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martes, octubre 20, 2020

Las cooperativas en el modelo cubano

Por: Mario Valdés Navia

Un paso decisivo para la democratización económica en Cuba y la mayor participación popular es el de la descentralización de la propiedad socialista. Esta cuestión exige del fomento de la otra forma de propiedad socialista: la cooperativa, nunca promovida al nivel de la estatal. A estas alturas del proceso, la ampliación de las formas cooperativas apenas se inicia y los acercamientos académicos a ella son aún limitados.[1]

No obstante, es evidente que el sentido de propiedad socialista suele ser mayor en las cooperativas, tanto en las tradicionales Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA) como en las modernas Cooperativas de Producción No Agropecuaria (CNA). En ellas los niveles de participación de los socios en la gestión de los medios, la distribución de los resultados y la toma de decisiones es mucho mayor que en las entidades estatales y se acerca más a su ideal de co-propietarios.

A inicios de la Revolución parecía que las cooperativas proletarias tendrían un rol importante en la naciente economía porque las tierras expropiadas de los latifundios cañeros que no fueran repartidas a particulares serían entregadas a los jornaleros devenidos en cooperativistas. De hecho, la conversión del Estado en gran propietario y productor directo en el agro no estaba prevista, ni en el espíritu, ni en la letra de la Primera ley de Reforma Agraria.

Por el contrario, uno de sus por cuanto estipulaba con toda claridad: “La producción latifundiaria, extensiva y antieconómica, debe ser sustituida, preferentemente, por la producción cooperativa, técnica e intensiva, que lleve consigo las ventajas de la producción en gran escala.” Mas, al poco tiempo, esas cooperativas fueron transformadas en las llamadas Granjas del Pueblo y los ex-jornaleros pasaron a ser trabajadores estatales.

Se creó así un inmenso sector estatal rural que se nutrió, no solo de las tierras expropiadas por el INRA, sino también de la recuperación de bienes malversados por Batista y sus secuaces, las expropiaciones a los colaboradores de la contrarrevolución y los propietarios que abandonaran el país, y la nacionalización de los centrales azucareros norteamericanos y sus tierras. El Estado pasó a ser el nuevo señor del campo cubano y las grandes empresas estatales que ocupaban miles de hectáreas, vinieron a ocupar el lugar de los latifundios privados.

Las ideas contrarias al latifundio de cubanos como Manuel Sanguily –a quien se dedicó la ley−, Ramiro Guerra, y tantos otros que pensaron y lucharon por hacer prevalecer la mediana y pequeña hacienda campesina en nuestros campos, con su producción intensiva y ecológicamente sustentable− quedarían pospuestas una vez más hasta el presente.

En saco roto ha caído el conocido pronunciamiento de Lenin: “el régimen de los cooperativistas cultos es el socialismo”.  Tampoco se ha tenido en cuenta el éxito que ha tenido su extensión en los modelos de socialismo de mercado de China y Viet-Nam. La suspicacia gubernamental hacia ella radica en que la cooperativa es un paso hacia la descentralización y la alta burocracia, apegada a la estatización verticalista, aspira al monopolio estatal más completo sobre todos los medios de producción, fundamentales y no fundamentales.

Pero los hechos son tozudos, y aunque el texto de los documentos principales del partido/Estado cubano −entre ellos la Constitución de 2019− insisten en el carácter principal de la empresa estatal socialista, los indicadores económicos de los últimos veinte años indican con toda claridad que la tendencia histórica es a la disminución de su importancia dentro del PIB respecto a otros tipos económicos y a la economía sumergida.

Ahora, cuando el inminente proceso de unificación monetaria pende, cual Espada de Damocles, sobre miles de empresas estatales que pueden ir a la quiebra al desvalorizarse su patrimonio y su producción, se discuten variadas opciones para su salvación. Se piensa en subsidiar, privatizar, o aplicar diversas formas del capitalismo de estado –siempre con capital extranjero, único permitido−. Sin embargo, poco se habla de la opción más expedita: su conversión en cooperativas industriales donde los obreros pasen a ser cooperativistas plenos.

A nivel mundial es una variante harto aplicada del cooperativismo y su eficacia ha sido comprobada en todos los continentes. Históricamente, fue una de las formas embrionarias de la propiedad colectiva y ha sobrevivido en varios países como una alternativa a la gran producción capitalista. Desde El Capital de Marx hasta la Comuna de París, las industrias gestionadas por sus propios obreros fueron una de las primeras variantes recomendadas de nacionalización socialista.

