La transparencia

Por Yassel A. Padrón Kunakbaeva

Desde la Antigüedad se ha discutido mucho sobre cuáles deben ser las características de un buen gobierno. Los filósofos y pensadores han debatido sobre la experiencia de las monarquías, tiranías, aristocracias, oligarquías, democracias, repúblicas, etc. Todavía hoy existe polémica alrededor de estos asuntos. Sin embargo, existe bastante consenso sobre la importancia fundamental de una de las prácticas que nos ha legado la tradición: la rendición de cuentas de los gobernantes hacia los gobernados.

En la Atenas del período clásico, esa rendición de cuentas se hacía frente a la Asamblea, donde Pericles ponía su gestión de gobierno bajo el escrutinio de todos los ciudadanos. En la actualidad, en los sistemas parlamentarios representativos, los jefes de Estado informan sobre su gestión al Parlamento; pero esa no es la única manera en que se efectúa el control democrático. Bajo el principio de la transparencia, muchos gobiernos del mundo hacen pública la información sobre cómo se ejecuta el presupuesto, incluso en los detalles.

Con el auge de las nuevas tecnologías de la informática y las telecomunicaciones, se han creado condiciones para que la transparencia sea más efectiva que nunca. En algunos países, por ejemplo Alemania, es posible acceder desde la web a los presupuestos oficiales, y ver de qué manera se utiliza el dinero de los contribuyentes. De ese modo, no solo se aplica el principio de Gobierno Electrónico, sino también el de Gobierno Abierto.

Los movimientos socialistas, desde el siglo XIX, fueron pioneros en la lucha por la democracia en Occidente, y los primeros en aplicar muchas de las experiencias de rendición de cuentas heredadas de la Antigüedad. La Comuna de París fue un experimento de autogobierno popular, en la cual se aplicaron esos principios. La rendición de cuentas fue también una parte fundamental en la experiencia de gobierno de los soviets, en los primeros momentos de la Revolución Rusa, y como tal quedó plasmada en la primera constitución soviética.

Marx, al describir someramente la clase de Estado que debía existir durante el período de transición, planteó que este debía dejar de ser un ente que se colocaba por encima de la sociedad para ponerse al servicio de la sociedad. Desgraciadamente, la historia de los sistemas políticos de inspiración comunista en el siglo XX, deja un saldo negativo en ese sentido. Por muchos motivos, el autogobierno popular fue sustituido por el gobierno de los iluminados de vanguardia, y la rendición de cuentas se convirtió en un ritual vacío de contenido.

Como parte de la instauración del modelo de socialismo burocrático de Estado, proceso que he explicado en otros artículos, desapareció la consciencia de la importancia del control popular. Desafortunadamente, a ello también contribuyó la violenta reacción de los países imperialistas, cuyos ataques al socialismo desde la misma cuna condicionaron que este tuviera que crecer con una lógica militarista. El estado de guerra permanente, que se hizo preponderante durante la Guerra Fría, favoreció el ascenso de la razón de Estado, y del secreto de Estado, como herramientas fundamentales.

En Cuba, aunque hemos sufrido una variante de socialismo de Estado mucho menos inhumana que las que se han conocido en otras latitudes, heredamos el mismo problema del uso abusivo de la lógica de la vanguardia, y del vaciamiento de contenido de las rendiciones de cuenta. La Guerra Fría fue la escuela de nuestro sistema político, durante la cual se naturalizó la idea de que el secreto de Estado era algo necesario, fundamental, para evitar que el enemigo pudiera vencernos.

En 2019, con mucho tiempo de retraso si tenemos en cuenta que los reclamos de la sociedad cubana en este sentido se hicieron muy claros desde el cuarto congreso del Partido en 1991, la nueva Constitución ha traído cambios importantes. La palabra transparencia aparece por primera vez, y queda mandatada su transformación en Ley. De modo coherente, el cronograma legislativo aprobado el pasado diciembre, pone en el calendario la aprobación de una Ley de Transparencia y Acceso a la Información para julio de 2021. A primera vista, parece el reconocimiento de la necesidad de un cambio de paradigma en la manera en que hasta ahora se ha concebido la relación entre el Estado y la ciudadanía en nuestro socialismo.

Existen muchas señales alentadoras. De la mano del presidente Miguel Díaz-Canel, han aparecido en el discurso político del más alto nivel las categorías de transparencia, control popular y gobierno electrónico. Sin embargo, el cambio de paradigma no termina de plasmarse, y eso se ve tanto en normativas como la Ley Electoral, como en la inercia en la actuación de los funcionarios públicos. Hasta cierto punto es comprensible que sea así, dadas las dificultades que se presentan en el campo económico, pero no deja de ser desasosegador.

