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martes, octubre 20, 2020

José Martí: el homenaje

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El Dios fundamentalista no habla queer

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Por Alina B. López Hernández

Cada 28 de enero, en la pequeña escuelita «José Cadenas» del Jovellanos de mi niñez, el ambiente era festivo. Maestras —todas mujeres—, estudiantes y padres nos organizábamos para celebrar la Noche Martiana. El patio central de la vieja casona-escuela se llenaba de pupitres donde los presentes, sentados cómodamente, disfrutaban de la actividad. Las sencillas cadenetas y una foto enorme del Apóstol eran los únicos adornos.

Nos preparábamos para la velada desde que iniciaba el año. Las maestras escribían los breves guiones y los niños discutíamos apasionadamente a quién le correspondía cada personaje. El mío estaba seguro, casi siempre fui Leonor Pérez, ventajas de una estatura que me hacía parecer mayor.

El recorrido por momentos cruciales de la vida de Martí se lograba con creatividad a partir de fragmentos de su obra poética y en prosa. Ante el público desfilaban La bailarina española, Pilar, Piedad y su Muñeca, Bebé y su primo Raúl, Másicas y Lopi, Meñique y la Princesa… y muchos otros personajes de La Edad de Oro. Se cantaba la canción «Clave a Martí», y se escenificaba su muerte, de cara al sol, con los versos como epitafio. Era un final que emocionaba por igual a niños y adultos.

Aquellos eran los años del Quinquenio Gris, eso lo sabría después, pero las noches martianas no tenían nada que ver con actitudes dogmáticas. Eran una tradición que se remontaba a las escuelitas públicas republicanas, donde abnegadas maestras normalistas convertían su adoración por Martí en un acto vivo y colectivo. Eran las maestras que todavía estaban activas en los sesenta y setenta.

Cuando mis hijas tuvieron edad escolar, no pude evitar la comparación entre esas remembranzas y el modo de conmemorar al Maestro; ahora en matutinos, bajo el sol inclemente, donde, de pie, me parecía estar lejos de la emoción, la creatividad y el entusiasmo de los setenta. Había ocurrido un cambio de siglo, pero otras cosas también habían cambiado.

Los homenajes martianos están en la raíz de la República cubana. Desde los primeros momentos de la independencia, prácticamente todos los municipios y pueblos de la Isla nombraron una calle con su nombre. En 1900 se organizó un concurso público con el fin de seleccionar la figura a la cual se dedicaría el primer monumento conmemorativo republicano, en sustitución de la estatua de Isabel II. La encuesta popular decidió que fuera consagrado a Martí. Fue así que, en 1905, se le erigió en el Parque Central de La Habana una esfinge cuyo costo también se sufragó por suscripción pública.

A partir de 1900 se fue convirtiendo en objeto de devoción popular. Se aclamaron las paradas escolares en recordación a Martí, comenzaron las fiestas martianas, las cenas martianas, las canastillas martianas…

En 1926 su natalicio se celebró por primera vez como fiesta nacional. El 28 de enero fue declarado feriado. El investigador Ricardo Hernández Otero nos dice que su figura fue utilizada incluso con fines de propaganda mercantil, por ejemplo, las grandes tiendas de La Habana dedicaron sus vidrieras a Martí en esa fecha.[i]

La revisión de documentos y prensa de la época republicana permite constatar el lenguaje rebuscado y cursi con que el discurso político presentaba a Martí. Juan Marinello afirmaba en su artículo «El homenaje», publicado en Diario de la Marina el propio 28 de enero de 1926: «Debe pasarse del discurso emocionado, plebeyamente emocionado (…) a la plática fina y penetrante, que lleva su fuerza en su natural sencillez. Debe divulgarse ante todo, la virtud del cubano genial, y con ella, las normas directrices de sus concepciones políticas».

Será en el segundo lustro de los veinte, período de crisis económica y gran efervescencia social, que irrumpirá una nueva asunción de la obra y el legado martianos. Se conocerá mucho más de su figura, se escribirán sus biografías. Como bien afirma Pedro Pablo Rodríguez, uno de sus más importantes estudiosos, «se requirió un distanciamiento que permitiera un acopio de documentación y de información procesada con cierta frecuencia y sistematicidad».

