21.8 C
Havana
martes, octubre 20, 2020

Una experiencia comunitaria en tiempos de covid-19

Por: Alina B. López Hernández

Pueblo Nuevo es una enorme barriada de la ciudad de Matanzas que data de inicios del siglo XIX. La zona fundacional se ubicó en la franja intrarríos, donde el Yumurí y el San Juan constituían barreras naturales; pero en la medida en que la plantación azucarera esclavista fue creciendo, también lo hicieron el desarrollo económico y la expansión urbanística.

La margen izquierda del San Juan se llenó entonces de grandes almacenes y allí proliferaron vías y casas. Los residentes fueron trabajadores de los almacenes, pequeños negociantes y esclavos libertos; primaba entre ellos la población negra y mestiza. Hasta hoy, las calles conservan los nombres de santos católicos y en el lugar existen muchísimos practicantes de santería y otras denominaciones religiosas de origen africano.

Yoelkis Torres tiene treintaicuatro años de edad, es matancero de pura cepa y ha vivido buena parte de su vida en Pueblo Nuevo. Es un activista por los derechos de la comunidad LGBTI, que debió vencer grandes retos desde que, a los quince años, asumió una orientación homosexual que rompía con lo hetero-normativo. Rechazo familiar y fuertes discusiones, que aún recuerda con tristeza, marcaron esa parte de su vida; sin embargo, lo enseñaron a ser valiente, proactivo, y a trazarse metas para su crecimiento personal y profesional.

Como parte de su práctica religiosa en la santería recibió la instrucción «de defender causas indefendibles». Fue así que se propuso, desde la comunidad LGBTI, gestar una transformación que beneficiara al barrio en que vivía. Esta comenzó en el 2009, inicialmente con carácter religioso, pero adquirió muy pronto un cariz cultural más abarcador con el nombre de Proyecto Sociocultural Comunitario AfroAtenas.

En una callejuela insalubre, literalmente un basurero, lograron, tras dos años de esfuerzos, que naciera el Callejón de las Tradiciones en el 2013. Al año siguiente levantaron los muros del Ateneo de la rumba, concebido como iniciativa municipal de desarrollo local. También en el 2014 se erigió el Centro de Gestión Cultural para el Desarrollo, la edificación sede del proyecto, resultado de la cooperación de la embajada Suiza en Cuba.

AfroAtenas es actualmente referencia nacional y posee veintisiete proyectos en seis provincias.

Son extensión de la Universidad de Matanzas y del Museo Antropológico Montané. Han obtenido premios Memoria Viva desde 2013 hasta hoy, a lo que se suma que el grupo gestor recibió este año el Premio Nacional de Investigación Cultural. El propio Yoelkis alcanzó el grado científico de Master en Estudios Históricos y Antropológicos por la Universidad de Cienfuegos con una tesis sobre los resultados del Proyecto AfroAtenas.

El trabajo de los miembros de AfroAtenas se apoya desde el inicio en los diagnósticos realizados en la comunidad, que han motivado un gran nivel de incorporación y cambios físicos, mentales, sociales y espirituales. «El cambio, si no es profundo y radical no puede ser duradero», me dice Yoelkis. Una fortaleza, reconocida por todos, es la atención a grupos vulnerables: ancianos, niños y personas con discapacidades físicas o intelectuales y, especialmente, la comunidad trans, muy discriminada.

«En el barrio existen muchas personas en condición de pobreza. Los ancianos de la zona sobreviven con pensiones que no sobrepasan los 240 pesos, menos de diez dólares. Unos dependen de familias mayoritariamente disfuncionales que no los atienden y para las cuales la persona mayor es una molestia. Los ancianos que viven solos son unos cuarenta casos. Algunos están inválidos y subsisten en pésimas condiciones. Su situación es crítica. Es difícil pensar que se viva así aún hoy en día».

Familia matancera en Pueblo Nuevo. Foto: Yoelkis Torres

AfroAtenas tiene programas que incluyen actividades culturales encaminadas a mejorar la salud mental. Sin embargo, la institución que debe apoyarlos desde la esfera de cultura no les ha asignado presupuesto para estas acciones en los tres últimos años. Ellos reciben asimismo ayuda de amigas y amigos del proyecto, lo que les permite un acompañamiento material a las personas y grupos vulnerables.

En medio de la crisis del pasado año, cuando un tornado destruyó miles de viviendas en La Habana, llevaron ayuda a 2 913 personas en un día. En momentos complejísimos, en que la pandemia del covid-19 obliga a preservarse en cuarentena y las personas vulnerables no pueden competir por los escasos alimentos en largas filas, los muchachos y muchachas de AfroAtenas recorren el barrio llevando, junto a su apoyo emocional, bolsas de víveres y artículos de higiene para los ancianitos: arroz, pastas, lentejas, atún, galletas, cloro, jabón, y algo poco común, un libro.

