Otaola me escribió

Foto: Alex Otaola / Facebook

Por: Arnaldo Mirabal

Pues sí. Un ser despreciable como pocos acaba de escribir en mi muro de Facebook. Un amigo me había advertido, mas nunca pensé que cuando Carlos Lazo se refería a cierto bombardeo digital del que sería víctima, tendría la “dicha” de ver a Otaola y su turbante en mi muro de Facebook haciéndose acompañar de uno de sus comentarios venenosos.

Hace mucho quería escribir de ese esperpento, lo confieso, pero mi amiga Celia me contuvo más de una vez por lo improductivo de semejante acción. Y he pasado el tiempo mordiéndome la lengua una y otra vez cuando me topo de pasada con una de sus estupideces llenas de ese odio visceral que continuamente destila contra Cuba.

Y yo que he tratado de apartarme de toda esa bazofia que a veces inunda las redes sociales termino encontrándome el turbante de Otaola en mi muro de Facebook. El sujeto osó asomar su rostro y mala saña en un vídeo que realicé hace algún tiempo sobre la visita de ese cubanazo que es Carlos Lazo, el maestro radicado en Seatle que enseña español a estudiantes norteamericanos con una original metodología empleando la música cubana. Con el tiempo se ha granjeado el afecto de muchos cubanos de ambas orillas, y por supuesto, el recelo y animadversión de algunos.

Quien luche por eliminar las asperezas creadas por años de enfrentamientos e incomprensiones entre Cuba y Estados Unidos bien vale tenerlo cerca. Por eso aquella vez que Carlos lazo visitó Matanzas junto a sus estudiantes se reunieron también varias personas de alma grande. Y eso nunca lo entenderá Otaola, quien se pretende heredero de la más rancia calaña de la extrema derecha de Miami. Pero me imagino que hasta en la derecha de Miami existan varios con “dos dedos de frente”, como catalogan nuestros viejos a las personas de principios aunque no comulguen con nuestra manera de pensar.

Otaola, sin necesidad de un perfil sicológico, es un ser impresentable y cizañoso como pocos.

Hace unos días mientras el reloj se acercaba a las 11 de la mañana, pensaba yo en las tantas diferencias que separan a Miami de La Habana, ya que algunos se empeñan en ver a ese territorio norteamericano como una extensión de Cuba. Un tipo como Otaola no tendría trascendencia alguna en nuestra Isla, ni como youtubers, ni influencers, nadie “con dos dedos de frente” le seguiría el juego macabro de incitar al odio hurgando además en las intimidad de las artistas.

En Cuba despiertan simpatía y cariño sin necesidad de “likes” en las redes sociales personas como el Dr. Durán que influyen en la sociedad por su talento y entrega. Y nada de eso lo logrará este personajillo intrascendente.

El camagüeyano (y sé que más de un oriundo de la tierra del Mayor sentirá vergüenza de compartir el origen) un buen día se levantó del lado contrario de la cama y no toleró que Díaz-Canel, el Presidente cubano, asistiera a un concierto de Gente de Zona, desde ese entonces, o un poco antes, decidió arremeter contra la agrupación cubana con residencia en Miami. Y pa’ que después no digan que es paranoia de “comuñanga”, su obcecación responde a un guión preestablecido por las altas esferas políticas del Estados Unidos para agradar al sector más extremista del Sur de Florida. Hasta funcionarios gubernamentales se sumaron al empalamiento de artistas cubanos gracias al triste desempeño de Otaola.

Ninguno de los que secundaron tal persecusión se detuvieron a pensar que con Gente de Zona, además del Presidente y su esposa, también habían miles y miles de cubanos que rozaron la felicidad que produce la música.

Pero el odio y la estupidez maligna no hallaron límites, y un Otaola envalentonado siguió alimentando los peores sentimientos de los seres humanos. Convocó a no sé cuántas cosas, sobre todo a actos de repudios, así como lo leen, y su locura desenfrenada llegó al punto de incitar a un sector de la Florida a olvidarse de los lazos familias. Pienso que en su esquizofrenia llegó a creerse la reencarnación del viejo Mas Canosa. Intentaron convertirlo en un actor político… y dudo que en algún momento haya sido tan siquiera actor.

A Otaola lo único que lo podría enaltecer es su homesexualidad militante.

Es por lo que pudiéramos sentir cierta afinidad, porque admiro a quien asume su sexualidad con entereza. Pero entonces le veo con todo ese odio desatado, alimentando calumnias, creando campañas contra los artistas y pienso que él reúne los peores defectos que pueda tener una persona. Nunca entenderá que somos prescindibles en esta vida, que lo único que nos queda son las buenas acciones que acometamos en nuestra existencia, de eso nada sabe Otaola.

Si dijeran que se encuentra en una esquina de Cuba nadie acudiría a él, en cambio a Carlos Lazo y a otros tantos que son blanco de su cizaña muchos le abren las puertas del alma. Y por lo visto el tal Otaola no tiene ni eso…solo un turbante de colores que acompaña a ese personaje mustio que se creó, y para colmo hasta le falta lo que mejor define a un cubano: la autenticidad.

Tomado de: Dicen que la Utopía