Es hora de que los medios de producción que son ineficazmente explotados en manos de empresas estatales cubanas encuentren mejor aprovechamiento en cooperativas surgidas de la clase obrera, y no solo de campesinos y artesanos privados. Prefiero verlos en cooperativas que administrados por capitalistas extranjeros, o por miembros de la burocracia, sus familiares y acólitos, devenidos sorpresivamente en empresarios en diferentes modalidades del capitalismo de estado.

Para contactar al autor: mariojuanvaldes@gmail.com

[1] El profesor Víctor Figueroa Albelo, de la UCLV fue su principal promotor durante décadas. Un valioso aporte más reciente es el ensayo “Las cooperativas en el nuevo modelo económico cubano”, de Camila Piñeiro (2013), en su libro: “Repensando el socialismo cubano. Propuestas para una economía democrática y cooperativa”. Ruth Casa Editorial-ICICJM, pp. 107-171.

22 Comentarios

  1. Mario, dice … «Un paso decisivo para la democratización económica en Cuba y la mayor participación popular es el de la descentralización de la propiedad socialista. Esta cuestión exige del fomento de la otra forma de propiedad socialista: la cooperativa, nunca promovida al nivel de la estatal.» … demasiado lento, demasiado centralizado, demasiado paternalista, la democratización económica en Cuba, debe ser total y no solo circunscrita a cooperativas, los tiempos se acabaron, seguir hablando de socialismo a esta hora en la isla, no pega, ni con cola, ni con colina, llego la hora de los cambios radicales y reales, las sanciones del Presidente Trump, han surtido efecto, están obligados, los oligarcas del regimen cubano, a realizar cambios urgentes, para tratar de sobrevivir por un tiempo mas, pero, a la larga, el pueblo cubano sera el beneficiario de todos estos cambios. 😉 Saludos 🙂 🙂 🙂

  2. En otras palabras: el día que el estado deje de ser el dueño de todo el país irá saliendo poco a poco del hueco y la crisis permanente en que está metido.
    Los líderes cubanos han tenido suficiente tiempo para demostrar que son pésimos administradores y hace bastante tiempo que debieron hacerse a un lado. Pero insisten y vuelven a insistir en seguir siendo los dueños de todo porque lo que más disfrutan es el poder absoluto. Aunque todo esté muy mal.
    El campesino verdaderamente dueño de su tierra y de lo que esta produce es mil veces más eficiente que aquel que no lo es. Las industrias con obreros asociados producen más y mejor que aquellos que aún permanecen bajo la férrea y desactualizada estatización. Son hechos comprobados como bien dice el autor.
    Pero hablamos de Cuba, un país cuyos dirigentes priorizan el disparate sobre lo que ha demostrado funcionar.

  3. He oido hablar de esto tantas veces y por tantos años. La misma liturgia y nada. Tan facil que es.

  4. La idea de que la transición al socialismo es posible a partir de un montón de pequeñas empresas, todos iguales, que basan sus relaciones en el libre juego del mercado, es una falacia y está condenada al fracaso.
    La apuesta de Martí por un aparato productivo a escala pequeña que sería integrado por pequeños talleres y granjas, no sólo se debió a su propia experiencia con los tabaqueros de Tampa, sino, que era la respuesta que dio ante el avance de una economía a escala en Estados Unidos que se conforma como imperio y abrazaba con tragarse a medio mundo.
    Después de seis décadas de ninguneo y de haber vivido la experiencia megalómana de la era soviética, –incluido en ello el desastre ecológico y la anomia social que produjo ese modelo de economía–resultado obvia la existencia en este tipo de solución.
    Coincido en que las formas de propiedad deben ser diversas y adecuadas a los modos de producción en la sociedad. Ahora bien, como en un caleidoscopio, estas formas de propiedad se dan en combinaciones que varían de acuerdo a las circunstancias y al momento del proceso de desarrollo de dicha sociedad.
    En tal sentido, la vida nos demuestra que cualquier tipo de economía sin anclaje en la comunidad es como un barco al pairo. Este es el caso de la economía de monopolios que administra el Estado en Cuba hoy mismo. La economía en Cuba hoy es una cadena de anclajes en manos del Consejo de ministros y de espaldas a la comunidad, donde la adjetivación del consumo con respecto a la producción –por ejemplo– se traduce en la negación de la autonomía de los municipios.
    Debemos de saber que la economía popular en seis décadas ha estado sometida a un movimiento pendular constante, que la ha llevado un extremo a otro en una pugna entre el Estado y el mercado. Esta es la historia de las crisis de realización en los últimos 60 años.
    Sucede que hoy existen economías en red en ciudades pequeñas (20-35 mil habitantes) que resultan ser la imagen investida de esa economía estatizada y que se basan en una lógica de mercado que niega a la comunidad. También existe una economía de tipo tecnocrático y gerencial que transversaliza a la sociedad.
    Sucede que estas son formas corruptas de economía que resultan de las relaciones de poder en la economía estatizada se basan en tres pilares: a) usufructo del poder, nepotismo y tráfico de influencias.
    La apuesta de los socialistas libertarios en Cuba es por una economía a escala de bajo impacto ecológico. Creemos que la política del giro comunitario radical es la alternativa ante este dilema. Hablamos de dotar a cada momento o rincón de nuestra sociedad de sentido de comunidad.