Para la ensayista e investigadora Carmen Suárez, la percepción de Martí se fue construyendo «a través de una pluralidad de discursos, de una manera muy coral, con todas las ambigüedades, contradicciones y perversidades que en ocasiones eso trajo». Ella identifica un discurso que alimenta la imagen popular de Martí. Que alentó, y alienta aún, hipotéticas anécdotas que han pasado por tradición oral: el mujeriego o seductor, el bebedor o hasta el que se utiliza para justificar el robo de un libro.

En las antípodas de esa apropiación popular, Suárez ubica al discurso oficial «de un cinismo vacuo e irritante, que buscaba (…) una especie de cosmético cordial para el poder, recurso con el cual se sintonizaba con los mejores sentimientos patrióticos, sin que la retórica de la invocación a Martí tuviera que ver con la práctica política real».

En la pluralidad de voces sobre Martí, es necesario destacar a una capa culta de la población, los intelectuales —maestros, creadores, profesionales— que potenciaron el estudio sistemático de su vida y obra a medida que avanzaba el siglo.

En entrevista concedida a Julio César Guanche, y publicada en La Revolución Cubana del 30. Ensayos, Fernando Martínez Heredia asegura: “Todas las generaciones que han entrado en la vida cívica cubana durante el siglo XX han tenido que vérselas con Martí. Cada una, naturalmente, desde situaciones y condicionamientos diferentes, pero también enfrentando una acumulación cultural previa que incluye a Martí y las imágenes y lecturas que se han hecho de él, y reaccionando frente a ellas”.

Cuando la generación del veinticinco se acercó a Martí, buscaba pulir su arista antimperialista, casi mellada por las loas constantes al independentista que fue. Para lograrlo necesitaron romper con la generación política del mambisado y sus principios rectores: caudillismo y dependencia.

Cuando la generación del centenario alumbró la oscura noche de un país tiranizado, a un siglo exacto del natalicio de Martí, quería homenajear al hombre que le dijo a Gómez —a pesar del respeto que sentía por él— «¡Un pueblo no se funda, General, como se manda un campamento!». Un grupo de aquellos jóvenes asaltó una fortaleza militar y comenzó la lucha contra Batista en nombre del Apóstol, a la cual se sumarían cubanos de diversas clases y sectores sociales, en el llano y en la Sierra, hasta que el dictador fue derrotado.

La lección que ambas generaciones nos legaran es muy obvia. A Martí no solo hay que asumirlo, igual que hicieron ellos también debe ser deconstruido. Es un imperativo cívico reaccionar contra las imágenes simbólicas que desde el poder se nos presentan del Apóstol, solo de ese modo una generación encuentra cauce propio.

Cada época trae consigo maneras particulares de interrogar, de interpretar a las fuentes y de decodificar los símbolos. Pero ese modo de reaccionar debe tener una coherencia política, un ideal subyacente y una intencionalidad cívica. Los bustos de Martí manchados de sangre despertaron reacciones diversas. Reacciones que no es posible clasificar como de adentro o de afuera, de socialistas o de capitalistas, de liberales o de conservadores.

Esa acción fue evidentemente una provocación al gobierno cubano, donde lo que menos importaba era la figura de Martí. Algunos vieron en el vandalismo simples actos de desobediencia civil y pacífica cuando en realidad era otra cosa, Martí era apenas un vago pretexto.

No rechazo a sus autores porque crea que Martí es sagrado, o lo aprecie como un santo, un intocable, un ser lleno de pureza casi mística. Ni siquiera porque desconocieron con su actitud el aprecio que sentía el propio Martí por los próceres de la independencia, hasta el punto de que, sin quitarse el polvo del camino, fue a rendir sus respetos ante la estatua de Bolívar al llegar a Venezuela.

 Las deploro —desde antes de saber que habían sido pagados para ejecutar su acto de rebeldía— porque no son dignas de un hombre que, desde su adolescencia, tuvo el valor de enfrentar las consecuencias de sus actos y se inculpó como redactor de una carta que lo llevó al presidio. De un hombre que actuó, en su afán independentista, a contrapelo de modos de organización caducas y de criterios políticos aparentemente establecidos.