Jabas de ayuda a las familias en Matanzas. Foto: Yoelkis Torres

Interrogado por esta idea singular me cuenta: «Los libros jjjj. Me encantó la reacción de la gente con eso: “desde que no veo un libro”, “qué bien, un policiaco, ahora me entretengo un poquito” o “poesía, ahora en cuarentena yo romántica”, estos fueron algunos comentarios». Los libros en Cuba no son caros por lo general, pero con una pensión que no alcanza a cubrir lo elemental se tornan artículos prohibitivos para un anciano.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

«Es un pequeño aporte de lo que se puede hacer. Pretendemos continuar ayudando. Desgraciadamente no podemos acceder en estos momentos a otros productos pues debemos hacer largas colas y nos venden dos por persona. En ciertos casos algunos administradores que conocen a los miembros del grupo y saben que la intención no es revender nos apoyan, pero es difícil comprar lo necesario. El cubano por lo general vive el día a día, siempre está a la búsqueda de aprovisionamiento, pero estas personas con tanta vulnerabilidad no pueden aguantar una cuarentena pues carecen de lo elemental. Hay que seguir atendiéndolos».

Yoelkis es un joven entusiasta que logra ser muy convincente y trasmite con claridad todo lo que piensa, lo que siente. Hoy su relación familiar es diferente. Sus sobrinos, su pareja y la gran red de amigos que son familia, no de la sangre sino de la lucha común, de los propósitos e ideales compartidos; lo animan a continuar en esa labor desinteresada y altruista del proyecto AfroAtenas: tender la mano a los más vulnerables.

 Para contactar con la autora: alinabarbara65@gmail.com

19 Comentarios

  1. Magnifico Post, en estos tiempos difíciles! La condición humana debe prevalecer, por encima de los intereses de clases, politicos, sociales o económicos, todos podemos aprender algo de la experiencia de Yoelkis!! 😉 Saludos

  2. Bella experiencia y estimulante. Recordé que en mi juventud no se podía ni usar el término de sociedad civil, no era posible crear ninguna organización paralela a las ya oficializadas y partes del sistema político. Poco a poco los cambios se imponen. Felicidades para Yoelkis Torres y su proyecto.

  3. Es curioso como la solidaridad crece en los momentos difíciles … y falta en los fáciles.

    Reconforta saber que tanta gente quiere ayudar.

  4. Gracias por compartir esto Alina, una labor maravillosa la que hacen éstos cubanos para ayudar a los necesitados. ¿Me pregunto si el gobierno matancero apoya el proyecto, y además es mencionado en los medios de prensa? De esta manera creo que recibiría mayor apoyo y podría traer ayuda desde muchos rincones.

    Saludos

    • Apoyan la sección institucional del proyecto solo en partes y siempre con muchos cuestionamientos de todo lo que hacemos pq aún después de 10 años no comprenden nuestro trabajo integral al desarrollo desde la cultura. Aparecemos en los medios por nuestras propias gestiones y los intereses de los medios de prensa nadie más nos hace gestión. No tenemos en resumen todo el apoyo que debemos tener por el trabajo que hacemos

  5. Es difícil que sobrevivan en Cuba proyectos independientes, son muy pocos. Hay muchas dificultades para llevarlos adelante, pues deben recibir autorización de instancias que controlan la ideología en el país y el desarrollo psicosocial de las personas, ni hablar del efecto Estocolmo que ocasiona la erosión de los mismos o de los intentos de hacerlos, o su relación con la llamada «plaza sitiada» culpable de casi todos los males, por eso y por mucho más esa de AfroAtenas es una luz en la oscuridad. Gracias Alina por contarlo. Esas historias de la vida valen oro, porque nos superan y nos hacen sentirnos humanos, por encima de las consignas, monólogos y largos análisis. Eres también buena cronista. Ahora sólo falta una cámara de video y un editor, para hacer una videohistoria.

    • Gracias a todos por los comentarios, y buena idea la de hacer un video, cuando termine la pandemia lo tendré en cuenta.

    • Así mismo es Sergio, es buen complicado la burrocracia como le llamamos aquí nos mata a diario y aún haciendo cosas buenas te cuestionan te analizan y ponen en duda lo que eres. Puedo hacerte muchas terribles historias en 10 años de trabajo pero mejor ni mencionarlas. Deja ver si te puedo copiar aquí un pequeño vídeo reportaje de 30 segundos o algo asi., Al menos el enlace

      • Gracias Yoelkis por tomarte el tiempo y decir algo a cada comentario. No es común. Es mejor no contar las anécdotas del dolor, ya habrá tiempo para ello. Yo sé de lo que hablas, tengo mis anécdotas también. Lo importante ahora es aprovechar esa oportunidad y ayudar a los necesitados. Conozco El Toque, gracias por el video. Junto a otros colegas creamos El Toque en RNW Radio Nederland Wereldomroep en Holanda por allá por 2012. Hoy es ya 100% cubano pero sigue con el mismo objetivo de acercarse a otras voces, porque todas cuentan. Éxitos y cuiden a los ancianos.

Comments are closed.