Diplomacia médica cubana en Argentina

Foto: @Jennrnann

Por: Laura P. M.

Sorprende la reacción de algunos argentinos frente a la inminente llegada de más de 200 médicos y técnicos de salud cubanos a la Argentina. Las notas de la prensa, las opiniones y comentarios, zarandean mis emociones. El pueblo está tan percudido que salta a la defensiva, politiza todo, cerrándose a una misión médica benévola.

Las brigadas de las batas blancas conspiran algo, los médicos incapaces de revalidar su título son personal no calificado, son médicos impostores, inteligencia encubierta, no suman, restan, son un insulto a los médicos argentinos, no hay urgencia, no los necesitamos, estamos preparados, somos suficientes, nos desacreditan.

La percepción es que no es el momento idóneo para recibir esa ayuda. Los críticos de la contratación cuestionan las intenciones para ella, movilizan una oposición de profesionales de salud que manifiesta descontento y crean divergencias que desvirtúan el valor humano de los valientes ¿Es la solidaridad tan solo una negociación política?

En estos casos es necesario mantener al menos dos metros de distancia, entre tu y yo, entre ellos, entre nosotros, entre el valor y el dolor. Cosamos barbijos de triple capa, contra el virus más temible y peligroso, el ego con falta de razón. Creí que éramos la misma humanidad, todos frente al mismo acertijo. Y es cierto que en esta acción solidaria no hay heroísmo, pero no por las razones que argumentan desde un extremo, estos médicos vienen a darle un beso al mundo. Y nada más.