder Popular sólo aprueban formalmente, sin debate ni discusión, «por unanimidad» lo que decide el órgano superior del Partido. Por favor, a otro con ese cuento!! Es sólo propaganda y caricatura de democracia…

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