Porque la lectura subliminar que se intentó dar por ciertas personas, de que el significado de las manchas remitía a que en Cuba se ha desconocido al ideal martiano, es una justificación cobarde para continuar postergando lo que ahora sí es factible decir directamente, por su posibilidad real de socialización; con respeto, con contundencia, con fundamentación.

José Martí fue un hombre profundamente subversivo. Lo fue en su escritura, en sus criterios políticos e incluso en su intimidad. No solo pensó una Cuba independiente de España y de Estados Unidos, pensó una República futura que aún Cuba debe construir. Eso lo diferencia de otros próceres y le otorga una pertinencia constante a su ideario. El homenaje que necesita hoy es que revisitemos su doctrina republicanista. Y para eso se necesitan muchas lecturas, mucha civilidad y mucho valor personal, no bustos manchados por manos clandestinas.

Para contactar con la autora: alinabarbara65@gmail.com

[i] Todas las citas que no se precisan son tomadas de «Martí en la República», de la sección Controversia, Temas, no. 26: 81-106, La Habana, julio-septiembre de 2001.

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45 Comentarios

  1. Solo en los Estados Unidos hay más de diez mil confesiones bíblicas que usan como documento rector a un solo libro: la Biblia.
    Diez mil doctrinas diferentes que se amparan en un mismo documento. Un investigador serio no podría menos que quedar en shock luego de notar que muchas veces una doctrina es muy diferente a la otra.
    Con Martí pasa algo parecido: le ha servido y le sirve a cualquier posición ideológica que ha pasado o pasa por el panorama político nacional. Se ha corrompido tanto su obra y pensamiento que cualquier charlatán con ínfulas de «martiano» se lo apropia muy fácilmente.
    Todos ellos han caído y caen en el mismo error: no han dejado que Martí sea él mismo.
    Entender a Martí es bien simple. Basta abrir cualquiera de sus libros y dejar que él nos hable. Punto.
    Igual con la Biblia.
    Ni Cristo vivió como los Papas y Pastores de hoy ni Martí «soñó» el Frankenstein político económico que hoy impera en Cuba.
    Basta abrir ambos obras y leerlas para notarlo.
    Gracias, profesora, muestra usted una sólida formación académica en cada uno de sus escritos. Da gusto leerla. 🙂

  2. Buenos días Alina, como siempre genial, me gusta todo lo que escribe por su apego a la realidad y por la manera sencilla y a la vez profunda de las reflexiones. Al igual que usted por supuesto no me gusto para nada lo que hicieron con los bustos de Marti, aunque con el pasar de los años ya miremos a Marti de una forma diferente, todavía nos queda el cariño que nos inculcaron por su figura, no lo veo como santo, pero nos queda una relación muy especial. A estas alturas no su cual es a verdad sobre Clandestinos, lo que si se es que la impotencia de mucha gente de poder expresarse y llevar a cabo cambios en sus vidas y la sociedad por los métodos que debe ser, llevara a estos tipos de actos, podrán ser peores si los que nos dirigen no acaban de entender que hay que cambiar no porque lo digan los americanos o la unión europea, sino por el bien de Cuba, ellos son tan cobardes como los de clandestinos, al no querer perder sus prebendas por el bien común.

  3. Hoy más que nunca alcanza notoria vigencia la frase que el ilustre José Manuel Cortina lanzó durante uno de los debates de la Asamblea Constituyente de 1940: “¡Los partidos, fuera! ¡La Patria, dentro”!

    Martí es el más alto referente de la pureza, la dignidad y la grandeza cubanas, practicadas sin la sombra del más mínimo odio.

    A quienes aseguran que Martí era ateo les recuerdo estas palabras: “El orgullo con que arrastro estas cadenas, valdrá más que todas mis glorias futuras; que el que sufre por su patria y vive para Dios, en este u otros mundos tiene verdadera gloria”. Y al recordar una de las brutales golpizas a las que fue sometido Nicolás del Castillo, escribió: “Golpeaba la cabeza en el carro. Asomaba el cuerpo a cada bote. Trituraban a un hombre. ¡Miserables! Olvidaban que en aquel hombre iba Dios. Ése, ése es Dios: ése es el Dios que os tritura la conciencia, si la tenéis; que os abrasa el corazón, si no se ha fundido ya al fuego de vuestra infamia. El martirio por la patria es Dios mismo, como el bien, como las ideas de espontánea generosidad universales. Apaleadle, heridle, magulladle. Sois demasiado viles para que os devuelva golpe por golpe y herida por herida. Yo siento en mí a este Dios, yo tengo en mí a este Dios; este Dios en mí os tiene lástima, más lástima que horror y que desprecio”.