Un momento que podría marcar el cambio de paradigma podría ser la aprobación de una Ley de Transparencia realmente profunda, que se combine con la idea del gobierno electrónico para llegar hasta el gobierno abierto. Dos decretos leyes de este año parecen ir preparando el camino en esa dirección, el Perfeccionamiento del Sistema de Gestión Documental y Archivo –previsto para este mes de febrero—, y el Para perfeccionar el sistema de información de Gobierno –previsto para el mes de abril—. Solo queda esperar para conocer el alcance que tendrán en definitiva estas normas.

Vale la pena soñar con un socialismo diferente, asentado sobre el control popular, la participación real y la transparencia. Si llegáramos a él, podríamos mirar hacia atrás, a nuestro socialismo de Guerra Fría, y decir: fue una época compleja, en la que se lograron grandes cosas, pero en la que se le otorgó una confianza a los dirigentes que no es saludable; sin tener que renunciar a nuestra historia, a nuestro proyecto de superación del capitalismo, hemos puesto nuestra sociedad sobre mejores bases. ¿Estaremos allí alguna vez?

Para contactar con el autor: yasselpadron1@riseup.net

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Comments

  1. Yassel, dice y pregunta … «sin tener que renunciar a nuestra historia, a nuestro proyecto de superación del capitalismo, hemos puesto nuestra sociedad sobre mejores bases. ¿Estaremos allí alguna vez?» … No se puede renunciar a la historia, ya esta escrita, pero si podemos aprender de ella, la superación del capitalismo, fue un fracaso total, ahora estan sumergidos en un capitalismo monopolista de estado, con direccion militarista, el peor de los escenarios, las bases de la sociedad son todo lo contrario de lo que afirmas, mira a tu alrededor y te percataras de ello, en cuanto a si llegaran a esa utopia socialista que planteas, no sucederá nunca, porque si emerge una nueva sociedad global, no necesariamente se llamara socialista! 🙂 🙂 🙂 Saludos 😉

  2. No solo en Alemania, sino que en todos los países democráticos la transparencia gubernamental es exigida y acatada en mayor o menor medida por los gobiernos.
    Tal vez peque de pesimista, pero no veo bajo el actual sistema político imperante en Cuba que alguna vez haya verdadera transparencia en los asuntos gubernamentales. Una cosa es el discurso público y otra lo que sucederá. En mi opinión el actual sistema político en Cuba es incompatible con la transparencia porque saldrían a la la luz muchos datos incómodos.
    Hay un website que muestra, en tiempo real, todos los gastos y la deuda de los Estados Unidos, algo que la opinión pública tiene derecho a saber.
    https://www.usdebtclock.org/

  3. Buena nota, la comparto. El término transparencia fue puesto en boga por los impulsores de la Perestroyka hace mas de 30 años, desgraciadamente la reencarnación de la vieja élite, bajo el disfraz del pseudoliberalismo jeltsiniano y su reencunbramiento, fin al proyecto. Élite y transparencia son términos irreconciliables, pensemos en ello para nuestro caso.

    1. No soy una persona pesimista, pero creo que el tiempo de soñar en Cuba se acabó. Es hora de hacer algo nuevo y diferente, pues son tiempos de cambio.

  4. Me gustó. Solo añadiría que todo el proceso de revolución de Fidel se basó en una confianza extrema(rozando el abuso) en los líderes (o el líder). A la vez que esa confianza extrema, casi enfermiza, fue correspondida con total desconfianza hacia «la masa».
    Es siempre saludable y oportuno, recordar que el socialismo no es sobre un Estado o una élite vanguardista, si no sobre las propias personas dirigiendo y decidiendo sus vidas de conjunto. El propio Marx que tanto citan cuando quieren ponerse serios, indicó que la dictadura del proletariado sería un periodo corto, duro, pero provechoso económica y moralmente. En ese sentido el provecho económico, la duración de la transición y el gobierno de los humildes ha quedado secuestrado por el PCC y su gobierno. Incluso Martí mencionó que » El gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país» y «Se entiende que las formas de gobierno de un país han de acomodarse a sus elementos naturales; que las ideas absolutas, para no caer por un yerro de forma, han de ponerse en formas relativas; que la libertad, para ser viable, tiene que ser sincera y plena; que si la república no abre los brazos a todos y adelanta con todos, muere la república»
    ¿Tenemos un gobierno de todos? ¿Es nuestro país? ¿De veras se está «construyendo» el socialismo?