  5. Un tema muy poco transitado y VITAL para la economía. ¿Quién produce y qué? No solo el Estado es dueño legal de todo lo que parece empresa, si no que además lo hace mal en casi todas las áreas, lo encarece y por si fuera poco se niega a proceder o dejar que los trabajadores procedan como indican los textos marxistas y socialistas.
    Falta de confianza total y apego al poder y los recursos increíblemente egoísta.
    Cuba no es de los cubanos aún, es de un grupo de burócratas que deciden qué se hace, cómo se hace, dónde y cuándo. Y para colmo de males, nos han hecho creer que pretender hacerlo nosotros es ser capitalistas!!! ¿Qué diría el mismísimo Marx? «una sociedad compuesta de asociaciones de productores libres e iguales que llevan a cabo el negocio social sobre la base de un plan común y racional». ¿O será que nuestros dirigentes saben que el marxismo como teoría tiene fundamentos errados y el capitalismo de estado es su apuesta secreta?

  6. Totalmente de acuerdo. Las cooperativas industriales son necesarias, como otras. Es importante una Ley de Cooperativas que pondere este tipo de organizaciones económicas.
    Constituyen una competencia más para la empresa estatal, forzando su eficiencia o condenandola al fracaso.
    En Cuba tal parece que sólo el capital foráneo tiene valor. A la Ley de inversión extranjera, la sobra este último estigma. Y le falta los permisos para inversiones de capital en pymes o cooperativas, de iniciativa no estatal. El estado socialista tiene fobia o inmovilismo, no sé, pero si no toma medidas para descentralizar la economía, despertando las fuerzas vivas de la sociedad, las presiones trumpistas nos obligarán a renunciar al sueños de igualdad y fraternidad.
    No soy economista, pero en la Yugoslavia de Tito existió un modelo con un acto grado de cooperativización. Debería tenerse en cuenta.

  7. El problema de las cooperativas es que evolucionan de forma natural a una sociedad anónima capitalista clásica. Esto sucede por motivos prácticos muy difíciles de atajar.

    El razonamiento es algo elaborado y lo haré dentro de poco con algún ejemplo. Primero hay que definir qué es una cooperativa, algo nada trivial. Me responderéis: una cooperativa es una empresa donde los dueños son los propios trabajadores. Muy bien, pero hay que ir a los detalles.

  8. Voy a elaborar la idea de que las cooperativas evolucionan de forma natural a una sociedad anónima capitalista clásica.

    Un buen día los chicos de La Joven Cuba deciden montar una empresa para vender una revista de debate político. Por cierto, sería una magnífica idea … si os dejan.

    Primero hay que reunir un capital. Hace falta un local, equipos, impresoras y pagar unos sueldos. Supongamos que son diez socios y cada uno aporta mil CUC. Las cosas empiezan a ir bien y los socios reciben dinero por dos vías: el sueldo (renta de trabajo) y los repartos de dividendos (renta de capital). Las decisiones se toman siguiendo el principio «democrático» de una acción un voto. Pero como todos aportaron el mismo dinero, todos votas igual. Los dividendos se dividen a partes iguales.

    Ahora vienen los matices. ¿Todos tienen que aportar la misma cantidad al capital inicial? Y si alguien no puede aportar tanto ¿Vota igual que el resto?¿Recibe los mismos dividendos?

    sigo …

  9. Continúo …

    Supongamos que la empresa es un gran éxito, obtiene grandes beneficios y se reparten cien mil CUC de dividendos cada año. ¿Se le paga lo mismo a quien aportó poco al capital?