    Al principio de su famoso discurso conocido como “Con todos y para el bien de todos”, dijo: “Yo abrazo a todos los que saben amar. Yo traigo la estrella, y traigo la paloma, en mi corazón”. Y también afirmó que en la mejilla ha de sentir todo hombre verdadero el golpe que reciba cualquier mejilla de hombre, porque “envilece a los pueblos desde la cuna el hábito de recurrir a camarillas personales, fomentadas por un interés notorio o encubierto, para la defensa de las libertades…”

    Con respecto a la futura república, en ese mismo discurso dejó bien claro que la revolución no se haría para perpetuar el alma colonial sino para crear un país republicano nuestro, sin miedo canijo de unos a la expresión saludable de todas las ideas y al empleo honrado de todas las energías, donde no se diera el robo al hombre que consiste en pretender imperar, en nombre de la libertad, por violencias en que se prescinde del derecho de los demás a las garantías y métodos de ella.

    ¡José Martí ha sido el más subversivo de todos los cubanos!

  4. Otro aspecto del «desprestigio republicano» se basa en la difusión de la creencia de que para el centenario de su natalicio el Maestro había sido olvidado. Me encontré entre papeles viejos una bohemia del 1953 dedicada en su totalidad a Martí. Reflexiones de historiadores, crónicas periodísticas, sucesos relacionados con la vida del Apóstol como la visita a Cuba de María Mantilla ya anciana y una fototeca impresa que según pude leer estaba entre las más completas de las existentes. Después tuve la oportunidad de leer «Martí el Apóstol» de Mañach publicado en 1933 y quedé encantado con el estilo ameno y el uso de las fuentes historiográficas que de primera mano nos remiten al Martí humano. Creo que el Maestro nunca ha sido olvidado por los cubanos. Ha diferido sí, la manera de interpretarlo y la apropiación que de él han hecho las diferentes generaciones. Creo también que ni su nombre ni su figura deben ser ubicadas anexas a las de otros cubanos célebres y mucho menos al lado de personajes foráneos, si con ello se pretende avalar posicionamientos ideológicos o como pasaporte doctrinario. Para los cubanos Martí es universal porque su pasión era su Patria. El único «ismo» que puede endilgársele es el del antimperialismo y toda conclusión que intente homologar esta posición martiana con doctrinas modernas peca de simplista e intencionada. Ni los escritos martianos son «palabra sagrada», ni santo fue el Apóstol. Quién intente elevarlo a alturas etéreas con intenciones deificadoras no hace otra cosa que minimizar el gran ser terrenal que fué. Hoy lo necesitamos más que nunca avalando eso sí, un proceso de reconciliación sin dogmas ni extremismos, sin retaliaciones fraticidas, como él lo hubiese querido, como demostró quererlo, uniendo en la diversidad, tendiendo la mano, todo por amor, por amor a Cuba.

  5. Que decir, Jose Martí, es la única figura en la historia de Cuba, que aglutina la atención de todas las fuerza políticas, demócratas, dictadores, revolucionarios, comunistas, anticomunistas, izquierda, derecha, centro, Ejercito Nacional, Fuerzas Armadas Revolucionarias, M-26-7, Alpha-66, etc, es la Biblia, como dice Graciano. Y es ahora precisamente, en medio de la debacle moral e ideológica del regimen cubano, que aparecen los «Clandestinos» … 😉 Saludos

    • Tony
      Si se habla de debacle moral e ideológica, creo que también este modo «clandestino» de relacionarse con Martí es parte de la debacle.

  6. Recuerdo un acto como este conmemorativo al apóstol, un hombre excepcionalmente grande, donde los chicos daban un viva a Marti por siete u ocho al comandante que los observaba completamente emocionado.

  7. Dicen las malas lenguas, la mía es muy mala pero no tanto, que los Clandestinos van a ser condecorados y ascendido en secreto por el MININT.