  5. Pero esas son solamente algunas premisas para el nuevo socialismo y, aunque importantes, no las más fundamentales, y como las describe el autor en este caso, determinadas por el subjetivismo y el voluntarismo. En el nuevo, lo más importante sería una base económica sólida,- (que apodere de verdad a los trabajadores, legal y moralmente en conciencia y sentimiento de sus medios de producción y servicios) – que los motive e interese a trabajar y a hacerlo bien, por el bien de ellos mismos y de los demás y que sea la que determine, por su propia naturaleza, esa rendición de cuenta, control y gobierno abierto de los cuales se habla ahí.
    En Cuba, para comenzar de verdad, sería importante definir ahora mismo que se entiende o que cosa es EL SOCIALISMO PRÓSPERO Y SOSTENIBLE, pues si no se le da una fundamentación teórica con una base económica, política y social al menos, no va dejar de ser solo un mero lema o consigna, que van a estar repitiendo – (y haciéndolo repetir) – como papagayos nuestros dirigentes, sin saber ni estar conscientes de que cosa es ni lo que se está haciendo. Saludos
    nyls

  6. El problema de fondo en Cuba es que no es posible la transparencia sin libertad de expresión y de prensa. Cuando los medios de comunicación están controlados por el gobierno, se ocultarán los datos que no le convienen al gobierno.

  7. Para tener un Gobierno transparente, de Presidente y dirigentes transparentes no es necesario leyes, reglamentos ni decretos, sino voluntad política y convencimiento y conciencia de que el Estado debe ponerse al servicio de la sociedad, y no debe ser el poder del Estado el que defina las gotas de transparencia que en cada momento debe recibir el pueblo, de donde emanan todos los poderes.
    No debe esperarse que verdadera transparencia provenga de una Constitución surgida de forma nada transparente que llego prácticamente hecha para solamente ser aprobada y poco discutida en nuestro Parlamento, discutida y aprobada por el pueblo mediante referendo poco transparente y nada vinculante, de cuyos resultados, llegados de forma poco transparente dio lugar a la Constitución hoy vigente.
    La voluntad de lograr total transparencia del Estado y Gobierno, debió empezar por hacer transparente la ley electoral, de cuyos resultados podamos tener un Parlamento diverso y representativo proporcionalmente de toda la sociedad, y no solamente del Partido Comunista de Cuba que solo lo integran un 8% de la población. La diversidad de la asamblea nacional, como un poder representante del pueblo y no un organismo representante del Estado-Gobierno sería la base para tener un Estado Abierto y transparente.
    No puede ser transparente un presidente nombrado, no electo por el pueblo que reclamó ese derecho en la discusión y aprobación del proyecto de constitución, no valen palabras para evaluar las intenciones de transparencia del actual presidente, oportunidad tuvo temprano en su mandato cuando realizó un largo periplo por varios países del mundo y nunca informó y no sabemos aún quienes integraron la comitiva que lo acompaño, que gasto provoco ese viaje en Avión privado y cuáles fueron los resultados alcanzados.
    Existe una duda legítima en el pueblo si en Cuba existe o no la Personalidad oficial de Primera Dama, y si no es así, si es legitima la compañía de la Esposa el presidente cuyos gastos de viaje son cubiertos por el erario público, tales cosas si son muestras de cambio y trasparencia si se hubiesen hecho públicas.
    Los secretos de Estado para proteger la seguridad del Estado mismo son secretos legítimos que deben así ser clasificados, pero no que cada poder del estado se arrogue el derecho a decidir de sus funciones lo que es secreto de estado para no informar de los resultados de su trabajo a la sociedad.
    El Presupuesto, y la aplicación de las políticas públicas no pueden ser secretos pues al aplicarse de hecho se hacen públicas y las eficiencias en ellas quedan expuestas al enemigo, mientras existe la intención de ocultarlas al pueblo.
    La libertad de prensa y expresión, la propiedad del partido de medios de comunicación social y control de la política informativa es el arma que atenta contra la transparencia, la información libre al pueblo obliga al Estado a ser transparente.
    El nombramiento de un Gobernador por el Presidente de la República, representante del Gobierno central, por encima de los poderes electo a las instancias Municipales y una muestra de centralización del poder, de democracia y de falta de voluntad de transparencia.
    En todos los países del mundo done exista una forma aunque imperfecta de democracia sean Gobiernos Presidencialistas o parlamentarios existe una discusión abierta y al detalle del presupuesto de Ingresos y gastos, donde se ventilan hasta los salarios de los funcionarios del Gobierno y del Estado. También es común que sus presidentes una vez al año informen al congreso en su Asamblea General, de los resultados de su gestión.
    Los países socialistas están llamados a dar a su población una democracia de calidad, verdadera y participativa caracterizada por una total transparencia y sometidos sus funcionarios, Servidores públicos a una auditoria constante de su gestión, los electores deben tener a su vez el poder para destituir de forma que cada funcionario se someta al poder del pueblo.
    La irreversibilidad de las revoluciones, de los gobiernos socialistas y populares se garantiza no por el secretismo y la centralización del poder, sino por la calidad de su democracia, la transparencia y los resultados de su gestión, en un Estado de derecho donde nadie esté por encima de la ley.

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