    Supongamos que entonces como hay mucho trabajo es preciso contratar a veinte empleados. ¿Se reparten dividendos con los empleados nuevos?¿Se les exige antes de hacerlo que compren parte de las acciones? Ahora la empresa vale mucho más. ¿Se venden las acciones a su precio de mercado o basándose en el capital fundacional?

    Supongamos que uno de los socios fundacionales decide dejar de trabajar en la empresa, por ejemplo, porque se jubila. ¿Se siguen repartiendo los dividendos con él?¿Se compran sus acciones para que no se convierta en un capitalista puro?

    Supongamos que hace falta dinero para ampliar las instalaciones. ¿Se permitirán ampliaciones de capital con aportaciones de socios capitalistas puros? Esto es importante porque si no se hace se pueden perder oportunidades de inversión.

    Si un socio se muere ¿se permitirá que sus hijos reciban las acciones como herencia, con lo que se convierten en rentistas puros?

    Para acortar la historia, la realidad es que si La Joven Cuba monta una empresa y tiene éxito, terminarán contratando a trabajadores sin derecho a participar en los repartos de dividendos. Y en cuanto puedan querrán vender las acciones a un capitalista si les ofrece una buena cantidad.

    No lo digo como reproche, sino como consecuencia del derecho natural a la propiedad y a la riqueza generada con el esfuerzo propio.

    • Dice Manuel* «Y en cuanto puedan querrán vender las acciones a un capitalista si les ofrece una buena cantidad.»

      Tocas un punto clave aquí. Es esto la verdadera existencia de propriedad privada en la economía, y lo voy a poner más claro para que no queden dudas. Solamente se puede hablar de propriedad privada sobre los medios de producción cuando los propietarios pueden vender y comprar medios de producción. Esto funciona en el libre mercado (ambiente de libre concurrencia) lea se capitalismo. El gobierno cubano a dado señales de que se llegará a esto algún día? Yo no lo he visto y leído en ningún lado…

      El futuro es negro con pespuntes negro en términos económicos… Es un hecho que la economía planificada de manera centralizada no funciona. El tal capitalismo de estado también no funcionara por que tiene como base la economía planificada… En fin, hasta ahora lo que ha habido es el cuento de la buena pipa… nada más….

      Se dice mucho que hay que introducir el mercado, que hay que liberar las fuerzas productivas y pienso que todo es puro humo si no se va a la esencia del problema: hay que dejar que el individuo tenga propriedad privada (sobre los medios de producción) en el sentido que plasme arriba. O sea capitalismo a nivel de individuo y no a nivel de estado… mientras no sigue a esto la economía seguirá abismo adentro, y el vaso de leche perdido…

      Saludos

      • Has dado en la clave Felucho. Solo se puede hablar de propiedad sobre los medios de producción cuando puedes vender los medios de producción a quien quieras.

        Me dirán que en cuanto los trabajadores sean propietarios de los medios de producción no tiene sentido que se lo vendan a nadie para perder ese privilegio que les emancipa. Ese razonamiento funciona colectivamente pero no individualmente. Un trabajador en particular será propietario de una alícuota de los medios de producción de su fábrica y como tal propietario tendrá derecho a vender esa alícuota a quien quiera. Es más, todos los trabajadores en bloque tendrán derecho a vender toda la fábrica a un buen postor. En las empresas capitalistas se hace a menudo. Por eso se incluyen las cláusulas de arrastre en los pactos de socios, pero esto es otra historia.

        Esto rompe con una superstición del Marxismo que postula como obvio que a los trabajadores les conviene poseer los medios de producción. Pues no siempre. Si La Joven Cuba monta una empresa exitosa y les ofrece un inversor un montón de dinero por la empresa, les convendrá venderla porque preferirán cambiar los medios de producción por el dinero que valen esos medios de producción.

        Se cumple el postulado de Adam Smith de que cada actor económico buscando su propio beneficio contribuye el beneficio colectivo: «No es de la benevolencia del carnicero, cervecero o panadero de donde obtendremos nuestra cena, sino de su preocupación por sus propios intereses»

        Acabo de soltar una herejía para un Marxista.