  8. Sin tapujos. Yo odie a Marti. De hecho orine en dos ocasiones en el busto que habia en mi cuadra. Mis razones eran simples. Yo, como la mayoria de las personas soy solamente un tipo normal, no muy dado a profundizar en la historia. Yo pasaba hambre en Cuba, vivia con la certeza de que mi futuro era la frustacion eterna por no poder tener una vida digna por muy ingeniero que fuese y peor aun, que mis hijos estarian condenados a lo mismo que yo. Que podia hacer? Nada, soy un simple trabajador sin madera para el trapicheo y el culpable de mi presente y mi futuro me decia que Marti era su inspiracion.

    Pues entonces, odie a Marti por carambola. De seguro, para los martianos de por aqui, de haber un busto del culpable directo de mis males a la par del de Marti en mi cuadra, lo hubiese escogido a el y no a Marti como destino de mis desechos corporales. Pero, ese busto no estaba, asi que fue Marti entonces el que se saco el lotto.

    Hoy afuera he aprendido que no, que Marti no era aquel que me enseñaron en la escuela. Hoy siento mas odio por aquel que me engaño en su nombre. Asi que pido perdon a la memoria de Marti, fui injusto con ella. Me pregunto cuantos en Cuba sigan siendo victimas de ese engaño y aun lo odien, como lo odie yo.

  9. Completamente de acuerdo. En cuanto a los vandalos incalificables y peor cuando cubren su cara para cometer esa felonia

  10. Estoy seguro que se hubiese opuesto a la dictadura del FMI y el Banco Mundial, que han caído, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América.

  11. Desconfío de quienes admiran a alguien en exceso, porque tienen tendencia a despreciar a otros también en exceso y muy injustamente.

    Pero lo peor es que no es científico. No responde a un análisis racional de la realidad.

    • Estimado Manuel
      ¿A quién se refiere en cuanto a la falta de racionalidad y de carácter científico en el tratamiento a Martí? Considero que la razón no tiene porqué estar reñida con el sentimiento, la primera sin el segundo nos conduce a la deshumanización, el segundo sin la primera al idealismo. Saludos.

  12. por lo pronto, Martí, se opuso a los dictadores que encontró en Guatemala, México y Venezuela, de esos 3 lugares salió, por ejemplo del primero, con su Carmen:

    «…] ¡Pobre Carmen! A costa suya me han enseñado una gran verdad:–con un poco de luz en la frente no se puede vivir donde mandan tiranos.–¿Qué mal les he hecho? Explicar Filosofía con sentido, a par que nuevo, mesurado; explicar Literatura; dar conferencias sobre el estado actual de las Ciencias Naturales; publicar un libro en que con amor y calor para ellos nuevos revelo sus riquezas desconocidas; escribir un drama sobre su independencia el día mismo en que me lo pidieron, y anunciar un periódico en que intentaba hablar aquí de Europa y hablar a Europa de ellos.–He ahí mi proceso.–Y entiendo que el suyo.–Ni una imprudencia, ni una ambición mía han deslucido estos intentos.–Pero me han desfigurado de tal modo, me han presentado de tal modo, me han exagerado con tales proporciones, se han movido contra mí por resortes y causas para mí tan desconocidas, me han cerrado a principios de año con tales obstáculos el camino que a fines del año pasado me mostraron tan abierto, que, presintiendo que me despojarían de mis clases en la Escuela Normal como indirectamente y de hecho me habían ya despojado de las de la Universidad; airado contra la cobarde forma con que destituían de la Dirección de la Escuela a un cubano inteligente, honrado y amoroso, renuncié a mis cátedras allí, que con ser tres y ser serias, tenían por única retribución, y único medio para mi vida, sesenta pesos.–Y cuente que el año pasado di en la Universidad una clase de Literatura Europea gratis, y este año daba otra gratis de Filosofía en la Escuela Normal.–Molestaban mi voz, mis principios, mi entereza, mi convicción–revelada en sencillos hechos–de que puede vivirse en un país, enseñando y pensando, sin viciar el alma y pervertir el carácter en la innoble corte hecha a un hombre torpe y brusco.– Y todo esto sucede inmediatamente después de mi libro:–júzguelos V.–Me cimentan una posición; me comienzan a dar un sueldo fijo; me obligan a contraer deudas, a levantar casa, me allanan el camino; me alienta el ministro de Instrucción Pública, me fía el ministro de Gobernación:– ¿cómo había yo de pensar que, sin causa nueva alguna, en el momento de volver a este país con mi pobre mujer, enseñando más, escribiendo bien de ellos, con mi libro amante en las manos, con los mismos hombres en el Gobierno, había de venir abajo todo esto? Antes de que me abandonen, yo los he abandonado.–Mirando a mi pobre Carmen, se me llenan de lágrimas los ojos, y contengo difícilmente mi amargura.–¿Qué se ha de ser en la tierra, si ser bueno, ser inteligente, ser prudente, ser infatigable y ser sincero no basta?–¡Pobre criatura!
    […]

