Todo es un caos

Por: José Leandro Garbey Castillo

Aimee Reyes y yo nos conocimos hace casi diez años. En aquel tiempo vivía en Guantánamo. Estábamos en el preuniversitario, en la misma aula. Éramos amigos. Cuando estaba en doce grado, Aimee salió de Cuba. Desde ese día no nos hemos vuelto a ver. Ahora vive en la Florida, en el condado Miami-Dade. Seguimos en contacto a través de las redes sociales. No como quisiera. La extraño. Hace unos días le escribí. Necesitaba saber cuál era su estado. Ya el coronavirus había llegado a Estados Unidos. Estas fueron sus respuestas:

«Cerraron las universidades del estado, pero hasta hace una semana las playas estaban llenas de estudiantes universitarios hartándose de cerveza. Ahora todo está colapasado. Los vecindarios están sombríos, pero vas a un supermercado y es como una fiesta de compras. No hay sanitizer, ni toallas, ni un carajo. La gente magnifica todo. Las autoridades actúan muy lento.

Todo es un caos aquí.

El problema es que no todo el mundo puede hacerse la prueba. Tienes que ser una persona mayor con síntomas o haber viajado fuera del país. Hay mucha gente que tiene dinero y no se puede hacer el examen. Y el problema no es que se mueran, sino que se lo peguen a alguien con problemas respiratorios o a quienes sean mayores. Hay unos cuantos cuantos muertos por donde vivo, sobre todo en el condado de arriba, Broward. La mayoría personas mayores.

Es difícil la relación con mi novio.

El viernes cumplimos 4 años y no nos pudimos ver. Más que nada porque él tiene que seguir trabajando y está en contacto con gente todo el día. Hacemos videollamadas. Nos escribimos. Así es como uno se mantiene a flote. Y sí, algún día nos veremos. Eso si llego mentalmente sana al final de esta crisis.

Llevo casi dos semanas encerrada. Fui una de las primeras en irme de cuarentena por el asma. Estoy trabajando y dando clases desde la casa. Los días no pasan, todo es coronavirus. He leído tres libros, y voy por el cuarto. He aprendido como decir “estoy cansada de esta mierda” en francés. He aprendido cómo tocar “Mad World” en el piano y la verdad es que ya no sé qué más hacer. Ya no sé qué día es. Ya no sé quien soy.

Y Trump… ya no sabe donde poner el huevo. Vamos, lo de siempre.»