    • @ Manuel* … Para mi la cosa es mas clara, si los cooperativistas son propietarios de la empresa, son de facto accionistas, en una empresa cualquiera, si se tiene una acción, una docena de acciones o miles de acciones, todos son propietarios, concepto bien capitalista, que nos lleva a una conclusión bien sencilla, no hay nada mas «socialista» que la propiedad privada, el capitalismo es la fase superior del socialismo! 🙂 🙂 🙂 Saludos

  10. Aparecen mis comentarios sin orden cronológico y faltando uno de ellos. Por favor, rectificarlo.

  11. 60 años de para atrás y para adelante. Mario es hora de que la economía coja el rumbo privado no mas control estatal.

  12. Ojalá el partido/estado te escuche, pero por lo que vemos ellos insisten en la empresa estatal socialista como un empecinamiento masoquista. ¡Nosotros, los de a pie, seguiremos resistiendo!

  13. Debe tenerse claro que la apertura a los cubanos para que puedan poner en practica la inventiva no es algo descabellado.
    La gente piensa que digamos una fabrica es o un chinchal o una gigantesca instalacion al estilo de una fabrica del tipo digamos de Antillana de acero. Nada de eso. Aqui donde vivo y en el resto del Mundo existen lo que se llaman parques industriales que son zonas con edificaciones de una planta donde radican oficinas y una fabrica.La fabrica tendria las domensiones digamos del patio de una escuela o menor.
    Estos locales se fabrican para ser alquilados por personas que desean abrir un taller, una fabrica o un almacen, En una manzn pueden haber varuis de estos lugares, pera que se tenga una idea de lo que son. Alli se pueden desarrollar con el equipamiento adecuado, piezas para la industria, el transporte o en hogar y existen compannias que empezaron asi y llevan decadas haciendo negocios sin haber crecido mucho mas.
    Cuando el gobierno permita a los cubanos recibir una inversion de un extranjero y desarrollar negocios estaremos hablando de un incipiente desarrollo.
    No se ppuede seguir pensando que el desarrollo vendra de la mano de un timbiriche para vender batidos o fritas o ir a Panama o algun otro sitio a inportar pacotilla,.

  14. Las cooperativas son igualmente empresas privadas. Las cooperativas «socialistas» cubanas están asfixiadas por el narigón estatal, al igual que los individuales. El TPC es autoconsumo: chinchales.
    Ver PEDRO MONREAL en su blog, El Estado como tal.

    https://elestadocomotal.com/2020/02/28/hacia-una-alianza-estrategica-publico-privado-en-cuba/

    ¿Hacia una alianza estratégica público-privado en Cuba?

    El pasado 27 de febrero, la Universidad de La Habana organizó un interesante evento entre emprendedores y viceintendentes municipales bajo el tema “Gobernanza, desde una alianza estratégica público-privado en Cuba”.

    La pregunta inevitable – ¿qué vendrá a continuación? – es difícil de responder, sobre todo porque todavía es muy escasa la información relativa al encuentro.

    La página de Facebook de la Red de Emprendimiento de la Universidad de La Habana solamente ha divulgado el evento de manera general y la otra única información que parece estar disponible es la que aporta en su página de Facebook Oniel Díaz, un conocido emprendedor que participó en el evento y que fue informando sobre el intercambio en tiempo real.

    Me permito citar en extenso los datos aportados por Oniel Díaz:

    “Esta es sin dudas una mañana diferente. Sentados juntos en un mismo lugar los gobiernos municipales de la capital y un grupo de emprendedores para discutir sobre alianzas público-privado. Una reflexión cada día más pertinente. Un evento organizado por la Red de Emprendimiento de la Universidad de La Habana y el Centro de Estudios de Administración Pública de la UH.

    ¿Qué ha dicho el gobierno hasta ahora en la reunión?

    -Se reconoce que hay resistencia al cambio a la hora de vincularse con TCP en los niveles locales.

    -El sector privado tiene que ser visto como un cambio favorable para el país y tenemos que ser activos en nuestra relación con ellos.

    – Tenemos voluntad de lograr alianzas público privadas. Estamos abiertos al intercambio.

    – Los impuestos que pagan los privados son importantes para sostener los servicios sociales del país y los miembros del sector pueden estar orgullosos de esa contribución.

    -Estamos dispuestos a identificar las trabas al sector privado que a nivel local existen para romperlas.

    -Este tipo de encuentro hay que sistematizarlo y aterrizar lo que hablamos en acciones concretas.