    http://www.josemarti.cu/publicacion/guatemala-20-de-abril-1878/

  13. y abandonó Guatemala, México y Venezuela por conflicto con sus dictadores.

    habla de su salida de la primera acá:

    […] ¡Pobre Carmen! A costa suya me han enseñado una gran verdad:–con un poco de luz en la frente no se puede vivir donde mandan tiranos.–¿Qué mal les he hecho? Explicar Filosofía con sentido, a par que nuevo, mesurado; explicar Literatura; dar conferencias sobre el estado actual de las Ciencias Naturales; publicar un libro en que con amor y calor para ellos nuevos revelo sus riquezas desconocidas; escribir un drama sobre su independencia el día mismo en que me lo pidieron, y anunciar un periódico en que intentaba hablar aquí de Europa y hablar a Europa de ellos.–He ahí mi proceso.–Y entiendo que el suyo.–Ni una imprudencia, ni una ambición mía han deslucido estos intentos.–Pero me han desfigurado de tal modo, me han presentado de tal modo, me han exagerado con tales proporciones, se han movido contra mí por resortes y causas para mí tan desconocidas, me han cerrado a principios de año con tales obstáculos el camino que a fines del año pasado me mostraron tan abierto, que, presintiendo que me despojarían de mis clases en la Escuela Normal como indirectamente y de hecho me habían ya despojado de las de la Universidad; airado contra la cobarde forma con que destituían de la Dirección de la Escuela a un cubano inteligente, honrado y amoroso, renuncié a mis cátedras allí, que con ser tres y ser serias, tenían por única retribución, y único medio para mi vida, sesenta pesos.–Y cuente que el año pasado di en la Universidad una clase de Literatura Europea gratis, y este año daba otra gratis de Filosofía en la Escuela Normal.–Molestaban mi voz, mis principios, mi entereza, mi convicción–revelada en sencillos hechos–de que puede vivirse en un país, enseñando y pensando, sin viciar el alma y pervertir el carácter en la innoble corte hecha a un hombre torpe y brusco.– Y todo esto sucede inmediatamente después de mi libro:–júzguelos V.–Me cimentan una posición; me comienzan a dar un sueldo fijo; me obligan a contraer deudas, a levantar casa, me allanan el camino; me alienta el ministro de Instrucción Pública, me fía el ministro de Gobernación:– ¿cómo había yo de pensar que, sin causa nueva alguna, en el momento de volver a este país con mi pobre mujer, enseñando más, escribiendo bien de ellos, con mi libro amante en las manos, con los mismos hombres en el Gobierno, había de venir abajo todo esto? Antes de que me abandonen, yo los he abandonado.–Mirando a mi pobre Carmen, se me llenan de lágrimas los ojos, y contengo difícilmente mi amargura.–¿Qué se ha de ser en la tierra, si ser bueno, ser inteligente, ser prudente, ser infatigable y ser sincero no basta?–¡Pobre criatura!
    […]

    http://www.josemarti.cu/publicacion/guatemala-20-de-abril-1878/

  14. En cosas de tanto interés, la alarma falsa fuera tan culpable como el disimulo. Ni se ha de exagerar lo que se ve, ni de torcerlo, ni de callarlo. Los peligros no se han de ver cuando se les tiene encima, sino cuando se los puede evitar. Lo primero en política, es aclarar y prever. Sólo una respuesta unánime y viril, para la que todavía hay tiempo sin ries go, puede libertar de una vez a los pueblos españoles de América de la inquietud y perturbación, fatales en su hora de desarrollo, en que les tendría sin cesar, con la complicidad posible de las Repúblicas venales o débiles, la política secular y confesa de predominio de un vecino pujante y ambicioso, que no los ha querido fomentar jamás, ni se ha dirigido a ellos sino para impedir su extensión, como en Panamá, o apoderarse de su territorio, como en México, Nicaragua, Santo Domingo, Haití y Cuba, o para cortar por la intimidación sus tratos con el resto del universo, como en Colombia, o para obligarlos, como ahora, a comprar lo que no puede vender, y confederarse para su provecho y bajo su dominio.

