Solidaridad con un precio

Recogida de ayuda en Miami para "Solidaridad entre Hermanos". Foto: cubaenmiami.com

Por: Gretchen Sánchez Higuera

Es un error común subestimar las sanciones económicas que Estados Unidos impone sobre Cuba. Cuando el hombre más rico de Asia, intentó donar material médico imprescindible a la isla, la línea de transporte de Avianca se negó pues la mayoría de sus acciones ya pertenecían a una empresa estadounidense. Cuando David Carbery organizó una campaña de donaciones en GoFundMe para llevar a Canadá el cuerpo de su padre, que había fallecido de visita en Cuba, los $2000 reunidos por amigos y familiares fueron congelados indefinidamente por las leyes del embargo. Toda operación financiera que conecte a Cuba con una entidad que opere en Estados Unidos, está sujeta a multas y sanciones. Entonces, ¿cómo es que una pequeña fundación de Miami puede lanzar su propia campaña de donaciones a Cuba sin el acoso del gobierno federal estadounidense? ¿Qué la hace inmune a las sanciones?

La Fundación para la Democracia Panamericana (FDP) es una ONG fundada por Rosa María Payá en 2015 con la misión de “promover y defender la democracia y los derechos humanos” según declara su sitio oficial. Pero sus acciones contradicen los fines democráticos que anuncia, promoviendo no la participación ciudadana de todos los cubanos sino especialmente la de aquellos comprometidos con un cambio de régimen en la isla.

Según declara su director, Dr. Omar Vento, la fundación funciona exclusivamente con donaciones privadas. Al consultar su última declaración de impuestos, no existe forma de distinguir entre aportes individuales e institucionales, ya que son declarados juntos en el mismo inciso del documento. Es interesante que en el año 2018, la FDP ejecutó más de $22,000 en viajes y $44,000 en salarios. Para ser una organización “caritativa” según su categoría de ONG, la FDP invierte aproximadamente el 70% de su presupuesto en gastos administrativos cuando los manuales de buenas prácticas financieras sugieren que tales gastos no superen el 35%.

Esta organización apoya las sanciones económicas que impone Estados Unidos a Cuba para provocar cambios políticos en la isla, una práctica repudiada por la comunidad internacional. Sin que el efecto de estas sanciones haya disminuido un milímetro, ocurre la peor catástrofe humanitaria del siglo XXI. Cuba tiene que agregar ahora a su escasez el desabastecimiento médico, la falta de comida y artículos de higiene personal. En la cotidianidad de un país sancionado, miles de cubanos salen a las calles todos los días a buscar qué comer y arriesgan su vida en la aventura. 

El pasado sábado 16 de mayo, la FDP convocó a una recogida de donaciones para enviar a la isla. La iniciativa Solidaridad entre Hermanos pidió la donación de alimentos enlatados, leche en polvo, aseo personal, y pañales. Las selección de artículos estuvo acorde a las principales necesidades en la isla y las regulaciones aduanales cubanas, según sus directivos. En varios momentos, tanto el Presidente de la FDP, Dr. Omar Vento, como su Directora Ejecutiva Rosa Payá, insistieron que la ayuda no tendría un carácter político, sino únicamente humanitario. Aun así, el pasado sábado durante la recogida de las donaciones en la ciudad de Miami, la misma Directora Ejecutiva alentó gritos de “Viva Cuba Libre” y los donantes coreaban “Abajo el Comunismo” y ofensas contra el presidente de Cuba Miguel Díaz-Canel. 

El gobierno cubano está en una posición desventajosa.

Mientras miles de personas se inscribieron para recibir la ayuda, según las declaraciones de Payá, la realidad es que se verán beneficiados muchos menos cubanos de los que se perjudican por la agenda de acoso a las finanzas cubanas que apoya la FDP. Parece más un intento por ayudar a sus acólitos en la isla, que a los más necesitados.

En una conferencia de prensa online que ofreció la FDP, intervino Orlando Pardo Lazo para pedir que se distribuyera “algún tipo de documento educativo que fomente valores de liberación, pues la comida se acaba, la medicina expira, pero los valores que necesita la nación cubana están todavía pendientes”, argumentó el opositor cubano residente en Estados Unidos. Los intentos de utilizar la donación con fines políticos no demoraron. Entre los asociados de FDP en Cuba figuran nombres conocidos como Berta Soler de las Damas de Blanco, José Daniel Ferrer de UNPACU y pastores de iglesias protestantes.