    – Lograr alianzas con los privados no es un favor del gobierno, estamos obligados a ello.

    … y nos trataron de “Hermanos”

    ¿Qué hemos dicho los emprendedores en la reunión? Algunas ideas:

    -La necesidad de revisar los niveles de contribución definidos en la escala progresiva para el pago de impuestos.

    -Cómo conocer las prioridades en el desarrollo de los territorios para sumarse a ellos.

    -Qué se puede hacer para enfrentar la corrupción.

    -La importancia que existan licitaciones públicas para optar por locales y contratos públicos.

    -La necesidad de obtener personalidad jurídica.

    -Cómo la burocracia y las regulaciones actuales frenan nuestro aporte.

    -Cómo constituir ONG u otros actores similares para el caso de los proyectos comunitarios.

    -Cómo participar de las exportaciones que el país requiere.

    -La necesidad de establecer espacios regulares para la comunicación entre ambas partes.”

    Asumiendo el riesgo de comentar un hecho sobre el que se dispone de tan poca información pública, adelanto algunas consideraciones.

    Comienzo por los aspectos que considero claramente positivos a partir de evidencias concretas y no solo de declaraciones:

    1.El evento reveló la existencia de “voluntades” convergentes favorables al intercambio entre diversos actores: el gobierno cubano (a nivel municipal), emprendedores no estatales (sin poder identificar claramente si había actores privados y también cooperativos), y académicos en función de “mediadores” activos. La confianza entre los actores económicos es un aspecto crucial de cualquier reforma económica y no surge espontáneamente. Hay que construirla progresivamente y requiere determinación y paciencia.

    2.La calidad intelectual del diseño del evento estuvo asegurada por el hecho de que la organización del encuentro estuvo a cargo de la Red de Emprendimiento de la Universidad de La Habana, acompañada del Centro de Estudios de Administración Pública y del Centro de Estudios de Economía Cubana, también ambos de la Universidad de La Habana, instituciones todas con reconocimiento por su trabajo académico riguroso.

    3.La información disponible parece indicar que existió una dinámica de intercambio positiva. Aunque no lo asegura por sí mismo, esto pudiera contribuir a un trabajo colectivo de aprendizaje y de seguimiento, incluyendo la posible organización de nuevos encuentros, quizás con funcionarios de un mayor nivel de jerarquía.

    Las principales insuficiencias parecen haber sido:

    -Circunscribir básicamente el funcionamiento de los emprendedores al ámbito de la economía local (municipios).

    -La noción de que están “pendientes” de identificación las trabas al sector privado a nivel local, cuando en realidad se trata de problemas suficientemente conocidos.

    -La ausencia de una agenda de demandas esenciales por parte de los emprendedores. Todas las demandas expresadas durante el encuentro ciertamente tienen importancia respecto a cuestiones específicas del funcionamiento de los emprendedores, pero, exceptuando la solicitud relativaa “la necesidad de obtener personalidad jurídica” (legalización de PYMES), ninguna de las otras demandas parece tener un carácter estratégico para el desarrollo del sector privado.

    ¿Cuáles debería ser las principales demandas estratégicas que pudieran considerar los emprendedores cubanos?

    La respuesta a esa pregunta requiere reconocer dos problemas relacionados, pero cada uno con su identidad propia.

    En primer lugar, se necesita definir claramente el reto primordial que tienen los emprendedores cubanos. En segundo lugar, identificar los principales obstáculos específicos que tiene hoy el avance del sector privado en Cuba.

    El principal reto de los emprendedores cubanos es un reto que opera en el largo plazo: poder estructurar un sector privado moderno, con todo lo que eso implica en términos de medios de producción, mercados e innovación.

    En este plano, aquello de que sea un sector privado “subordinado” al estatal no significa que necesariamente tenga que tratarse de un sector económicamente más atrasado que el sector estatal.

    Obviamente, es un reto que tiene componentes que rebasan ampliamente el plano económico. Por una parte, existe una dimensión ideológica relacionada con la tradicional “sospecha” que pudiera existir respecto a lo privado.

    Por otra parte, hay también una dimensión política: la noción de que no debe permitirse que se salga del control oficial aquello identificado por algunos especialistas como “el impulso hacia la auto-organización” por parte del sector privado.