      • Palabras de Martí, hija, hijo. Lea, estudiar, liberece. Artículo sobre La Conferencia Panamerica, 1889.

      • Sandra, perdone, usted no ha leído a Martí??? Este texto suyo es bastante conocido, creo que debe empezar por respetarse usted primero y meditar antes de escribir con ligereza, saludos.

      • Disculpe profesora. Tiene razón en las dos cuestiones: leí con ligereza y no conozco el texto. También mis disculpas a los floristas

    • Gracias por traer ese tema.

      EE UU fue derrotado. No se salió con la suya en aquel intento de intercambio desigual que Martí denunció. Consideren que se logró derrotar al imperio sin necesidad de imponer férreas dictaduras ni avasallar a la gente con el pretexto de que yo si soy mas antiimperialista que nadie.

  15. La simpatía por los pueblos libres dura hasta que hacen traición a la libertad, o ponen en riesgo la de nuestra patria.

  16. Pero no se olviden de esto otro:

    Karl Marx ha muerto. Como se puso del lado de los débiles merece honor. Pero no hace bien el que señala el daño y arde en ansias temerosas de ponerle remedio, sino el que enseña remedio blanco al daño. Espanta la tarea de echar a los hombres sobre los hombres. Indigna el forzoso abestiamiento de unos hombres en provecho de otros. Mas se ha de encontrar salida a la indignación de modo que la bestia cese sin que se desborde y espante.

    . Ved esta sala la preside, rodeado de hojas verdes, el retrato de aquel reformador ardiente, reunidor de hombres de diversos pueblos, y organizador incansable y pujante. La Internacional fue su obra: vienen a honrarlo hombres de todas las naciones. La multitud, que es de bravos braceros cuya vista estremece y conforta, enseña más músculos que alhajas, más caras honradas que paños sedosos. El trabajo embellece. Remoza ver a un labriego, a un herrador o a un marinerNew York va siendo a modo de vorágine: cuanto en el mundo hierve, en ella cae. Acá sonríen al que huye; allá le hacen huir. De esta bondad le ha venido a este pueblo esta fuerza. Karl Marx estudió los modos de enseñar al mundo sobre nuevas bases, y despertó a los dormidos, y les enseñó el modo de echar a tierra los puntales rotos. Pero anduvo de prisa; y un tanto en la sombra, sin ver que no hacen viables, ni de senos de pueblos en la historia, ni de senos de mujer en el hogar, los hijos que no han tenido la gestación natural y laboriosa.

    Aquí están buenos amigos de Karl Marx, que no fue sólo movedor titánico de las cóleras de los obreros europeos, sino veedor profundo en la razón de las miserias humanas, y en los destinos de los hombres, y hombre comido del ansia de hacer el bien. El veía en todo lo que en sí propio llevaba: rebeldía, camino a lo alto, lucha. Aquí está en Lecovitch, hombre de diarios; vedle como habla: llegan a él reflejos de aquel tierno y radioso Bakounia: comienza a hablar en inglés; se vuelve a otros en alemán: ‘Dah dah’, responden entusiastas desde sus asientos sus compatriotas cuando les habla en ruso. Son los rusos el látigo de la Reforma; mas no, no son aún estos hombres impacientes y generosos, manchados de ira, los que han de poner cimientos al mundo nuevo; ellos son la espuela, y vienen a punto, como la voz de la conciencia, que pudiera dormirse; pero el acero del acicate no sirve bien para martillo fundador. Aquí está Swinton, anciano a quien las injusticias enardecen, y vio en Karl Marx tamaños de mente y luz de Sócrates. Aquí está el alemán John Most, voceador insistente y poco amable y encendedor de hogueras, que no lleva en la mano diestra el bálsamo con que ha de curar las heridas que abra su mano siniestra.