Los organizadores pusieron como requisitos que la donación se reparta de manera directa, con la mediación exclusiva de la iglesia y la “auténtica sociedad civil”. Pero cuando mencionan la iglesia sólo se refieren a algunas denominaciones de cristianos protestantes en Cuba, aquellos que comulgan con sus preferencias políticas. Sólo reciben los que estén dispuestos a retribuir su ayuda. 

Hasta el momento Cuba ha recibido donaciones de material médico de Naciones Unidas y China. Esta última en más de una ocasión, de parte del gobierno y de la empresa Yutong. Según el diario Granma del pasado 11 de mayo, en la reunión del grupo de trabajo que gestiona la crisis del COVID19, el Ministro de Economía y Planificación Alejandro Gil anunció la decisión de abrir cuentas bancarias para recibir donaciones en efectivo (CUC o CUP) de personas naturales, ante la situación creada en el país por la pandemia. De acuerdo al funcionario, el dinero se utilizará en los territorios para la producción de alimentos. Aunque no se especificó si sólo se trata de una medida interna o si se puede donar también desde el exterior. Resulta difícil pensar a cuánto podrían ascender las cuentas bancarias locales cuando el salario promedio de miles de cubanos no llega a 50 dólares mensuales y muchos están en casa desempleados a causa de las medidas de aislamiento físico. 

El Primer Ministro, Manuel Marrero, afirmó que los cubanos consumen en estos momentos las reservas de comida que estaban destinadas a la industria del turismo. El gobierno agota todas sus alternativas, como es normal y común por estos días en todos los países del mundo.

Tiempos de catástrofe requieren dejar a un lado ideologías y tomar medidas excepcionales.

Hace más de un año, en enero de 2019, La Habana vivió días caóticos con el paso de un tornado por varios municipios de la capital. En su momento y bajo la presión de la opinión pública, el presidente y el gobierno de la isla decidieron flexibilizar y eliminar aranceles a donaciones provenientes, en su mayor parte, de cubanos residentes en otros países. Es importante que se retomen estas iniciativas, aun bajo los efectos de una crisis global, el sentimiento solidario y humano de los cubanos por ayudar a sus compatriotas es innegable.

Cuba mantiene cerrados puertos aéreos y marítimos salvo para carga especial, pero la realidad demuestra que el país necesita de la ayuda internacional para salir de la pandemia y la subsecuente recesión, a la que según el economista Pedro Monreal, se había llegado antes de que la crisis del coronavirus azotara la economía nacional. Las remesas de la comunidad cubana en Estados Unidos ayudan, pero no pueden ser la única solución. Los países europeos que no pueden utilizar los servicios de Western Union porque están bloqueados a causa de las sanciones que impone la ley Helms-Burton, también necesitan alternativas para ayudar a sus familiares y compatriotas en la isla. La Unión Europea debería explorar opciones al respecto.

La pregunta que se impone es cómo va a obrar el gobierno cubano en las próximas semanas. Respecto a la iniciativa de FDP, sin importar lo que decidan en La Habana, varios escenarios favorecen a FDP. Permitir la llegada de la donación sería un vehículo de propaganda perfecto para la organización opositora, e impedir que llegue a Cuba permitiría una denuncia más a la administración que preside Díaz Canel y se perderían recursos en momentos de crisis. Respecto a otras entregas de materiales y dinero, son necesarios algunos cambios urgentes. Muchos donantes piden un mayor control sobre a dónde y a quiénes entregar sus donaciones. Todavía está fresca en la memoria de muchos los hechos del huracán Irma cuando el gobierno cubano vendió colchones que llegaron al país como donación.

En estos momentos lo más importante es recibir ayuda, el centralismo y obsesivo control que ha caracterizado al sistema cubano en las últimas décadas deben ser enmendados, porque tiempos excepcionales demandan medidas especiales. Hay que evitar repetir episodios cuestionables y confiar en el sentimiento solidario de una nación. Sobre los donativos de FDP a Cuba, no es justo negarle a nuestros compatriotas su derecho a recibir una ayuda necesaria, pero sí deben saber que la merienda de este mes, puede significar el hambre de los próximos años. Hay solidaridades que no son gratuitas, vienen con un alto precio.