Cuba reacciona ante coronavirus

FOTO: Sitio de la Presidencia de la República

Por: José Leandro Garbey Castillo

El presidente de Cuba, Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, anunció hoy el cierre de las fronteras nacionales para la entrada del turismo, en aras de disminuir la propagación de la COVID-19 en el territorio nacional.

Durante una emisión especial del programa televisivo Mesa Redonda, el mandatario caribeño informó el aumento a 21 casos confirmados de coronavirus en el país, de los cuáles diez son extranjeros. Se resaltó que 716 persona se encuentran en constante seguimiento bajo el régimen de cuarentena en instalaciones médicas de diferentes provincias del país.

Señaló, además, que solo se permitirá la entrada a residentes en Cuba que se encuentren en el exterior -lo que incluye a extranjeros que radican en el territorio nacional de forma permanente o temporal por motivos de trabajo-, y a las embarcaciones de carga y aviones ligados a las actividades de comercio.

Por otra parte, Diaz-Canel arrojó que: «no se descartan otras más severas en las próximas horas o días, en dependencia de la evolución de la epidemia en el mundo y en Cuba».

Sobre la aplicación de estas nuevas medidas, informó que se establecieron etapas según las cuales se ha actuado: pre-epidémica, o fase uno, en la que se encuentra el país, donde se notifican casos provenientes de países afectados o de locales que han tenido vínculos con estos; fase de transmisión autóctona limitada en la que se confirman casos en los que no se ha tenido vínculo con viajeros de áreas afectadas -localidad, institución o centro-; fase epidérmica donde existen casos sin nexos con viajeros y en distintas localidades del territorio nacional.

Por su parte, el primer ministro de la República de Cuba, Manuel Marrero, señaló que a partir del próximo martes, se regulará la salida de ciudadanos cubanos hacia el exterior. En el programa participaron otras autoridades, quienes informaron varias disposiciones a cumplir por los organismos e instituciones del Estado y la población.


Nota del Editor de La Joven Cuba, Harold Cardenas, a propósito de las medidas:

Escuchando al presidente cubano, creo que un problema grave es la falta de comunicación y empatía. Es no entender las decisiones difíciles del Estado sobre cuándo comenzar el cierre nacional, que provocará un sufrimiento impredecible. No entender que las críticas, exigencias y reclamos ciudadanos al Estado son legítimos y forman parte de una rendición de cuentas aún débil en Cuba. Aprovechar la pandemia para avanzar agendas políticas es irresponsable, también las miserias humanas.

Que quienes apoyan las sanciones a Cuba sean paladines del cierre de fronteras que afecta aún más la economía nacional, no es casual. Pero debe entenderse que la exigencia por cerrar tales “fronteras” viene también de personas bienintencionadas. Cientos de miles de cubanos están en países donde el virus va por etapas más avanzadas, algunos con vecinos muriendo y militares en las calles. Nadie conoce la impotencia de vivir fuera de Cuba y no saber cómo ayudar/prevenir a los suyos hasta que lo vive. Acusar ligeramente a quienes exigen más transparencia o prontitud en el plan gubernamental para lidiar con la crisis, no sólo es un error, es una estupidez.

El gobierno cubano se hubiera ahorrado muchas críticas cuando anunció que recibiría el MS Braemer si hubiera explicado el protocolo que luego implementó. Se hubiera ahorrado aún más si explicara que las medidas drásticas no se tomarían hasta que se confirme un caso de transmisión doméstica. Algo con lo que estoy de acuerdo, porque es el punto intermedio entre no matar de enfermedad o hambre un país.

Cuba está sancionada por otra nación que ni siquiera en una situación humanitaria así decide aflojar la asfixia. Pero el problema del gobierno cubano sigue siendo de relaciones públicas y la mala propaganda de sus actores digitales, no de malicia. Recibir un crucero de enfermos y enviar médicos a otro país, sí es una jugada inteligente de relaciones públicas, pero también honra la historia nacional, por mucho que otros intenten desacreditarlo. Le daré un voto de confianza al gobierno cubano, que ha demostrado ser eficiente en cuestiones de defensa nacional. Un voto de confianza no es lo mismo que tener fe, mucho menos ciega, porque requiere que el gobierno rinda cuentas constantemente y mejore su comunicación.

Seguiré advirtiendo sobre el peligro que se avecina, encerrado en mi casa en un país donde el gobierno subestimó inicialmente el virus. La Joven Cuba seguirá cubriendo también esta crisis. Los epidemiólogos saben que en este tema, es mejor quedar como tontos alarmistas que como ingenuos sorprendidos, porque cuesta vidas. Yo no seré de estos últimos, por empatía.