    .John..Most habls palabras fanáticas: ‘Desde que leí en una prisión sajona los libros de Marx, he tomado la espada contra los vampiros humanos’.

    • Es obvio que Martí nunca comprendió la lucha de clases. Habla de hombres contra hombres, cuando no es así: es clase contra clase. Una contradicción que sin duda llevaba al fracaso su anti-imperialismo, porque partía mal encuadrado. Estaba destinado a chocar con las burguesías nacionales latinoamericanas, afines y siempre protegidas por Washington, hoy representado por el FMI y el Bancoo Mundial, etc.

      • Cuando os cuadra Martí es casi un santo, pero cuando cuando no cuadra con la ideología comunista resulta que su mensaje estaba «mal encuadrado».
        Ya ustedes no saben ni que decir.

      • La ortodoxia, estimado Graciano, no es exclusiva de una ideología, es propia de un tipo de pensamiento, se caracteriza por ideas fijas, apego a tesis que no son revisadas a la luz de los tiempos, insistencia en etiquetas, en fin, esa misma frase con la que usted me responde muestra que no está libre de esa epidemia, a cuidarse la salud entonces, saludos.

      • Disculpe Pedro Sánchez Buján, pero que son las clases, sino la agrupación de los hombres según su escala social. Creo qué hay a quien no conviene entender a Martí.
        No se ha encontrado evidencia de que Martí comulgará con el pensamiento de Carlos Marx y es por eso creo, siempre lo tratan de justificar con desconocimiento de Martí acerca de la ideología socialista. Pero no creo que eso fuera posible, si usted relee el texto del que sacó sus conclusiones se dará cuenta que Martí habla de Carlos Marx con tanta seguridad, alabándolo y criticándolo, con tanta poesía que uno siente que está asistiendo al lugar. Podría Martí hablar así de alguien del que solo tiene referencias.

  17. Muy de acuerdo Alina. Hace unos pocos años, participé en un debate electrónico en Granma, dónde se había formado gran revuelo porque un joven caricaturista había dibujado a Martí con gafas oscuras, probablemente para ponerlo más a tono con los tiempos que corren. Era una caricatura a todas luces inofensiva (salió publicada en Granma). Me pareció un revuelo innecesario y así lo expresé y lo que me cayó fue «candela». Tuve que articular bien mis argumentos pues algunos de los interpelantes estaban muy ofendidos. Básicamente defendí una idea que coincide con la suya, Alina: un símbolo que pierde la capacidad de ser re-interpretado, muere. En efecto, hay facetas de Martí, tan subversivas, que uno no puede siquiera imaginas si alguna vez se discutirán abiertamente en el contexto cubano actual. Y eso es triste.

    • Cierto Andrés
      Muy triste, por eso nunca hay que darlo como algo sagrado pues lo sagrado se acepta como ideal, como acabado, a Martí hay que estudiarlo, reinventarlo cada día, saber que mucho de lo que pensó y anheló está por lograrse, la idea de que ya el ideario de Martí se cumplió es desmovilizadora por completo. Muy ilustrativa su anécdota. Saludos.

    • Qué bien, un coterráneo en el foro, bienvenido, la escuela estaba en la calle real, frente a la farmacia, entre el paseíto y la cuadra que lleva a la secundaria Revolución de Octubre, en aquellos momentos se cursaba desde preescolar hasta 4to grado. Después fue el Centro de perfeccionamiento pedagógico de Jovellanos, actualmente lo ignoro. Recuerdo con mucha nostalgia esa etapa de mi vida. Lo que cuento en el post corresponde a los años 70-75. Saludos.

      • Ya me ubico. Era la facultad obrero-campesina y escuela de oficios. Di clase hay por un semestre. En la actualidad está cerrada y condena al derrumbe.

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Un enfoque socialista de la libertad de expresión

Los socialistas no pueden renunciar a la libertad de expresión

La maldita circunstancia del bloqueo

Éxitos y fracasos de las sanciones a Cuba

La hora del mercado interno cubano

Salud y larga vida al peso cubano

Quédate en Kafka

Problemas de vivienda en tiempos de COVID19