El doctor Rafael

Por: Náyare Menoyo

Rafael es a lo que le llaman, al menos en las series que nos llegan de Netflix, mi casero. Lo conocí cuando necesité mi primer alquiler para irme a vivir con mi novio. Y entonces, imbuidos en el universo paralelo de los alquileres, encontramos esta pareja de cuarentones que, por unos pocos centavos, de la más periférica de nuestras monedas, nos rentaron un cuartico a más kilómetros del centro habanero de lo que imaginan.

En realidad, el espacio pertenece a Dianet, la esposa de Rafael. Quizás el doctor, especialista de 1er Grado de Medicina Interna y Msc en Urgencia Médica le quedan grande estas andanzas de rentas y pagos. Pero qué importa que solo sea la retaguardia de este negocio, cuando en realidad hace unos cuantos días está en la primera línea de combate. Rafael Cortina Ramírez es uno de los tantos galenos que desde diversas posiciones luchan contra la pandemia de la Covid 19. Para él parece sencillo.

Los médicos de profesión no tienen miedo, si no, no pueden serlo.

Y entonces me parecen tan lejanas nuestras conversaciones en el sillón de la casa, y esa persona que llega y te mira serio: –Un cafecito, ¿no?

Hace poco más de dos semanas Rafael está haciendo un trabajo diferente al que acostumbra con sus pacientes en la consulta de Lesión Cerebral del Hospital Julio Díaz, donde trabaja hace 17 años. Ahora con su bata blanca pertenece al equipo de doctores que en otro hospital habanero: Clínico Quirúrgico de Diez de Octubre, atienden a personas que, por sus enfermedades, se consideran entre los grupos vulnerables al virus.

El trabajo no es complicado como en los hospitales Covid 19, dígase Naval, Covadonga, IPK (Instituto Pedro Kourí). Aquí se estructura esto para prever la propagación de la enfermedad con pacientes ingresados o referidos, ancianos vulnerables por sus patologías clínicas.

Se trata de personas que llegan por Hipertensión Arterial, Diabetes Mellitus, las cardiopatías descontroladas, sospechosos de infecciones respiratorias agudas como Neumonía, Bronconeumonía y enfermedad pulmonar obstructiva crónica, sin haber tenido contactos de interés. Algunos han sido positivos a la Covid 19. Pero son los menos- me cuenta Rafael vía WhatsApp.

El Clínico de Diez de Octubre funciona como centro de apoyo en la contención del SARS-CoV-2. En este caso, me cuenta el doctor, los pacientes no están asilados. Los casos que han resultados positivos se trasladan a centros de tratamiento.

Hoy, por ejemplo, yo indiqué 6 estudios de PCR en tiempo real después de 5 días en la institución, si dan negativos y están controladas están enfermedades de base, incluyendo procesos sépticos respiratorios van de alta a su casa.

Tras 35 años de trabajo, el doctor Rafael asegura no haber trabajado en situación similar, ni siquiera cuando cumplió Misión Internacionalista en Etiopía, país en el que estuvo desde mayo de 1988 hasta septiembre del año siguiente. Entonces el joven médico estaba recién graduado, pero ni la lozana inexperiencia, ni el estar en un país extranjero parece compararse con la pandemia que ha puesto al mundo en un cara a cara con la muerte.

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Foto: @FotoArtist via Twenty20

Bueno, en realidad el término pandemia lo dicta la OMS. En mis años primera vez que se asume esto. Epidemias como tal, dígase dengue, influenzas, siempre han existido y hemos trabajado en eso. Fíjate, como dice el profesor Durán, el IPK tiene identificados en Cuba 16 virus respiratorios típicos del trópico; pero este virus y sus características epidemiológicas de trasmisión es algo, desde el punto de vista médico, inaudito por la clínica que tiene y sobre todo la alta transmisión.

Nuestro país siempre ha apostado por la salud. Es evidente. La gestión del gobierno y de las instituciones médicas cubanas pueden considerarse ejemplo en medio de tan compleja situación sanitaria. Tan es así, que según datos aportados por el portal cubano Cubadebate “Vuelos con médicos, enfermeros y técnicos de laboratorio salieron en menos de diez días hacia unos 14 países: Italia, Andorra, Venezuela, Nicaragua, Surinam, Jamaica, Dominica, Belice, San Vicente y las Granadinas, San Cristóbal y Nieves, España”.

Entonces le pregunto a Rafael sobre las condiciones que tiene para trabajar. Muchos focos de (des)información han tratado de boicotear los logros cubanos. Los menos agresivos hablan de ocultar información y especialistas descontentos. Para ser sinceros, ya sea por el bloqueo que la administración Trump ha llevado a límites insospechados o por la mala gestión interna, el sistema de salud cubano se ha visto resentido. Falta de medicamentos, condiciones deplorables en los centros de atención y alguna que otra pérdida de sensibilidad es hoy el escenario.

Sin embargo, aquí no se aplica eso de limón, limonero, los extranjeros primero.

Nuestro país es pobre pero con un excelente sistema de salud. Tiene dificultades como en casi todos los lugares, pero todas con resolución, por lo menos comida, cama y disposición para trabajar tengo. Nunca me voy a quejar, ahora que estoy más viejo todo se resuelve en el camino. Es posible que exista deterioro en nuestro sistema de salud, por motivaciones e intereses personales y/o económicos, pero no es la generalidad. Yo voy a cumplir 35 años de graduado y continúo haciendo las cosas bien. Es por amor a la profesión. 

Sin embargo, intento contrarrestar su firmeza que parece obvia. Hay países como Vietnam o Corea del Norte que tienen resultados mucho más loables que el caso nuestro.

Te dije que el sistema de salud es excelente por la organización del mismo y lo que he visto. Pero las personas no tienen percepción de riesgo. El cubano se cree imbatible y por las indisciplinas aquí, en España e Italia, se han incrementado muchos casos. Por eso hay que ser más severos. El caso de Vietnam es excepcional al igual que Corea del Norte, pues cerraron fronteras temprano y no tienen hasta hace días fallecidos. Incluso se están haciendo estudios genéticos para saber quién va a padecer la enfermedad. Se dice que el grupo sanguíneo O es menos vulnerable. Son muchos factores, pues es una entidad nueva.

La conversación sucede a ratos, siempre entrada la noche. El ajetreo del día para Rafael y el resto de nuestros médicos es sofocante, pero confían. ¿Será el espíritu de resistencia que ante las adversidades han desarrollado los cubanos?

El estado de ánimo de los pacientes es bueno. Claro, teniendo en cuenta el tipo de paciente. No es lo mismo tratar a un joven que un anciano; pero en general, es bueno. Aun con las dificultades el cubano se ríe hasta de la Covid 19.

Tanto Rafael como el resto de los doctores estarán en el hospital por 14 días y luego irán otros 14 a aislamiento. Cumplido el término le harán el PCR en tiempo real y si resultan positivos se someten al tratamiento concebido.

¿Yo solo me pregunto cómo es posible resistirse al miedo, la incertidumbre, la agonía? Acaso sea la razón por la que jamás pensé hacerme médico. Mientras le doy vueltas a la idea la pantalla de mi móvil se enciende y sale el ícono de una notificación de WhatsApp. Es tarde, pero despierto con la risa a todo el barrio. Es un mensaje de Rafael.

– Solo estoy haciendo mi trabajo. Eso de salir por el Granma me da mucha pena.