    En cuanto al segundo tipo de problema, en mi modesta opinión considero que hay tres grandes obstáculos actuales para el avance del sector privado cubano:

    -la ausencia de empresas privadas legales,

    -la ausencia de mecanismos para el acceso estable al capital (a un precio razonable), incluyendo las divisas, y

    -la ausencia de un mercado de medios de producción que posibiliten alcanzar el nivel que requieren las unidades económicas privadas para insertarse en cadenas productivas en las que los otros participantes son empresas “modernas” (estatales, mixtas, extranjeras) y para poder “avanzar” en esas cadenas, mejorando cualitativamente la oferta. Es improbable que una cadena productiva pueda ser competitiva si tiene eslabones débiles en forma de “chinchales” privados.

    Por supuesto, me refiero a un escenario en el cual el sector privado debe concebir su funcionamiento -en alto grado- de manera “incorporada”, es decir, bajo la forma de empresa.

    Inevitablemente, siempre habrá un segmento de trabajo por cuenta propia (TCP), pero un sector privado que funcione en un marco de complejidad económica como la actual no puede aspirar a girar en torno al TCP.

    Los tres grandes obstáculos anteriormente apuntados son aspectos estratégicos para el sector privado cubano que necesariamente (eso no es una opción) deberían funcionar como tres demandas básicas de los emprendedores en los intercambios que pudieran tener con los funcionarios, para poder articular adecuadamente la relación “estructural” que aspiran tener con la economía estatal.

    Sin una visión de largo plazo sobre esos problemas y sobre la centralidad de esas demandas, los intercambios con los funcionarios pudieran correr el riesgo de enfocarse en cuestiones secundarias.

    Una alianza estratégica público-privado: ¿y eso qué pudiera ser?

    Uno de los temas que más ha llamado la atención es la utilización del término “alianza público privado”.

    Asumo que se trata de un concepto que ha sido desarrollado por los colegas cubanos, con aplicación directa al caso de nuestro país, y espero poder encontrar algún texto que explique el concepto.

    Creo que esa precisión pudiera ser útil por dos razones:

    Aunque el término “alianza publica- privada” tiene varias acepciones, la predominante (utilizada por el Banco Mundial) se refiere a otra cuestión: es un eufemismo para hablar de privatización de activos y de servicios públicos, lo cual, obviamente, nada tiene que ver con lo que se abordó en el encuentro.
    En los estudios sobre la relación entre el sector privado y el estatal en el marco de reformas de modelos socialistas (específicamente en el caso de China) se utilizan otros términos: “integración de empresas privadas”, “absorción política” de los empresarios privados, y también el término de “incrustamiento institucional”. La ventaja que tienen esos términos es que dejan claro que no se trata de relaciones entre actores “iguales”, lo cual permite abordar de manera realista (creo que “cruda”) la Economía Política de un tipo de reforma en la que el Partido Comunista de China se ha ocupado de “absorber” a lo que se le ha llamado oficialmente en China “los representantes de las fuerzas productivas avanzadas”.
    Como siempre digo, todo eso de China lo menciono para que se entienda que es un tema sobre el cual han corrido ríos de tinta y que incluye análisis muy interesantes sobre un complejo rejuego de intereses en el que el sector privado no funciona de manera pasiva, sino tratando de optimizar su adaptación.

    Resumiendo, me parece que ha sido un evento interesante y considero que sería conveniente estimular el debate más amplio posible sobre el tema.

  15. Para los adversarios pro capitalistas del gobierno-Estado-Partido cubanos, les recomiendo que tengan calma. Poco a poco, ese ente supraestatal cubano, está creando las condiciones para el retorno al Capitalismo, aunque su fraseología parezca apuntar a otro destino, pero lo hacen para asegurarse que sean ellos y no otros quienes se queden con el pastel y Ustedes queden fuera. Así comienza la lucha entre los lobos. No se preocupen. Aquí no se camina hacia el Socialismo. No quieren. No teman ni se rasguen las vestiduras…

  16. Ha, ustedes son contrarrevolucionarios, publican todo lo que llega en contra de la revolución, hasta la contrarrevolucionaria Marlene, escribe desde México y usted le dan cabida, pero cuando alguien ponen los sueños gusanos en sus lugar lo censuran, seguro hasta se creen demócratas. Argumenten lo que y defiendan sus opiniones con argumentos.

    • Jorge sus comentarios no son publicados, no por sus preferencias políticas sino por sus ofensas a los foristas. Es necesario un mínimo de educación para participar en este foro, espero su aporte sea más respetuoso en el futuro.
      Harold Cardenas Lema

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